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El espíritu de San Agustín del Real


                          La recuperación del espíritu del templo de San Agustín

      “Porque hay quienes están dentro, pero están fuera, y quienes estando fuera, están dentro”. San Agustín

        En ocasiones es necesario regresar al principio para entender las cosas y los acontecimientos actuales. En enero de 1989, el párroco de San Agustín del Real culminó las reformas del templo, hechas a su imagen y semejanza. Se renovaron las cubiertas, se adelantó el altar casi hasta el centro de la nave, y se eliminaron todos los  exornos anteriores existentes. La iglesia estaba ya muy despajada tras la devastación iconoclasta, en la que llegaron a venderse las imágenes de los pasos procesionales de la parroquia. La aplicación ad litteram, de algunas ideas del Concilio Vaticano II, hicieron que los padres paúles, que tantos servicios ofrecieron a la ciudad, dejaran San Agustín como la iglesia de Lutero.

         Tras las reforma final de 1989,  quedó la imagen del Crucificado, pero rodeado de una montaña absurda de rocas. La de San Agustín quedó (por ser el titular de la parroquia), y el inviolable  Sagrario. La iglesia quedó tan vacía como una iglesia luterana tras esta última reforma. Las paredes quedaron desnudas y sin exorno alguno. También se rebajó la altura del techo, y se edificaron los salones parroquiales, en el solar contiguo. Para hacer esto, los padres paúles contaron con los copiosos donativos que aportaba la peregrinación al Cristo de Limpias, y también con la venta de algunos inmuebles donados por los fieles a lo largo de los años. El párroco titular era entonces Jesús Hurtado. Renovaron el aspecto del templo pero cambiaron su espíritu. La iglesia de San Agustín era una de las más ricas de Melilla, con amplias propiedades inmobiliarias donadas por los fieles del antiguo barrio obrero. En la actualidad posee dos manzanas completas en la calle del General Villalba.

                    El inicio del camino vivenciano del padre Hurtado

     A finales de la década de 1980, se había iniciado el “personal camino vivenciano” del sacerdote Paúl Jesús Hurtado Salazar, pero por aquel entonces nadie apreció ningún indicio de alarma. La abundante feligresía de la parroquia abandonó los muros del templo, entre otras cosas porque habían desaparecido casi todas las imágenes y altares donados por esos mismos fieles a lo largo de 6 décadas. El último golpe se asestó contra la imagen del Cristo de Limpias, que retiró el párroco Hurtado,  y sin saber muy bien qué hacer con el busto. Un sacerdote paúl, temeroso de que la imagen desapareciera para siempre, cogió el busto del afamado Cristo,  entregándolo a unos vecinos que vivían enfrente de la parroquia. Lo sacaron de la parroquia “como un ladrón en la noche”. Durante dos décadas las comunidades vivencianas fueron las dueñas y señoras de todo lo que acontecía entre sus muros, a la altura incluso de los propios sacerdotes.

      Los santos fueron encerrados por décadas en una alacena, en donde me los mostró el padre paúl Gonzalo en el año 2007 ****. Le llamó la cárcel de los santos y así lo reflejé en un artículo de nombre homónimo. El escándalo fue considerable. Era la primera vez que aquello salía a la luz pública. La Diócesis intentaba recuperar el control sobre la Iglesia de San Agustín, cuya alma y espíritu estaba en manos del catecismo del padre Hurtado y de sus seguidores*, aunque ya fuera de los paúles y destinado en la diócesis de Granada. Todos los grupos de voluntarios catéquicos estaban compuestos por seguidores del sacerdote Jesús Hurtado, que mantuvieron la iglesia llena, pero fuera del espíritu diocesano.

      A finales del año 2011, el nuevo obispo de Málaga Jesús Catalá Ibañez destina por primera vez a un sacerdote diocesano a la parroquia de San Agustín, José Manuel González Ruíz **. Las ordenes son claras pero no se expresan: hay que acabar con la influencia de la desviación doctrinal de las comunidades vivencianas de Hurtado, labor en la que los padres paúles se habían visto incapaces. El nuevo párroco impondrá el Catecismo Diocesano, pero se desgastará en una guerra sorda y de la que muy pocas cosas saldrán  a la luz pública. Las comunidades quedaron prácticamente intactas y todavía están a la espera de su legalización eclesiástica. aunque parecen haber iniciado el lento camino del descenso y de la decadencia. El padre José Manuel tomó  algunas decisiones como sacar poco a poco las escondidas imágenes de los santos a la misma puerta de la iglesia, lo que causó alarma y escándalo entre los seguidores de las comunidades, que por primera vez sintieron como empezaban  a perder terreno espiritual.

