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La marca africana de Melilla


La carrera de La Legión

            La Africana es la carrera de La Legión, así lo dice de modo inequívoco el lema que colocan sobre la fachada del Casino Militar. Cinco años después, lo que se inició como una prueba básicamente militar, con acceso a corredores del mundo civil, se ha convertido en una “marca” para la ciudad, y una de sus principales señuelos turísticos. En los dos primeros años se extendía a lo largo de dos días, pero los organizadores (La Legión), han ido puliendo los aspectos logísticos, y la han concentrado en un solo día.

            La ciudad de Melilla aporta la infraestructura urbana, pero la organización corre por entero a cargo del Tercio Gran Capitán y de sus voluntarios. Es una carrera de las conocidas como “extremas”, en donde se ponen a prueba los límites físicos y anímicos de los participantes, de los que gran parte son militares de los distintos cuerpos del ejército existentes en la ciudad. Se recorren 55 kms en carrera o a paso de marcha, y 75 si se elige la bicicleta. No es la más dura de las que se organizan, pues ese hito lo tiene la 101 de Ronda, en donde se recorren 101 kms, y se cuenta con un día para hacerlo, bien en bicicleta o en carrera pedestre. Sin embargo, la prueba melillense está más concentrada en el tiempo, con un máximo de 10 horas para completar cualquiera de las modalidades del recorrido.

            Se supone que en este tipo de pruebas se extraen datos antropométricos, biométricos sobre endurecimiento  y resistencia, muy útiles en el ámbito militar. Lo paradójico es que se hayan extendido a la sociedad civil, y se hayan convertido en fenómenos turísticos de primera magnitud para las ciudades en donde se llevan a cabo. Existe también un turismo deportivo, y en él ha quedado encuadrada esta prueba.

               La carrera en Melilla se integra casi completamente en el ámbito urbano, porque la ciudad, en su desarrollo, se extendió hacia el campo exterior, al que hizo desaparecer casi por completo. Melilla es una ciudad africana, desde los inicios de su existencia histórica. La Legión nació en éste continente y para las Guerras de Marruecos. Su presencia histórica en la ciudad  y en África, camina hacia el centenario, que se cumplirá en 2021.

             Como siempre, para mostrarla, hemos buscado un ángulo nuevo, en esta ocasión desde la cafetería del Hotel Ánfora.

La Legión en Melilla


Objeciones a  un  monumento inapropiado

El principal monumento de La Legión en Melilla es la propia Legión, con su pasado, con su presente, con su leyenda negra y con su historia romántica. Quiero decir que no albergo ningún resentimiento hacia ella, porque La Legión del siglo XXI no es la de 1921, ni la de 1934 en Asturias, ni la de 1936 en La Guerra Civil. La Legión, como tal, esta suficientemente representada y homenajeada en las calles de Melilla. Tiene una amplia avenida con su nombre, una calle dedicada a su fundador, Millán Astray, y un amplio terreno con el nombre de Valenzuela. Hay placas y nombres de legionarios por otras partes de la ciudad, incluso una estatua dedicada a un heroico teniente legionario, Francisco Jesús Aguilar Fernández, muerto en Mostar en 1993. La estatua está instalada en el céntrico Parque Hernández.

Por todo esto, pensé, cuando leí y escuché la noticia de un nuevo monumento a La Legión, que era un exceso, propio del neo militarismo que se está cultivando últimamente en Melilla, en donde, colaboradores, y articulistas, compiten en resaltar “la especial vinculación de Melilla con El  Ejército”, que siendo cierta, supone también un absoluto olvido de civiles, sanitarios, educadores, maestras, trabajadores, enfermeras  y de todo tipo de profesiones y oficios que han forjado la Melilla actual. La sumisión intelectual al militarismo africanista es casi absoluta. Todo esto lo pensaba antes de haber visto el monumento. Hoy me he acercado a verlo y me he quedado estupefacto. Estamos ante una involución, ante una vuelta a un pasado rancio e imposible de recuperar.

Un monumento de estética agresiva y guerrera

Un legionario, bayoneta calada en mano, defiende o asalta un parapeto. Es inaudita la agresividad del monumento y no se corresponde con lo que se pretende de esta ciudad, la de la multiculturalidad y de la convivencia. La Legión, como tal, solo ha actuado en combate en dos escenarios: el primero en las guerra coloniales de Marruecos, el segundo en La Guerra Civil, en contra del Ejército de La República, que defendía al Gobierno legítimo y a la Legalidad vigente. Por tanto, ese legionario se defiende o asalta un parapeto de rifeños, o acomete a  soldados españoles del Ejército de La República. Ninguna de esas dos cosas deben ser homenajeadas y exaltadas, por mucho que formen parte de la historia de La Legión.

