La razón de las colas del Registro Civil


Ciudadanos en cola desde la madrugada

          Desde hace varias semanas, las colas habituales del Registro Civil de Melilla están aumentando en progresión constante, saturando el ya colapsado Registro, y poniendo en evidencia las deficientes instalaciones con las que cuenta nuestra ciudad, con respecto a cualquier otra ciudad peninsular. La agobiante carga de trabajo que soportan los funcionarios del Registro Civil melillense, ha rebasado ya cualquier límite tolerable. Esta es la calidad de atención al ciudadano que ofrece el partido gobernante en España.

              Las razones parecen ser diversas, pero todo tiene un mismo origen, y es el establecimiento por parte del Gobierno de Rajoy,  de la ayuda de la ayuda de 400€ a los parados de larga duración y a las familias sin recursos. Al parecer, uno de los requisitos a exigir será el de estar en posesión del Libro de Familia, para las familias con hijos nacidos en Melilla,

                  En un principio la directriz era la de otorgar el Libro de Familia a los progenitores de niños nacidos en la ciudad, sin importar la nacionalidad paterna, pero con residencia en nuestra ciudad. La rumorología atribuyó la razón de la cola a la tesis contraria, o sea, que a partir de determinada fecha ya no se iban a conceder mas libros de familia a ciudadanos extranjeros. Este extremo ha sido desmentido por parte del Juez Decano de Melilla. Lo que sí se ha podido saber, es que los libros de familia se van a seguir otorgando, pero con el requisito restrictivo de que al menos uno de los progenitores tenga concedida la tarjeta de residencia. En caso de carecer de ella, se podrá obtener el libro, pero a través de las Autoridades Consulares de España en la localidad marroquí de Nador.

              Lo que sí parece estar en el fondo de todo, es la posible obtención de la ayuda a familias sin recursos económicos, creada por el anterior Ejecutivo socialista, y que tanto denostara el Partido Popular cuando estaba en la oposición.

                 Los ciudadanos empiezan a formar las colas a las cuatro de la madrugada, y durante la pasada semana de temporal de viento, no ha decrecido en un solo momento.

En el barrio hebreo de Melilla


La vida igual que hace un siglo        

          El barrio hebreo surgió en 1905, hace 110 años. Las familias hebreas que huyeron de Marruecos tras las persecuciones de Taza y Debdú, se alojaron aquí. Es en origen un barrio de refugiados. El barrio estaba escasamente acondicionado para los patrones de la época, las condiciones de vida en él eran muy míseras. En un principio se edificaron barracones de madera. Hubo un intento de trasformación del barrio, pero la gente quiso seguir estando allí. Podemos decir que el barrio tiene la misma fisonomía y diseño que hace un siglo. Las condiciones de vida con respecto al resto de la ciudad, han mantenido sus diferencias. Hay casas míseras y muy pequeñas. La vida en estas calles es muy dura. No han recibido apenas un solo euro en inversiones en los últimos veinte años. En principio era un barrio sin nombre en las calles, y sería el Ayuntamiento de La II República el que le otorgara los actuales nombres:  Hebrón, Jerusalén, Jaffa, Sión o Tel-Aviv. 

           En los primeros años de la década de 1990, la Empresa Municipal de La Vivienda, que fundara el concejal Enrique Remartínez, construyó en la calle Tel-Aviv, un único edificio de viviendas prefabricadas. La pretensión era ir sustituyendo las casamatas por construcciones nuevas. El proyecto quedó en aquélla obra y con posterioridad no se ha hecho nada más. Todo continua entre estas calles como hace un siglo. Mientras tanto, en otras partes de la ciudad se han derrochado millones de euros o se ha cambiando el pavimento una y otra vez.  Dicen que la ciudad de las culturas culturas se originó aquí. El estado del barrio hebreo debería haber cambiado. Ha habido demasiado dinero. El desarrollo de los barrios debe empezar por las viviendas y por el acceso al mundo de las oportunidades sociales, en igualdad de condiciones para todos.

La realidad escondida de Melilla


 La calle San Juan de La Cruz

         Una decena de calles  de la ciudad reciben toda la carga de inversión y remodelaciones. En algunos barrios todo se limita a la calle central, que es lo que se presenta en las fotografías propagandísticas. Gastar una media de un millón de euros en tres calles distintas, es un tipo de gestión que apenas crea empleo  máximo 30 personas) y un gran beneficio para la empresa contratista. Las obras se llevan a cabo en un plazo corto, en los meses inmediatos a las elecciones, y el resto de la legislatura, los ciudadanos se enfrentan a una realidad dura, sin cambios y con un deterioro constante de las infraestructuras que utiliza de manera cotidiana. En Melilla todo está cerca, de manera que en un corto trayecto, se pasa de una zona con infraestructuras,  o otra en la que se carece de lo más básico.