             El peculiar culto de las comunidades vivencianas de Jesús Hurtado

       A remedo del “camino neocatecumenal”, cuentan con un rito litúrgico propio, con oraciones y tiempos específicos. Las comunidades están extendidas por Granada, Almeria, Melilla y Jaén. Cuentan con página web, boletines de actividades y cartas anuales del Guía de las comunidades. textos, oraciones adecuadas para cada momento***, y responsables o legados en cada una de las provincias irradiadas.

                La restauración del Cristo de Limpias de San Agustín

      “Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos”. Lucas 10, 3

              Hace un año llegó a la parroquia un nuevo sacerdote, Rafael López Cordero. ¿Su misión?. Devolver la parroquia a los fieles del barrio, a todos, y volver a transformar la imagen del templo, asemejándola a cualquier otra iglesia del culto católico romano. Para ello debe devolver las imágenes y los altares, en la medida de lo posible, al templo. La labor es ardua y por eso se encomienda la misión a un sacerdote joven, Hay que reformar el altar, transformar el espacio y devolver el espíritu diocesano al lugar del que no debió salir. Las imágenes están siendo restauradas y comienzan a salir de su escondrijo poco a poco.

            La imagen del Cristo de Limpias, la erradicada por Jesús Hurtado, es la piedra de toque de toda esta lucha. Recuperado el símbolo principal del templo, se envía un potente mensaje al otro lado de Las Alpujarras granadinas. Rafael López, cuanta con el apoyo de su obispo, y además se lo manifestó, oficiando una misa en su parroquia., 42 años después de la oficiada por monseñor Ángel Suquía en ese mismo lugar.

                   Las palabras de monseñor Catalá Ibañez

         Hay que volver a ellas, a la luz del conocimiento, para comprenderlas ya en todo su sentido: “todos están invitados al banquete de Cristo. El único alimento es la palabra de Dios (de la que solo es depositaria La Iglesia). Hay que escucharla con atención y obedecerla. Obediencia a la palabra, y servicio al Altar, a la mesa. Obediencia, reiteró en muchas ocasiones y con variados tonos.

         La interpretación es clara. El obispo de Málaga está detrás de su párroco, al que ha apoyado en persona, restaurando además el culto al Cristo de Limpias. Hay que devolver la parroquia a la feligresía del barrio. Este culto era un símbolo, que se recupera, 26 años después de su erradicación.

                  La profecía de Monseñor Suquía en San Agustín del Real

              Todo siempre tiene un precedente. La misa oficiada por Monseñor Catalá Ibañez el pasado 3 de noviembre de 2015 en la iglesia de San Agustín, tuvo un precedente, la oficiada en su despedida como obispo de la diócesis por monseñor Suquía (1969.1973) el día 20 de febrero de 1973. El oficio religioso se inició a las ocho de la tarde, y estuvo acompañado por el entonces Vicario Episcopal Salvador Guirado, el párroco de San Agustín Teófilo Ordoñez y los padres paúles Narciso González y José María Perez.

     Monseñor Suquía Goicoechea visitó todas las dependencias eclesiales de la ciudad y ofreció consejos pastorales en todos los centros que visitó, sin embargo, destaca la  advertencia realizada en San Agustín del Real, ahora que sabemos todo lo que iba a ocurrir allí, a partir de 1974, año en el que se suspendió la semana santa en Melilla.

        “Al igual que San Pablo advirtió a los Corintios, os digo que nos os dejéis engañar por las falsas doctrinas de aquellos que dicen ser discípulos de Jesucristo y no lo son. No os dejéis engañar, porque todo cristiano ha de ser mensajero de la verdad y de Jesucristo”.

          “Aunque la jerarquía de la Iglesia no tiene competencias para resolver los problemas del mundo, no por ello pueden desentenderse los sacerdotes, ni los obispos, de los acuciantes problemas que nos rodean, ni de la justicia o de la injusticia que se practica en el mundo”.

                  secedo- cessii- secessum (separar, cortar)

        La Iglesia es una comunidad, un cuerpo común, por lo que todo el que se aísla, se aparta, está creando una secta, un corte,  porque se está separando del resto. La palabra se utiliza solo en su sentido descriptivo. El sustantivo latino secta-ae, significa: principio de vida, norma de vida, modo de pensar. Este es el motivo por que todos estos grupos elaboran ritos propios, “catecismos”, e incluso doctrina. Fuera de la iglesia no serían nada, pero se sitúan en el borde, sin enfrentarse abiertamente a ella, porque de otro modo, La Iglesia los convertiría en humo, en el tiempo en que se tarda en rezar un misterio del Rosario.

