Nuevo derribo en Melilla La Vieja


            El edificio oculta la entrada a una cueva y una galeria       

        Un nuevo edificio va a ser derribado en Melilla La Vieja. El casco antiguo e histórico de la ciudad se despersonaliza año tras año, con el beneplácito de la Comisión de Patrimonio de Melilla. Hace tres años, el 26/09/2009, fue derribada la parte final de este edificio, la que hacía esquina, era el número 19 de la calle de San Miguel (la más antigua de Melilla) y ahora se va a derribar el número 17. En el suelo removido por el derribo aparecieron ladrillos de color rojo y amarillo. Hace no muchos meses se permitió y autorizó el vaciado de la Casa de los 4 Patios,  y en ella había material histórico digno de haber sido conservado. Quién compra un inmueble en un casco histórico ya sabe lo que hace, que todo está sujeto a controles y que como máximo debería rehabilitar el edificio y no derribarlo. La parte vieja de la ciudad es ya una despersonalizada amalgama de edificios de diversas épocas. Esta parte de Melilla está supuestamente protegida por un doble Decreto Ley que la cataloga como Bién de Interés Cultural. Está claro que en Melilla eso no sirve para nada.

                      La casa de la calle de San Miguel

     La calle de San Miguel es la más antigua de Melilla, la única que conserva su nombre desde el siglo XVI. En un punto no determinado estuvo edificada la primera iglesia de la Melilla española, ubicada probablemente sobre la arruinada mezquita que abandonaron los pobladores de la ciudad, cuando ya daban como segura la conquista castellana. El número 19 de  esta calle, el que va a ser derribado, estuvo habitado hasta hace poco menos de un año, por una familia o grupo de jóvenes,  que fueron deshauciados para permitir su expropiación, pública subasta y derribo final.

     Sin embargo, esta casa guarda una sorpresa y es que en su interior y en la zona marcada con un círculo, oculta la entrada a una cueva, la boca de una galería o quizá un antiguo algibe. El derribo podría deteriorar definitivamente ese resto histórico o incluso comprometer la seguridad del edificio colindante.

      Hace dos meses un amigo me mandó al correo el anuncio de la subasta y derribo de esta casa. En Melilla todo sucede demasiado rápido y a veces no se da a basto con tal cantidad de temas a estudiar o a darles salida. La demolición de la casa estaba prevista para el día de ayer y ha sufrido un retraso de 4 días, quizá el tiempo necesario para evitarlo, o  al menos aplazarlo hasta que se investigue a dónde lleva esa cueva o galería y qué hay ahí dentro. Hay que dar una oportunidad a la historia de la ciudad.

     Nota: Es una sencilla ecuación en un casco histórico: Todo derribo debe llevar aparejado la consiguiente excavación, si es que se quiere construir algo allí. No hacer eso es desfigurar la ciudad y borrar el pasado.

        PD: https://elalminardemelilla.com/2012/03/01/la-casa-de-los-4-patios/

Retiran el monolito de Monte Arruit


          Se cumplen 91 años de la hecatombe de Monte Arruit

     El día 7 de agosto de 1921, el General Navarro recibió las instrucciones para aceptar la rendición de las tropas acontonadas en Monte Arruit. Eran los restos del ejército español que había sido aniquilado en las llanuras de Annual y el desfiladero de Izumar. Las negociaciones se materializaron el día 8 de agosto con los jefes cabileños Ben Chel-lal, Burrabay y Abib Lel-Lach, pactándose para el día siguiente, el 9 de agosto, la rendición de las tropas y la entrega del armamento.. En la mañana de aquel aciago día, y bajo un sol abrasador, las indefensas, inermes y exhaustas tropas españolas empezaron a salir del recinto de la posición de Monte Arruit y a deponer las armas en el suelo. Fue en ese momento, cuando miles de cabileños, recuperando sus escondidas armas, entonaron sus célebres y atemorizantes alaridos de guerra,  cayendo a saco sobre una tropa desmoralizada y desarmada.

          Haber resistido en condiciones penosas desde el día 26 de julio, fecha en la que se inició el asedio de Monte Arruit, no había servido al final para  nada. El Expediente Picasso cifra en unas 3000 personas las allí refugiadas, de hecho, la cifra de muertos, calculada según las calaveras halladas suele cifrarse en 2996. Muchos, casi un millar, habrían muerto en los días del asedio, pero parece probable que en la matanza del 8 de agosto de 1921, los cabileños acabaran con la vida de unas 2000 personas.

