Archivo diario: 23 agosto, 2011

El regreso y sus contrastes


       Quien vuelve de un viaje y no ha cambiado en algo, es que no ha viajado o ha ido a hacer otra cosa. Es imposible viajar sin transformarse. Volver a Melilla después de un mes de “desconexión” supone darse cuenta de las cosas que no tenemos, de las cosas que nos niega “una clase política” empequeñecida por la visión de Melilla como centro del mundo. Supone darse cuenta de la distancia que invariablemente va separando a Melilla del resto de las ciudades de España y que en muchos aspectos,  cada vez más numerosos, empiezan a convertirse en un abismo. Llevamos más de una década de involución y se nota mucho.

    Con trazo grueso se puede decir, que no tenemos ni la mitad de los servicios que tiene cualquier ciudad que quiera sostenerse a sí misma y que pretenda progresar sin el único recurso de “llorar al Gobierno de turno”, sobre todo si es de signo contrario. Estoy deseando ver como todos estos lloriqueos y lamentos cesan de inmediato al día siguiente de que el PP de Rajoy gane las próximas elecciones generales. Es más, no volverán a quejarse en los próximos ocho años. No volverán a realizar una sola pregunta parlamentaria y el ilusorio proyecto de la ampliación del Puerto, quedará olvidado y enterrado para siempre, porque a Rajoy no se atreverán a proponerle semejante “ensoñación”, en la que ya sólo creen los autores del proyecto.

      Todas las ciudades y municipios, sean del signo que sean, están buscando soluciones a la crisis e intentando tomar medidas para salir a flote o sostenerse en los próximos años, menos Melilla, que sigue inmersa en el derroche, en la suntuosidad y en “el desvarío político”. El Estado ya no va  a estar para sacar las castañas del fuego de nadie y mucho menos para el que las ponga en la brasa de modo “irresponsable”. El nivel de gasto público en Melilla no es sostenible.

    Voy a poner  un ejemplo y será del PP de Almería (así la colaboradora Laura no me acusará de mirar solo al lado socialista), cuyo presidente provincial y nuevo presidente de La Diputación   de Almería, Gabriel Amat, suprimió de un solo plumazo, 40 asesores y altos cargos en la 1ª semana al frente de La Diputación. Justo lo contrario que en Melilla, ciudad en la que el gobierno ha crecido numéricamente y por cualquier otro lado que se mire y se evalúe.. Por cierto, la deuda del Ayuntamiento de Almería es de 55 millones de euros, menos de la mitad que la de nuestra ciudad.