Notas: *   http://media.wix.com/ugd/460986_d243eb0a9f262543fa364398eca7d48d.pdf

**https://elalminardemelilla.com/2011/10/24/cambio-de-rumbo-en-la-iglesia-de-san-agustin/ .*** http://pepecerdan.wix.com/comunidades. **** https://elalminardemelilla.com/2012/01/29/la-carcel-de-los-santos-iglesia-del-real/

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El Cristo de Limpias regresa a San Agustín del Real


El Obispo de Málaga restablece y bendice un culto centenario

      En la tarde del día 3 de noviembre de 2015, la iglesia de San Agustín del Barrio melillense del Real estaba llena como en sus mejores tiempos. Un obispo  de la Diócesis de Malaga-Melilla oficiaba por primera vez allí una misa, y no en la iglesia Arciprestal o en la patronal de La Purísima Concepción, como sería habitual.

      La presencia de monseñor Jesús Catalá Ibáñez, obispo de Málaga, tenía un doble motivo, el primero era ordenar como diácono a un seglar, Antonio Guerrero, máximo cargo al que puede aspirar un laico. El segundo motivo era el de bendecir la urna del Cristo de Limpias en la parroquia de San Agustín, y restablecer así un  culto iniciado en la ciudad de Melilla hace un siglo, y 25 años después de que fuera abatido por el sacerdote Jesús Hurtado, entonces perteneciente a la congregación de los Padres Paúles.

        La alegría  era triple entre los feligreses de la parroquia del Real, primero el nombramiento de un vecino del barrio, segundo el regreso del busto del Cristo de Limpias al barrio y el tercero, la presencia del Obispo de Málaga en el templo de San Agustín.

                                    La ceremonia religiosa

        La ceremonia religiosa empezó con la bendición de la urna del busto del Cristo de Limpias, donada y restaurada por feligreses del barrio, y estuvo dirigida por monseñor Catalá Ibañez, para seguidamente, atravesar el templo en procesión, seguido por el obispo emérito de Málaga monseñor Ramón Buxarrais, el Vicario Episcopal Roberto Rojo, y el párroco de San Agustín Rafael Lopez, y otros sacerdotes del clero melillense y asistentes de monseñor Catalá Ibáñez. Fue una ceremonia religiosa de primer orden, consistente en una misa concelebrada, en la que se dio lectura al nombramiento episcopal de Antonio Guerrero como diácono y lector del evangelio.

                       La homilía de monseñor Jesús Catalá Ibañez

            Monseñor Catalá Ibáñez, obispo de Málaga- Melilla, estuvo cerca y fue cercano, algo que no es fácil de conseguir. Resaltó en su homilía dos cosas, la obediencia a la palabra de Cristo y el servicio a la misma. Para Monseñor Catalá: La obediencia es la virtud de escuchar la palabra de Cristo y luego obedecerla, pues se trata de la palabra de Dios, de la cual Cristo es su última manifestación. Escucharla atentamente es el alimento del cristiano, para interiorizarla y luego obedecerla. El banquete eucarístico que ofrece Cristo es algo al que todos están invitados. La palabra de Cristo transforma y se manifiesta por medio de la propia palabra y por la Eucaristía. La lectura de la palabra de Cristo te convierte en proclamador, y también en su servidor. El servicio al Altar y a la mesa del banquete eucarístico.  ¡Quién come de este pan y bebe de este cáliz, se salvará!; concluyó monseñor Catalá Ibáñez.

                                                Un hecho histórico

           En la historia de la Iglesia de Cristo en Melilla, la fecha del 3 de noviembre de 2015 quedará ya marcada para siempre. Un obispo, D. Jesús Catalá Ibañez, restableció el culto al Cristo de Limpias en el barrio del Real, en presencia del obispo emérito D. Ramón Buxarrais, y siendo párroco de San Agustín, el sacerdote diocesano Rafael López.