       Hoy, después de un año de lucha y de denuncia, iniciada por Uno de Melilla, la Ciudad Autónoma de Melilla ha retirado el monolito de Monte Arruit, tras un largo y penoso deterioro. Es curioso como una piedra, un monolito, puede llegar a reproducir, casi 100 años después, la historia de aquello de lo que formó parte.

       ¿Han buscado la coincidencia de la fecha?. Quizá sí, y encierre un secreto homenaje a todas las víctimas de aquella hecatombe. Quizá no, y sea uno de esos insólitos guiños que el destino hace a veces a las personas. Me inclino por la segunda de las posibilidades.

El Fuerte de Rostrogordo


       Todos los antiguos fuertes defensivos de Melilla guardan entre sus paredes historias lóbregas de guerras, de prisioneros y de muertes. Todos son lugares abandonados (Mª Cristina, San Francisco), dedicados a museos (Cabrerizas Altas), o cedidos a asociaciones (Camellos). Pese a todos los esfuerzos por presentarlos como algo atractivo, está claro que son lugares casi malditos. Los edificios, a la larga, no pueden sustarerse a la historia de la que formaron parte. Hay leyendas e historias lúgubres sobre ellos. Pese a todos los esfuerzos y dinero empleado en ellos, son lugares que no logran remontar. Su historia los lastra de modo irremisible.

                                  El Fuerte de Rostrogordo

        El fuerte de Rostrogordo fue recpecionado por la ciudad de Melilla en la mitad de la década de 1990 y ya fue refundado como lugar de ocio por el gobierno del Popular Ignacio Velázquez con motivo dle V Centenario de Melilla. Padeció una gestión caótica en la que desaparecieron colchones, calentadores de agua y todo tipo de mobiliario. Quedó sumido en un estado de abandono del que fue rescatado durante el gobierno de Juan José Imbroda. En la actualidad está en un estado incial de decadencia. Está claro que conoció mejores días y también mucho peores.

           Esos días peores fueron tan malos, que ni siquiera son recordados en lo libros o dípticos turíticos o de información. En la placa en la que se conmemora la inauguración por el gobierno actual del Partido Popular, ni siquiera se alude a la existencia de una etapa anterior. A nadie importa su vida anterior. Hay que decir que los trabajadores y cuidadores del Complejo de Ocio y Deporte hacen una labor encomiable, manteniendo las instalaciones en una situación digna, pero no pueden evitar su lenta decadencia.   El lugar es muy tranquilo y tiene una temperatura algo más fresca que el resto de la ciudad cuando cae la tarde. Ese punto decadente le da cierto aire atractivo en las tardes de estío.

                          Complejo de Ocio y Deporte

       Las instalaciones se deterioran y en verano se usa sobre todo la piscina, que está reservada a los socios. Lo que no se entiende es que los amplios aseos y duchas de la zona de baños no dispongan de agua caliente, mientras que los más pequeños y que usan los usuarios de las pistas de padel si dispongan de calentadores de agua, cuando estos usuarios no son socios de las instalaciones, teniendo en cuenta que la piscina se usa solo cuatro meses al año, entre mayo y septiembre.

           El chiringuito situado junto a la piscina solo funcionó los dos primeros años, lo que impide el poder quedarse a comer allí, tomarse un refresco o una cerveza, o un simple café. La gestión actual del restaurante se concedió a la empresa Hostemel, bajo patrocinio a amparo de la firma melillense de Antonio Moreno. Hace unos años había veladas nocturnas que tampoco llegaron a cuajar. El complejo se sostiene con las cuotas de los socios, el uso de las pistas de padel y de los usuarios del gimnasio. También es el lugar de los campamentos de veranos y de los intercambios vacacionales con otras provincias españolas.

                         Memoria histórica

         Rostrogordo, Mª Cristina, Victoria Grande, Camellos; son lugares vinculados a la memoria de Melilla y también a la represión sufrida por los ciudadanos melillenses durante la Guerra Civil y el franquismo. No se trata de recordar solo cosas luctuosas, pero hay lugares en los que la memoria es obligada. aquí, en Rostrogordo, pasaban su última noche todos aquellos destinados a ser ejecutados en la esplanada próxima. Alguna placa debería conmemorar y recordar el sufrimiento de todos los que aquí pasaron los últimos instantes de sus vidas. Sería obligado detenerse ante esa placa y dedicar , aunque solo fuese unos segundos, a la memoria de aquellos que murieron por defender el Régimen democrático de La República. Hace años se pidió que este Fuerte llevase el nombre del Comandante General Manuel Romerales Quintero, fusilado por permanecer leal a La República.

         A fuerza de no recordar absolutamente nada, la historia de Melilla resulta absolutamente falsa.

