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El barrio IrReal de Melilla


     Un barrio lleno de solares y casas abandonadas

       En 1909 las tropas españolas se desplegaron por el Hipódromo y la parte baja del Real. Había que conquistar los Altos del Real, y derrotar a los cabileños de Mezquita, para poder dar cumplimiento al Tratado de Wad Rass en 1860, que permitía el despliegue de Melilla en el campo exterior, o “campo moro”. A efectos urbanísticos los barrios del Hipódromo y el del Real son muy similares y siguen un trazado clásico militar romano. Casas bajas, en cuadrículas, y con avenidas e intersecciones amplias para facilitar la comunicación. Ese era el legado histórico del diseño de ambos barrios. Nada de eso se ha mantenido. Como puede verse en una fotografía hecha desde el campanario de Sta. Mª Micaela, la continuidad arquitectónica entre el nuevo urbanismo del Real y la cercana localidad de Beni Enzar es completa.  No se diferencian. Eso es lo que se debería haber impedido.

      Volvemos una y otra vez sobre lo mismo porque es totalmente necesario. El suelo de Melilla está considerado como estratégico y supeditado a las necesidades de la Defensa Nacional, por ello se mantiene en vigor un norma que probablemente es inconstitucional, la de la autorización gubernativa para la compra y venta de casas entre ciudadanos españoles.

      En 1999, 7402 melillenses, de manera inexplicable, pues se sabía que el GIL (Grupo Independiente Liberal) era el partido más corrupto de España; otorgaron su voto a este partido, luego disuelto por la Justicia. La alarma fue tal, que el Estado retiró las competencias urbanísticas a la ciudad. Desde entonces no se han devuelto. Esto quiere decir que en algún rincón del Estado siempre hay alguien al que le llega cualquier información preocupante. En algunos despachos la luz siempre permanece encendida. Esto ocurrió con el asombroso pelotazo urbanístico del extinto cuartel de Valenzuela, zona clave en la Campaña bélica de 1909. En El Alminar escribimos una y mil veces que no podía ocurrir lo mismo con el resto de cuarteles ya abandonados por el Ejército. Los convenios firmados por el Ministerio de Defensa y la Ciudad autónoma son muy exigentes.

                       El barrio del Real y la revisión del PGOU

         El sector clásico del barrio del Real esta en estado de solar, o con edificios arruinados esperando su demolición. Un crecimiento más desordenado que el actual, creará muchos problemas a la vida en el barrio. En donde ahora hay un solar o una casa de planta baja, en el futuro habrá un edificios de 6 viviendas o familias, con necesidades de aparcamientos, educativas, de ocio y sanitarias. Eso hay que preverlo ahora, y es justo lo que no se está haciendo. Algo ocurre porque el PGOU (Plan General de Ordenación Urbana) sigue sin aprobarse, es como si alguien en el Estado no confiase en los presentes gestores.

          Esta no aprobación provoca que los oteadores de solares y casas en ruinas, mantengan las propiedades en ese estado, por si algún día la norma permite hacer cuatro plantas en vez de dos o de tres. La mitad del Real clásico ya no existe, y se mantiene en estado de degradación a la vista de todos, en la misma calle central, o en las intersecciones.  Lo peor de todo, es que algunas de estas viviendas están todavía habitadas. Comprar un ruina o mantener un solar, esperando el momento oportuno, puede suponer el quíntuplo del beneficio.

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Vivir entre ruinas, calle Valladolid


 

                            La degradación del Real clásico

        El Real clásico, el formado tras el despliegue de las tropas españolas en 1909, se arruina ante la inacción de las autoridades urbanísticas. En la calle Valladolid, todo la manzana comprendida entre las calles de Jiménez e Iglesias y la de La Legión, está arruinada. En el extremo de la calle se encuentran los restos del antiguo cine, luego le sigue un edificio ya cerrado, que espera la declaración de ruina para poder demolerlo, y le sigue otro semi-arruinado edificio, en el que todavía se mantienen tres familias.

           El deterioro sufrido con el paso del tiempo, el edificio tiene casi un siglo, se acrecentó con el gran terremoto del 25 de enero de 2016. El patio está apuntalado, todo el edificio está lleno de grietas, las escaleras son peligrosas y a la azotea no se puede acceder, porque se encuentra en estado de ruina. Los casetones que solían edificarse en las azoteas de los edificios antiguos servían para diferentes menesteres, incluso para alquileres “en negro”, pues quedaban fuera del alcance de la vista.

              Las ayudas prometidas tras el terremoto no se han materializado en reparaciones de los edificios, que se caerán antes de ser reparados. Hay una búsqueda de la declaración de ruina, por la falta de reparación y de mantenimiento. Así están siendo desalojados la mayor parte de los edificios antiguos, ante la absoluta pasividad e ineficacia de las consejerías responsables, los inquilinos de los inmuebles están pagando cantidades altas (300€) por vivir en condiciones de principio del siglo XX. El alquiler de vivienda nueva o seminueva no está al alcance de la mayor parte de los bolsillos. Hay una especulación altísima, tanto sobre alquileres como en la búsqueda de solares para edificar. En el barrio del Real, en el sector clásico del barrio, el delimitado por las calles Mar Chica y Ceuta del eje norte-sur; y el comprendido entre las calles del General Villalba y la calle Gurugú del eje oeste-este, la situación es preocupante. La mitad de los edificios están en situación de solares, o en el más cercano a la ruina.