Las campanas ardientes de San Agustín


      El libro de Las Confesiones de San Agustín siempre ha estado en mi casa, era un libro familiar presente en casi todos los hogares, del que jamás había leído página alguna. Mi interés por sus confesiones surgió de leer a Wittgenstein, que estaba fascinado por ese libro. Tras encontrar esa puerta de entrada, suelo releer y buscar en sus confesiones alguna cosa que me sea útil. Es muy interesante todo lo relacionado con la herejía de los maniqueos.

                         La prodigiosa vida de San Agustín

    Agustín nació en Tagaste, lo que hoy sería Túnez, en el año 354 de Nuestra Era. Durante un largo tiempo se dedicó a una vida licenciosa, narrada por él mismo en “Las Confesiones”. Dedicado a la lujuria, al robo, a los amores deshonestos, o como él mismo decía: “Al gusto por hacer el mal”. Durante años visitó todos los lupanares de la costa africana, o las ciudades más famosas por tener los más atractivos de todos ellos: “me revolcaba en su cieno, como si se tratara de un ungüento oloroso”. Aborrecía las Sagradas Escrituras por aburridas y se convirtió en seguidor de una herejía, la maniquea.

     San Agustín muestra claramente dos cosas, una es la perniciosa influencia que ciertas cosas, aparentemente buenas y bellas, pueden tener sobre los blandos espíritus de los adolescentes. La otra es la gran importancia que tienen “las compañías” sobre los jóvenes. Esta última es la gran preocupación de cualquier padre o madre. Agustín tuvo una madre, Mónica (que acabaría siendo santa), que anduvo detrás de él, no dejándole solo en sus fechorías e intentando mitigarlas en todo lo posible. Al final consiguió detener la loca carrera de su hijo, aunque tuvieron que pasar más de diez años para ello. Agustín vió una luz durante una predicación de San Ambrosio.

      Desde ese momento, se convirtió en un exégeta de las Sagradas Escrituras y en firme azote de toda herejía, especialmente duro fue con la que había sido su secta nodriza, la de los maniqueos. A partir de ese momento y además de explicar claramente cuales son los caminos que conducen al “pecado”, ideó  La Ciudad de Dios, un lugar imposible y a salvo de todo mal. Actualmente, proliferean en todas las religiones, grupos que intentan preservar a los suyos de todo mal, o de todo contacto con el supuesto “pecado”. Construyen oníricas ciudades de Dios, en las que si hay algo ausente no es el pecado, y sí la presencia de Dios, en cualquiera de sus múltiples interpretaciones.

     Si San Agustín enseñó algo, y enseñó muchas cosas, fue que tanto el bien , como el mal, debe ser descubierto por uno mismo. De lo que hay que dotar a las almas de las personas, es de instrumentos para  discernir ambos caminos,  incluso de que después de haber caído en el malo, uno sepa darse cuenta y rectificar su rumbo. Aún así, muy pocas cosas pueden evitarse, pero se debe intentar.

                  Iglesia de San Agustín en Melilla

    Fue un anterior almacén del anexo cuartel de Intendencia, comprado por los vecinos del Real y convertido en Iglesia en 1938. Este año han conmemorado el 75 aniversario de la fundación de la parroquia.     El pasado domingo al tomar la curva del la iglesia en dirección al centro de la ciudad, pudo observar que el reflejo solar del ardiente julio, provocaba un efecto óptico que parecía incendiar las campanas. Parecían arder en llamas figuradas.

Cambio de rumbo en la iglesia de San Agustín


Revolución teológica en la parroquia del Barrio del Real          

      El sábado 22 de octubre se produjo una “revolución diocesana” en la parroquia de San Agustín del Barrio del Real en Melilla. Por primera vez en sus 73 años de existencia, un sacerdote de la diócesis de Málaga se hacía cargo de una iglesia, que desde su misma fundación había estado regida por la congregación de los Padres Paúles, concretamente desde el 8 de diciembre de 1938.

     El sacerdote diocesano Juan Manuel González Ruiz presenció la apertura de las catequesis del Real, como primer acto oficioso, ya que oficialmente tomó posesión de la parroquia ayer domingo 23 de octubre en la misa del mediodía. Este malagueño, ingeniero de montes, fue ordenado sacerdote en 1993, renunciando con ello a su vida mundana para profesar la vida religiosa, algo en lo que nunca había pensado hasta su conversión, siguiendo el ejemplo de Saulo de Tarso, el centurión romano que se convirtió a la fe cristiana y acabaría siendo reconocido como el apóstol San Pablo, el único que no estuvo físicamente con Jesucristo, pero que acabaría siendo fundamental para la creación de La Iglesia, tal y como la conocemos. Sin Pablo, la Iglesia de Pedro hubiese sido una cosa muy distinta, o no existiría tal y como le conocemos.