          

      

La leyenda de la estatua del intocable


                     Historia de la última estatua de Franco de España           

      En noviembre del año 2000, el Grupo de Grafiti Antifranquista, pintaba la estatua de Franco, situada entonces en su emplazamiento original, enfrente de la puerta de La Marina. El comandante Franco había permanecido inerme y olvidado durnate dos décadas, desde que la estatua descendiera del cielo en 1979 y se asentara sobre su pedestal. Melilla quedó sorpendida y sobrecogida, incluso el gobierno de entonces dijo que iba a preparar un plan sobre monumentos franquista, para ver cuáles se retiraban y cuáles se desplazaban de su ubicación. Esto sucedió elo 16 de noviembre en Melilla y una semana después, 22/11/2000, Franco transmutaba de color cual cameleón, y en El Ferrol pasaba del malva al rosa. Madrid pintaba su estatua de color rojo intenso y el debate nacional sobre la presencia estatuaria de Franco en sus calles estaba iniciado. Melilla había sido la primera, que no la adelantada en esta «ola» reivindicativa nacional.

             El 23 de febrero, el entonces dirigente ugetista Dionisio Muñoz, protagoniza su acción más sonada y emblemática.  Ante toda la prensa de Melilla, o sea, con luz y taquígrafos, pinta por completo de color rosa la efigie del dictador, en escalafón de comandante. La perplejidad de Melilla es absoluta, tanto que el propio Presidente de La Ciudad, Juan José Imbroda, afirmó sentirse anonadado por lo sucedido con la estatua de Franco. Observen, en la fotografía del diario Sur, la amenazante mirada con la que el dictador mira al dirigente ugetista, empequeñecido ante la pavorosa efigie, y al que parece que va a abatir de un momento a otro, como en las leyendas de Gustavo Adolfo Becquer. Es una estatua que da miedo por su tamaño y sobre todo por la cercanía con la que está colocada. No hay rejas ni fosos que la protejan o que nos defienda de ella, y a la que  cualquiera puede acercarse.

                 Un intenso debate se produce en la ciudad, que se vuelva dividir entre abolicionistas y proteccionistas. Franco sigue dando miedo en la ciudad, en donde existe una vieja leyenda urbana que dice que: «El que toque a Franco en Melilla, pierde las elecciones». Pese a toda la belicosidad de los franquistas,  y las denuncia judiciales contra los miembros del Colectivo Ciudadano para la Supresión de los Símbolos Franquistas, se gana la batalla mediática, y caerán monumentos y escudos emblemáticos del franquismo, como el  de los Alféreces Provisionales y las placas de bronce de La Comandancia.

                              El  PSOE lo intentó en 1991

         Es quizá una historia olvidada que interesa ahora recordar, pues origina la leyenda de la que hemos habalado antes. El entonces 1er Tte. de Alcalde Román Dobaños Mourín, del partito socialista,  intentó retirar la estatua de Franco en 1991 y para ello construyó un basamento igual frente al acuartelamiento de La Legión, lo que originó el inmediato ruido de sables. El proyecto contó con la firme oposición del bunker franquista, en realidad siempre se han opuesto, y forzó al Ayuntamiento socialista de Gonzalo Hernández a retirar el proyecto de traslado de la estatua. El lugar en el que iba colocarse la rertirada estatua del comandante, fue ocupada en 1993 por otra, que representa a un legionario entregando un anfora a una niña, en una metáfora de la protección que La Legión ha otorgado a la ciudad.

                  El PSOE perdió sorpresivamente las elecciones municipales de ese año, que ganó el PP de Ignacio Velázquez, por 12 concejales frente a los once socialistas. El Partido Nacionalista Español de Melilla sacó dos concejales. En ese punto arranca la leyenda que todos temen en la ciudad.

            El Consejero Rafael Marín también intentó retirar a Franco

     En el año 2005,  el entonces Consejero de Fomento de Melilla Rafael Marín intentó una retirara subrepticia de la incómoda estatua. El bunker reaccionó de modo fulminante y alertaron a sus bases. Cual oriflama, volvieron a hacer ondear el mito de la leyenda franquista y el intrépido Consejero hubo de buscar un rápido y escondido emplazamiento para la amenazante estatua. No lo volvió a intentar jamás. Escribí un artículo que todavía puede encontrarse en internet: «La estatua errante de Francisco Franco». Desde entonces, la gente pasa por allí pero nadie se atreve a mirarla a los ojos. Es como una esfinge malévola, que enciende su mirada y fulmina a quien se atreva a moverla de su sitio.

