El naufragio de un supuesto homenaje


                    El bote de la Cia de Mar, tocado y casi hundido

    El pasado 17 de junio subíamos una entrada al Alminar en la que dábamos cuenta de un «supuesto homenaje» a la Compañía de Mar de Melilla, con la instalación de un bote mixto en el arranque del Paseo Marítimo. Corona 71 nos ilustró con una amplia descripción del bote y de su historia, y Uno de Melilla vaticinó un rápido deterioro del mismo, no acorde con el desgaste que pudiera sufrir ante los rigores climatológicos del verano melillense.

     Digo «supuesto homenaje» porque nadie, del Gobierno de La Ciudad o de su área de Cultura, si es que existe, se molestó en enviar una nota de prensa explicando el porqué se instalaba allí el bote y cuál era la finalidad última de la acción. Lo del homenaje a la Cia de Mar lo dijimos solo nosotros y los comentaristas habituales del Alminar de Melilla. Nunca se instaló allí placa alguna, ni descripción e historia de la nave. Tampoco ha merecido la instalación en las inmediaciones de uno de esos «soberbios e ilustrativos monolíticos turísticos». El bote apareció en las inmediaciones de La Hípica, cual Arca de Noé en la cima del Monte Ararat, sin explicación ni causa aparente.

            El pasado 7 de agosto, en un duro día de levante y apenas a tres días de mi ausencia vacacional de Melilla, pude fotografiar el ya lamentable estado del barco, con casi todos sus «ojos de buey» destrozados, la antena caída y el timón a punto de desprenderse. Decidí no hacer ni escribir nada. ¿Para qué?. Si este barco hubiese sido instalado en la carretera del Polvorín de Horcas Coloradas o tirado en algún punto de la carretera de circunvalación, pudiera explicarse uan destrucción tan veloz e intensa. Sin embargo, este barco está emplazado en una zona muy transitada, con las inmediaciones vigiladas y en pleno Paseo Marítimo. Nadie puede pegarle pedradas al cristal o dormir en él, sin ser detectado en algún momento. Su visible emplazamiento debería preservarle del vandalismo o provocar una rápida reparación en caso de sufrir un deterioro.

              Está claro que en Melilla nada funciona como debería. Este gobierno no funciona desde hace mucho. Melilla necesita un cambio profundo en acciones y en formas. Ahora están muy contentos poque les han regalado una locomotora antigua. ¿Van a hacer un Museo del ferrocarril?. Si lo van a tratar todo de esta manera, mejor que no les den nada. Aquí algo más que este barco ha perdido el timón.

       Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/06/17/bote-con-v-de-barco/

El Estrecho de Yebel Tariq


 

            Todos decimos, escribimos y le llamamos Gibraltar, que no es más que la evolución fonética de Yebel Tariq ( el monte de Tariq ). Hasta ese momento era conocido como el estrecho o el paso de Las Columnas de Hércules. Más allá se suponía que no había nada. Los fenicios navegaron por la costa africana en dirección sur, pero nadie, que se sepa se aventuraba hacia el frente o en dirección Oeste. Existe un impresionante trabajo de investigación que parece indicar que una expedición china, en 1421 llegó a aventurarse en el océano Atlántico y llegar a algún lugar de la costa americana.

            Según los relatos de Homero, en algún punto de esta zona se encontraba la mítica Atlántida y también Tartesos. El océano se llama Atlántico y en la zona de  Cádiz hay una determinada parte que se denomina como Atlanterra. Todo esto pueden ser sólo reflejos posteriores de aquel eco histórico.

              El caso es que en 711 Musa ben Nusayr y el bereber Tariq ben Ziyab cruzaron el Estrecho desde Ceuta ( la línea blanca en la zona central de la foto), y desembarcaron en alguna zona de la costa sur ibérica. En un principio venían solo a ayudar a una de las facciones en lucha del Reino Visigodo. La realidad es que efectuado el desembarco, con alguna escaramuza reflejada en antiguas crónicas árabes, en el campo de La Janda, junto a Conil de La Frontera, se enfrentaron las huestes de Rodrigo y el ejército arabo-beberer de Tariq y Musa.

                    Ante los recién llegados se abría un panorama totalmente nuevo y que no habían previsto. La ciudadanía hispano-romana estaba, por lo general, bastante hastiada de los visigodos y de sus luchas intestinas y que nunca habían llegado a constituir un Estado. Eso explica que salvo en ciudades muy concretas, las élites gobernantes recibieran con ausencia de temor a los recién llegados. En la mayor parte de las ciudades hispanas, se pactó el cambio de gobierno y la llegada de nuevos gobernadores. Tan solo tres años después del desembarco, las fuerzas de Tariq y Musa ya habían ocupado la ciudad de Astorga. Las sucesivas oleadas de población procedentes del norte de África y la llegada de nuevos contingentes militares y de élites árabes, fueron completando la conquista de la abandonada Hispania visigoda. Nadie echó de menos al Reino caído.