    El sacerdote Juan Manuel Martínez se formó como sacerdote en Medellín (Colombia) y ha ejercido como misionero en  Méjico y Brasil. Ha recorrido medio mundo y gran parte de Andalucía, hasta que pidió la incardinación en la provincia de Málaga, siendo uno de sus destinos el Bº de La Victoria de la capital malacitana, o la localidad de Archidona.

   Renovación teológica y doctrinal en El Real     

     A partir de 1940 se consideró a Melilla, por parte de las autoridades franquistas, tierra de evangelización, pues consideraban que la situación de la ciudad, en permanente contacto con el sarraceno, y los años de laicismo republicano, había situado a Melilla prácticamente a los pies del Maligno. Así pies, fuimos evangelizados, desde Beni-Enzar hasta Horcas Coloradas. Los padres paúles lo eran todo en Melilla y salvo el templo patronal y el arciprestal, todo los demás era territorio Paúl.

    Con la renovación del Concilio Vaticano II se inicia una pérdida progresiva de la influencia paulista, porque La Iglesia necesitaba nuevas formas, una renovación interna y externa, pero lo que marca el declive de los paúles en Barrio del Real, es el no haber sabido atajar “la desviación doctrinal” del sacerdote y ex Paul Jesús Hurtado Salazar, fundador de un movimiento catecumenal, de fuerte cariz mesiánico. Durante más de 20 años, los seguidores de este sacerdote, han funcionado por libre en esta parroquia, sin que nadie fuese capaz de atajar una desviación que ha hecho más mal que bien, en la parroquia agustina. Fue Jesús Hurtado el que ordenó abatir el culto al Cristo de Limpias en el Barrio del Real, aprovechando la reforma estructural de la iglesia en 1989.

      A La Iglesia, que se ha enfrentado a todas las herejías imaginables a lo largo de los siglos ( algunas muy poderosas ), apenas le ha bastado un plumazo para acabar con esta desviación. tan solo le ha bastado el tener voluntad de hacerlo.

     Para ello, ha puesto al frente de la parroquia a un sacerdote, profesor de teología moral, que lo primero que ha hecho ha sido imponer los libros oficiales de catequesis de La Conferencia Episcopal Española, algo imposible en la parroquia del Real, en los últimos 20 años, en los que todo se regía por la visión y los libros del ya extinguido mesías.

PD: https://elalminardemelilla.com/2011/05/31/los-paules-abandonaran-san-agustin/

El Cristo de Limpias del barrio del Real


      Leyenda y desaparición del Cristo de Limpias del Real                      Enrique Delgado

              La historia del llamado Cristo de la agonía se origina en Cádiz en 1700, talla en madera que se veneraba en la Iglesia de los padres Franciscanos. En aquellos años las inundaciones y los terremotos asolaban la ciudad y tras en derrumbe de la iglesia, la imagen (a tamaño natural), pasa a la capilla privada de Diego de La Piedra, caballero cántabro de la orden de Santiago. Ya por entonces la talla del Cristo de la agonía se asociaba a prodigios y milagros, como el de detener las aguas tras un maremoto.

             En 1755 al fallecer Diego de La Piedra y ordenó en su testamento que el Cristo fuera llevado a su ciudad natal de  Limpias en Cantabria, costeando también la restauración de la Iglesia de San Pedro y la realización de su Altar Mayor, al que se añadirán las imágenes de La Virgen María y la del evangelista San Juan. Gracias al poder transformador del dinero, la desvencijada iglesia se convertirá en el Santuario del Santísimo Cristo de la agonía de Limpias. Por contra, en Cadiz, son muy venerada la advocación de: “La agonía de Cristo”.

              Al igual que con muchas obras artísticas de gran realismo, tanto sagradas como profanas, y dado lo forzado de la postura de la cabeza, los ojos del Cristo de Limpias parecen seguirte con la mirada y según desde donde se fotografíe el busto, la expresión del rostro parece cambiar. El caso es que a partir de 1919, tras la finalización del la I Guerra Mundial empiezan a sucederse la fama de los prodigios del Cristo y Limpias se convierte en un lugar de peregrinación Mundial y la fama y las reproducciones del busto llegan a todas partes, incluida Melilla.

