El viento y las Torres del V Centenario


           El emplazamiento de las Torres del V Centenario se hizo en un lugar límite, sobre los fangos y el terreno rellenado y ganado al mar. Al abrirse la zona para la cimentación, se encontró un antiguo barco hundido que también fue incorporado a los cimientos. La estructura de Las Torres es ligera, cristal, vigas metálicas y paneles de madera interiores, para evitar que su peso venza la resistencia del suelo y se hundan en el mar o levanten el terreno colindante, como ocurre en la zona antigua de la capital de México Tenochtitlán, edificada por los españoles sobre los antiguos terrenos pantanosos de la capital azteca. Cada Torre del V Centenario está sustentada  por 50 pilotes de cemento, según la información que se suministró en su época.

      Pese a todos los cálculos, el hecho es que entre las dos Torres ha surgido una fractura longitudinal, que va de una torre a otra y que ha originado un pequeño escalón que oscila entre 1 y 2 cms. Imagino que todo está dentro de lo previsible y que se habrá encargado el correspondiente informe técnico.

                              El túnel de viento

      Todo el mundo sabe lo que es un túnel de viento, y todo el mundo que trabaja o va a Las Torres por cualquier motivo sabe que antes e entrar en cualquiera de las dos, debe atravesar el túnel de viento que conforman las dos fachadas. Al estar orientadas como una ” Rosa de los vientos”, este pasillo ha quedado prácticamente en un orientación E/W, justo a los vientos dominantes en Melilla, lo que provoca que en días ventosos, la zona sea prácticamente intransitable.

      Cuando llueve y hay viento, nunca se pueden usar los paraguas, porque quedan reducidos a un amasijo de alambres. Cuando solo hace viento,  apenas se puede andar por allí y cuesta un gran esfuerzo llegar hasta ellas, venciendo la resistencia del viento. Todo el mundo ha visto a alguien caerse en los vendavales. la proximidad de las Torres, provoca el efecto túnel y el aire  circula a mucha  mayor velocidad que en las inmediaciones. En los hall de acceso al público siempre hace frío y trabajar allí suele resultar muy penoso para los vigilantes, o para el público que se ve obligado a guardar cola hasta la apertura al público del Registro Civil. En invierno el lugar resulta un infierno helado.

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Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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