                  Nada consigue evitar la demolición de los edificios, ni siquiera el hecho de que estén catalogados como edificios protegidos. La inacción de la autoridad urbanística es absoluta y los vecinos no encuentran quien les defienda. La situación de este inmueble, el número 14 de la calle Valladolid es límite. El edificio está seriamente comprometido y ni el propietario ni el administrador llevan a cabo las reparaciones que demandan los inquilinos. Todo parece conducir al abandono voluntario del inmueble por parte de los residentes. Fuera de aquí los alquileres se duplican o triplican. Esta es la situación de habitabilidad de muchos edificios de la ciudad, muchos más de los que pudiera pensarse.

 

 

 

Edificios protegidos de Melilla


                   Derribos de edificios históricos en el Real

             Existe un catálogo de edificios protegidos y de bienes de interés cultural de la ciudad de Melilla. Al menos dos de esos edificios ya han sido derribados, y el tercero da claras muestras de que va a ser demolido de manera casi inminente. Sus fichas están en el catalogo del Plan General de Melilla *, editado en el año 2012. No es pues un documento obsoleto ni fuera de lugar y tiempo. Existe una Comisión de Patrimonio de Melilla, de la que ya tenemos más que serías dudas sobre su eficacia. Para que todo quede meridianamente claro, ofrecemos el enlace digital al catálogo (aconsejamos descargarlo lo más rápido posible, antes de que desaparezca o se corrompa el acceso). Dimos con esta prueba hace muy poco, y está claro que en Melilla la política dominante es la de mirar hacia otro lado.

            El edificio de la calle Coronel Cebollinos nº 3, con ficha nº BR-10, cayó el 22 de septiembre de 2016. El más grave de los derribos, casi siempre en el especulativo barrio del Real sucedió en diciembre de 2013, cuando se derribó un edificio de Enrique Nieto en la calle Infanta Cristina nº 39, con ficha BR-17. Cayeron de modo inmisericorde sin que nadie se diese cuenta de que estaban y eran edificios catalogados. Ahora disponemos del documento, que también tiene clasificado como edificio protegido de la calle Jiménez e Iglesias nº 36 y con fachada a la calle León nº 10, con la ficha BR-11.

              Desde la mitad del mes de julio, se está viendo el proceso de desmontado del cableado de la fachada, la retirada de elementos interiores, como maderas o estructuras metálicas, y el cierre de las conducciones de agua. Lleva cerrado más de tres años y estaba siendo utilizado como almacén de materiales de obra. Tiene una finca contigua en solar.

          Tanto los edificios derribados, como el actual que parece ya haber “entrado en capilla”, estaban protegidos como tales según el mencionado catálogo, y además tenía elementos de protección específicos que debían protegerse. No sirvió ni lo uno ni lo otro. La especulación impera en toda la ciudad. La lista de edificios a derribar es inmensa. Cada semana es demolido algún edificio en alguna parte de la ciudad.

    Nota:http://www.melilla.es/PGOU/files/AINICIAL/MEMORIAS/CATALOGO/MEMORIA%20CATALOGO.pdf

La sombra del verano


                   

                                   El paseo de los árboles fantásticos

    Es la avenida del General Villalba, el fundador del Barrio del Real. La política de podas ha reducido los árboles a meros esqueletos. Algunos se secaron y tuvieron que talarlos. Otros están cinchados con armazones de hierro para evitar su desplome. Estos que se ven, han tardado casi dos años en volver a echar esas minúsculas ramas. Apenas un rastro verde en su troncos secos y de color ceniza.

    No dan sombra y apenas conservan un hilo de vida. Los pájaros los han abandonado y ahora buscan protección en las cornisas, en los huecos de las persianas o incluso en los condensadores de los aparatos de aire acondicionado. Los árboles ya no sirven para su principal función, que es la de dar sombra y frescor en las ciudades y ofrecer protección a las aves. Cada vez hay más insectos, pero es porque cada vez hay menos aves en las ciudades. Las podas sistemáticas destruyen su habitat y convierte en inhóspitas las aceras. Llevamos denunciando esto casi todo el tiempo del Alminar, pero con cada denuncia recrudecen su acción arboricida.

    La gente se cansa de denunciar, ya no lucha, apenas reclama. Las pocas asociaciones de vecinos que quedan son pantallas o correas de transmisión del Poder. La Consejería de Medio Ambiente solo existe como dirección de correo electrónico.

    En Melilla hace calor, la sombra del verano ya se está acercando. Mayo empieza a abrasar. Este paseo del Barrio del Real es muy transitado. Es una de las principales vías de comunicación del barrio. En una de sus aceras está el mercado municipal. Atravesar este solar requiere valor. No hay rastro de sombra. Los árboles están chamuscados. Sin embargo, esas pocas ramas, por seguir llamándolas así, serán podadas de nuevo cuando correspondan. Hemos vuelto a fotografiar todo, para luego mostrar, comparar y seguir poniendo en evidencia esta “política verde”.

