¿Qué hay que decidir en Valenzuela?


                ¿ Cual es el centro comercial pendiente de autorizarse ?

      De la escasa información  emitida estos días atrás, solo queda claro que no se precisa ningún permiso para construir una gran superficie comercial en Melilla, en la parcela recalificada al efecto. Volvemos pues a la parcela de Valenzuela, de 56.692 m², también conocida como «inmediaciones de Pajares de Intendencia».    Aquello era  una parcela única cedida por el Ministerio de Defensa en la mitad de la década de 1990.

      Posteriormente, en una complicada senda  de subastas y vericuetos legales, se segregaron tres parcelas del terreno total o primigenio, de un tamaño total de 6500 m² y que se quedó la empresa adjudicataria del terreno «Nueva Melilla SL».  Los otros 50.000 m² restantes corresponden  a la empresa Tres Forcas Capital, que los compró por la friolera de 15.ooo.000 €, en el año 2006. Cualquiera de las dos empresas, puede iniciar la construcción de un centro comercial, tanto en la parcela mayor, como en las segregadas. Ha quedado muy claro, que sobre terrenos ya recalificados, no existe traba legal o administrativa alguna, para instalar una gran superficie comercial.

     La pregunta es clara, si en esas dos superficies ya no existen trabas, entonces: ¿ Porqué se busca el consenso o el beneplácito de quien ya nada tiene que decidir ?, me refiero a sindicatos, empresarios, comerciantes o partidos políticos.

       La segunda pregunta se deduce de la que acabamos de formular:   ¿ Si en 56.000 m² ya no existen trabas de ningún tipo  para edificar, uno o diez, centros comerciales, porqué hay que recalificar una nueva parcela para instalar otro?, o para ser más claros, ¿quién quiere instalar allí un centro comercial, si ya hay uno que se está anunciando?. ¿ Cuántos centros comerciales tienen prevista su instalación y dónde ?, ¿qué es lo que está sucediendo realmente?. En los tiempos actuales, y visto lo visto, hay que sacar la lupa, cuando alguien solicita una recalificación de terrenos, sobre todo, cuando ya hay suficiente terreno recalificado para instalar superficies comerciales.

La leyenda dorada del Templo Patronal melillense


         Unas imágenes que podrían no ser de Pedro de Mena

    La Catedral de Alcalá de Henares tiene un Museo de arte religioso y de arte sacro. En el se ven todo tipo de exornos e imágenes religiosas de gran calidad artística. Hay una que llamó mi atención, pues se trata de un busto de una Virgen Dolorosa, cuya autoría corresponde a Pedro de Mena y Medrano, genial artista imaginero del Barroco español.

       Desde que me metí en el mundo del arte religioso melillense,  hoy decir que tanto la Virgen de los Dolores del Templo Patronal melillense, como el Nazareno, pertenecían a la escuela andaluza del siglo XVII, pero que la tradición melillense las atribuía al sin igual artista granadino, pero afincado en Málaga, Pedro de Mena (1628-1688). La realidad es que está escrito que las dos imágenes melillenses pertenecen al artista andaluz, pero no están inscritas en el catálogo de sus obras, lo que motiva tanto la duda como la sospecha.

      El influjo de este autor es tal, que muchas cofradías españolas certifican sus imágenes como «pertenecientes al círculo de Pedro de Mena» o «atribuidas a su entorno», que es como decir mucho, pero tambien es no decir nada. La realidad es que incluso el propio Pedro de Mena, trabajó en un principio en el taller de otro gran imaginero, Alonso Cano.     

           Quien conozca el sistema de trabajo en los talleres artísticos de la época, sabe que en ellos trabajaban otros artistas como aprendices  y que el Maestro hacía determinadas obras con sus propias manos. El resto estaban bajo su supervisión o su inspiración. El caso de la Gioconda recién descubierta en el Museo del Prado es muy ilustrativo. Lo más que se puede decir de las imágenes  melillenses es que pertenecen a una escuela andaluza del siglo XVII, que son muy antiguas e incluso hermosas, pero si se compara la expresividad que Mena imprimía a sus creaciones, con las tallas melillenses, la distancia artística parece ser bastante grande.        

