El accidente de cada día


Melilla tiene 81.000 habitantes censados en doce kilómetros cuadrados. Su vías urbanas son las que son y no son susceptibles de ampliación . El informe del Plan General de Ordenación Urbana, insiste, barrio a barrio en la carencia de vías lo suficientemente amplias como para permitir un tránsito ordenado, y la falta de aparcamiento en cualquier área de la ciudad. Los vehículos no se pueden tirar al río, ni la gente deshacerse de ellos, o dejar de usarlos porque a algún grupo ciudadano así lo considere.

        Dificultar la circulación de vehículos, con obras permanentes y sin planificación, o eliminado el tránsito rodado en vías principales, solo lleva a la saturación de las adyacentes. Es exportar el problema algunos metros más allá, en ningún caso resolverlo. Melilla necesita una planificación integral del tráfico, y aparcamientos suficientes en los barrios. No existe ninguna de las dos cosas. Las obras del bulevar del Real han resultado un fracaso y un derroche de dinero sin paliativo ninguno.

                 El barrio del Real es uno de los más populosos de la ciudad, con 13.000 habitantes y una exigua cantidad de aparcamientos en las vías públicas, que se han visto mermada de modo considerable con la obra de la calle de La Legión, que se ha vuelto intransitable. Una ciudad mal planificada, no puede tener un desarrollo ordenado y camina hacia el estrangulamiento.

                   El barrio del Real está estrangulado tanto en el acceso como en la salida del mismo, que solo puede realizarse por las calles Aragón, Gurugú y General Astilleros. Al retirarse el tráfico de la ya intransitable calle de La Legión, el objetivo que satisface a algunos; se han saturado las colindantes, como es la calle de Jiménez e Iglesias.  Entrar o salir del barrio en las  horas punta es una situación  infernal, que cuesta un mínimo de 10 a 15 minutos.

                     La remodelación del bulevar del Real ha supuesto, entre otras cosas, que el autobús urbano ya no puede transitar por allí. Ahora realiza las paradas en la calle de Jiménez e Iglesias, y al detenerse, provoca retenciones del tráfico. No se ve a ningún ciclista transitando por la recién peatonalizada calle central.

                 Estas obras o ensayos, no se pueden llevar a cabo si no existen alternativas, al tráfico rodado, a los aparcamientos eliminados, y a aquello que se ofrece como solución, el transporte urbano. Han conseguido empeorar las tres categorías, y aumentar la peligrosidad para peatones y conductores, que pagan los mismos impuestos. Los pasos de peatones de la calle Jiménez e Iglesias, son absolutamente vergonzosos.

Voces de Chernobil


 

         El premio Nobel de Svetlana Alexievich

     Tenemos la primera edición del único libro publicado en España de Svetlana Alexievich. Llegó a las librerías españolas 20 años después de la explosión por sabotaje, del reactor 4 de Chernobil, junto a la ciudad de Pripyat. Calculo que no se debieron  vender mas de 1000 ejemplares en todo el país. Ahora, en medio de la época de las trilogías basura, se le concede el Premio Nobel a la autora de uno de los libros más profundos que haya podido leer hasta la fecha. Intentan venderlo como «la crónica del fracaso de la Unión Soviética», como si su modelo opuesto, el mundo occidental y capitalista no tuviese sus raíces metidas en la podredumbre más profunda y en el fracaso más clamoroso.

     Es una narración exquisita de personas sin rostro, de los héroes anónimos de Chernobil, los denominados como  «los liquidadores», el grupo humano que demostró la mayor valentía posible.  Se enfrentaron a la muerte radiactiva sin una sola duda o vacilación. Son las voces y testimonios de cientos de personas que 30 años después de la catástrofe, ya hayan desaparecido. El relato tiene páginas, párrafos, de una belleza plena. El capítulo dedicados a «los liquidadores» es sublime. No se puede ser más valiente, y si hay una definición de héroe, esa es la de ese grupo de personas, que inmolaron sus vidas para cubrir un reactor nuclear ardiendo.

       Resaltaré dos párrafos, dos escenas, dos momentos excelsos del libro «Voces de Chernobil». La primera es una reflexión sobre el propio hecho de la escritura, de la necesidad de dar testimonio en un mundo en el que a casi nadie le importa nada. La segunda escena es una descripción de la propia explosión, de la noche incendiada de Chernobil, vista desde la ciudad de Pripyat. Hace apenas unos pocos días comparábamos unas imágenes del antiguo y abandonado hospital militar de Melilla, con la ciudad dormitorio de la central nuclear.