Nota: http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/217168/index.php

La Iglesia del Sagrado Corazón


             

          La iglesia del Sagrado Corazón, sede Arciprestal de Melilla, fue la primera iglesia construida fuera del recinto amurallado de Melilla La Vieja. Hasta 1918, fecha de su edificación, sólo existían capillas en los recintos exteriores o en las sedes de los regimientos militares. A partir de 1938, cuando se le otorga la categoría de sede Arciprestal, se constituirá en el auténtico centro religioso de la ciudad.

        Se edificó sobre unos terrenos cedidos por el Municipio y para su ornamentación y construcción se creó un patronato de damas y mujeres de altos cargos que recaudó fondos para su puesta en marcha. La presidencia la ostentaba Sofía Martín Pinillos (esposa del general Aizpuru) y la tesorera era Francisca Peré (esposa del alcalde Cándido Lobera). Una de las primeras donaciones y casi la más importante la realizó la entonces reina de España Victoria Eugenia, que donó la suma de 1000 Ptas. Cuestaron también los obispos de Tarazona, Segovia, Astorga y Palencia. Aun así, Sofía Martín Pinillos y sus amigas consiguieron entre todas 1150 Ptas. Todas estas recolectas alcanzaron el 20% de lo donado por El Estado.

       Apenas unos días antes de la inauguración, el 19 de mayo de 1918, se colocaron tres grandes lámparas y los dos altares menores, así como el Altar Mayor y el recubrimiento de la imagen titular con una artística hornacina, de las que ya no queda casi nada. Los tres altares eran de madera esmaltada en blanco imitando mármol.      Para la bendición del Templo se desplazó a la ciudad del Obispo de Olimpo, auxiliar de la diócesis de Málaga, a bordo del vapor Vicente Puchol, que venía engalanado para la ocasión o empavesado, si se utiliza la terminología original. 

              Sic transit gloria mundi 

    La gloria del mundo pasa demasiado rápido y apenas cien años después de su edificación, pocos nombres han sobrevivido desde aquellos días. Los generales Monteverde y Aizpuru dieron la bienvenida al Obispo en el muelle, haciendo los honores el Regimiento de África, y todo ello en presencia de un numeroso público. Melilla iba extendiéndose poco a poco fuera de su recinto histórico y edificó esta primera “ iglesia del llano”, que es como se la denominaba en la prensa en su momento.

     La comitiva partió desde el cuartel de la Cia. de Mar con el Obispo de Olimpo bajo palio, cuyas varas sostenía el capellán Calzada, los coroneles Revilla y Baños, el comandante marítimo Orús, el notario Cano y otros notables de la época, así como varios clérigos.      El recorrido se inició en el muelle, atravesó las calles de San Jorge, Almodóvar, Alfonso XIII y Menéndez y Pelayo.

     El Obispo de Olimpo dio las gracias a todos los que habían hecho posible la construcción de este templo y incidió en un aspecto que a la larga resultaría “cuasi profético”: “ la emoción me impide expresar lo que siento, pero confiad en mí, soy obispo de muchas iglesias abandonadas, de muchas iglesias en cuyo camino ha crecido ya la hierba y prometo trabajar con fe y entusiasmo para que cese ese desidioso estado, los templos son escuelas de conciencia y he de procurar que no perdure el abandono del que os hablaba”. Tras la homilía se llevó a cabo una procesión del Santísimo por las calles del centro de la ciudad o “del llano”.

      El Templo fue llevado a cabo por el arquitecto de la diócesis Fernando Guerrero Stracham y se realizó en ladrillo, en estilo románico, con una superficie de 500 m2 y con capacidad para 2000 personas. Las obras empezaron en 1911 con las 30.000 Ptas. que consignó el Estado sobre terreno público. El Obispo permaneció un día mas en Melilla realizando diversos actos y visitas. Como dato anecdótico se cita el primer bautizo, el de una niña a la que se impuso el nombre de María y que era hija de Manuel Núñez. 

                     1989, crísis y ruina de una iglesia

          En 1988, tal y como profetizara el Obispo, la Iglesia del Sagrado Corazón se caía literalmente a pedazos. No había ni campanas y el sonido de éstas se simulaba por megafonía y altavoces. También hay que añadir al deterioro de los años, los devastadores efectos de la iconoclástia, que había arrasado los ornamentos de la Iglesia, en dónde ya no funcionaban ni las lámparas.

