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La sombra del verano


                   

                                   El paseo de los árboles fantásticos

    Es la avenida del General Villalba, el fundador del Barrio del Real. La política de podas ha reducido los árboles a meros esqueletos. Algunos se secaron y tuvieron que talarlos. Otros están cinchados con armazones de hierro para evitar su desplome. Estos que se ven, han tardado casi dos años en volver a echar esas minúsculas ramas. Apenas un rastro verde en su troncos secos y de color ceniza.

    No dan sombra y apenas conservan un hilo de vida. Los pájaros los han abandonado y ahora buscan protección en las cornisas, en los huecos de las persianas o incluso en los condensadores de los aparatos de aire acondicionado. Los árboles ya no sirven para su principal función, que es la de dar sombra y frescor en las ciudades y ofrecer protección a las aves. Cada vez hay más insectos, pero es porque cada vez hay menos aves en las ciudades. Las podas sistemáticas destruyen su habitat y convierte en inhóspitas las aceras. Llevamos denunciando esto casi todo el tiempo del Alminar, pero con cada denuncia recrudecen su acción arboricida.

    La gente se cansa de denunciar, ya no lucha, apenas reclama. Las pocas asociaciones de vecinos que quedan son pantallas o correas de transmisión del Poder. La Consejería de Medio Ambiente solo existe como dirección de correo electrónico.

    En Melilla hace calor, la sombra del verano ya se está acercando. Mayo empieza a abrasar. Este paseo del Barrio del Real es muy transitado. Es una de las principales vías de comunicación del barrio. En una de sus aceras está el mercado municipal. Atravesar este solar requiere valor. No hay rastro de sombra. Los árboles están chamuscados. Sin embargo, esas pocas ramas, por seguir llamándolas así, serán podadas de nuevo cuando correspondan. Hemos vuelto a fotografiar todo, para luego mostrar, comparar y seguir poniendo en evidencia esta “política verde”.

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Tres imágenes de Melilla


        La colonización del campo exterior de Melilla se extendió durante décadas. Los barrios exteriores estaban separados del centro y de la Ciudad Vieja. La expresión “bajar a Melilla”, todavía en vigor en las personas mayores, sigue vigente en el habla melillense y su origen está en la posición distanciada de los barrios. El barrio del Real se conquistó en la famosa campaña de 1909, llena de leyendas y de gestas, como la conquista de “Los Altos del Real”, celebrada por toda la prensa nacional, como la mayor victoria de las armas españolas.

       Sorprende también ver la huella verde del cauce del río de Oro, una extensa y frondosa arboleda que recorría toda la extensión de lo que hoy es el barrio del Tesorillo, entonces del General Arizon. También puede apreciarse la deforestación del resto de la ciudad, algo necesario para un territorio bélico, en el que las necesidades defensivas estaban por encima de cualquier otro objetivo. La comarca de Melilla debió ser una zona llena de vegetación abundante y terreno fértil para la agricultura. Los distintos cauces de agua  que confluían en el río central, creaban una extensa zona de tierras cultivables.

      El Cerro de San Lorenzo, cuna de las civilizaciones que pasaron por la ciudad, nunca debió demolerse, y mucho menos para construir una plaza de toros. Eran tiempos en los que a nadie le importaba el pasado púnico o mauritano de la ciudad. Si hubo vestigios de épocas anteriores estaban allí, junto con sus enterramientos. Sin embargo existió una segunda demolición, que se llevó por delante otros muchos vestigios históricos. Esta fue en la década de 1990, para construir lo que en un principio iba a denominarse como Pabellón del Cerro de San Lorenzo. Unas pocas excavaciones para desenterrar algunos esqueletos y se sepultó para siempre la historia de Melilla. Ahora se buscan los vestigios míticos de un pasado, justo en donde ya nada puede encontrarse.

Los agujeros negros, II


 Vivienda deshabitada en la calle Vitoria      

   Son decenas las viviendas que pueden considerarse como “agujeros negros” en Melilla. No están en zonas inhóspitas y de difícil acceso, en cuyo caso ni siquiera serían usadas por los “sin techo”, o  por los menores deambulantes. Esta que traemos hoy al Alminar, está en la calle Vitoria del Barrio del Real, a escasos 50 mts. del paseo central del barrio, objeto de una de las mayores reformas que vieron los siglos.

