Archivo diario: 11 febrero, 2020

Los picotazos en el techo de las casas


La presión inmobiliaria sobre la ciudad

            En apenas un mes hemos escuchado dos propuestas sobre el suelo, una primera sobre la recuperación de las competencias sobre el suelo (algo que  solo parcialmente). La segunda es sobre una nueva propuesta de revisión sobre el Plan General de Ordenación Urbana o PGOU. A Melilla ya solo le falta poder construir rascacielos para acabar como Hong Kong o como el emirato de Dubai. Tanto una como otra propuesta. hay que seguirlas muy de cerca. El cemento tiene que tener un límite y las casas deshabitadas son muchas.

             Habíamos observado un hecho extraño, y son casas picoteadas en el techo, como si un agente extraño provocara un estado de ruina anticipado. Hay muchas casas así, destruidas ya por dentro, objeto de ocupación por “personas generadoras de inseguridad”. Todo inmueble que se encuentra vacío o abandonado o acaba mal ocupado, o se arruina de modo inmediato generando peligro. Hay muchos solares que no se construyen, muchos edificios nuevos con viviendas desocupadas, pero la construcción no para. La presión inmobiliaria se asienta ahora sobre el barrio del Real, Barrio de La Libertad o Calvo Sotelo y prosigue en el Tesorillo y Ataque Seco.

                                        La observación del hecho

            El resultado de una medida de un sistema cuántico se puede considerar un «hecho» observado. ¿Son estos «hechos» independientes del observador? No, en mecánica cuántica todo «hecho» depende del observador. Perfecto, todo tiene relación.

                 La mera observación, en Melilla, acelera el hecho observado, en este caso las casas picoteadas en el techo, por las gaviotas de pico de hierro, o picatechos. Llevábamos observando unas casa aparentemente vacía cuando reparamos en que entraba sol por el tejado. Al escrutar con detenimiento el fenómeno descubrimos que tenía el techo agujereado. Una vez resuelto el misterio, percibimos que este se repetía en otros lugares, en otras casas. Parece algo común, el fenómeno picoteo. Cuando ya teníamos todo compuesto para la publicación y escritura llegó la grúa y acabo con todo.

                    Melilla no tiene suelo, crecerá en altura. Se derriba una casa unifamiliar de planta baja y se construirá una de tres plantas y seis viviendas. Se incrementará la presión poblacional. Donde antes aparcaba un coche o ninguno, llegarán seis. Para esto no hay solución. No se puede transitar ya por algunos barrios de la ciudad. No hay aparcamientos y no se ofrecen alternativas.

        Hay barrios ya tan estrechos, como el Tesorillo o el de La Libertad que no tienen transporte público, ni posibilidad de que el autobus urbano recorra sus calles. Es incomprensible que una línea de autobus público no atraviese el Tesorillo por su calle principal. Sin transporte público no hay “movilidad sostenible”.