Luz sobre la Iglesia Patronal


    La arqueólogía ejercida por profesionales es como hacer una autopsia sobre la historia. Saca a la luz todo, porque cualquier tiempo y acción humana queda escrita sobre las piedras. Ese es su lenguaje, el de las piedras. La arqueología muestra cualquier intervención anterior, tanto los errores como los aciertos.

  En edificios tan antiguos como la Iglesia Patronal de la Purísima Concepcion, la opción documental no puede ser la fuente única, porque no todo se refleja y data en archivos y libros. Hay reformas olvidadas o que nunca fueron anotadas. Por eso no hay que tener miedo al error, o a la imprecisión, porque siempre puede aclarase todo y arrojar luz.

La Consejera de Educación, Cultura, Festejos e Igualdad, Elena Fernández Treviño, ha visitado hoy la excavación de la Iglesia de la Purísima, que tutela y lleva a cabo el Ministerio de Cultura. Esa es la razón por la que el pasado día 11 llegó hasta Melilla el Ministro Miguel Iceta. Desde 1996 no habían vuelto por aquí arqueólogos profesionales. Antes solo estuvieron en 1931, y la realidad es que se habían realizado muchas obras menores, que habían ocultado la historia y la realidad pasada del templo. Por eso la memoria y la historia se pierden y nadie,  a día de hoy, conoce la forma de acceder a la denominada como «cripta de los gobernadores de Melilla».

   Salvo en su fundación, toda ciudad se construye sobre otra. Los edificios se superponen. Los castillos se levanta sobre las alcazabas. Las iglesias suceden a las mezquitas, y unos templos a otros. La iglesia primigenia de san Miguel existió, está datada documentalmente, pero se desconoce su emplazamiento, como el templo de la Victoria extramuros. Esto es lo que puede dilucidar una excavación.

  El primer Cronista de Melilla, Fernández de Castro, halló la datación documental del templo, pero no pudo encontrar su huella física. El templo Patronal, erigido en 1560, está muy modificado con respecto a su planta original. El historiador religioso José Luis Blasco, rescató todo ese trabajo documental en una publicación de 2000.  A partir de ahí, y desde 1996, todo siguió en la misma oscuridad, y si el historiadot o investigador original comete un error o imprecisión, todos los que le sigan también lo harán.

En 2017 se rehabilitó el templo, aparecieron accesos, puertas y ventanas olvidadas, o tapadas por posteriores reformas. En cada reforma del pasado se anotaba lo que se hacía, pero no lo que se tapaba. Algunas veces ni una cosa ni la otra. Luego ya todo quedó mezclado.

    La excavación de 2022

  Es la primera del siglo XXI. Si hay algo aparecerá ahora. Cada día se anota todo en el diario de excavación y además se fotografía cada área, para luego poder acreditar la evolución. Si se saca algo al exterior, es escombro mil veces revisado, o material sin valor. En lo que hay garantía de antigüedad, ya sea poca o mucha, se guarda dentro del recinto del templo. Son las normas de una excavación. La actual está dirigida por el arqueólogo malagueño Rodrigo Álvarez.

Es algo inédito. Será largo, porque hay que remover cada m³. Pero al final se sabrá todo y ya no habrá más conjeturas. El mundo se. asombrará y el templo volverá a su culto. Nota:https://elalminardemelilla.com/2016/05/09/la-evolucion-del-templo-patronal/

Las criptas de la Purísima


                                         El informe de 1993 y la clave

    A lo largo del 23 y 24 de septiembre de 1993, el arqueólogo del Ministerio de Cultura Enrique de Álvaro, realizó una prospección en la Iglesia de la Purísima Concepción, para determinar si existían o no las legendarias criptas, y si existían entradas identificables. Estas son sus conclusiones:

        La existencia de dichas criptas es conocida desde antiguo, e incluso existen fotografías de una de ellas (Vida Marroquí, 4 de octubre de 1931), no obstante parece corresponder más a un osario que a una cripta. Según las fuentes consultadas se la conce la existencia de 3 de ellas: Altar Mayor, la de mayor antigüedad, Capilla de las ánimas y Capilla de la Divina Pastora, realizada por la cofradía para enterrar a sus muertos..

        Como consecuencia de las obras de restauración emprendidas, el arquitecto facultativo Enrique Burkhalter, detectó la existencia de una abertura en le suelo de la Iglesia justo debajo del altar de la Capilla de las Ánimas. La excavación se inició el 23 de septiembre, hallándose escombro revuelto en el primer nivel. Al retirarlo apareció una solería de ladrillo a 1,30 m. de profundidad,. La solería está realizada con ladrillo macizo, del mismo tipo que el utilizado en el muro del altar, lo que indicaría su modernidad. Al retirar este suelo, apareció una capa de escombros de materiales modernos, de mediados de siglo (¡1950!), hasta 1,8 m. de profundidad.