                  Del desembarco que cambió la historia de España se cumplieron el año pasado 1300 años, también se cumplieron 400 de la expulsión definitiva de la población hispano musulmana o morisca. Del segundo de los hechos históricos mencionados he leído y comprado algunos libros y también se han escrito algunos artículos en los periódicos. De la primera de las efemérides no he visto demasiadas cosas, tan solo un libro del algecireño y doctor en Filosofía Antonio Torremocha, titulado: Tariq y Musa, conquistadores de Al Andalus.

                  Sin embargo, los dos hombres que dirigieron la conquista de Hispania y cuyos nombres quedaron grabados para siempre, en montes como el de Gibraltar, sufrieron un amargo final. Tanto Tariq como Musa habían desobedecido al califa de Bagdag, en cuyo nombre se realizaban todas las conquistas. No estaban autorizados para conquistar la península ibérica. Tariq ben Ziyab fue obligado a realizar la peregrinación a La Meca y dicen las crónicas árabes que la muerte le sorprendió en la ciudad santa de Medina. En cuanto a Musa ben Nusayr, que ya había tenido enfrentamientos con los califas de Bagdag, se cree, que acabó sus días pidiendo limosna en la ciudad de Damasco. Su final, en cualquier caso fue muy oscuro. El destino, sin embargo, les otorgó la gloria inmortal a ambos.

                   Cuando el tiempo pasa y transcurren los siglos, todas las querellas humanas se olvidan. Los viejos rencores y rencillas desaparecen. La historia barre todo eso como hojarasca seca y concede, en algunos casos, la inmortalidad del nombre.

 

El Alminar en los mares del Sur


 

               San José: La costa de los volcanes

     Todo lo que se escribe en El Alminar tiene relación con Melilla. Clara y evidente en muchos casos, y más oculta y no tan visible  en otros. San José es un municipio de Almería enclavado en el parque natural de Cabo de Gata-Nijar. Todo pertenece al término municipal de Nijar. Toda la costa, desde el mítico Cabo de Gata hasta San José es de formación volcánica. Hay arrecifes y farallones en muchos puntos de la costa, muy abrupta y difícil, tanto para la navegación, como para recorrerla a pie.

          No sé en qué momento del remoto pasado se formó toda esta costa, ni qué tipo de erupciones volcánicas la formaron. Lo que está claro es que en algún momento del remoto pasado, la lava ardiente se detuvo en esta costa y se enfrió hasta convertirse en roca.  Es una zona llena de historias y de leyendas. Son los mares del sur de España, en este caso de Almería. por aquí, camino del Estrecho, pasaron todos, desde el legendario Ulises hasta Hércules, de hecho, antes de recibir su actual nombre, el de Gibraltar ( Yebel Tariq); en honor y gloria del legendario conquistador musulmán de España, el Estrecho era conocido como «las columnas de Hércules».

                            Iván Sánchez y La Reina del Sur

          Iván Sánchez es un actor cuya carrera se inició en 2002. Desde entonces ha alcanzado gran fama y celebridad participando, entre las series más conocidas, en : Hispania, Hospital Central, Imperium o La Reina del Sur. Esta última serie, fue rodada en parte en la ciudad de Melilla. Durante dos semanas, los actores rodaron en nuestra ciudad, de la que Iván Sánchez guarda muy buen recuerdo. La serie está basada en la novela homónima del periodista, escritor y académico Javier Pérez Reverte, muy conocido en nuestra ciudad por haber acudido a ella en innumerables ocasiones, cuando era corresponsal de TVE. No vamos a contar nada más de él porque es de sobra conocido, solo que aceptó de muy buen grado posar para El Alminar de Melilla. Lo encontramos en un restaurante en la calilla de San José.

        Nota: http://www.ivansanchez.es/

Bellos rincones descuidados en Melilla


               Una zona con sombra resulta ser un pequeño paraíso en los meses de julio y agosto.  En todas las ciudades se cuidan y mantienen las zonas de sombra. Melilla tiene rincones  bellos y que resultan agradables, tanto por su situación como por la existencia de sombra. Después de achicharrarnos en los últimos años con nuevas plazas ( San Lorenzo, Las Culturas), pero sin el menor rastro de la sombra, tan necesaria en ciudades como Melilla, uno busca refugio cuando transita por ciudad, en rincones como este, que data del año 1991, y que se encuentra situado junto al antiguo Hospital Militar, en el inicio de la calle del General Astilleros.

