Tardes del Parque Forestal


        Las tardes forestales de lo que fuera La Granja Agrícola, todavía son frías y húmedas. En el momento en el que el Sol se oculta, un aire frío y húmedo, que corta la carne como un cuchillo, recorre todas la superficie del parque. Las personas que estamos allí, abandonamos el lugar en dos turnos. El primero, el más previsor con su salud, se va en cuanto el astro solar desaparece y el aire frio se adueña del entorno. El segundo y más arriesgado, aguanta hasta la penumbra, hasta ese momento en el que todos los gatos se vuelven pardos.  Es un parque sin termino medio, o se lucha contra la mordedura  del frío, o el calor veraniego lo convierte en una planchar ardiente. Pero no es ese el tema de esta entrada sino la de sus aguas, que un día albergaron vida; carpas, ranas, tortugas, etc.

        Buscando entre los inmensos archivos del Alminar, encontré estas fotografías de febrero de 2011, cuando el gran estanque tenía carpas y sus aguas no parecían tan turbias, tenían un apreciable estado de transparencia. Hoy el parque oscila entre diferentes grados de conservación, más cercanos hacia el lento deterioro, que el de un estado óptimo, pero a las ingentes cantidades allí invertidas. La fragmentación de contratos y todos los vicios administrativos señalados por el Tribunal de Cuentas, empezaron aquí.

      Nota: (1) https://elalminardemelilla.com/2011/09/12/la-particion-dle-parque-forestal/

                    (2) https://elalminardemelilla.com/2014/02/18/de-laguna-a-charco/

La tradición de Jesús de Medinaceli en Melilla


             En la mañana de hoy, primer viernes del mes de marzo, se conmemora y lleva a cabo el tradicional desfile de besamanos y besapiés de Jesús de Medinaceli, cuya imagen auténtica se venera en Madrid, en la parroquia homónima que regentan los padres capuchinos, presentes en Melilla hasta  hace una década. La historia de esta talla del siglo XVII, de la escuela sevillana, se inicia en la ciudad marroquí de Mámora, en donde los soldados españoles combatían en virtud de la política exterior de aquella época, que consistía en la ocupación de ciertas ciudades del norte marroquí, en prevención de una nueva invasión de la península ibérica. En 1681 el sultán Muely Ismail conquista la plaza y se apodera de la famosa imagen del Cristo de Medinaceli, ocasionando una convulsión social y política. La talla crística fue rescatada como un prisionero más, en el año de 1682 por los monjes trinitarios, que se dedicaban junto a los mercedarios, al rescate de cautivos cristianos en manos de los sarracenos y de los turcos otomanos. El comercio de esclavos y el rescate de prisioneros en todas las orillas del Mediterráneo, fue una de los comercios más lucrativos a lo largo de varios siglos. La imagen de Jesús de Madinaceli fue canjeada como un cautivo más, un año después, tras pagar las correspondiente 30 monedas de oro por su rescate. En recuerdo de este hecho se llevan a cabo dos cosas, la primera es el desfile o procesión que se realiza en Madrid hasta la imagen auténtica, desde 1682. La segunda tradición es depositar tres monedas junto a sus pies, en recuerdo del precio de su rescate. En aquellos tiempos el precio del rescate consistían en la equivalencia en monedas del prisionero. En el caso del la talla del Cristo de Medinaceli, pese a los varios intentos de pesaje, el resultado era siempre el mismo, el equivalente a 30 monedas, las mismas que obtuvo Judas por su desafección hacia el Nazareno.