          Mohand Moh Mohatar se ofeció a restaurar la Iglesia, ya que había trabado gran amistad con el Vicario Santiago Martínez, sacerdote carismático que fue secuestrado por los vecinos del pueblo donde ejercía de párroco, para impedir su traslado a Melilla.    El gesto de Mohand Moh Mohatar no fue suficientemente valorado en su día, pese a que fue el obispo Buxarrais quien lo autorizó y elogió, pero sobre todo, no ha sido suficientemente reconocido con posterioridad.       Con ese dinero, 11 millones de pesetas de 1989, se pintó La Iglesia, se renovó la instalación eléctrica, se repararon y barnizaron altares, tronos y mobiliario y lo que es más importante, en palabras del entonces Vicario Santiago Martínez, se construyó el Sagrario situado a la izquierda del Altar Mayor y que para el padre Santiago era la piedra angular de la restauración, el punto central de la renovada iglesia.  

                     Virgenes patronales y soldados en Melilla

          Los soldados de reemplazo, que llegaron a miles durante décadas a Melilla y sostuvieron su economía y comercio, llenando de vida las calles de la ciudad, buscaban la forma de dejar algún recuerdo en una tierra en la que pasaban entre uno y dos años. Como no había manera de crear sociedades culturales o casas regionales, pues les estaban prohibidas cualquier  tipo de actividades fuera del cuartel; solo quedaban el recurso de agruparse en torno a actividades religiosas, y la vía más fácil era traer una imagen de alguna patrona regional y crear una mínima agrupación cultural.  Solo así se explica el hecho sorprendente de que se permitiera, a soldados catalanes, editar una hojita de oración en el idioma catalán, absolutamente prohibido,  excepto para rezar a Dios o a la Santísima Virgen.

         

El efecto desvastador del calor


              Nunca me he creído lo de la posición privilegiada de La Tierra con respecto al Sol. La realidad es que salvo por la protección que dispensa al planeta la capa de ozono, cada vez más deteriorada y agujereada, estábamos destinados a convertirnos en una plancha ardiente como Mercurio o en un desierto desolado y frio como Marte. Los días de calor, como los dos últimos, ponen claramente de manifiesto la potencia de nuestra estrella regente.

        La vida en La Tierra ha sobrevivido de modo milagroso. Las extinciones de especies, la caída de meteoritos o las glaciaciones alternadas con etapas de efecto invernadero, han colocado al planeta en el precipicio de la desaparición de todo vida conocida. Más que la distancia al Sol, que está claro que no es del todo suficiente, lo que ha permitido que existamos es la inclinación del Eje terrestre, que cual sombrilla playera, ha obligado a los rayos solares a llegar de forma oblicua. De haber recibido de forma directa los rayos del inmenso brasero solar, nuestro destino hubiese sido el de tostarnos cual asado en la parrilla de San Lorenzo. Nada está a salvo de una tormenta solar. El efecto y la acción del hombre han causado destrozos en el clima, pero también nos ha permitido sobrevivir. Sin tecnología (invención del fuego, hacha de piedra , rueda o el Ipad), no estaríamos aquí. Tanto leyendo como escribiendo.

           Todo esto sirve como preámbulo y explicación al «accidente» que he presenciado esta tarde. La somnolencia que provoca el calor, el aturdimiento de los sentidos. la inconsciencia momentánea, ha llevado a este vehículo a estrellarse directamente contra el  carillo de helados en la plaza de Torres Quevedo.  Quizá todo fue fruto de un espejismo o el deseo de algo fresco en un oasis salvador. Todo ha sido muy aparatoso, pero afortunadamente sin daños personales de consideración. Quizá  quiso esquivar un obstáculo. Parece un accidente imposible.

Volveremos siempre a Trápana


                    Melilla es una ciudad cíclica. Todo lo que pasa y nos escandaliza ha pasado ya anteriormente. Hace un año hubo ola de calor, rotura de tuberías de aguas fecales sobre nuestra maltratada playa urbana, y la gente buscándose la vida para bañarse en los mismos sitios en donde tradicionalmente se ha hecho. Cala de Trápana, ensenada de Los Galápagos, Aguadú, playa de La Alcazaba. Es una paradoja o quizá no, pero en donde no actúa la mano del hombre, ni la del gobierno local, la situación es paradisiaca. El 18 de julio de 2011, en las entradas del Alminar perdido, hice un comentario sobre gente bañándose en esa evocadora playa, tan vinculada a la historia de Melilla.

          Hoy con playa azul cerrada hasta nueva orden de La Autoridad, los melillenses volvían a recorrer senderos olvidados para acceder a esta playa, que ofrece siempre imágenes idílicas, de absoluta reconciliación con la naturaleza, esa que afortunadamente está al margen de la acción de nuestro gobierno y de su promoción turística.

    Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/07/18/la-cala-de-trapana/