La parrilla de San Lorenzo


El regreso a las fuentes del agua

San Lorenzo, el laureado, probablemente un santo español, fue asado en una parrilla en Roma el 10 de agosto de 258. Suele asociarse con el momento más tórrido del verano.

No es muy arriesgado pensar que el nombre de San Lorenzo sería escogido por los castellanos en 1497 para esa zona, por ser una de las más ardientes. Hoy la plaza multifuncional es conocida como la plancha de san Lorenzo.

Por este motivo y en una ciudad que ha renunciado a crear una piscina pública o alguna instalación veraniega refrescante, habíamos decidido desde El Alminar, apoyar la iniciativa perdida de las fuentes de agua de San Lorenzo. El calor llega pronto a la ciudad y la plaza se torna insufrible en las horas centrales del día.

Se trata de una parcela urbana, de uso singular, sin división horizontal, de 27.908 m2 creada en el año 2009 como plaza multifuncional, para esparcimiento, eventos deportivos y como recinto de la Feria de Melilla, que algún día volverá. Segregar una parcela constituiría una misión casi imposible, que precisaría de una propuesta, una comisión y un acuerdo de Pleno. Además, en el año y medio que queda de legislatura, solo daría tiempo a aprobar el proyecto. Parece una propuesta ilusa e ilusoria, pero en Melilla cualquier cosa es posible, hasta que un gobierno se haga oposición a sí mismo.

A pesar del elevado coste de 500.000€ para la restauración de las fuentes, no nos pareció una mala propuesta, porque ver todo arruinado y oxidado resulta deprimente. Nos encontramos en una ciudad que no es capaz de mantener nada de lo que crea o construye. Entre rehacer o cubrir todo con cemento y losa, preferimos lo primero, aunque sea a precio de oro.

Parece que en la carrera electoral algunos/as creen que estas se ganan solas. Eso sucedería si las listas fueran abiertas. Pero se vota en equipo y si se quiere repetir coalición, única posibilidad de que todos sobrevivan, no se pueden hacer escapadas en solitario, porque al final, el pelotón siempre te da caza. Quizá en San Lorenzo alguien se abrase más que el propio santo. Todo resulta extraño, habiendo tanto cuartel enajenado. Por terrenos no es.