La monja de la Cruz Roja de Melilla


 

    ¿Existen lugares malditos, es la antigua Cruz Roja uno de ellos?

       Es un asunto latente en nuestra ciudad, del que se habla pero pocos ofrecen datos. En donde menos se habla de “la monja” como ya es conocida, es en la sede de la Consejería de Economía de Melilla, antiguo hospital de la Cruz Roja hasta 1990, fecha en que quedó cerrado y abandonado hasta su reciente rehabilitación. Durante las obras de recuperación del edificio pasó allí de todo. Unos oían gritos, otros golpes, el caso es que parece ser que los vigilantes emitieron partes con los sucesos extraños vividos  y algunos preferían hacer las guardias en el exterior del edificio. Hubo muchos problemas con las obras, se necesitó un modificado de proyecto e incluso se redescubrió  un sótano olvidado, y  que algunos identificaban con la antigua morgue.  Las obras de rehabilitación y acondicionamiento de la Consejería se demoraron mucho tiempo, tanto que superaron al de la propia construcción del edificio, que primero fue un grupo escolar y posteriormente el primer hospital civil de la ciudad.  Allí estuvo enferma y prisionera la escritora Carlota  O´Neill, en su obra: “Una mujer en la guerra de España”, en donde relata los pormenores de su cautiverio en nuestra ciudad entre 1936 y 1941.

                     Las apariciones de la monja de la Cruz Roja

     No hay testimonios de su presencia o de apariciones durante el tiempo en que duraron las obras, salvo los ruidos, los alaridos y los golpes. Todo cesó tras la inauguración del antiguo hospital, reconvertido en flamante Consejería de Economía. Desde entonces es cuando se han detectado las apariciones de “la monja”. Hay dos testimonios, uno aportado por funcionarios de la Consejería que refieren como un ciudadano les refirió el magnífico estado de la restauración, añadiendo: “Es preciosa la estatua de la virgen blanca del jardín”.  La estupefación de los funcionarios fue absoluta, pues es verdad que parte del antiguo jardín aparece por detrás de las cristaleras de los antiguos pasillos de Cruz Roja,  pero no hay estatua de virgen alguna. Esto sucedió hace dos semanas.

          La segunda “aparición”  data de esta misma semana. Un ciudadano acude a las dependencias de recaudación y entra de modo directo al pasillo del lado derecho. Al preguntarle la funcionaria porque no ha cogido el número correspondiente para ser atendido, el ciudadano responde que le ha indicado el lugar “la monja” de la puerta. Ningún trabajador realizó comentario alguno y quien me cuenta el caso, además de amigo, estaba en la mesa contigua abonando algunas tasas.

                        Lugares malditos, palacios y casas encantadas

         Sabemos o creemos saber que todo estos sucesos son físicamente imposibles. Solo nos hacemos eco de lo que circula, en círculos restringido por la ciudad. Días atrás, alguien intelectualmente solvente, me dijo que quería hablar conmigo sobre algo que había escrito sobre la Cruz Roja de Melilla. Al no producirse el contacto no volví a pensar en el asunto, hasta que esta misma mañana me han contado los dos sucesos que transcribo. ¿Virgen o monja?. Han pasado muchas más cosas de las que yo he podido contar. A veces ocurre que una vez descubierto, la sugestión aumenta y la apariciones se multiplican. En otras ocasiones sucede justamente lo contrario.

                   Lugares malditos, palacios y casas encantadas existen en cualquier lugar del mundo y en España conocemos infinidad de casos. En Melilla hay muchos más de los que se cree. Nada puede decirse o afirmarse, pero es verdad que algunos edificios provocan cierto desasosiego nada más verlos, otros en cambio, producen la sensación contraria, la de sosiego y tranquilidad.