     Todo ha sido como levantar la alfombra y barrer debajo o hacia los lados. Solo se engaña quien quiere, o quien tiene un corifeo y una clac que aplaude tanto los presuntos éxitos, como los constantes errores. Hay demasiadas viviendas en la ciudad en las que llevar una vida oculta y oscura, y da igual que pasen 5 meses que un año. No hay autoridad competente que obligue a la propiedad, si es que existe, a cerrar la vivienda e impedir el acceso a la vivienda en estado de abandono.

       Las primeras fotos están hechas en junio, las siguientes tres meses después, pero todo sigue igual. Ahora parece que están acumulando material combustible, bien para cocinar o para la chimenea, con el más que evidente peligro de incendio. Si algún día sucede algo así, entonces probarán la calidad de las reforma realizadas en el paseo de La Legión, en el que no puede girar los vehículos grandes de emergencias (Bomberos); y también comprobarán que los molestos maceteros metálicos, no solo disuaden el aparcamiento de los indeseables automóviles, sino que también impiden las maniobras de los vehículos de emergencias.

Un edificio menos en el Real


     El barrio antiguo o histórico del Real está perdido. El último edificio derribado ha sido en la calle del coronel Cebollino. El proceso siempre es el mismo e igual de silencioso. Hasta no hace más de cinco años ahí vivían vecinos. Los que se van parchando ya no se alquilan y el edificio se va desocupando. Cuando ya no queda nadie se echa el cierre. Probablemente el edificio cambia de titular y se sigue deteriorando. No se invierte nada y nadie obliga a efectuar la más mínima reparación. Son edificios escondidos que nadie vigila, de los que nadie se preocupa. La batalla se ha centrado en desfigurar el paseo central de barrio, en la calle de La Legión, en donde la gente se ha quedado sin aceras y sin paseo central, porque todo está invadido por las terrazas. El transporte urbano ha desaparecido del centro del barrio, y hay que esperar el autobús en esquinas indignas y peligrosas. Las calles laterales están saturadas de tráfico. La circulación es muy densa y los atropellos y accidentes son constantes. Los árboles han sido desfigurados más allá del límite de lo razonable. Hay giros imposibles para acceder a las calles laterales. La carga y descarga de mercancía es una odisea. El barrio del Real ya es solo una postal fea, en donde hasta pasear,  o circular en bicicleta es peligroso. El aparcamiento ya no existe. Es el cuento de aquellos que se creyeron su propio cuento.

 

El último gran solar del Real


        Solo un vecino mantiene en pie este edificio, último gran ejemplo del modernismo obrero del barrio del Real. El barrio se está saturando de población, y de nuevas viviendas, sin que la Consejería de Fomento haga nada por regular el desordenado y asimétrico crecimiento del barrio. Cada edificio es de una traza, y no hay uniformidad ni siquiera en el tamaño de los edificios. Cada semana o mes se derriba una casa nueva, de la que surgirá un nuevo edificio. La reforma del paseo central, es una de los mayores fiascos de toda su historia. Todavía se está a tiempo de impedir la especulación desaforada, y de reordenar el barrio con un criterio unificador. Los aparcamientos están desapareciendo en todas las calles. La población aumenta y el tráfico se está dirigiendo hacia otras calles, como la de Jiménez Iglesias, que en algunos momentos resulta intransitable. El transporte público (COA), pierde pasajeros porque han eliminado los recorridos y paradas tradicionales. Hacer reformas sin prever sus consecuencias, como la de la calle La Legión, suele crear problemas no previstos.

            Este gran solar, solo queda una casa habitada, ya ha cambiado dos veces de propietario. Si no se corrige el rumbo de la construcción sin límite de edificios, el barrio se macizará por completo. No habrá espacio para nada, ni para peatones, ni para habitantes, ni para aparcar los coches. Si se quiere que se ande, habrá que dejar los coches en algún lado. No todo puede ser derribar una vivienda, y construir 100. El barrio del Real no necesita ya más viviendas.