      Pasado ese nivel, se comenzó a detectar una capa de piedras de gran tamaño, colocadas intencionadamente, y que corresponden a la cimentación del muro del evangelio de la Iglesia, hasta una profundidad máxima de 2,2 m. De estos trabajos se deduce que la abertura detectada, no corresponde con la entrada a ninguna de las criptas.

         Se realizó una inspección por toda la iglesia, para detectar otras posibles entradas. Para ello, se levantó la solería en el pequeño pasillo existente entre el Altar Mayor y la Sacristía. Al hacerlo apareció inmediatamente la roca, por lo que se abandonó el trabajo.

            El otro lugar del interior de la iglesia donde se puede suponer que exista una entrada, es una pequeña habitación en la parte trasera del Altar Mayor, a la que se accede desde la Sacristía. En este lugar existe una losa cuadrada, de un metro de lado y que parece marcar la entrada a una dependencia subterránea, para lo que habrá que desalojar la habitación, llena de objetos de iglesia allí almacenados.

          En el resto de la iglesia no parece existir ningún otro acceso. Si algún día se levantase la solería, sería el momento para buscar, tanto los accesos a las criptas, como los posibles enterramientos individuales y lápidas que pudieran existir.

Las criptas de la Iglesia de La Concepción


Historia de una lápida y de criptas

Melilla está llena de leyendas y de verdades ocultas. Una de las mayores y más escondidas  es la que refiere la posible existencia de criptas y enterramientos bajo la Iglesia Patronal de Melilla, o de La Concepción. Los gobernadores históricos de la ciudad, los hombres notables y sus mujeres podrían estar enterrados en ellas, pero nunca se han encontrado los posibles accesos, que sin embargo fueron buscados entre 1991 y 1996. Nunca se encontró nada, ni vestigios, ni fotografías, pero al igual que las meigas, haberlas haylas, de las dos cosas.

Las nunca encontradas criptas podrían albergar los restos de unas dos mil personas, entre personas principales y melillenses anónimos de varios siglos. Dicen que en la década de 1960 o incluso una década después, se cegaron para siempre los accesos a las catacumbas de la Iglesia Patronal de Melilla, entre razones de seguridad (por su posible derrumbamiento), y por un determinado concepto determinado concepto historicista que eliminaba  aspectos de un pasado, que no resultaba acorde con lo que se pretendía en aquellos momentos. El largo encierro de los 400 años, como lo definiera Cándido Lobera, resultaba una pesada losa que no se quería asumir.

Las capillas del Sagrario (Nazareno), Rosario (Dolores) y el Altar Mayor, podrían albergar bajo su suelo estas criptas, de las que algunos hablan, pero que nadie ha visto. Una de las entradas podría estar en el patio trasero de la Iglesia Patronal de Melilla, pero podría estar igualmente cegada, o podría no ser seguro el acceso al interior. En algún momento de las primeras décadas del siglo XX, cuando se inauguró el actual cementerio, pudieron ser trasladados todos los restos humanos existentes en Melilla La Vieja, aunque si esa acción se llevó a cabo, no dejó rastro en lado alguno.

Hallazgo de la lápida y búsqueda de las criptas

El 9 de mayo de 1996, durante las obras de rehabilitación de la Iglesia Patronal, bajo la escalera de acceso al campanario, apareció un fragmento de lápida, que en principio se creyó que era la del Gobernador Luis de Sotomayor. El informe del hallazgo está firmado por Pedro Rodríguez Domenech y dirigido al entonces director de Cultura José Mª Arrojo, que fuera profesor de Filosofía en el Instituto Leopoldo Queipo. Se encontró ese fragmento, pero luego no se halló nada más.

El hallazgo animó a buscar las posibles entradas de las criptas, y bajo la dirección de la arqueóloga Manuela Barthelemy. Los trabajos se realizaron en el mes de junio sin resultados significativos.

En el mes de septiembre se llevaron a cabo otras prospecciones bajo la capilla de Las Ánimas, llegándose a alcanzar los casi dos metros de profundidad y sin encontrar prueba alguna de los accesos. Luego se intentó buscar en otros posibles emplazamientos y el resultado fue el mismo, nada. No aparecieron más lápidas o restos de ornamentos que pudieran indicar la presencia de personajes ilustres enterrados bajo el subsuelo. La arqueóloga ya indicaba que se había perdido el rastro y la memoria de las legendarias criptas, por lo que era imposible levantar toda la solería de la iglesia, sin saber donde se buscaba.

En su momento intenté encontrar datos o a alguien que tuviera memoria y pruebas de todo esto, sin resultado alguno. Solo pude fotografiar el antiguo aljibe de la Iglesia de La Concepción,  que se encuentra en lo que fueran las dependencias del convento de los Padres Capuchinos.