El regreso y sus contrastes


       Quien vuelve de un viaje y no ha cambiado en algo, es que no ha viajado o ha ido a hacer otra cosa. Es imposible viajar sin transformarse. Volver a Melilla después de un mes de “desconexión” supone darse cuenta de las cosas que no tenemos, de las cosas que nos niega “una clase política” empequeñecida por la visión de Melilla como centro del mundo. Supone darse cuenta de la distancia que invariablemente va separando a Melilla del resto de las ciudades de España y que en muchos aspectos,  cada vez más numerosos, empiezan a convertirse en un abismo. Llevamos más de una década de involución y se nota mucho.

    Con trazo grueso se puede decir, que no tenemos ni la mitad de los servicios que tiene cualquier ciudad que quiera sostenerse a sí misma y que pretenda progresar sin el único recurso de “llorar al Gobierno de turno”, sobre todo si es de signo contrario. Estoy deseando ver como todos estos lloriqueos y lamentos cesan de inmediato al día siguiente de que el PP de Rajoy gane las próximas elecciones generales. Es más, no volverán a quejarse en los próximos ocho años. No volverán a realizar una sola pregunta parlamentaria y el ilusorio proyecto de la ampliación del Puerto, quedará olvidado y enterrado para siempre, porque a Rajoy no se atreverán a proponerle semejante “ensoñación”, en la que ya sólo creen los autores del proyecto.

      Todas las ciudades y municipios, sean del signo que sean, están buscando soluciones a la crisis e intentando tomar medidas para salir a flote o sostenerse en los próximos años, menos Melilla, que sigue inmersa en el derroche, en la suntuosidad y en “el desvarío político”. El Estado ya no va  a estar para sacar las castañas del fuego de nadie y mucho menos para el que las ponga en la brasa de modo “irresponsable”. El nivel de gasto público en Melilla no es sostenible.

    Voy a poner  un ejemplo y será del PP de Almería (así la colaboradora Laura no me acusará de mirar solo al lado socialista), cuyo presidente provincial y nuevo presidente de La Diputación   de Almería, Gabriel Amat, suprimió de un solo plumazo, 40 asesores y altos cargos en la 1ª semana al frente de La Diputación. Justo lo contrario que en Melilla, ciudad en la que el gobierno ha crecido numéricamente y por cualquier otro lado que se mire y se evalúe.. Por cierto, la deuda del Ayuntamiento de Almería es de 55 millones de euros, menos de la mitad que la de nuestra ciudad.

8 Respuestas a “El regreso y sus contrastes

  1. Gracias Enrique, con el gesto del señor Amat, te darás cuenta que no todos los peperos son iguales. Pero ¿ves? yo estoy de acuerdo contigo que es una vergüenza lo que ocurre en Melilla y que nos ha tocado unos gobernantes ¿sin escrúpulos? Yo te voy a poner otro ejemplo pero del otro lado (que conste que yo no estoy en ningún lado). El Ayuntamiento de Zaragoza (presidido por D.Juan Alberto Belloch Julbe), debe la friolera de 748 millones de euros, pués bien en abril acaba la 1ª fase de la construccion de un tranvia (que ha sido muy criticado,por que realmente no hacia falta), pero es que en marzo ya se habian empezado las obras de la2ª fase, ¿eso no es despilfarro? ya sabemos que España, es la España del Tempranillo, y sea del lado que sea son los mismos perros con distintos collares. He dicho

  2. Nadie ha escapado a esto del despilfarro. Obviamente yo analizo Melilla porque es la ciudad en la que vivo y la que me importa. No puedo comparar con otro tipo de gestión porque Melilla está gobernada por la derecha desde 1991, pero sí pongo en evidencia las contradicciones del PP, tanto en Melilla, como en el resto de España.

  3. Para ejemplos de grandes despilfarros, el del aeropuerto fantasma de Castellón. Obra pura y dura atribuible a la gestión del PP ( 150 millones de euros) y eso por no hablar del coste de la Estación Marítima de Melilla, que acabó superando el triple de lo presupuestado. ¿ Alguien sabe qué pasa realamente en la Autoridad Portuaria de Melilla?. Y no menciono los 240 millones de euros de la ampliación imposible del Puerto de Melilla. ¿Alguien sabe que se ha gastado en promocionar esa obra que nunca se realizará y que desaparecerá de nuestras vidas en cuanto el PP de Rajoy gane las elecciones del 20 de Noviembre?.

  4. Bienvenido, amigo.
    Afortunados somos, que osamos reconocer las carencias de nuestra ciudad y sabemos que existe ‘vida’ más allá de Málaga, Granada y Almería.

  5. Gracias amiga por tu sincera bienvenida. La verdad es que se hace muy duro el volver a la parte mas alta del Alminar para seguir en esta lucha constante contra la oscuridad, que unos alimentan y en la que otros se sumergen para vivir más cómodos. Es duro sí, pero alguien tiene que hacerlo. Al menos el aceite de la lámpara ha estado encendido todo el tiempo y 800 visitas, desde que interrumpí las publicaciones, dan fe de que muchos ya cuentan con el apoyo de esta pequeña luz, que seguirá alumbrando a todos los que quieran dejarse mecer y guiar por sus ondas. Gracias una vez más, a todos los que constituyen La Comunidad del Alminar.

  6. La vuelta es difícil. Retomar de nuevo la rutina nos cuesta. Y como dice esta entrada “imposible viajar sin transformarse”.
    Pero aquí estamos dispuestos a afrontar el final del periodo estival con resignación. Siempre se puede empezar de nuevo. Nunca es tarde. El desafio pone a prueba constantemente nuestra fortaleza y la vida nos dá la oportunidad de sobrellevarlo.
    Espero que esa lampara que has mantenido encendida haya dado luz en este periodo de descanso para El Alminar.

  7. Es interesante es labor metódica de repasar entradas anteriores. Cuando alguien lo hace, como es tu caso, sorprende ver qué se había escrito y quienes respondieron a aquella entrada. Uno recupera viejos pensamientos y vivencias. Gracias, Cruz de Malta.

  8. Pues sí, Hospitalario. Encontré esta entrada buscando fotografías, y me llamó la atención esa estela en el mar. Leí las dos primeras líneas, e imaginé la sensación vivida trás un viaje, trás el retorno a la vida cotidiana.
    Quién no ha vivido una experiencia así, es difícil no volver cambiado y reflexionado sobre lo que has visto. A lo largo de nuestra vida, alguno de esos viajes traen consigo una transformación y un aprendizaje, del que probablemente hayamos salido reforzado trás el encuentro y la experiencia. A mí me ha ocurrido. Viajar también es buscar, evolucionar, no solo ocio y diversión. Hay que saber conjugar todo.

¡Bendita perseverancia la del borrico en la noria!. Siempre al mismo paso, siempre las mismas vueltas.

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