Archivo diario: 21 enero, 2018

Almería, arqueología urbana


     La historia de Almería es en parte  similar a la de Melilla. Su historia arranca con la factoría fenicia de Urci, luego sigue con la ocupación romana y la ciudad como tal, la que la historia ha legado y conecta con el presente es la construcción musulmana, fundada o reedificada por Abderramán III. El principal legado es el nombre, que en ambos casos tiene el mismo origen.

      La extensión de la Almería musulmana fue enorme y coincide casi con el centro de la actual capital. El legado andalusí aparece por cualquier lado. Almería se rindió mediante pacto el 26 de diciembre de 1489, lo que significó que se respetó todo el area urbana y rural. Esto hizo que la ciudad fuese evolucionando desde la antigua hasta la moderna sin mayores sobresaltos, salvo los naturales (terremotos), y las guerras. La ciudad antigua se está reedificando y en Almería se respetan las fachadas y la obligación de la excavación arqueológica previa. Son innumerables los casos de solares paralizados por los obligatorios trabajos arqueológicos, de los que se hace cargo la Universidad de Almería, el Ayuntamiento y el Museo municipal.

      Melilla fue un territorio de guerra desde su mismo origen, lo que obligó a la reutilización de materiales, a la explanación y a la transformación de toda la ciudad original y su entorno rural. No desapareció todo, pero el mandato de la guerra no admitía veleidades conservacionistas. Luego hubo un claro desinterés durante toda la etapa franquista, que eliminó lo poco que había quedado, como el posible cementerio histórico bajo el auditorium Carvajal.

                                   Arqueología en las ciudades

      Al enfrentarse a una excavación hay dos líneas a seguir. Una y la más honesta es excavar y sacar a la luz lo que se encuentre, la otra es ir buscando un objetivo fijo y prescindir de todo aquello que no se considere relevante para el plan previsto, lo que lleva a descartar muchas cosas para siempre. En el primer caso todo lo que se encuentre es bueno, porque ayuda a conocer el pasado, en el segundo la consecuencia es que se pierde el interés por el yacimiento, si no coincide con lo buscado. Esto ocurre en Segovia además de en Melilla. Los vicios y las virtudes están presentes en todas las ciudades.

     Excavar en ciudades tiene consecuencias, porque si lo encontrado es importante paraliza la obra prevista. Por ello la arqueología debe contar con dinero suficiente para resolver pronto lo hallado en un yacimiento y no paralizar de modo eterno una obra. El yacimiento plantea luego dos opciones. Una es mostrar al público lo encontrado, lo que lleva aparejada su conservación  y mantenimiento. La otra opción es estudiar lo encontrado y luego taparlo, pero preservando los restos.

     De todos estos tipos hay yacimientos en Almería. Alguno, como el de la calle Arráez está ya bajo la obra nueva, incorporado a sus cimientos. Otro está en plena fase de excavación, como el de la calle Méndez Núñez, junto al paseo de Almería, pero son más los que esperan una oportunidad o decisión oportuna, como el existente en la rambla de Obispo Orberá y el de la calle Gravina. Estos dos, sobre todo el último, son muy grandes e incluso el último deja ver edificaciones de gran tamaño.

      Los yacimientos suelen estar cerrados y escondidos de la curiosidad pública, pero siempre se abren en alguna ocasión, o se encuentra un lugar por donde meter la cámara, observar y fotografiar. Muchas cosas han desaparecido porque no existían observadores. La observación  es necesaria para fomentar el conocimiento público y para estimular la acción pública, para que no abandone durante años los yacimientos, evitando su pérdida, y llegado el caso, su integración en el contexto urbano. El yacimiento de la calle Arráez, junto al convento de Las Puras, era magnífico.

 

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