La Cabalgata cerró las Navidades


 

                   La Cabalgata de los Reyes Magos de Oriente, venidos probablemente de Persia, cerró las Navidades de 2018. No hemos escrito de otra cosa que no fuese sobre la Navidad. Tampoco queríamos hacerlo de otra cosa. La tarde era fría pero sin viento, lo que hizo llevadera la espera. Siempre parece lo mismo, pero siempre es diferente.

                   Una vez más, la afluencia de los melillenses inundó y llenó las calles del centro de la ciudad. Desde un tiempo atrás se nota la mayor presencia de público, pese a las dificultades para acceder hasta el centro. El transporte público está desaparecido o no puede llegar a su destino a tiempo por la abundancia de cortes en las calles de acceso al centro urbano. Las dificultades para acceder a los aparcamientos públicos fueron todas las posibles. Los atascos se expandieron por toda la ciudad, y eso que mucha gente se animó a bajar andando desde los barrios periféricos.

                 ¿Faltaron cosas, sobró algo?. La Cabalgata de los Reyes Magos debería contar con más elementos propios de lo que representa, pero los tiempos exigen cambios y a la vez que se mantenga lo tradicional. Fue muy aplaudida “La Cartera Real”, en lo que fue un guiño a la representación femenina en los personajes navideños. Sorprendió la presencia de Napoleón, el emperador con calle en Melilla, o quizá fuese el soldadito de plomo, eso es igual. Los villancicos a ritmo de Heavy Metal estuvieron acertados, impuso un ritmo diferente al desfile, que repitió algunas cosas de años anteriores, sin nuevos hallazgos estéticos. La Cabalgata de Reyes es el acontecimiento o celebración más multicultural de la ciudad. Hay elementos tradicionales y comunes, que deberían potenciarse sin miedo. Los Magos vinieron de Oriente y todo esto sucedió en Palestina. Es algo que no debe olvidarse.

                                           La recuperación de los Belenes

                   La tradición del Belén se está recuperando poco a poco. Aparte de los más tradicionales que se muestran en Instituciones, asociaciones de vecinos o familias particulares, merece destacarse la aportación de las Cofradías de Semana Santa. Este año, la del Humillado con sede en la iglesia Castrense, se ha animado a construir su belén tradicional en la sede de la Hermandad del Rocio, sustituyendo al de “playmobil”, lo que ha constituido un acierto digno de ser reseñado. También elaboraron rosquillos y pestiños caseros, proporcionando un excelente ambiente navideño al siempre difícil foso del Hornabeque.

                      Lo mejor de Melilla es siempre la gente que sigue luchando por ella, de modo altruista y voluntario. Es tiempo de voluntarios y de voluntad.

 

Historia de Navidad desde Irán


El griego Alejandro de Macedonia llegó a las tierras de Persia en el siglo IV aC. y desde entonces el mundo cambió para siempre. El arte griego fue influido por el oriental y a su vez, el arte de Oriente recogió las influencias helenísticas. Nunca más fueron igual las cosas. El mundo fue ya diferente. La influencia y similitudes de Persia en Occidente son muchas. El islam Chií es el único que ha desarrollado una institución clerical similar a las de las iglesias cristianas. Es difícil no reconocer en las imágenes de los ayatolás iraníes a los cardenales católicos o los patriarcas ortodoxos. Los alminares vinieron de Persia con la expansión islámica y dieron origen a los campanarios. Las cúpulas bizantinas son originarias de Oriente y luego adoptadas en el arte occidental. Hay que recordar que el Imperio Bizantino existió hasta el siglo XVI. Tanto es así que la cúpula azul del mausoleo de Oljaytu (1302-1312) en Soltaniyeh, provincia de Zanjan, es considerada una anticipación de la cúpula de la catedral de Florencia, o al menos de la misma importancia artística.

