Gaza, la matanza de los inocentes


 

               

               El Rey Herodes pasó a la historia con su matanza de niños inocentes, por mucho menos de lo que está haciendo en la Franja de Gaza, Benjamín Netanyahu y su gobierno, al que no mezclamos con el Estado y el pueblo de Israel, no alcanzarán en la historia semejante categoría. Es un gobierno de halcones y se están comportando de esa manera. Todo Estado tiene derecho a defenderse, pero no a agredir de esta manera. La descompensación de fuerzas en conflicto es descomunal. La cohetería y las bravuconadas de Hamás, no pueden equipararse al infernal despliegue militar puesto en marcha por uno de los ejércitos más poderosos del mundo, que es el israelí. La exhibición de fuerza bruta, aleja al gobierno de Israel de cualquier pretensión justificadora que pudiera alegar. La demolición de infraestructuras, algo habitualmente practicado por los gobiernos israelíes, es un castigo añadido y extendido a una población indefensa e inocente. Siempre hemos defendido el derecho de Israel a su existencia, pero también la necesidad de que se cumplan todas las resoluciones de la ONU, incluidas aquellas que obligan al Estado Israel en sus excesos, y a los Países Árabes en su falta de reconocimiento al Estado israelí, algo que de por sí es un hecho incuestionable. Aún así y pese a todo, hay que evitar cualquier apasionamiento ciego en torno a este conflicto, en el que la tentación del pensamiento antisemita está demasiado cerca. Este es el brutal mundo que han conseguido se ha construido a lo largo de la historia. Triunfa y sale adelante el poderoso, que cuanto menos escrúpulos tenga mejor le irá. La razón es algo que ya no es determinante en nada. La razón que impera es la de Estado, la de Maquiavelo.