          La calle San Juan de La Cruz está en la parte alta de La Cuesta de La Viña, las barracas de San Francisco y entre la Carretera de Cabrerizas y San Antonio de Padua. Cuesta creer que en la Melilla del siglo XXI, con los presupuestos que se han manejado en los últimos 14 años, existan barrios en este estado,  y con este clase de viviendas. A pocos metros de aquí se encuentra en El Rastro, en donde la ruinosa y mal gestionada  Emvismesa (Empresa Municipal de Vivienda), construyó varios bloques de viviendas, la mayoría de las cuales sigue vacía. Se edificó sobre solares muy pequeños y se pagaron a un precio muy elevado, lo que hizo que las viviendas construidas resultaran onerosas para la capa de la población a la que iban dirigidas.

        Se ha derrochado mucho dinero, y se sigue haciendo, en obras suntuarias que no transforman nada, en determinadas calles principales,mientras que se siguen manteniendo en el mismo estado desde principios del siglo XX, a determinadas zonas de la ciudad, difícilmente habitables. En Melilla las realidades de la  excelencia y la de lo inhabitable siguen estando demasiado cerca, pero también, cada vez más separadas. Esa no es de las peores calles, pero sí de las más inaccesibles. La calle San Francisco de Asís sigue siendo demoledora.  La ciudad sigue sin un plan global y de desarrollo conjunto.

Leña seca en las calles


 

Los árboles secos de la plaza de Crono

      Al igual que el legendario caballo de Atila eliminaba la hierba a su paso,  las reformas realizadas en las calles por el Gobierno de Melilla acaban con los árboles que se encuentra. El final de clásico bulevar de La Duquesa de La Victoria fue recortado para instalar un rotonda inservible y desmesurada, que crea más problemas de tráfico de los que intentó resolver. Recortaron la longitud del paseo, eliminaron muchos bancos que servían de descanso y reposo, y lo que es peor, arrancaron de cuajo unos árboles  casi centenarios, a los que han convertido en leña seca. Escribimos del instante en el que arrancaban los árboles y también de cuando éstos definitivamente murieron. Han pasado meses y lo que un día tuvo vida, hoy es solo leña seca.

        Pese a que se están resquebrajando, perdiendo la capa que recubre el tronco, y dan claros síntomas de estar muertos, todavía intentan resucitarlos. Quizá confíen en que el demonio Crono, instalado cerca, salga del Tártaro y les insufle algo de vida. Deberían ahorrarnos el espectáculo de ver esos árboles cuarteándose, llevarlo al cementerio de los árboles, que también tienen, e instalar ahí árboles nuevos, que de sombra, que sean frondosos y que no sean palmeras con picudo rojo, si es posible.

Notas: (1)https://elalminardemelilla.com/2014/02/03/los-arboles-sobrantes/; (2)https://elalminardemelilla.com/2014/05/25/la-vision-de-los-arboles-muertos/; (3)https://elalminardemelilla.com/2011/12/10/el-cementerio-de-los-arboles/

 

Profecía del fin del capitalismo


                              Είμαστε όλοι Έλληνες- Todos somos griegos

           No estamos ante una crisis económica mundial, sino asistiendo al colapso final del capitalismo, predicho por Karl Marx y Federico Engels en el libro más actual: El Manifiesto Comunista. No solo las leyes tienen espíritu, sino también los manifiestos. La literalidad puede desvanecerse con el paso del tiempo, pero el espíritu no, ese se mantiene. Al pobre, al débil se le aplica la ley en su literalidad, y al poderoso ni siquiera eso. Ellos no necesitan cumplirlarla. En donde empezó La Democracia, en Grecia, debe iniciarse también el fin del sistema económico capitalista, el más salvaje de todos.

             Un fantasma recorre Europa, el de la izquierda de Podemos y Syriza, y contra ese fantasma se han conjurado la Santa Jauría (Fondo Monetario Internacional, Banco Centra Europeo y todas las fuerzas reaccionarias concentradas en lo que conocemos  Mercados.  Con ligeras variaciones, este es el inicio del Manifiesto Comunista de Karl Marx.

                  El poder público (El Estado) es pura y simplemente un consejo que gobierna los intereses colectivos de la clase burguesa. La burguesía, la clase más revolucionaria de la historia, destruyó las viejas relaciones feudales y no dejó en pie más relación entre las personas que el simple interés económico, el del dinero contante sonante, y enterró la dignidad personal bajo el dinero. Sustituyó el régimen de explotación feudal, por régimen de explotación franco, descarado, directo y escueto.

