La playa rota del Hipódromo


              ¿Se puede romper una playa?. La ciudad de Melilla demuestra que sí. Los temporales de invierno e incluso los primaverales, se llevan la arena de las playas en cualquier ciudad de costa, pero luego, los responsables de Medio Ambiente deben dragar y rellenar la arena. Esto es obligado en una ciudad que oferta sus playas en la Feria Internacional de Turismo. Los temporales de levante anteriores al inicio de la temporada estival se llevaron la arena de parte de la playa del Hipódromo. Lo insólito es que se haya mantenido todo el verano en estas condiciones., con parte de los aseos sostenidos sobre un pequeño precipicio desde el que es muy fácil caerse.

       La línea de costa de las playas de “bandera azul” quedó cortada y las rocas de los antiguos espigones del Hipódromo empezaran a asomar sus cortantes bordes.  Para muchos melillenses, el mejor mes de playa en la ciudad es el de septiembre, pero tampoco es cuestión de gustos. La entropía, el desorden, impera en la ciudad desde una punta a la otra. Ya no es un problema de nombres al frente de las áreas, pues no hay un gestor peor que el anterior, ni otro mejor que el siguiente. A una ciudad se la lleva a este estado tras muchos años de ineficacia y gestión desordenada.

       Tal es el gobierno tal es la gestión. Estamos en la ciudad de la desidia. Cambian los nombres de los gestores, muy pocos y todo sigue deteriorándose más. Lo incomprensible es que la bandera azul playera sea por tramos. Las obras  de acondicionamiento de la zona de La Hípica, han mantenido las playas en un estado insufrible, a lo largo de todo el verano.

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3 Comments on “La playa rota del Hipódromo

  1. La playa de la Hípica se vio muy afectada por la construcción del dique Sur. Las corrientes y trenes de olas cambiaron y comenzaron a comerse la playa en esa zona llegando a derribar la primera línea de casas del barrio original. De ahí que se tuviera que abandonar la obras del dique Sur y construir la escollera que hubo allí hasta finales de los años ochenta.

    • La playa del Hipódromo cuenta con un dique horizontal para evitar la pérdida de arena, pero se ve que no es suficiente. Hay que dragar y rellenar la arena de la línea de costa.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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