     En Melilla, después de muchos años, la tradición parece recuperarse, pero porque los fieles que acuden a las iglesias melillenses, la están recuperando. Hoy no había ninguna nota de prensa por parte de la Vicaría Episcopal que así lo pusiese de manifiesto. Lo único que puede recuperarse y mantenerse es lo que surge desde abajo, y aquello que deciden los feligreses. En dos parroquias melillenses, la de Sta. Mª Micaela y la de la Purísima Concepción de Melilla La Vieja, se encontraban expuestas  y adornadas la imágenes, para veneración de los melillenses de confesión cristiana. En realidad son las dos imágenes del Cautivo existentes en la ciudad, pero que han sido vestidas y adaptadas para la ocasión, y para este tipo de culto efeméride religiosa. Sin embargo, hay una pequeña imagen, en la iglesia Arciprestal o del Sagrado Corazón, que recibe visitas diarias de los melillenses. Tantas, tan continuadas y a lo largo de los años, que su pie derecho, se encuentra completamente desgastado, por el paso continuo de las manos de los feligreses por esa parte de de la talla. Esto confirma que lo que se mantiene y pervive, es aquello que deciden las personas, los fieles, pese a la labor favorable o en contra, de las autoridades eclesiásticas. Lo que el pueblo abandona no se recupera, y lo que el pueblo venera no se pierde.

     Para aquellos que se extrañen del por qué escribimos de estas cosas, les diremos que siempre hemos defendido las tradiciones populares que se mantienen o resurgen, pese a La Iglesia, que suele recelar bastante de estas cosas. Hemos escrito y rescatado muchas historias sepultadas en la memoria de la ciudad, y que muchos desearon que nunca volvieran a salir a flote, como todo la relacionado con la iconoclastia.

PD: con las tres monedas se piden tres deseos, de los cuales será concedido uno. Esto es lo que me contaba una anciana venerable, que se ha pasado casi toda la mañana frente al Cristo Nazareno de Melilla La Vieja.

Nota: (1) http://www.archimadrid.es/jesusmedinaceli/imagen-cristo.HTML

  (2) https://elalminardemelilla.com/2011/09/19/%c2%bf-que-fue-de-de-los-capuchinos-en-melilla/

El final del temporal


        El temporal de viento de poniente ha azotado Melilla entera. No ha habido lugar en donde no se hayan notado sus efectos. Si hay un lugar especial en donde se puede apreciar un temporal sin peligro, es junto al faro. Desde allí y durante cuatro siglos, generaciones enteras de melillenses, presidiarios y guarnición, esperaran algún cambio en sus vidas, algún acontecimiento que pusiera fin al largo, larguísimo encierro de los 400 años. Desde esa atalaya y a la vista del cabo Tres Forcas, esperaron algún auxilio, alguna embarcación con noticias o víveres. a veces en una angustiosa espera de unos auxilios que nunca llegaron, o que se tuvieron que dar la vuelta ante sus mismo ojos. Durante 400 años esta roca era todo y el peñón era toda Melilla.

        El Alminar es tanto sus 1174 entradas y sus 9877 comentarios, como sus días de silencio, que también son muchos. En ocasiones todo se para y lo único posible es mirar, porque también es necesario observar para poder seguir escribiendo y aún así, la gente sigue acudiendo día tras día al Alminar aunque no se escriba, y algunas personas comentan y opinan aun cuando no haya nada nuevo. En esos días se rebusca en las profundidades del blog y se descubren entradas ya olvidadas, o algunas cobran un nuevo sentido, a la luz de sucesos recientes.

        La vida política está detenida en la ciudad desde el pasado 26 de febrero, fecha del segundo grupo de registros de la Operación Ópera. La conmoción fue inmensa. El silencio desde entonces es absoluto. A algunos puede ya solo quedarles de vida política  lo que tarden en sustanciarse el sumario y las acusaciones. Una vez que se abra esa caja de Pandora, ya será imposible cerrarla. Todo puede haber cambiado ya, aunque en apariencia todo siga igual. Estamos ya en Cuaresma, tiempo de ayuno y de penitencia.