                   La burguesía solo puede existir revolucionando constantemente los medios de producción y provocando a su vez transformaciones sociales. La burguesía va concentrando cada vez más los medios de producción, la propiedad y la población del país (cada vez son menos personas las que acumulan más capital y propiedades y su poder de transformación es más grande). Las crisis económicas, cuyos ciclos periódicos suponen una amenaza para toda la sociedad burguesa , además de destruir una gran parte de los productos elaborados, aniquilan también una una gran parte de las fuerzas productivas existentes, desatándose auténticas epidemias sociales. La sociedad se ve retraida a un estado de barbarie momentánea. ¿Cómo se sobrepone a la burguesía a las crisis económicas?. De dos formas: destruyendo una gran parte de las fuerzas productivas y conquistando nuevos mercados, a la par que explotando más concienzudamente los antiguos.

              En la misma proporción que se desarrolla la burguesía, el capital, se desarrolla también el proletariado, esa clase obrera moderna, que solo puede vivir encontrando trabajo, y que solo lo encuentra en la medida en que éste alimenta el incremento del capital. El obrero, obligado a venderse a plazos, es una mercancía como otra cualquiera sujeta, por tanto, a todos los cambios y modalidades del mercado, y a todas sus fluctuaciones. Karl Marx

        Grecia, en donde empezó la democracia debe acabar el capitalismo

                Sorprende la exactitud, el rigor y la vigencia del análisis económico de Karl Marx. La voracidad de la burguesía y del capital, está destruyendo la sociedad, pero también a esa misma clase dominante. La termita que supone la corrupción es inherente a este sistema y a las clases dominantes. También es verdad, que no puede existir este sistema sin las fuerzas productivas, los obreros (que lo somos todos, desde el más humilde trabajador de la limpieza, hasta la jueza o el cirujano). Por eso afirmaba el fundador del marxismo que el capitalismo lleva dentro el germen que habrá de destruirle, esto es, la clase obrera, cada vez más especializada y más capaz.

              Es pues la hora de poner en marcha las fuerzas que hagan volcar el carro diabólico del capitalismo, y de su perverso bastardo, el neoliberalismo. En medio de esta crisis salvaje, que ha producido estados de miseria en Europa como no se recordaban desde la Edad Media, han surgido nuevas formaciones políticas: Podemos y Syriza, capaces de crear nuevas ilusiones, y de incorporar a la transformación social y a la lucha política a cientos de miles de personas abandonadas por el sistema. Es la hora de cambiarlo todo, para todos y para siempre.

En busca del desperfecto


 La acera de los Estudiantes

       Desde el pasado mes de diciembre, cuando despertó de su letargo la brigada de bacheo, el Gobierno de Melilla anda a la búsqueda de baches que rellenar, bordillos que reparar o incluso de aceras que arreglar. Cualquier desperfectos que sea señalado por el dedo ciudadano, será objeto de reparación por la brigada de obras diversas y urgente. Sin embargo, este estado de obras y arreglos no será eterno, pues durara solo hasta el mes de mayo. Eso sí, como los miembros del gobierno solo transitan por las zonas acotadas (centro de la ciudad y residenciales), y tampoco leen otra cosa que los medios sometidos, hay que señalar con claridad el lugar en donde se encuentra la ruina o lugar susceptible de reparación. Identificado el objetivo, la brigada de Pepe Gotera llegará en breves fechas. Hay que darse prisa porque mayo se echará encima muy pronto. Estas situaciones solo las vemos y sufrimos los ciudadanos/as, que somos los que transitamos por las aceras exteriores.

            Esta acera se encuentra en el lado derecho de la cuesta de Los Estudiantes, junto al muro del Campo de Fútbol y a partir de la Peña Real Madrid. Hay que decirlo claro, no sea que se equivoque y arreglen otra.

 

El tránsito del modernismo a la ruina


                El tránsito de un edifico modernista al de estado de ruina es lento pero inexorable. Gracias al vaciado de Cine Nacional, nos enteramos de que la Ley solo protege la fachada, por mucho valor que conserve y albergue en su interior. Lo viejo no importa y el modernismo ya es solo una etiqueta, o sea, fachada. Este edificio al que pudimos entrar por casualidad, tiene un interior espléndido y desconocido. Se trata de uno de los primeros edificios de la calle del Padre Lerchundi. No tiene ningún inquilino desde hace años. Solo conservaba cierta actividad por los locales de negocio en los bajos, que también se han extinguido por la Ley Boyer de Arrendamientos Urbanos.  En estado de abandono y habitado solo por los fantasmas. permanecerá así durante años, hasta que el estado de ruina inexorable haga imposible su rehabilitación. Quedará como mucho la fachada, pero eso no es nada. Si este edificio vacío fuese rehabilitado y puesto en valor, podrían tanto vivir familias como volver los negocios a la parte baja, pero no parece ser el propósito. Ya está demostrado que aquí no viene turismo, por mucho que ofrezcan en Fitur,  y que el único negocio seguro es el de la especulación urbanística y la burbuja inmobiliaria, que en Melilla no ha pinchado, ni tiene visos de que vaya a hacerlo.