Tres imágenes de Melilla


        La colonización del campo exterior de Melilla se extendió durante décadas. Los barrios exteriores estaban separados del centro y de la Ciudad Vieja. La expresión “bajar a Melilla”, todavía en vigor en las personas mayores, sigue vigente en el habla melillense y su origen está en la posición distanciada de los barrios. El barrio del Real se conquistó en la famosa campaña de 1909, llena de leyendas y de gestas, como la conquista de “Los Altos del Real”, celebrada por toda la prensa nacional, como la mayor victoria de las armas españolas.

       Sorprende también ver la huella verde del cauce del río de Oro, una extensa y frondosa arboleda que recorría toda la extensión de lo que hoy es el barrio del Tesorillo, entonces del General Arizon. También puede apreciarse la deforestación del resto de la ciudad, algo necesario para un territorio bélico, en el que las necesidades defensivas estaban por encima de cualquier otro objetivo. La comarca de Melilla debió ser una zona llena de vegetación abundante y terreno fértil para la agricultura. Los distintos cauces de agua  que confluían en el río central, creaban una extensa zona de tierras cultivables.

      El Cerro de San Lorenzo, cuna de las civilizaciones que pasaron por la ciudad, nunca debió demolerse, y mucho menos para construir una plaza de toros. Eran tiempos en los que a nadie le importaba el pasado púnico o mauritano de la ciudad. Si hubo vestigios de épocas anteriores estaban allí, junto con sus enterramientos. Sin embargo existió una segunda demolición, que se llevó por delante otros muchos vestigios históricos. Esta fue en la década de 1990, para construir lo que en un principio iba a denominarse como Pabellón del Cerro de San Lorenzo. Unas pocas excavaciones para desenterrar algunos esqueletos y se sepultó para siempre la historia de Melilla. Ahora se buscan los vestigios míticos de un pasado, justo en donde ya nada puede encontrarse.

Los agujeros negros, II


 Vivienda deshabitada en la calle Vitoria      

   Son decenas las viviendas que pueden considerarse como “agujeros negros” en Melilla. No están en zonas inhóspitas y de difícil acceso, en cuyo caso ni siquiera serían usadas por los “sin techo”, o  por los menores deambulantes. Esta que traemos hoy al Alminar, está en la calle Vitoria del Barrio del Real, a escasos 50 mts. del paseo central del barrio, objeto de una de las mayores reformas que vieron los siglos.

     Todo ha sido como levantar la alfombra y barrer debajo o hacia los lados. Solo se engaña quien quiere, o quien tiene un corifeo y una clac que aplaude tanto los presuntos éxitos, como los constantes errores. Hay demasiadas viviendas en la ciudad en las que llevar una vida oculta y oscura, y da igual que pasen 5 meses que un año. No hay autoridad competente que obligue a la propiedad, si es que existe, a cerrar la vivienda e impedir el acceso a la vivienda en estado de abandono.

       Las primeras fotos están hechas en junio, las siguientes tres meses después, pero todo sigue igual. Ahora parece que están acumulando material combustible, bien para cocinar o para la chimenea, con el más que evidente peligro de incendio. Si algún día sucede algo así, entonces probarán la calidad de las reforma realizadas en el paseo de La Legión, en el que no puede girar los vehículos grandes de emergencias (Bomberos); y también comprobarán que los molestos maceteros metálicos, no solo disuaden el aparcamiento de los indeseables automóviles, sino que también impiden las maniobras de los vehículos de emergencias.

Un edificio menos en el Real


     El barrio antiguo o histórico del Real está perdido. El último edificio derribado ha sido en la calle del coronel Cebollino. El proceso siempre es el mismo e igual de silencioso. Hasta no hace más de cinco años ahí vivían vecinos. Los que se van parchando ya no se alquilan y el edificio se va desocupando. Cuando ya no queda nadie se echa el cierre. Probablemente el edificio cambia de titular y se sigue deteriorando. No se invierte nada y nadie obliga a efectuar la más mínima reparación. Son edificios escondidos que nadie vigila, de los que nadie se preocupa. La batalla se ha centrado en desfigurar el paseo central de barrio, en la calle de La Legión, en donde la gente se ha quedado sin aceras y sin paseo central, porque todo está invadido por las terrazas. El transporte urbano ha desaparecido del centro del barrio, y hay que esperar el autobús en esquinas indignas y peligrosas. Las calles laterales están saturadas de tráfico. La circulación es muy densa y los atropellos y accidentes son constantes. Los árboles han sido desfigurados más allá del límite de lo razonable. Hay giros imposibles para acceder a las calles laterales. La carga y descarga de mercancía es una odisea. El barrio del Real ya es solo una postal fea, en donde hasta pasear,  o circular en bicicleta es peligroso. El aparcamiento ya no existe. Es el cuento de aquellos que se creyeron su propio cuento.