El bombero frente al semáforo


Bombero frente al semáforo

                Es la imagen del día y la de este temporal. Ignoro cuál es la secuencia de los hechos, si alguien advirtió del derrumbe del semáforo a los bomberos, o si éste pasaba por allí y ante el peligro decidió sostener él solo el semáforo, en espera de refuerzos o de una ayuda definitiva. El semáforo es el de la calle actor Tallaví, esquina músico Granados, junto al edificio Remartínez. La fuerza del viento desestabiliza y arranca de su base el poste semafórico, el bombero intenta detener su caída libre,  en un desesperado intento de evitar posibles daños sobre viandantes o vehículos. El esfuerzo se nota en su rostro. El semáforo al final se derrumbó, al parecer sin heridos ni percances reseñables, pero el peligro fue evidente, en especial para el bombero que intentó detenerlo. Un colaborador, que estaba allí, en su coche, es espera de poder pasar, nos ha remitido la fotografía.

El viento provoca daños en toda Melilla


  El viento dobla la uralita como papel de aluminio

    Cuenta los exégetas del Generalísimo, que cuando le presentaron la maqueta de la Cruz de los Caídos le informaron de que habían calculado su estabilidad para más de 100 años, a lo que el siempre escueto Caudillo añadió: «que sean mil». Esta es la cifra de la supervivencia postrera de una obra, 1000 años, que solo han conseguido los constructores de pirámides, los romanos y los edificadores de catedrales. Ninguna obra moderna alcanzará una cifra semenjante. El Valle de Los Caídos ya se cae y no llegará ni siquiera a la mitad de esa cifra.

    La primera vez que un vendaval levantó como láminas de papel de aluminio el techo de la Estación Marítima en 2009, el portuario presidente melillense, el singular Don Arturo dijo que: los nuevos anclajes resistirán vientos de al menos 500 km/h, los del planeta Jupiter.  Si estas cosas ocurren con los vientos terrestres, no queremos ni imaginar cómo puede quedar todo, si alguna vez nos cayeran encima los huracanados vientos existentes en el mayor de los planetas del Sistema Solar.

       La reflexión y la imagen solo pretende poner el acento en la futilidad de las obras humanas. La sucesión de temporales está arrasando con medio país. Paseos marítimos, diques, espigones, casas, muros, y la mayor parte de las obras de embellecimiento costeras, están desapareciendo o quedando seriamente afectadas con la llegada de un vendaval tras de otro. Esta es la segunda vez que el viento dobla las láminas de alumino de los aparcamientos de Puerto Noray.

        La situación de las Torres del V Centenario, duplica la fuerza del viento en esta zona, provocando remolinos y túneles de viento muy peligrosos. Esto también lo hemos escrito.

       Nota: (1) https://elalminardemelilla.com/2013/06/01/un-millon-para-el-mejor-proyecto/. (2) https://elalminardemelilla.com/2012/01/18/el-viento-y-las-torres-del-v-centenario/. (3) http://www.diariosur.es/20090311/melilla/esteban-afirma-nueva-cubierta-20090311.html

El desangelado carnaval de Melilla


                                                El mundo, el demonio y la carne

         Según el catecismo de la Doctrina Cristiana de Ripalda, en vigor durante el franquismo, los enemigos del alma eran y son tres: el mundo, el demonio y la carne.  Para vencer a estos tres terribles enemigos, se oponían una legión de virtudes teologales y cardinales, mandamientos, tanto los de la Ley de Dios como los de La Santa Madre Iglesia, dones del Espíritu Santo, Bienaventuranzas y las tres potencias del alma: memoria, entendimiento y voluntad; en oposición directa a tan presentes y extendidos enemigos. Todo era y resultaba poco, para conseguir la incierta derrota del diablo, que no ha llegado a producirse de modo claro, si nos atenemos a los hechos.