                    Monólogo acerca de para qué recuerda la gente

       «Todo continuará igual, seguiré como antes riñendo al cochero, me pondré a refunfuñar como siempre. Entonces, ¿para qué recuerda la gente. ¿Para establecer la verdad?. ¿La justicia?. ¿Para liberarse y olvidar?. ¿O porque comprenden que han participado en un acontecimiento grandioso?. Y todo eso a sabiendas de que los recuerdos son algo frágil, efímero; no se trata de conocimientos precisos, sino de conjeturas sobre uno mismo. No son aún conocimientos, son solo sentimientos«.

   Monólogo acerca de lo que no sabíamos: que la muerte puede ser tan bella

             «He olvidado decir que vivíamos en Pripyat, junto al reactor. Hasta hoy tengo delante de mis ojos la imagen: un fulgor de un color frambuesa brillante; el reactor parecía iluminarse desde dentro.. No era un incendio como los demás, sino como una luz fulgurante. Era hermoso. Si olvidamos el resto, era muy hermoso. No había visto nada parecido en el cine, ni comparable.. Al anochecer, la gente se asomaba en masa a los balcones. Vivíamos en un noveno piso, era una vista espléndida. En línea recta había unos tres kilómetros. La gente sacaba a los niños, los levantaba en brazos. ¡Mira! ¿Recuerda esto!. Y fíjese que eran personas que trabajaban en el reactor. Ingenieros, obreros. Hasta había profesores de física. Envueltos en aquel polvo negro. Charlando. Respirando. Disfrutando del espectáculo».

     Nota:http://englishrussia.com/2015/02/10/the-looters-of-chernobyl/

                    https://valistarworld.wordpress.com/tag/liquidadores-de-chernobyl/

Teoría de la relatividad


Un mundo hostil

     Me han robado el móvil a las 17h 30 minutos de la tarde, en acto de servicio, mientras buscaba una dirección para mi trabajo. Todo esto ha sucedido en la Carretera de la Vía Láctea, junto al callejón del Universo. Parece «2001 Odisea en el Espacio» , pero solo es 2015 en la Galaxia de Hidúm. Un poco más abajo de donde se ha producido el hecho se encuentran los callejones de Caronte (el barquero del infierno)  y Pandora (la caja que al abrirse esparció los males por La Tierra). Quién puso algunos de esos nombres, acertó casi de pleno, con la situación social latente de éste barrio.

    Hablo de estos barrios y estas calles porque transito mensualmente por ellos, como muchos otros trabajadores: carteros, repartidores, notificadores de La Administración. Lo hago desde hace muchos años, y nunca me había sucedido nada hasta ahora. El mundo se está volviendo hostil. En el Distrito 5º se concentra la mayor parte del desempleo de Melilla. Hay mucha gente, sobre todo joven, sin presente ni futuro. Son muchas horas sin nada que hacer, y eso es tener siempre abierta una puerta al mal.  Los malos ejemplos son siempre mayores que los buenos, y sobre todo, más fáciles de imitar.

       Dentro de la violencia  del suceso, ha resultado la mínima posible. Traigo a colación a Albert Einstein, porque su Teoría de La Relatividad estableció una Ley Universal, como la del callejón. Einstein solo dijo que era relativa la percepción del tiempo según la posición del observador, pero dejó claro que existen tanto el tiempo como el espacio.

           Del concepto de La relatividad se pasó al relativismo social, y esto es algo falso, porque el Bien y el Mal existen, así como las acciones que fomentan uno y otro. Si nada tiene premio ni castigo, entonces todo da igual y nada importa. Esta es la norma que impera. Ahí está el caso de Rodrigo Rato, de Miguel Blesa y de tantos y tantos otros. Los bandidos siguen libres y los jueces que intentaron castigar sus fechorías fueron apartados de sus funciones. El mensaje que se transmite a la sociedad es demoledor.

                                               Lecciones de un robo

           No confío en internet. Es un mundo en el que los hackers se mueven a sus anchas. No realizo  ningún tipo de operaciones a través de ella. Los teléfonos móviles son los más vulnerables de todos. Además puede ocurrir que se pierdan, extravíen o sean robados, por lo que no se deben usar para otra cosa que no sea la que su nombre indica. Por ello recomiendo el borrado y vaciado constante de cualquier cosa almacenada en estos aparatos. A partir de ahora, lo que venía siendo una norma genérica lo convertiré en una ley personal. Si se extravía o lo roban, que sea solo un teléfono lo que se pierde.

