Cuatro, tres, dos, uno, cero


 

                El último día del edificio del Cine Español

      Hoy, 27 de agosto, la implacable pala excavadora ha enviado los últimos restos del Cine Español del Barrio del Real, al infierno gris de los escombros. Desde hace algunos años solo quedaban en pie los muros del recinto. Un partido político, de cuyo nombre es mejor no acordarse,  llevó en su programa su rehabilitación y su uso cultural para el barrio, en una nueva vida arquitectónica que ya no se producirá.

       En 2014 publicamos un artículo alertando de la situación de ruina de tres edificios emblemáticos del barrio del Real (1). La situación de ruina entonces no era definitiva. Cuatro años después no queda ninguno de esos edificios, pese a que estaban registrados en el catálogo de bienes de interés cultural de Melilla. El proceso es siempre el mismo. Antes de la demolición, se abandona el suficiente número de años como para que la situación arquitectónica sea ya irreversible. Durante todo ese tiempo, la autoridad competente no ejerce en ningún momento su labor de vigilancia, ni obliga a la propiedad a mantenimiento alguno. Cuando la situación de ruina inminente, se autoriza la demolición sin requisito ninguno. La historia, el carácter y la personalidad del barrio, bien éste o cualquier otro, desaparece a golpes de pala excavadora. Melilla fue antaño tierra de cinematógrafos y de teatros, de los que ya no queda casi nada.

       El último en caer ha sido el edificio del Cine Español, inaugurado en 1931, según se indica en la obra de Juan Díez Sánchez, Melilla y el mundo de la imagen. No sabemos hasta qué año se mantuvo la actividad como cine, ni los años que pasaron hasta su transformación en carpintería, su última actividad conocida.

      Al menos ahora sí podemos datar la fecha exacta de su final, el 27 de agosto de 2018. La pala excavadora ponía fin, con una densa nube de polvo, a lo que en un tiempo fue parte de la historia cultural de la ciudad y del barrio. Ahora es polvo, escombro, nada.

       Nota:(1)https://elalminardemelilla.com/2014/05/06/tres-edificios-modernistas-del-real/

 

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6 Comments on “Cuatro, tres, dos, uno, cero

  1. Hasta el mismo final. Melilla será demolida y nadie se alzará para arrojar a las tinieblas a los causantes de este despropósito.

  2. Triste y lamentable. La destrucción promovida desde el poder. Porque todos estos procesos calculados: 1) abandono, 2) inacción administrativa, 3) declaración de ruina, 4) demolición, son un auténtico efecto llamada para el abandono de cada vez más y más inmuebles. Al especulador le trae más cuenta fomentar la ruina y especular con el terreno.

  3. Y que haya que estar aguantando a los patanes repartir carné de “melillismo” y de amor por este incomprensible pueblo. Nuestra historia se muere, o la matan, y ellos solo saben hacer florecer sus inútiles, pero lucrativas, rotondas.

  4. ¿Demolition Man? Hago una comparación con la película porque vemos que todo lo que toca esta clase política también acaba demolido. Me parece que están a las órdenes del gran capital.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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