           El Carnaval es eso, la fiesta de la carne, de la carnalidad, despreocupada de cualquier máxima moral y desposeída de cualquier límite.  Esto tampoco quiere decir que se pueda hacer cualquier cosa. Siempre será constante la lucha entre los enemigos del alma y sus potencias. El Mundo ha cambiado mucho y hoy es difícil hacer frente a los nuevos problemas, con viejas máximas. Las fiestas de Carnaval son ya solo un recuerdo de lo que en su día fueron y de sus motivaciones, y perviven en lugares con mucha tradición, apoyo popular y respaldo mediático.  Melilla ya no es el caso. Lo que hoy queda y vemos es solo un pálido reflejo de lo que fueron. La oposición entre Carnaval y Cuaresma, que se inicia el próximo día 5 con el Miércoles de Ceniza, solo es entendible  en la mitad de la población melillense.  Hay una fina  capa de contacto intercultural, pero nada más, y eso no es suficiente para mantener con cierto vigor, todo lo relacionado con los carnavales. La sensación es que se cumple el expediente y se pasa a lo siguiente, a lo que toque.  Las cosas, para ser algo, tiene que tener alma, o sea, contenido. El vacío que presentaba La Avenida, describe por sí solo la situación. La división entre los dos mundos es patente y a la vez inevitable

               El frío, la lluvia a veces y casi siempre el viento, han estado presentes en los carnavales. Este año se han visto demasiados  pocos disfraces, poca gente en el desfile, y un desfile lento para hacerlo parecer más largo, pero sobre todo, una tipo de desfile que tanto puede ser de Carnaval, de Halloween o de la Semana Medieval. La mezcla ya es absoluta y la confusión casi total.

                Hay un viejo mundo que se derrumba, a veces de modo forzado, sin que surjan nuevos modelos procedentes de la cultura popular, y no de la imposición del universo cultural y consumista norteamericano. La aculturación y colonización de nuestro mundo empieza a ser total. ¿Qué imágenes nos quedan del carnaval melillense?.  Algo de colorido, la voluntad de los participantes, la vistosidad de alguna  carroza y de algunos trajes , la presencia siempre inquietante del señor oscuro, y la carnalidad, que este año corría a cargo del mundo masculino.

El deterioro del mobiliario urbano


       El mobiliario urbano debe estar pensado para cada tipo de ciudad. No es lo mismo instalar papeleras y banco de metal en Cuenca, que en una ciudad de costa como la nuestra, con un viento de levante muy agresivo y un ambiente salino que corroe el metal. Una farola de hierro galvanizado puede durar 100 años en Madrid y acabar convirtiéndose en atractivo turístico, y no tener una vida superior a 10 años en Melilla.

              Hay una parte de deterioro del mobiliario urbano que se puede achacar al vandalismo o al mal uso, sin embargo, otra parte es solo responsabilidad de los agentes ambientales, la corrosión natural. Una manera de paliar esos efectos es pensar el mobiliario adecuado para cada ciudad, evitando aquellos materiales inadecuados para este entorno. Para esto sería necesario estar pendiente de las cosas, gestionar, no volver a repetir los elementos urbanos que no hayan dado resultado, etc.

               Lo que realmente pasa es que todo es negocio: la instalación, el mantenimiento, el repintando, el nuevo pedido de mobiliario urbano. A un pedido le sucede otro y así el dinero se derrocha de modo constante. Si las cosas se pensasen bien, durarían mucho tiempo, y se gastaría la décima parte.

                    Cambiar, rediseñar, nuevas obras, rotondas. Todo es negocio, incluso hasta el de los árboles. Los árboles se ponen sin pensar en los ambientes de cada ciudad, porque también hay un tipo de árboles que deterioran el pavimento, o que producen alergias, pero claro, luego está el negocio de la tala y el podado.

                      Finalmente está la labor de retirar los restos del mobiliario urbano deteriorado para evitar los accidentes de los ciudadanos/as. Las personas se caen en las calles, se lesionan, y la mayoría de ellas no reclaman los daños al Ayuntamiento, cuando tienen la obligación de hacerse cargo de ellos. Una labor interesante, sería la de facilitar al ciudadano/a, los formularios de reclamaciones por accidentes en la vía pública. Claro que todo esto sería si tuviésemos Gobierno.

Nota: los precios de las cosas. (1) http://www.benito.com/prod/cat/TAF_MU_2011_ES.pdf

 (2)http://www.20minutos.es/noticia/2072164/0/arboles-ciudades/planificacion-urbanistica/errores/