Historia moderna de Irán

En la Navidad de 1978 el ejército de la URSS entraba en Afganistán, mientras el Imán Jomeini dirigía desde desde Paris la revolución contra el régimen títere del Sha de Persia, burda recreación del pasado del imperio Persa, apuntalado desde las democracias occidentales, con la ayuda del “gendarme del Golfo”, el Iraq de Saddam Hussein, el amigo de Occidente. Son ya muy pocas las posibilidades de localizar fotografías de líderes políticos de Occidente junto a Saddam. Dentro de no mucho tiempo ya casi nadie recordará estas historias.

El derrocamiento del Sha Reza Palevi se produjo por una revolución popular en la que estaban representados todos los sectores sociales. El shiismo representaba la voluntad de recuperar la identidad nacional y cultural de Irán, en oposición al modelo occidental impuesto bajo el Sha Palevi. En aquellos momentos existían dos tendencias en la revolución iraní, la clerical representada y dirigida por el Imán Jomeini, y la laica, promulgada por Alí Shariati (1977).

La caída del Sha y el triunfo definitivo de la revolución y la proclamación de la República Islámica de Irán se produjo el 11 de febrero de 1979, con el Imán Jomeini como líder supremo.

La expulsión de las industrias petroleras americanas y el inicio de los problemas políticos y sociales fue casi inmediata, como la toma de rehenes en la Embajada de los Estados Unidos en noviembre de ese mismo año. Las sanciones economicas estadounidenses no se hicieron esperar.

1980, la Guerra Irán-Iraq

En el fondo de todo subyace la guerra religiosa entre el hegemónico islam suní y el minoritario chií. Saddam, el gendarme de Occidente, denunció en septiembre de 1980 los acuerdos sobre le desembocadura de Shatt el Arab, y ese fue el inicio de la guerra irano-iraqui.

Iraq fue apoyado por Occidente, Estados Unidos y Arabia Saudí, con el fin de desmoronar el incipiente Estado iraní, aunque produjo el efecto contrario, o sea, su consolidación definitiva. Desde entonces persisten las sanciones económicas americanas, que impiden cualquier comercio de cualquier país del mundo con los iraníes, con cualquier tipo de producto. En la actualidad estás sanciones estrangulan y dañan irremisiblemente las economías de Venezuela, Corea del Norte, Cuba y Rusia.

Pylak Avedian y Zorik Moradian, mártires cristianos armenios de Irán

Esta historia surge con alguien que felicita la Navidad desde la República Islámica de Irán, compartiendo una fotografía de una mujer depositando velas y exvotos sobre una tumba orlada con una bandera iraní. La similitud del culto con las prácticas cristianas es notoria. Al preguntar por más datos acerca de la fotografía nos informan de que se trata de un joven soldado iraní cristiano, de ascendencia Armenia. El otro lugar en donde los cristianos armenios se salvaron del genocidio turco fue en Irán.

Todos los fallecidos iraníes en la guerra irano-iraquí son considerados mártires, en lo que denomina como la “guerra impuesta” o “guerra santa”. La condición de mártires les permite seguir vivos en la memoria colectiva, y ser objeto de constante veneración y culto. La guerra Irán-Iraq se prolongó hasta 1988, en una duración similar al conflicto afgano-soviético. La cifra de muertos o mártires iraníes no se conoce con exactitud, pero alcanza los 183.6230 según la Fundación de Mártires y Veteranos, una organización oficial iraní.

Pylak Avedian, hijo de Tomas y Khatoon, era nieto del sacerdote Arsham Arakilian, natural de la provincia de Isfaham. Tras graduarse en la educación secundaria, fue reclutado, muriendo al inicio de la guerra. Zorik Moradian es el primer caído armenio en esa misma guerra. En Irán, la iglesia cristiana armenia no es perseguida y goza de protección constitucional.

En total, 70 cristianos armenios murieron en la guerra. 4 quedaron como desaparecidos y 35 fueron hechos prisioneros. En la actualidad hay 108 veteranos.