             Muchas veces he escrito que no se pueden  abandonar áreas completas de las ciudades a su suerte, como es el caso de Reina Regente, de la urbanización Los Pinares, de La cañada de Hidúm. Caminar, moverse  por estos espacio urbanos es muy inquietante. No hay vida en las calles, ni cafeterías, ni espacios comunes, no hay nadie sentado en los pocos bancos públicos. Todo se lleva a cabo dentro de las casas y a partir de una determinada  hora las calles están vacías. Mientras que en otras partes de la ciudad una papelera caída, o una tulipa de farola rota,  causa alarma social, por aquí, en la Vía Láctea, un coche puede permanecer en este estado durante un mes, sin que nadie siente la necesidad de llamar a los servicios municipales para que lo retiren.

Rotonda del desarrollo en el distrito 5º


                         Se llama la rotonda del desarrollo, porque el mismo gobierno de Melilla la presentó así, dentro de Plan para el desarrollo de los distritos 4º y 5º. Es una rotonda peligrosa, entre otras cosas porque no tiene los preceptivos señalizadores reflectantes. Por la noche no se ve. Son especialmente peligrosas las isletas, que no están señalizadas.  El pequeño triángulo de la carretera de Hidúm te lo comes aunque sea de día. Si no se conoce su ubicación, es muy probable que acabe bajo las ruedas del vehículo y provocando un susto. Algo más leve es el situado en la carretera  de la Vía Láctea. Aun así, tampoco tiene los obligatorios  reflectantes, que indiquen su presencia en la calzada.

                 Este tipo de actuaciones propagandísticas, solo las sufren los que viven en estos barrios y aquellos que deben transitar por estas calles por motivos laborales. Para el resto de la ciudad, exactamente el 50%, este lugar ni existe ni lo conocen. Por este motivo, algo tan deficiente y peligroso, no causa el mismo impacto mediático que una tapa de alcantarilla desaparecida en el centro de la ciudad.

               El pavimento de la calzada, en el lado colindante con la pista de carros apenas existe, es un leve recuerdo. Los baches y el hundimiento de la tapa de alcantarilla hace difícilmente transitable la zona. Las rotondas costaron 64.000€ y en su momento dimos cuenta de su instalación. Pon aquí transitan vehículos, el  transporte urbano que algunos parecen empeñados en dificultar. Pero nada de esto importa, porque sucede en «la otra Melilla».

          Nota:https://elalminardemelilla.com/2014/10/26/en-la-galaxia-de-hidum/

Resaltos abruptos en el Real


          Los resaltos sirven para reducir la velocidad de los vehículos, pero deben estar pintados en un color distinto y llamativo. También debe haber una señal que advierta de su presencia y esto no se cumple en ninguno de los instalados en los accesos laterales a la zona de prioridad peatonal de la calle de La legión. Están instalados por las bravas. Sin embargo, el que no estén pintados y señalizados convenientemente es el problema menor, porque ocurre en otras parte de la ciudad.

                 El problema principal, el más peligroso es que no tienen las dimensiones y pendientes exigidos por la normativa sobre este tipo de bandas reductoras de velocidad, no son ni siquiera del tipo «lomo de asno», sino que más bien parecen jorobas de camello. Los instalados en el Barrio del Real son escalones demoledores. Son dañinos para los vehículos, reventadores para los  neumáticos y amortiguadores.  Algunos golpean las cervicales al desplomarse el vehículo. Si esto ocurre con los automóviles, peor debe resultar para motocicletas y bicicletas.

                   Melilla es la ciudad que más asociaciones tiene del mundo, con un mínimo de tres por cada única causa, y no cuenta con una sola de vehículos. El Real Automóvil Club no tiene delegación en la ciudad. Los usuarios de vehículos no tienen quién les defienda, ni haga cumplir la normativa vigente para el tráfico rodado. Casi todas las bandas reductoras, badenes y resaltos instalados en los dos últimos años son, probablemente ilegales. No cumplen con las dimensiones exigidas.

                  Resaltar una por encima de otra en el Barrio del Real es difícil, sin embargo la hemos encontrado. Está en la calle Castilla,  en la intersección con la calle La Legión. El nivel del pavimento es descendente, para de inmediato encontrarse con el resalto ascendente. El vehículo hinca las ruedas  en sentido descendente y casi al mismo tiempo debe realizar el ascenso., con el consiguiente peligro para la seguridad del vehículo, del conductor y de los pasajeros.

                        Como muestra ponemos la imagen de un resalto en una ciudad francesa, el de la calle Luis de Sotomayor, y los escalones del Real.