   Nota: (1)https://elalminardemelilla.com/2014/03/23/la-manzana-de-oro-del-barrio-del-real/; (2)https://elalminardemelilla.com/2012/02/10/la-ley-del-derribo-en-melilla/

Asociación de Vecinos en el Barrio del Real


 

       Ante los problemas que están atravesando los barrios de la ciudad, y sobre todo, el Barrio de Real, son muchos los vecinos y antiguos socios de la  asociación vecinal del barrio, Unidad,  que se preguntan por qué se dejó caer la tradicional asociación, y por que no se relanza la misma.

         Hay decenas de asociaciones culturales y vecinales en otros barrios que reciben ingentes y anuales subvenciones, mientras que la asociación del Barrio del Real desapareció, sin pena ni gloria, hace más de una década.

           Son muchos los vecinos del barrio, de los de siempre o los que llegaron al mismo antes de la expansión inmobiliaria, que piensa que de haber existido un movimiento vecinal articulado, no se hubiera producido el desastre urbanístico del centenario bulevar de la calle de La legión. Un barrio de más de 13.000 habitantes, no puede estar representado por una sola voz. Este es el motivo por el que este grupo de vecinos, intenta volver a poner en marcha la asociación Unidad, que es la que consideran que representaba la voz tradicional del barrio.

              También lamentan la desaparición de la biblioteca, que se formó con las aportaciones de los vecinos, y que hoy sirve de alimento a los roedores y a insectos, que se nutren de la pasta de papel.

           Estos mismos vecinos, quieren ponerse en contacto con los últimos responsables de la asociación, para hacer resurgir el movimiento vecinal del Barrio del Real, uno de los más antiguos de la ciudad, y el más populoso.

Resaltos abruptos en el Real


          Los resaltos sirven para reducir la velocidad de los vehículos, pero deben estar pintados en un color distinto y llamativo. También debe haber una señal que advierta de su presencia y esto no se cumple en ninguno de los instalados en los accesos laterales a la zona de prioridad peatonal de la calle de La legión. Están instalados por las bravas. Sin embargo, el que no estén pintados y señalizados convenientemente es el problema menor, porque ocurre en otras parte de la ciudad.

                 El problema principal, el más peligroso es que no tienen las dimensiones y pendientes exigidos por la normativa sobre este tipo de bandas reductoras de velocidad, no son ni siquiera del tipo “lomo de asno”, sino que más bien parecen jorobas de camello. Los instalados en el Barrio del Real son escalones demoledores. Son dañinos para los vehículos, reventadores para los  neumáticos y amortiguadores.  Algunos golpean las cervicales al desplomarse el vehículo. Si esto ocurre con los automóviles, peor debe resultar para motocicletas y bicicletas.

                   Melilla es la ciudad que más asociaciones tiene del mundo, con un mínimo de tres por cada única causa, y no cuenta con una sola de vehículos. El Real Automóvil Club no tiene delegación en la ciudad. Los usuarios de vehículos no tienen quién les defienda, ni haga cumplir la normativa vigente para el tráfico rodado. Casi todas las bandas reductoras, badenes y resaltos instalados en los dos últimos años son, probablemente ilegales. No cumplen con las dimensiones exigidas.

                  Resaltar una por encima de otra en el Barrio del Real es difícil, sin embargo la hemos encontrado. Está en la calle Castilla,  en la intersección con la calle La Legión. El nivel del pavimento es descendente, para de inmediato encontrarse con el resalto ascendente. El vehículo hinca las ruedas  en sentido descendente y casi al mismo tiempo debe realizar el ascenso., con el consiguiente peligro para la seguridad del vehículo, del conductor y de los pasajeros.

                        Como muestra ponemos la imagen de un resalto en una ciudad francesa, el de la calle Luis de Sotomayor, y los escalones del Real.

     Nota:http://www.fomento.es/NR/rdonlyres/180E9859-01CD-45A2-92CB-B5B4D1137624/81033/1160101.pdf