                       La sombra de los ficus, del drago, de la palmera, resultan perfectas, el lugar es muy refrescante y es utilizado con frecuencia por los transeúntes. Una zona con sombra supone un alivio inmediato y el descenso de al menos dos grados en la temperatura ambiente. Sin embargo el aspecto que ofrece es el de descuido, como el de casi toda la ciudad. La cerámica, firmada en Málaga en 1991 está muy deteriorada en el caso del escudo de España, aunque el de Melilla se conserva en mejor estado. La zona central del jardín es un calvero y sirve como «cagadero» para los perros. Todas las luces de adorno del lugar están desaparecidas hace años y los cables pelados y expuestos sin protección alguna.

                   En Melilla se gasta mucho dinero pero el aspecto de la ciudad es muy deslucido. Se inaugura todo,  pero no se mantiene nada. Todo se deteriora de modo irremisible. La ciudad es pequeña, casi todo el caso urbano puede considerarse como parte del centro de la urbe. La cosas no pueden ofrecer este aspecto. Esto es un jardincillo que no puede costar mucho el mantenerlo en perfecto estado. La externalización de servicios no funciona. Se entregan grandes cantidades de dinero para un mantenimiento al que no se le ve el resultado apetecido.

                    Empieza a notarse un problema en la gestión de las ciudades. La falta de dinero empieza a notarse en todos lados. Se han hecho demasiadas cosas o no se sabe mantener las que se han hecho. La gestión racional no existe y los «cargos de libre designación» siguen proliferando. Cada uno de esos cargos supone el salario de 4 trabajadores. Algunos todavía no parecen darse cuenta de lo que está sucediendo. Sigo sin ver la más mínima medida de austeridad, en los miembros del Gobierno que están reduciendo, mes a mes, los derechos y los salarios de los trabajadores.

Cosas que quedaron en Melilla


     

                                     En la despedida de Mª Orlinda Montiel

 En Melilla todo queda siempre pendiente. Melilla tiene siempre cuentas pendientes con mucha gente y con su historia. Cuando todavía no he regresado y no he acumulado las suficientes ganas para hacerlo, me entero de que ha fallecido Mª Orlinda Montiel.  Desde que llegue a la ciudad norteafricana en junio de 1979, el nombre de Mª Orlinda ha estado siempre presente en su vida cultural, siempre en defensa de su sociedad protectora de animales y plantas, siempre en contra de los toros, siempre de modo altruista. Fue mi vecina en la entonces calle del General Mola por unos cuantos años y luego, aunque cambio dos veces de domicilio pero nunca de barrio, conserve la amistad con ella. Nos separaban años e ideología  pero eso no importaba nunca. Era buena conversadora, amable y atenta.    Recuerdo muchas cosas de ella, pero hay una especial.

           En una ocasión, hace años, me llamaron de Radio Nacional de España desde su antigua sede, en el Mantelete, para realizar un debate sobre los toros y su cultura, o «incultura», como diría ella. Al saber que era Orlinda la oponente, nadie se atrevía a ejercer el papel de defensor y recurrieron a mí como último recurso. Acepte y no siendo ni aficionado a los toros, ni tampoco anti taurino, intenté defender mi posición como pude. No quede mal, pero me borró del mapa. Me dijo, al finalizar el «debate», que me perdonaba haber defendido a los toros, pero que no debía pisar jamás una plaza. No lo había  hecho hasta aquel momento, no lo he hecho desde entonces y creo que no lo haré  nunca. No me costará ningún esfuerzo seguir manteniendo esa posición.

               El final de Mª Orlinda llega en uno de los momentos más duros de la existencia de la Asociación Protectora de Animales y Plantas. Siempre había tenido problemas para su existencia, pero nunca atravesó una situación tan crítica como la actual. Nunca se quejó públicamente, pero esta última etapa fue la de mayores trabas y desatenciones. El cambio de la calificación urbanística de la zona, abocaba  a la Asociación que presidía Mª Orlinda a su futuro más incierto o probablemente a la desaparición. En los tiempos que corren, y con la especulación del suelo luchando por cada m² libre, ya no queda sitio para casi nada, ya no hay refugio ni siquiera para los animales, a los que siempre defendió.  En las últimas veces que conversé con ella, siempre le decía lo mismo: «No sé de donde sacas ganas y fuerzas, para seguir manteniendo esa lucha casi en solitario».