     Nota:http://www.fomento.es/NR/rdonlyres/180E9859-01CD-45A2-92CB-B5B4D1137624/81033/1160101.pdf

El patio del colegio del Real


53.000  euros desaparecidos en una obra efímera

           Los alumnos del Colegio Público del Real juegan en la calle Coronel Cebollinos, que se corta al tráfico cada mañana para ese fin. Hasta hace tres años lo hacían sobre el asfalto o sobre la calzada de hormigón, que al ser ambas superficies muy rugosas, provocaban gran número de caídas y sobre todo, grandes erosiones en la piel de los niños y niñas.

                   En noviembre de 2012 la Consejería de Fomento realizó una inversión de 53.445€, rebajando los bordillos, nivelando las aceras y sobre todo, eliminado el rugoso y agresivo suelo de la calzada, por unos ladrillos de hormigón almohadillado, que limitaban tantos las caídas de los alumnos, como las consecuencias de las mismas. La inauguración del «nuevo patio», a la que asistieron las Autoridades Educativas y de La Ciudad Autónoma llevó consigo un gran despliegue informativo y grandilocuentes declaraciones, que tres años después han  quedado reducidas a humo, a cenizas, a un titular más de propaganda.

                               Las obras de peatonalización del Real

              Las obras de peatonalización del Barrio del Real, calificadas ya como «chapuza» por parte de aquellos que las ordenaron y llevaron acabo, se han tragado los 53.000€ invertidos hace apenas tres años. El pavimento de hormigón almohadillado, de color verdoso, ha desaparecido y por completo y ha vuelto el rugoso y agresivo hormigón, al centro de la calzada. También han vuelto las vallas, antes solo presentes en las esquinas o en algunos pequeños tramos, y que ahora circundan todo el perímetro del colegio, tanto en el edificio principal, como en el de educación infantil.  Este el el resultado de las obras que impusieron a todo el barrio.

                     El barrio del Real, en su bulevar principal,  es ahora un lugar peligroso, tanto para peatones como para coches. Antes, bordillos y aceras separaban a vehículos y personas. Ahora ya no. Cuando lleguen las lluvias e inundaciones, han sido suprimidas las alcantarillas, el pavimento uniforme solo servirá para multiplicar los efectos del agua. Una inundación como la del año 2007, arrasaría el barrio.

   Nota:http://elfarodigital.es/melilla/educacion/111110-los-alumnos-del-ceip-el-real-disfrutan-ya-de-su-nuevo-patio.html

Hospital Militar Pagés de Melilla


Abandono y suciedad en el antiguo Hospital militar

      El 26 de abril de 1986 explotó la central nuclear de Chernobil, como consecuencia de una acción de sabotaje contra la antigua Unión Soviética. Pripyat era la ciudad satélite cercana a la central nuclear, en la que que vivían cientos de trabajadores y sus familias. Tras el accidente la ciudad tuvo que ser abandonada. Hoy es un a ciudad fantasma, en el que el tiempo se detuvo tras su evacuación. Hay miles de fotos de Pripyat e incluso se ofrecen excursiones hasta ella. Solo crece la vegetación, que se está adueñando de la antigua ciudad y de sus calles, invadiéndolo todo. El tiempo se detuvo, desaparecieron sus habitantes, y solo la naturaleza sigue su curso y desarrollo.

       Una sensación igual a la de Pripyat, puede verse en el perímetro y calles del antiguo Hospital Militar de Melilla, Máximo Pagés. fue cerrado de modo definitivo en 2010. Fue un cierre lento pero inexorable. Áreas quirúrgicas y enseres fueron clausurados y repartidos, mientras el personal sanitario y administrativo se distribuía por diversos organismos administrativos.

         La historia desapareció del lugar y con ello llegó el abandono absoluto. No se culminó el derribo de los edificios y pabellones sanitarios y todo adquirió un aspecto mayor de abandono. Han pasado 5 años y la abundante vegetación y arbolado se ha adueñado de todo. El aspecto es selvático. La suciedad acumulada en la puerta es inmensa. Las fotos muestran el aumento de la selva y de la basura, entre 2014 y 2015.

          Mientras una de las zonas más emblemáticas de la ciudad y de su historia ofrece este aspecto, las autoridades que nos gobiernan, recientemente elegidas, siguen ajustando el número de altos cargos que comprondrá el gobierno de Melilla, y el volumen del sueldo a percibir. Cada vez es más alto lo uno y lo otro. Una de  las preguntas a realizar es qué ocurrirá con toda esta vegetación, si será talada de modo indiscriminado o si será conservada. El abandono de la ciudad es absoluto.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/03/31/la-desaparicion-del-hospital-militar/