Con el cuento en la mano


Elogio y reivindicación de una mujer cuentacuentos

           Una mujer cuentacuentos, Elvira Molina, estuvo inmensa narrando unos cuentos en la calle el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Eran cuentos que invertían los roles y por primera vez las “palabrotas” se ponía en los labios de una mujer. Claro que para eso tendríamos que admitir que verbos y sustantivos admitidos por la Real Academia de la Lengua, como masturbar, clítoris o follar, son palabrotas y no palabras comunes de uso habitual entre los hombres.
Esta es una de las cuestiones claves en todo este asunto, aparte de los celos personales y cuestiones de protagonismo político y personal que parecen subyacer por debajo de toda esta política. Entre ese 8 de marzo y el día de hoy, hemos perdido a Elvira Molina como parte de la intelectualidad melillense. Era y es profesora universitaria y maestra de primaria, pero a partir de ahora será en Granada en donde desarrolle su actividad docente o educativa. En el último momento ha sido objeto del asalto del de la Melilla más pacata e hipócrita, que ha utilizado y deformado la lectura de unos cuentos reivindicativos, como parte de una campaña de intereses más bajos. Han apelado a la decencia y a la moral pública (las mismas que no respetan para otras cosas), para intentar empañar una jornada que sorprendió por su extraordinaria asistencia, su frescura y su mezcla espontánea.
Aquí da la sensación de que los que inician la crítica por el supuesto escándalo, no estuvieron en ningún momento en la calle durante el desarrollo de la jornada. El cuento del que ahora mostramos y compartimos el texto, no tiene nada de lo que se dice en los mentideros (nunca mejor nombrados) Es real como la vida misma.
CUENTOS PARA MUJERES LIBRES
Érase una vez… ¡Qué coño, hoy!
…Una princesa… ¡qué coño, una guerrera!
…Que era bella, dulce, educada, generosa y muy, muy buena… ¡Qué coño! Era valiente,
independiente, lista, intrépida, atrevida, aventurera, perspicaz, luchadora y muy, muy
cachonda
…Que esperaba un príncipe… ¡qué coño, no esperaba a nadie! La guerrera tenía cosas
más importantes que hacer, entre otras reconquistar el terreno que le habían arrebatado
esa saga de príncipes sapo, de príncipes bestias, de príncipes necrófilos que se habían
dedicado a colarse por las ventanas, a trepar por sus trenzas. Príncipes desmemoriados,
coñazo de príncipes… ¡qué coño coñazo, pollazo! Pollazo de príncipes que aparecían de
la nada para salvarlas sin que nadie se lo hubiera pedido.
…Una guerrera que hablaba con ratoncitos y pajaritos… ¡qué coño! Hablaba con sus
amigas, otras guerreras que, como ella, no esperaban la aprobación de madrastras hijas
de putero ni de hermanastras envidiosas ni de padres ausentes. Porque las guerreras se
ayudaban entre ellas, tenían planes, sueños y luchaban contra su verdadero enemigo…
¡la envidiosa mujer que codiciaba su belleza!… ¡pero qué coño de mujer envidiosa!
¡luchaban contra el patriarcado!
… La guerrera soñaba con el amor verdadero… Bueno, cuando se aburría, porque lo que
de verdad le quitaba el sueño era recorrer el mundo entero, conocer los lugares más
recónditos, también dentro de sí misma. Y mientras, entre tanto explorar y explorar, se
exploraba y se lo pasaba teta teniendo orgasmos a solas, con guerreros, con guerreras,
con ambos, con quien le salía del coño.
…Por el camino, hay que reconocerlo, se encontró con fraudes, con príncipes que
intentaron meterle un zapato de cristal y convertirla en princesa, con alguna que otra
bestia, con algún que otro traumatizado. Pero la guerrera sabe que ella no tiene el deber
de salvar a nadie. A todos ellos les mando al psicólogo a que se curaran y se pagaran
sus traumas solitos y a que les cuidaran su madre…¡qué coño, mejor su padre!
Si alguien la trataba mal, ‘ciao pescao’. Si alguien le chantajeaba se lo pasaba por el arco
del triunfo. Sus hermanas guerreras le habían contado historias de ese amor tóxico que
podría esclavizarla si no era rápida en la huida. Huye, guerrera, huye. Recuerda que una
retirada a tiempo es una victoria.
Y colorín colorado… una mierda, que el cuento no se ha acabado. Porque la guerrera, estudió, viajó, trabajó en lo que le dio la gana y sobre todo, amó y se folló a quien le salió del mismísimo. Y no comió perdices con ningún príncipe. Se buscó un guerrero que le comiera bien el coño. Por los siglos de los siglos, Amén. Palabra de Diosa.
#AmorRomantico #HolaGuerrera #CambiaElCuento #CuentosParaMujeresLibres

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8 Respuestas a “Con el cuento en la mano

  1. Genial el cuento, me ha encantado.
    Que una mujer diga ciertas palabras puede tener un sentido transgresor, por eso algunas las hemos adoptado hace tiempo y ese es el sentido con que se usan en el cuento. Además, a algunas expresiones les da la vuelta, como decir pollazo en lugar de coñazo o hijo de putero, en vez de hijo puta, ese insulto por excelencia tan habitual y tan machista, lo peor, parece ser, que se le puede llamar a alguien. La mala malísima ella, para variar. El putero nada, nada que criticar, nada que decir. Me parece una expresión muy acertada la de hijo de putero que ya he utilizado en alguna ocasión en otro foro.
    Dar visibilidad a estas cosas sí es feminista. También el hacer una llamada a que nuestra lucha no consiste en competir entre nosotras por la belleza… la impuesta por el patriarcado, cada vez más estereotipada e imposible; a no dejarnos atrapar por un amor romántico y falso… y bueno, aplaudo que cite a los príncipes “bestia”. El cuento “La bella y la bestia” tenía que estar prohibido, está enseñando a las niñas una falsedad, las bestias no se salvan con amor, si acaso con un psicoanalista.

    Que a la guerrera esto le haya costado un traslado es un precio a pagar que seguro que ella asume con gusto. Va en el oficio y nadie ha dicho que sea fácil.
    Mi agradecimiento y reconocimiento a ella. Puede contar por mi parte con que daré a su historia la máxima visibilidad que está a mi alcance.

  2. De verdad se escandalizan por esto? Parece mentira pero les faltó decir que mujeres así no pueden estar libres. ¡¡A la cárcel!! O prohibir todas esas palabras. Hemos llegado a una situación que sonroja y mucho. Hace pensar en qué ciudad vivimos, y en el veneno que destilan algunos hacia todo lo que representa un cambio.

  3. Son la hipocresía y la falsedad las que han generado este debate, pero las cañas se les tornarán pronto lanzas.

  4. Está la cosa como para perder talento. Al final van a quedar los comealfalfas!!

  5. La gente se va de aquí. No hay oportunidades para nadie. Ya hay exilio, interior y exterior. El ambiente es irrespirable. No hay futuro.

  6. Totalmente de acuerdo. Y no les importa que se vayan.

¡Bendita perseverancia la del borrico en la noria!. Siempre al mismo paso, siempre las mismas vueltas.

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