    Nota: (1) La Magdalena penitente de Pedro de Mena, se encuentra en el Museo del Prado. (2) La expresividad del Nazareno es mayor que la de la Virgen de La Soledad, que presenta cierto hieratismo arcaizante.

 

 

  

La vaca que no ríe


              Escándalo en el Consejo de la Juventud de Melilla

        Nosotros somos espectadores de todo lo que está sucediendo desde el verano pasado, en el Consejo de la Juventud de Melilla. Esto es una guerra interna dentro del PP de Melilla, si se quiere, parece el indicio de descomposición de un régimen. Nada dura eternamente, todos los hombres ascienden y caen.

             José Valdivieso-Morquecho Marmolejo, pese a su juvemtud, tiene un curriculum impresionante *, por tanto, no tiene el perfil de quién acude a la política a buscarse la vida. Tiene opciones suficientes para dedicarse a cualquier cosa. Sus ideas son inequivocamente de derechas, no  parece tampoco un arribista, ni un chaquetero. Parece simplemente una persona honesta, algo excéntrica, pero que quiere trabajar por aquellas ideas en las que cree. Ha sido durante años el azote del PSOE y del gobierno de Rodriguez Zapatero, por lo que no cabe acusarle de estar siendo utilizado por otros intereses partidistas. Mi opinión es que es alguien que no tolera la corrupción y ha denunciado una presunta trama de «presunta malversación», que descubre cuando llega al cargo de Tesorero del renovado Consejo de la Juventud de Melilla. No quiere comulgar con «esa rueda de molino» y lo denuncia, o lo deja caer, en su primera rueda de prensa, allá por el mes de julio del verano pasado.

            Una vez denunciado publicamente, acude al seno de su partido e intenta lavar la ropa en casa, obviamente no lo hacen caso y lo echan de allí. Su siguiente paso es denunciar el asunto en la Fiscalía de Melilla, en donde parece que tampoco obtiene respuesta. Según afirma el propio interesado, acude a Madrid a entrevistarse con altos cargos de su partido. No tenemos constancia de que siquiera, consiguiese acceder a la sede de Génova. Ante tanto tabique en su camino contra «la presunta corrupción en el seno de su partido» , el PP, opta por aventarlo a La Rosa de los vientos: http://www.interviu.es/reportajes/articulos/melilla-que-grande-ser-joven-y-del-pp.

            En Melilla le echan de todos lados, le cierran todas las puertas y ademas, la actual Vice Consejera de La Juventud, Sofía Acedo, en vez de investigar la presunta trama denunciada, o simplemente ver que hay de verdad en todo eso, opta por iniciar acciones legales contra el denunciante. Como siguiente acto de represalia contra el sedicente militante del PP, latigo flamígero del PSOE, se procede a retirar las vacas pintadas de la campaña artística:   «Pinta una vaca», que el propio Valdivieso había desarrollado en las calles de Melilla.

    Jose Valdivieso-Morquecho es Presidente de la Asociación Melillense de Estudiantes Universitarios de Melilla, AMEU, que nombró como presidenta de Honor, a la hoy Ministra Ana Mato.

 Nota: Curriculum público de José Valdivieso-Morquechohttp://es.linkedin.com/in/josevaldiviesomorquecho.

        

 

La avenida, en ruinas, de Castelar


     

             Paseando entre las ruinas de una avenida

     El aspecto de la avenida de Castelar es desolador y eso que se trata de una de las avenidas  emblemáticas del centro de Melilla. Hay edificios modernistas importantes, algún comercio y sobre todo, es una calle emblemática de «la ruta melillense  de las tapas». Esto quiere decir que cualquier hipotético turista que se acerque a Melilla, puede de una manera u otra acabar en esta calle. No solo los turistas, si un familiar viene a la ciudad y se le quiere invitar a disfrutar de nuestra gastronomía tradicional, hay que hacer una visita casi obligada a esta avenida.

