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El fin del monumento a la diversidad


                             Crónica del monumento perdido

              Hay dos venenos que como se permitan crecer en una sociedad, acaban con ella, son los venenos del odio y del resentimiento. Ha pasado solo una semana desde su instalación, y el monolito ya está reventado. Ha durado exactamente nueve días. Cuando sobre un barrio se asienta el desempleo, la falta de oportunidades, la marginación social, y además le cae encima la etiqueta de la radicalidad religiosa, entonces se está al borde del precipicio social y político.

               En los últimos cuatro años, a este barrio no se ha acercado ni uno solo de los componentes del gobierno de la Ciudad de Melilla. Apenas se atreven a traspasar la frontera que marca el puente de la avenida de Barcelona, sobre la confluencia del Río de Oro y el arroyo de Farhana, en la urbanización de Las Palmeras, y por allí tampoco se les ve.  Cuando se abandona un Distrito completo de la ciudad a su suerte, no se puede pretender instalar allí un monumento tan absurdo, y que dure mas de 10 días.

               Este gobierno de Melilla lleva como tal, al frente de la ciudad desde el años 2000, y el plan para el Desarrollo de los Distritos 4º y 5º solo se les ocurrió en las pasadas elecciones. Eso sí, nombraron a un alto cargo de libre designación para llevar a cabo un plan ineficaz y tan absurdo como el monumento de los 9 días.  Una ludoteca, un campo de fútbol, y las migajas de los planes de empleo, no sirven para la integración de un barrio en el conjunto de la ciudad.

                      El Alminar de Melilla se creó hace cuatro años, también en periodo electoral, y ya advertimos entonces, que del ejemplo de Sarajevo, la ciudad Olímpica y de la convivencia, a la de la guerra religiosa y étnica, se pasa en un solo momento. Entonces nos dimos cuenta y eramos conscientes de la gravedad de la situación. Hoy la fractura social se ha convertido ya en abismo. Apenas quedan puentes que cruzar.

          En Bosnia, en Yugoslavia, tuvieron la mala suerte de contar con los peores dirigentes posibles, un la situación política más difícil. No solo no apagaron el incendio en ciernes, sino que lo avivaron.

             En estos días en La Cañada, siempre que me he acercado, me han preguntado dos cosas: si pertenecía a algún partido y si pagaba alguna cantidad por el próximo voto. No se fomenta la diversidad sino la diferencia, no se fomenta la convivencia sino la diferencia social. Quienes nos han llevado a esta situación política sin retorno, no pueden seguir por más tiempo al frente de la ciudad. También sobran algunos de los que se presentan como alternativa.

        Nota:  (1) https://elalminardemelilla.com/2011/05/11/la-parabola-de-sarajevo/. (2)https://elalminardemelilla.com/2015/05/13/un-monumento-en-la-canada-de-hidum/ (3)https://elalminardemelilla.com/2013/04/05/la-parabola-de-yugoslavia/