La vida en la calle


 

             El invierno ya acabado de 2018/18,  no ha sido ni muy frío, ni lluvioso. Esto ha favorecido la vida en la calle de los sin techo, que habitualmente estimamos en 1000 personas. La primera vez que nos encontramos con él, parecía un prisionero en una celda de castigo urbana para disidentes del régimen.  En verdad recordaba al Gulag, pues “la celda” tenía barrotes y colchoneta. No la publicamos para que la represión no actuara sobre el indigente, que es lo que suele ocurrir cuando se publica una foto así. Quien fuese ya ha pasado ahí el invierno y eso que lleva ganado.

             Aun así, no hace falta salir a buscar “viviendas improvisadas”, pues es algo que cualquiera se encuentra constantemente, paseando por Melilla la Vieja, o haciendo deporte por el sendero luminoso del arroyo Mezquita. La vida en los márgenes sociales es algo que existe en cualquier ciudad, pero hay que alejarse mucho del centro urbano y de los barrios para llegar hasta los poblados chabolistas.

               En la punta del peñón calcáreo sobre el que se asienta la Ciudad Vieja, más allá de la “Boca del león”, en donde otros inviernos anidaba una colonia de cormoranes negros*, viven ahora un grupo no determinado de menores desamparados. En las soleadas mañana del mes de marzo secaban sus ropas húmedas al sol y realizaban sus estiramientos matinales, para luego volver a introducirse en su habitáculo. Esto está a la vista de todo el mundo salvo del que no quiera fijarse.

                El otro asentamiento chabolista se encuentra en el cauce del arroyo Mezquita, muy cerca de la sede de Promesa, la empresa para la promoción económica de Melilla bajo los terrenos de la ruinosa ciudad del fútbol, y esto sí resulta una ironía política y social.

                 Estas son las imágenes de la gestión de la ciudad en la última década. Más de 10 millones de euros invertidos en pavimentaciones en los últimos 5 años, y el resto de la ciudad abandonada. Puestas de manifiesto estas realidades, no resulta extraño que Gaselec, haya decidido proteger su subestación de distribución de electricidad en el Polígono de almacenamiento o Industrial, con una sirga.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/01/19/cormoranes-en-melilla/

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Una respuesta a “La vida en la calle

  1. los desVenturados niños que el infame consejero del ramo tiene en la calle, abandonados a su suerte. Él los computa para mamar de la teta del Estado, pero luego les niega la documentación que merecen y los expulsa a la calle y el mar. Y dormirá por la noche y todo…

¡Bendita perseverancia la del borrico en la noria!. Siempre al mismo paso, siempre las mismas vueltas.

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