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La puerta olvidada


                Pero en la Historia, como en la vida humana, el deplorar lo sucedido no hace retroceder el tiempo, y no bastan mil años para recuperar lo que se perdió en una sola horaStefan Zweig

               Esta puerta lo prueba todo. Está olvidada, pero no sin vigilancia. Es el área 51 de la ciudad vieja. El espacio vedado al que nadie accede, en el que nadie mira. No hay permisos, no hay llaves. Stefan Zweig hace referencia a la Kerkaporta, la famosa puerta de las murallas de Bizancio que alguien dejó olvidada en la madrugada del 29 de mayo de 1453, y por la que entraron atemorizados, y luego en tropel, el más feroz de todos los cuerpos bélicos de infantería, el de los Jenízaros.

          Constantino XI Paleólogo había ganado el planteamiento del asedio al sultán Mehmet II, sin embargo, ese hecho inexplicable, el que esa puerta estuviera abierta en la mañana más decisiva de Constantinopla, dio un vuelco a la historia de aquel día, y posteriormente a la del mundo.

               Nosotros, aquí en nuestro blog, hablamos de otra puerta, o de un pasadizo, el de la Alafía o de la plaza de Armas, como lo denominamos en el primer artículo del año 2010. Hemos escrito mucho a lo largo de todos estos años, e incluso antes de la existencia del propio blog: porque antes de que existiese El Alminar, ya era. La vamos a volver a abrir, esta vez de manera definitiva, para que el viento de la historia se lleve toda la hojarasca y resplandezca la verdad.

              Nota: Esta entrada es solo un anuncio de la que está detrás de ella

 

La Cabalgata cerró las Navidades


 

                   La Cabalgata de los Reyes Magos de Oriente, venidos probablemente de Persia, cerró las Navidades de 2018. No hemos escrito de otra cosa que no fuese sobre la Navidad. Tampoco queríamos hacerlo de otra cosa. La tarde era fría pero sin viento, lo que hizo llevadera la espera. Siempre parece lo mismo, pero siempre es diferente.

                   Una vez más, la afluencia de los melillenses inundó y llenó las calles del centro de la ciudad. Desde un tiempo atrás se nota la mayor presencia de público, pese a las dificultades para acceder hasta el centro. El transporte público está desaparecido o no puede llegar a su destino a tiempo por la abundancia de cortes en las calles de acceso al centro urbano. Las dificultades para acceder a los aparcamientos públicos fueron todas las posibles. Los atascos se expandieron por toda la ciudad, y eso que mucha gente se animó a bajar andando desde los barrios periféricos.

                 ¿Faltaron cosas, sobró algo?. La Cabalgata de los Reyes Magos debería contar con más elementos propios de lo que representa, pero los tiempos exigen cambios y a la vez que se mantenga lo tradicional. Fue muy aplaudida “La Cartera Real”, en lo que fue un guiño a la representación femenina en los personajes navideños. Sorprendió la presencia de Napoleón, el emperador con calle en Melilla, o quizá fuese el soldadito de plomo, eso es igual. Los villancicos a ritmo de Heavy Metal estuvieron acertados, impuso un ritmo diferente al desfile, que repitió algunas cosas de años anteriores, sin nuevos hallazgos estéticos. La Cabalgata de Reyes es el acontecimiento o celebración más multicultural de la ciudad. Hay elementos tradicionales y comunes, que deberían potenciarse sin miedo. Los Magos vinieron de Oriente y todo esto sucedió en Palestina. Es algo que no debe olvidarse.

                                           La recuperación de los Belenes

                   La tradición del Belén se está recuperando poco a poco. Aparte de los más tradicionales que se muestran en Instituciones, asociaciones de vecinos o familias particulares, merece destacarse la aportación de las Cofradías de Semana Santa. Este año, la del Humillado con sede en la iglesia Castrense, se ha animado a construir su belén tradicional en la sede de la Hermandad del Rocio, sustituyendo al de “playmobil”, lo que ha constituido un acierto digno de ser reseñado. También elaboraron rosquillos y pestiños caseros, proporcionando un excelente ambiente navideño al siempre difícil foso del Hornabeque.

                      Lo mejor de Melilla es siempre la gente que sigue luchando por ella, de modo altruista y voluntario. Es tiempo de voluntarios y de voluntad.