         Como siempre, queda el sabor amargo de ver que la gente que dedica su vida a defender sus causas y a luchar por la ciudad en la que vive, muere sin obtener el más mínimo reconocimiento o amparo, y sin embargo, se ve recompensar día tras día, a personas cuyo único mérito es estar en el círculo más próximo al Poder. Sólo la Asociación de Estudios Melillenses le otorgó su «medalla de oro» hace unos años. Melilla, la muy humanitaria y siempre muy olvidadiza.  Para ella no ha habido título de melillense del año o placa del mérito social. Tampoco le hacía falta, pero nunca está de más ser generoso, mostrar bondad, incluso con aquellos que no se dedican a la alabanza o a la hagiografía.

   Nota: Solo Salvador Ramírez, recientemente fallecido, le prestó algo de atención en los últimos tiempos.

http://www.elfarodigital.es/melilla/sociedad/25736-maria-orlinda-protectora-de-los-mas-vulnerables.html.

La imagen del Alminar de Melilla


                    El ángel de la Cruz del voto de Canjayar

        El año 2011, el día 7 de agosto, interrumpimos la publicación de noticias, entradas y comentarios en El Alminar de Melilla. Llegábamos al ecuador de la estación estival, que no del Alminar. A lo largo de todo este tiempo hemos cambiado con cierta asiduidad la cabecera del blog, sin embargo hay una imagen que es la más representativa del Alminar, con la que yo me siento más identificado, y con la que más identifican este blog, todos aquellos que lo siguen desde el principio, que algunos hay. Se trata de la imagen del ángel de la Cruz del voto de Canjayar.

        Canjayar es una localidad de La Alpujarra de Almería, de fundaciòn neolítica, de hondas raíces históricas y que fue cabeza de comarca durante los 8 siglos de dominación musulmana en el sur de España.  Tras la conquista del Reino Nazarí y durante un tiempo, convivió la población morisca y la de los repobladores cristianos, hasta que la sublevación de «los moriscos del Reino de Granada», puso fin a toda presencia musulmana y a la pervivencia de cualquier faceta de su cultura. Desde los inicios del siglo XVII, la cultura religión cristiana y todo su abanico cultural se asentó de modo definitivo en la comarca.

                                La Santa Cruz del voto de Canjayar

         La sublevación morisca, consecuencia del progresivo endurecimiento de sus condiciones de vida y de la política de asimilación cultural llevada a cabo por los Reyes de España, trajo consigo una guerra, la de Las Alpujarras. Las Capitulaciones de Granada habían quedado en papel mojado y la población morisca se vió forzada a una sublevación desesperada. En Canjayar, los moriscos prendieron fuego a la primitiva iglesia y que antes había sido mezquita. Nadie sabe quién, escondió entre los muros del nuevo templo la llamada Cruz del voto de Canjayar, una cruz de madera de 20 cms. por 15,5 cms., que dispone de 42 alvéolos en donde se guardan pequeñas piedras y reliquias traidas desde Palestina, probablmente por un peregrino o un antiguo caballero cruzado. Se trataba de salvarla de la ira de la sublevación morisca.

         Pasados los años y la guerra, la población de la villa había cambiado y ya nadie se acordaba de la antigua Cruz. En 1611, el sacristán de Canjayar Juan Matias Peralta y a lo largo de varios días, tuvo unas extrañas y constantes visiones en las que un ángel  le señalaba un muro de la nueva iglesia. El sacristán decidió abrir la pared, y allí dentro, en una pequeña cavidad, estaba  escondida la Cruz del Voto de Canjayar y sus 42 reliquias. Esto sucedió el 19 de abril de 1911. Desde entonces y en recuerdo de la aparición, los canjilones celebran una procesión ritual el mismo día, salvo cuando coincide con la Semana Santa.

          En 1958 se incorporó a las 42 reliquias de la Cruz del Voto, un pequeño pedazo de Lignum Crucis, o reliquia de la Vera Cruz, que a su vez había sido propiedad del obispo de Almería Diego Ventaja Millán, asesinado en una rambla de la cercana población de Vicar. El ángel que porta la  Cruz tampoco es el original, pues cuentan los canjilones que un vecino de una localidad próxima, Alhama de Almería, la compró a modo de rescate y al final le prendió fuego en 1936, sin embargo, la cruz había sido nuevamente escondida por los vecinos del pueblo y volvió a salvarse.

                                   La desconexión estival

           Casi en la misma fecha, casi con las mismas entradas subidas (12/11), pero en una situación absolutamente diferente, desconectamos El Alminar. Es necesario y además ha concluido una etapa larga de consolidación y crecimiento.  El año pasado tuvimos 18oo visitas en todo el mes de agosto, y solo en los diez primeros días del presente mes, El Alminar registra 7000 visitas.

