El misterio de las patrulleras españolas


Guía para crear un falso escándalo

  Las patrulleras españolas vigilan la costa de Melilla, que no sus aguas territoriales, desde el pasado 9 de julio, cuando las fotografiamos. Como no sabemos de todo, sería imposible, preguntamos a nuestros asesores marítimos y nos las localizaron. La respuesta fue clara, son barcos de la Armada Española. La respuesta disipó nuestros interrogantes y nos olvidamos del asunto.

  Los calores de julio, sobre todo en el centro de la península, en donde reside el diputado, provocan una gran evaporación de líquidos y la calima lo confunde todo. Las «antenas» melillenses advierten de que misteriosas patrulleras situadas frente a la alcazaba, chequean a los patrones de las embarcaciones melillenses «junto a la línea de costa de Aguadú y Horcas «. Por supuesto que la información no menciona los nombres de los barcos inspeccionados ni los de sus patrones, porque todo es falso y rumorología.

   El Diputado de la ciudad interviene y realiza preguntas parlamentarias al Gobierno de España, que tarda en reaccionar. Cuesta creer que un patrón de yate melillense no distinga entre un marino marroquí y uno español, pero la información se da por buena, y prosigue su curso.

  Para dar mayor credibilidad a las acciones de la Armada fantasma, el relato se vuelve más impreciso y se dice que los patrulleros «no llevan los distintivos nacionales» que son obligatorios hasta en los barcos piratas.

   Las autoridades responsables del Gobierno en Melilla permanecen en silencio, lo que infla la presunción de veracidad, cuando debería ser al contrario. Calla la Capitanía Martitima y la Delegación no tiene un enlace activo. Dos ex altos cargos del anterior gobierno autonómico, inundan las redes y los medios con afirmaciones del nuevo asalto a la soberanía de la ciudad, basándose en testimonios directos que siguen siendo anónimos.

Como no existen los mandos intermedios, aparece la propia delegada Sabrina Moh, la única que merece ser citada por su nombre, y dice no tener constancia de esos sucesos, ni de presencia de patrulleras marroquíes. Esto sirve de confirmación absoluta al gran bulo del verano. Ni el diputado ni nadie se desdice de sus afirmaciones, pese a que se presentan fotografías que demuestran que las patrulleras son españolas. Nadie menciona que existen aplicaciones de rastreo, que muestran las rutas de cualquier embarcación, y que no han detectado a ninguna patrullera marroquí.

Lo que queda demostrado es que la oposición popular tiene 10 veces más capacidad de enredo, que el gobierno de deshacerlos, aunque sea contando la verdad.