            Hay comercios y establecimientos nuevos que se han establecido allí, pero el entorno ruinoso no ayuda mucho. El aspecto general de esta calle emblemática, que en el pasado tuvo fiestas propias, no invita a detenerse en ella mucho tiempo. Hay algunos callejones laterales, que suben hacia Ataque Seco, cuyo aspecto es más propio de un acceso al averno, que el de una calle del centro de la ciudad. En cualquier momento uno espera la aparición en ellos del can cerbero, el guardián de los abismos infernales.

         Edificios cerrados de los que no se sabe qué suerte esperan, si el derribo o la rehabilitación. Solares absolutamente cochambrosos y en estado vergonzante. Ruinas que se mantienen en pie y que anteriormente fueron edificios, ofrecen tanto al ciudadano como al posible visitante, una apariencia de desidia absoluta y de total falta de gestión.

     Se pueden argüir todas las disculpas que se quieran, tales como la obligatoriedad de respetar los plazos legales, la dificultad de los procesos sancionadores, la complejidad de señalar a los propietarios de los inmuebles, o incluso la renuencia de éstos a acometer cualquier reparación o reforma. Todo es admisible y comprensible, menos el estado general que ofrece esta avenida, a cualquiera que pasee por ella. Las imágenes, que son una selección, muestran años de una gestión ineficaz, o que no ha dado los frutos que se pretendían.

    Hasta la Virgen de La Soledad, que descendía en el pasado por uno de esos callejones, dejó de hacerlo hace unos años, por la inseguridad creciente del lugar.

¿Existe censura en Melilla?


          Arrabal y Velázquez, la foto nunca publicada

       La censura alcanza muchos grados, el peor de todos, el que disuelve moralmente a una sociedad, es el de la autocensura. Cuando no se publica algo porque se conoce de antemano que va a molestar al Poder, o se publica modificando los perfiles para que no  sea demasiado agresivo, o cuando se publica pero el Poder conoce ya de antemano el contenido de lo publicado, se puede afirmar, que la situación es extremadamente nociva.

           Está claro que cada medio de comunicación tiene su tendencia, su ideología y admite o no, ciertos contenidos o denuncias. Esto sucede en cualquier parte de España. En muchas ciudades se necesita más de un periódico para enterarse de qué está ocurriendo y depende de cual se lea, uno cree estar en una ciudad diferente. En Melilla tenemos la tendencia a pensar que nuestra situación es anómala, pero desgraciadamente, el mal está mas extendido de lo que se cree. Los medios de comunicación sirven a quien les paga y ya puede morir uno de asco, que como la denuncia no interese al periódico de la localidad, no recogerán ni la esquela.

         De esto nadie está a salvo, ni en Melilla ni en ninguna parte del país y en algunas ciudades, ni siquiera tienen prensa local, con lo cual, la situación se torna insoportable, pues se puede venir abajo la ciudad  entera y no merecer más que un breve en el suplemento regional. También existe la actitud tornadiza, que es aquella que lleva a denunciar absolutamente todo cuando se es prensa oposición y a no admitir absolutamente nada cuando se es prensa de poder. Como todo esto sucede en todos lados, concluyo que no es especialmente distinto  en nuestra ciudad y a la pregunta que hago en la entrada, respondo directamente con un SI, aunque con matices.

                      Enero de 2011, Fernando Arrabal en Melilla

  En enero de 2011, el insigne melillense Fernando Arrabal acudió a Melilla traído de la mano de Ignacio Velázquez. Todos los periódicos recogieron la noticia de la presencia y conferencia de Fernando Arrabal, pero ninguno publicó la foto de ambos en la presidencia de la mesa. Esto sí es preocupante, porque indica que en algún lugar de la ciudad se dan consignas, que luego todos siguen y nadie se atreve a saltarlas. El Alminar de Melilla publica las fotos del acto, porque es un testimónio histórico del que todos deben tener constancia.   Ni siquiera a mí me publicaron la fotografía, y era una columna de opinión. Sí el texto, pero no la fotografía.   