                  El origen del culto

                    La posible introductora del culto al Cristo de Limpias en Melilla fue Emilia Magdalena Estévez, fallecida en 1934, quien regentaba junto a su marido unas bodegas en el barrio del Industrial al que acudían gran cantidad de gentes del mar, aunque otras fuentes apuntan hacia la tumba de “la pintora italiana” del cementerio de Melilla, como el más seguro origen de esta peculiar devoción, que falleció también en la década de 1930.

         En el mostrador de la tienda de comestibles del barrio de pescadores del Industrial, siempreestaba a la vista el busto del afamado Cristo y esto explicará que en 1921, un barco de la flota pesquera melillense se bautizase en 1921, con el nombre de Cristo de Limpias.

        Al morir la dueña, las gentes que la conocían llevaron el busto a su tumba del cementerio y allí se originó el culto al Cristo de Limpias en nuestra ciudad. Todos los viernes decenas de hombres y mujeres de Melilla, recorrían el trayecto entre sus casas y el cementerio para rendir culto al busto cristífero, que se encontraba dentro de una hornacina de madera y cristal y que otros refieren como metálica. Lo curioso es que pese a la importancia de la peregrinación y el gran número de personas que participaba en ella, no tuviese el más mínimo reflejo en la prensa, salvo una pequeña columna rimada publicada en 1927, cuando “el busto” estaba todavía en la tienda y no en el cementerio.

         La situación dio un importante vuelco cuando la familia de la dueña de la tienda, viendo la importancia que había cobrado este culto, decidieron a finales de la década de 1940, trasladar/donar el busto a la Iglesia de San Agustín del Real, que era la parroquia a la que le correspondía el barrio del Industrial. El maná del Cristo de Limpias, traducido en decenas de limosnas y dádivas permitió financiar proyectos asistenciales, como el comedor o la guardería y la adquisición de numerosos inmuebles por parte de la parroquia de San Agustín, como el que hoy sirve de Casa-Residencia a los Padres Paúles en la calle del Gral. Villalba. Como ejemplo sirva decir que en 1954 el Cristo de Limpias recaudó 54000 Ptas. de la época, en donaciones sólo procedentes del cepillo y las lámparas.

            Todos los viernes, hileras de peregrinos atravesaban, algunos descalzos, la ciudad para dirigirse a la iglesia del Barrio del Real y así se mantuvo durante 3 décadas. El asunto debía ser tan importante que ya lo recoge el cronista religioso Moya Casals en su obra Melilla piadosa y tradicional, publicada en los años 50.

             Cuando estas cosas empiezan a quedar fuera de control, la Iglesia del Real se llenaba los viernes de centenas de velas encendidas y se ocasionaba  tal tumulto que no se podía dar misa, la Santa Madre Iglesia suele actuar con contundencia y así, de un solo golpe se decidió acabar con el culto al busto de limpias, escondiéndolo, y haciéndolo desaparecer para siempre entre finales de 1988 o principios de 1989, con la excusa de las obras de remoción de la iglesia de San Agustín.

         La fecha la sabemos gracias a Josefina Gasulla, quien junto con otras mujeres inició una recogida de firmas para solicitar el restablecimiento del culto al Cristo de Limpias, pero sólo obtuvieron la seca respuesta del entonces Obispo de Málaga Don Ramón Buxarrais, fechada el 10 de abril de 1989, en la que les informaba que el busto había sido retirado por decisión del párroco Jesús Hurtado y que él no podía hacer nada.

                 ¿Qué ocurrió con el busto del Cristo de Limpias?.

        Nada hay claro y cada cual tiene su pequeña porción de los hechos. En un principio parece ser que el padre Paul Jesús Hurtado lo retiró a sus aposentos mientras ideaba una solución definitiva, pero después todo es confusión.

              Por un lado se afirma que siguió un culto itinerante por el barrio del Real y en algunos próximos, como El Monte y El Tesorillo. También se afirma que al final quedó fijado en alguna casa El rastreo minucioso de iglesias y tumbas del cementerio tampoco ha dado resultado, aunque he hallado muchas reproducciones en casas, en parroquias, en el cementerio. Por el rastro y el eco que ha dejado, está claro que sí fue una devoción extraordinariamente popular en Melilla.