Una placa y un nombre que se quiere olvidar

En el Barrio del Real, existe una calle y una placa con el nombre de La legión, que fue instalada en 1930, e inaugurada por el General Republicano y defensor de Madrid José Miaja Menant. En un libro dedicado a todos los monumentos y placas dedicadas al Ejército, se habla de esta placa, pero se olvida el nombre de quien lo inaugura, y sobre todo, se omite la fotografía del General Miaja, retirando la cortinilla en el acto oficial. Es todo un síntoma, y también, que el que esta crítica y ajustadas objeciones, solo las puedan leer y debatirse en El Alminar. Miaja es un nombre muy vinculado a Melilla, y al que muchos quieren olvidar por muchas razones. En aquella época era Coronel Jefe del Regimiento de Infantería de Melilla.

Notas: (1) https://elalminardemelilla.com/2013/06/03/la-legion-y-una-historia-republicana/ , (2) https://elalminardemelilla.com/2011/06/23/estacion-electrica-y-la-gorra-legionaria/

La Legión y una historia republicana


 

    Fermín Galán y Aniceto Carvajal, republicanos y Laureados de La Legión

         ¿Se puede escribir algo distinto sobre La Legión?, por supuesto, siempre se puede escribir algo nuevo, pero hay que mirar donde otros han mirado y ver lo que otros no han visto. La Legión es lo que es y nunca dejará de serlo, pero eso no quiere decir que se exalte siempre a Franco, Astray o Valenzuela.  Hay otros ejemplos y otros nombres de oficiales de La legión, como los proto mártires republicanos Fermín Galán y García Hernández, y el también Laureado Aniceto Carvajal.  El primero tuvo dedicada la calle que hoy lleva el nombre de avenida de La Democracia.

                    Los otros Laureados y un coronel de La Legión

         Esta anécdota que voy a contar, es absolutamente cierta, y viene a cuento, porque en el desfile de Día de las Fuerzas Armadas, el speaker de Comandancia, al narrar lo méritos y hazañas de La Legión dijo: “Asturias, 1934, en ayuda de La República” . Es verdad, es un hecho histórico que un Gobierno republicano llamó a los legionarios de Yagüe, para sofocar, reprimir o acabar con la revuelta de los mineros revolucionarios, provocada por sus infernales condiciones de trabajo.  Es verdad también, que La Legión se empleó con  su dureza africana y legendaria en reprimir esa revuelta, eso sí, con mandato gubernativo. Ambas cosas son ciertas y no se puede citar lo uno, sin que venga detrás la segunda parte, la que no se quiere recordar.

        En la década de 1990, ya asentada La Democracia en España, llegó a Melilla un nuevo Coronel del Tercio Gran Capitán 1º de La Legión, Francisco José Sánchez Barbero. Al serle presentada las dependencias del acuartelamiento, se le mostraron también el Museo y la sala de honores. El oficial encargado le dijo al nuevo coronel: estos son los retratos de los laureados de La Legión, a lo que el nuevo Jefe del Tercio replicó: ¿dónde están los dos que faltan?. La perplejidad del oficial fue absoluta, y el Coronel siguió ahondando en la vieja herida y añadió: si los laureados de La Legión son x, aquí hay dos menos, los quiero aquí antes de que acabe el día.  

            El nuevo Coronel sabía perfectamente que los que faltaban eran Fermín Galán, sublevado de Jaca en 1930 y Aniceto Carvajal*. Registraron todo el acuartelamiento del Tercio, recurrieron a todos los coleccionistas de fotos de Melilla, en busca de los retratos de los dos laureados, entonces no existía el recurso de internet, y dicen que al final encontraron sus retratos, en una caja, dentro de un armario. No los habían tirado, porque los legionarios no hacen eso con ninguno de los suyos, aunque los consideren errados.

           Cuento esto, porque es una anécdota que no merece perderse. Cuento todo esto, porque La Legión de 2013, ya no es la de 1936. Este año se ha editado una novela del laureado legionario Fermín Galán, sobre sus experiencias como teniente legionario en el Rif, la más brutal de las guerras en las que haya intervenido España. Ha pasado desapercibida, la novela, y no debería ser así. Mucho solo conocen de La Legión sus intervenciones en misiones humanitarias, y su inigualable desfile en Málaga, junto al Cristo de La Buena Muerte, y es bueno que sea así.  El Tercio es la suma de todo.

           Nota: corrección de la historia, aportada por Corona 71