         Uno no marca el final de las etapas, que pueden durar los mismo dos meses que cinco días o un año completo. Decidimos cuando empezar una cosa, pero no somos tan libres en lo que atañe a su final. El futuro próximo es muy incierto e impredecible. El otoño casi inminente y el  año próximo van a ser duros, aunque de hecho el presente lo  lleva siendo desde hace tiempo para mucha gente, aunque Melilla siga viviendo de espaldas a la realidad, que más temprano que tarde se nos echará encima.

      ¿Qué ocurrirá con El Alminar?. El deseo, la intención y las fuerzas están orientadas a mantener encendida la lámpara, La tieniebla está cada vez más cerca y es más densa. Hace un año dábamos luz a un centenar de personas al día, hoy son 7 centenares las que acuden diáriamente a nuestra  pequeña, distinguible y reconocible lámpara. En agosto el día pierde 1 hora y 12 minutos  de luz entre el primer y último día del mes. Es curioso pero cuando el verano está en su punto más tórrido, es a la vez el  momento en el que empieza a declinar de un modo más perceptible.  Hasta muy pronto.

La doble cruz del capitán Casado Escudero


      Historia de un superviviente de Igueriben, fusilado por Franco

    En 1999, en absoluta soledad, frente a la fría tiniebla del franquismo me decidí a publicar «La historia nunca contada de la sublevación de Julio en Melilla». Cuando empezé a publicar la historia de lo sucedido, no sabía lo que me iba a encontrar. Contaba solo con el apoyo de mi mujer y un libro titulado: «Historia de una mujer en la Guerra de España», de Carlota O´Neill. No tenía ningún plan previsto, ni siquiera un guión. Rescataba nombres, datos, semana a semana y cada cual era distinta a la anterior. Apenas repasaba lo publicado, había acumulado cierta cantidad de expedientes militares y poco más. Consultaba el Registro del Cementerio de Melilla día a día y hacía las anotaciones en papel reciclado, con lápiz y bolígrafo.

                                  Luis Casado Escudero

       Un amigo me habló del capitán Luis Casado Escudero,natural de Pontevedra, superviviente de Igueriben en 1921, militar de ideas avanzadas, abogado, propuesto para la Cruz Laureada de San Fernando, concesión que por supuesto le fue rechazada. Los militares africanistas, profundamente resentidos, se la negaron siempre, como al Regimiento de Cazadores de Alcántara. Una deuda ha sido resuelta este año, la del capitán Casado sigue pendiente.

        En el cementerio de Melilla consta que sus restos mortales fueron entregados en la mañana del día 23 de julio de 1936, supuestamente fue fusilado junto a los también militares Virgilio Leret Ruíz (comandante de Aviación) y los alféreces del mismo cuerpo Luis Calvo Calavia y Armando González Corral, aunque este extremo nunca ha podido ser comprobado.

                Carta de despedida del Capitan Casado (23/07/1936)*

                     Sr. D. José Mendez, mis hijos y su esposa y toda familia.

          ¡ Queridos padres, hijos y hermanos !

   Es la hora de la verdad pues dentro de unas horas me van a fusilar. Nunca se avergüencen de mí. Muero inocente y pensando en vds, a los que tanto he querido y quiero: Muero henchido de gratitud y cariño para todos vds., pensando en mi Finucha (apelativo de su esposa Serafina fallecida en 1934), que es la única mujer a la que he querido. Cuidad a esos niños a los que quise y quiero con locura, que se acuerden siempre de mí. Recojan todo lo que aquí tengo en la Casa de Baños y mi último ruego. Cuando sea el tiempo oportuno recojan mis restos y llevenlos al lado de mi Finucha y que mis hijos me lleven flores. Es una injusticia lo que conmigo hacen y para qué más. No se olviden de llevar los restos al lado de mi Finucha. Adios, hasta siempre, acuérdense de quien los quiso y los quiere. Muero pensando en Tito y Adelina; (sus hijos).

  Nota: La carta de despedida me fue entregada por José Mª Lagunilla, yerno del capitán Casado, en 1999. Es de las pocas que se conservan y la primera que fue publicada. Por supuesto que los vengativos militares franquista nunca cumplieron su última voluntad. En estos días en los que se rememora lo sucedido en Annual, no he podido evitar acordarme del capitán Casado, el que nunca será homenajeado, héroe verdadero de Igueriben, junto al comandante Julio Benítez. Esta es la vergüenza de la historia de España.