Observaciones a un último 17 de Septiembre


Los melillenses quieren un día de Melilla. A lo largo de los 11 años del Alminar, su perfil fue inamovible: Homenaje al conquistador Estopiñán, parada militar, discurso oficial y concesión de Medallas de Oro en el salón Dorado. Todo muy frío y oficialista. Al principio se llevaba a cabo en el exiguo escenario de la plaza de Estopiñán y luego se desplazó a la plaza de Armas. No había participación pública, ni lúdica, ni se buscó otro contenido.

Va a haber muchos más «días de Melilla», pero el del presente año 2022 era el último de un ciclo que está a punto de desaparecer. Las imágenes de este 525 aniversario serán históricas por muchos motivos y por eso había que estar ahí, al menos los cargos institucionales. Si en algún lugar se han entendido las razones y objeciones de Coalición por Melilla, ha sido en El Alminar, y ahí están todos los artículos para comprobarlo. Sin embargo, entender, no significa justificar siempre. Por ello, la presencia institucional de Dunia Almansouri, vicepresidenta de la Asamblea, se ha echado de menos en Melilla la Vieja, a la vista de la soledad de las dos únicas integrantes del gobierno de coalición.

Estar presente, como cargo institucional, no significa reconocer a «Estopiñán», del que hemos escrito hasta aburrir, que su papel en la conquista está sobredimensionado. En cualquier caso, esto solo es una opinión de este blog y de su autor, como viene siendo desde hace 11 años. La estatua de Melilla la Vieja representa a un fantasma histórico, pero tampoco es el conde Drácula.

El que retiró la estatua de Estopiñán a los rincones de Melilla la Vieja fue Ignacio Velázquez, primer presidente de la Ciudad, con ocasión del V Centenario, que resultó un gran fiasco, entre otras cosas por la moción de censura que ya planeaba sobre su cabeza y por una presidencia a la deriva. Los actores y guionistas de aquella gran turbulencia siguen acechando, y la ciudad todavía espera conocer la calma, y la ausencia de enfrentamiento perpetuo.

En 2019, tras el cambio político suscitado por un resultado electoral abierto, se abrieron otras expectativas y esperanzas. La pandemia y la difícil coalición entre partidos, nos situaron en un perfil bajo de cambios. Nadie podía esperar este vuelco social y de costumbres provocados por el coronavirus. Por ello, el estar enfrentados a una 2ª versión de lo mismo, a uno y otro lado del espectro político, hace que la ciudadanía sienta inquietud. Estamos mejor que hace cuatro años, más libres, más tranquilos, pero ante una incertidumbre máxima. Lo más probable es que el resultado electoral siga dejando muchas puertas abiertas.

Así pues, este 525 Aniversario de Melilla no será olvidado. Era histórico y no se le ha sacado todo el lustre posible, y su significado será grande. Pese a todo, nos quedaremos con algunas imágenes irrepetibles, con los nombres de los condecorados con las Medallas de Oro, Carlos Baeza y Javier Imbroda, resultando muy generoso y entrañable el discurso de su viuda, Salvadora Acosta.

El gobierno en pleno sí estuvo en la plaza de Las Culturas, el gran espacio de celebraciones, junto a las murallas de la ciudad histórica. No faltó nadie a la cita en la plaza, que podría marcar el futuro de esta conmemoración, si se quiere seguir por esta senda. No habíamos vuelto a ver fuegos artificiales en Melilla la Vieja desde 1997. Falta promover la presencia y participación de la ciudadanía, pero eso ya lo hará, o no, otro gobierno. La vicepresidenta Gloria Rojas estaba ausente, pero también el diputado de la ciudad, Díaz de Otazu. Los diputados y consejeros de Coalición por Melilla estaban todos y al unísono. No ha habido fisuras y eso es de agradecer, por lo que representan.

No era la hora del ajuste personal de cuentas, pese a lo mucho que hayan hecho sufrir. En el que será uno de sus últimos discursos institucionales, algunos estimaron como inapropiadas, las manifestaciones personales expresadas por el presidente Eduardo de Castro, y eso aunque el anterior presidente jamás se ahorrase ninguna crítica pública, a nadie. El final, aun cuando todavía está lejos, es importante y distanciarse de los excesos del pasado, una necesidad.

2 comentarios en “Observaciones a un último 17 de Septiembre

  1. Los discursos de Imbroma, además de que el corpus nunca era suyo, tenían soberbia y bilis propia ahora sí, regados por todas sus esquinas. Es inmoral ahora aguantar lecciones. Y bueno, en general no pierdo un segundo en leer nada que haya podido escribir personas totalmente prescindibles como EMLQT o «Calzoncillos viejos», no digamos «La Espabilá» y compañía, que ni el parte del tiempo.
    Pero ha sido sonrojante comprobar la toma de posición del otrora denominado Niño Maravilla. Cuando leí su innecesario mensaje en redes, tomé interés en leer el discurso. Es cierto, había deslizado varias prescindibles referencias a capo di tutto capi pero había muchas cosas más, que a él por lo que sea no le interesaron en sus cuitas. Está demasiado obsesionado por su ego y, especialmente, por el posicionamiento futuro intentando ganar fuera lo que sabe que tiene perdido dentro.

    La ausencia de CpM en una parte de acto institucional, todos a uno, es un ejercicio forzado de notoriedad que no debería empañar el verdadero motivo del acto. Es innecesario. Y tampoco pienso que les rente mucho. Es obvio que van a explotar hasta la saciedad su perfil étnico (no siempre fue así) y religioso, porque junto con movilizar a favor a quien no suele votar por medio de, es toda su estrategia para oponerse a la segura victoria PPVOX. Pero esta distorsión en este día, siglos después, se me antoja más un empecinamiento del líder que manda prietas las filas, más que otra cosa.

    En fin, un festejo a la altura, o bajura, de lo que es la ciudad y sus «representantes» políticos. Si un gobierno, o la Asamblea, es el reflejo de los votantes, este 17S dice muchas cosas de lo que somos.

    • Un excelente comentario que se agradece, como siempre, entre otras cosas porque señalas aspectos en los que yo no había comentado o reparado. El Alminar es el único lugar en donde se mantienen los artículos tal cual fueron escritos, salvo que detecte alguna errata. Quien se tome la molestia de leer todo los escrito sobre CPM, comprobará varias cosas. Una es la diferencia entre lo que fueron y lo que hoy son. Otra es que en ningún otro lugar se les ha defendido tanto. Y también que el tiempo de las mayorías omnímodas, en lo que se conoció como «el Imbrodato», fue durísimo y lesivo para la democracia y las libertades en Melilla.

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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