Archivo diario: 18 enero, 2012

Solidarios con Garzón en El Alminar


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 Juicio a Baltasar  Garzón, la mayor vergüenza de La Democracia

        Emilio Mola, el verdadero líder e instigador del Alzamiento Nacional de julio de 1936 , lanzó a los cuatro vientos la célebre proclama del : “No nos robarán la victoria”, con lo que quería dejar claro dos cosas,  la 1ª que quedaría siempre claro quiénes fueron los impulsores de la rebelión contra La II República española, y la 2ª y  más importante, que jamás nadie, nunca, en ninguna circunstancia podría conseguir que la derecha española, amotinada contra La república desde el mismo instante de su proclamación, perdiera en algún momento las riendas y los beneficios históricos y económicos, de haber conseguido derrocar una forma de Estado, la republicana, completamente opuesta a sus intereses económicos y políticos.

     Detrás del todo el proceso al juez Baltasar Garzón, hay una compleja y tupida trama de la derecha española, siempre desestabilizadora cuando no tiene el poder en sus manos. El proceso a Baltasar, incomprensible desde el punto de vista jurídico, tiene como principal objetivo el hacerle pagar el haber ido demasiado lejos, en la búsqueda de “las fosas de Franco”. El 2º objetivo, es interrumpir y sembrar dudas sobre la amplia trama de corrupción en el seno de la derecha española.

          Errores procedimentales comenten los jueces todos los días, luego ese exceso de celo no vale como excusa y el que en España, Baltasar Garzón, sea el primer magistrado juzgado por  “presunta prevaricación”, suena a ópera bufa, sobre todo cuando se inicia el proceso en el mismo mes, en el que el propio Tribunal Supremo ha rehabilitado al juez Urquía, condenado por recibir sobornos, y que había sido condenado previamente por “prevaricación”.

          Es una burla y una ofensa absoluta y no sé hasta qué punto, los jueces del Tribunal Supremo que juzgan a Garzón, no están cayendo en exactamente lo mismo que pretenden juzgar. Para mí, el solo hecho de juzgarle ya es una decisión injusta.

  Nota: El Juez Gianni Falcone siempre está en el recuerdo de El Alminar.

El viento y las Torres del V Centenario


           El emplazamiento de las Torres del V Centenario se hizo en un lugar límite, sobre los fangos y el terreno rellenado y ganado al mar. Al abrirse la zona para la cimentación, se encontró un antiguo barco hundido que también fue incorporado a los cimientos. La estructura de Las Torres es ligera, cristal, vigas metálicas y paneles de madera interiores, para evitar que su peso venza la resistencia del suelo y se hundan en el mar o levanten el terreno colindante, como ocurre en la zona antigua de la capital de México Tenochtitlán, edificada por los españoles sobre los antiguos terrenos pantanosos de la capital azteca. Cada Torre del V Centenario está sustentada  por 50 pilotes de cemento, según la información que se suministró en su época.

      Pese a todos los cálculos, el hecho es que entre las dos Torres ha surgido una fractura longitudinal, que va de una torre a otra y que ha originado un pequeño escalón que oscila entre 1 y 2 cms. Imagino que todo está dentro de lo previsible y que se habrá encargado el correspondiente informe técnico.

                              El túnel de viento

      Todo el mundo sabe lo que es un túnel de viento, y todo el mundo que trabaja o va a Las Torres por cualquier motivo sabe que antes e entrar en cualquiera de las dos, debe atravesar el túnel de viento que conforman las dos fachadas. Al estar orientadas como una ” Rosa de los vientos”, este pasillo ha quedado prácticamente en un orientación E/W, justo a los vientos dominantes en Melilla, lo que provoca que en días ventosos, la zona sea prácticamente intransitable.

      Cuando llueve y hay viento, nunca se pueden usar los paraguas, porque quedan reducidos a un amasijo de alambres. Cuando solo hace viento,  apenas se puede andar por allí y cuesta un gran esfuerzo llegar hasta ellas, venciendo la resistencia del viento. Todo el mundo ha visto a alguien caerse en los vendavales. la proximidad de las Torres, provoca el efecto túnel y el aire  circula a mucha  mayor velocidad que en las inmediaciones. En los hall de acceso al público siempre hace frío y trabajar allí suele resultar muy penoso para los vigilantes, o para el público que se ve obligado a guardar cola hasta la apertura al público del Registro Civil. En invierno el lugar resulta un infierno helado.

¿Quién nombra a los nombramientos?


 

              Decía Ludwig Wittgenstein que: “No todo puede ser expresado mediante proposiciones, esto es, con el lenguaje, sino que algunas cosas solo puede ser mostradas”, y para ello no hay mejor manera que con la parábola, que además de un recurso linguistico, es una también una expresión matemática.

          Oficialmente el que nombra a los cargos que representan a la Administración del Estado en Melilla, es el Delegado del Gobierno, que es el que tiene la capacidad potestativa y esto es un hecho. No podemos juzgar a las personas, porque no conocemos sus motivaciones y casi tampoco podemos juzgar sus actos, porque no conocemos la intención con que fueron o son realizados.

      Solo podemos ver y mostrarnos sorprendidos, o incluso algunos totalmente de acuerdo con aquello que se nos manifiesta. Quizá se puede intuir cierta lucha soterrada que no se manifiesta a la vista. No es explicable que a casi tres semanas desde el cambio representativo en la Delegación, no está completo todo el organigrama , tanto de la propia Delegación, como de sus entidades periféricas. Aunque al final tampoco este hecho tendrá excesiva importancia, puesto que Manuel Céspedes Céspedes, tardó tres meses en ser relevado de su cargo,  en el año 1996. Tambíen hay que acordarse de cuando se iba a nombrar a Manuel Céspedes como Delegado en 2004 y le birlaron la cartera, o el nombramiento en el último momento, y se nombró a Fernández Chacón.

       Los mecanismos y las estructuras  de poder son muy complicados e intrincados, sobre todo cuando se está copando absolutamente todo el poder. Falta gente para tanto cargo y además, cada nombramiento repercute tanto en el partido al que se pertenece, como en la propia composición de La Ciudad Autónoma. Un nuevo cargo, crea un hueco que deber ser rellenado, o no. Yo solo veo una oportunidad perdida, en no aprovechar este momento, para adelgazar la magnitud del Gobierno autonómico.

     Como decía hace unos días y decían los romanos: “Nada nuevo bajo el Sol”.