     PD: Pese a todo, la situación en Melilla es mejor que en otros lugares. Hay muy buenos profesionales, que sortean las directrices impuestas por una situación, de la que ellos no son responsables.          

La ley del derribo en Melilla


     «Todo lo que sea susceptible de ser derribado, será derribado»

       En Melilla existen lo que se denomina «ojeadores de solares», personas que recorren incansablemente la ciudad buscando «casamatas», o edificios en mal estado, para informar a sus emisarios de todo aquello que pueda ser comprado. Del estado de esta «manzana» del barrio del Real, dimos noticia en el mes de octubre, cuando vimos que abandonaba el inmueble, camino de la Residencia de Ancianos, la última inquilina de la calle Cataluña. En la calle Infanta Cristina hace ya tiempo que no vive nadie y tan solo permanecen habitadas dos vivienda sen el extremo de la calle Orense.

           Este inmueble parece ser obra de Enrique Nieto. Está en evidente estado de abandono desde hace  tiempo. Las casas que se iban deshabitando quedaban ya vacías y no se alojaban en ellas nuevos inquilinos. En los últimos años fue objeto de un cambio de propiedad y el deterioro siguió su curso. De la antigua balaustrada apenas queda una muestra en el terrado y de las ménsulas que adornaban las puertas y ventanas de las casas, ya solo quedan cinco. Imagino que nadie se molestará en sacar moldes de ellas.

        Tampoco creo que la posterior edificación siga algún estilo acorde con lo que fue en su día el barrio del Real, objeto de la gran guerra de 1909. En la zona alta del barrio, la que se conoce como Altos del Real, el ejercito español obtuvo una gran victoria, que compensó la afrentosa derrota del «Barranco del Lobo», allá por 1910. El diseño del barrio sigue los patrones de un campamento militar romano.

          Ayer se iniciaron los trabajos de catas de terreno, por un empresa geotécnica, y las labores de limpieza de elementos de la fachada y análisis de las vigas y tabiques. El derribo es casi inminente. Es la ley inexorable de Melilla, junto con otras muchas que iremos formulando poco a poco.

 

Sentencia contra Garzón: Fallo supremo


     

                         El recuerdo de los Juicios de Moscú 

  El Alminar de Melilla

                Toda sentencia judicial es un acto de opinión, toda sentencia judicial es opinable. El margen de interpretación que tienen los magistrados españoles para decidir qué es objeto de condena y qué no, es tan grande, que muchas de sus sentencias pueden considerarse claramente como expresiones personales. Las sentencias de los jueces españoles están llenas de opiniones, por mucho que las mismas, en su conjunto, constituyan letra de Ley.

         La propia Ley obliga a acatarlas, pero la libertad de opinión nos permite enjuiciarlas, opinar sobre ellas y en este caso, mostrar el más absoluto rechazo a la misma. No comparto ni el fondo ni la forma de esa sentencia, es más, el propio juego de palabras de las sentencias, llamadas también fallos, me lleva a considerar el Fallo del Tribunal Supremo, como fallo supremo o un supremo fallo. No comparto siquiera la concepción del delito de prevaricación. Creo que el delito de prevaricación debería ser suprimido del Código Penal español, porque puede esconder, un juicio político bajo la apariencia de «salvaguardar las garantías procesales».

               Los juicios de Moscú y la Gran Purga (Большая чистка)

      Ha sido la propia sentencia del Tribunal Supremo la que me ha abierto la puerta para hablar de la Justicia del Camarada Stalin, al citar que: » la grabación de las conversaciones entre letrados y acusados nos asemeja a los estados totalitarios». No se atreven los magistrados del Tribunal Supremo a llegar más lejos, sobre todo al no explicar cuál era la justicia en los estados totalitarios o su principal característica, cuyo máximo ejemplo siguen siendo los tribunales de Stalin.

             La principal característica de la justicia stalinista era: «Que el acusado estaba condenado, incluso antes de instruirse el proceso judicial, incluso antes de celebrarse el propio juicio». Esto sí nos asemeja al tipo de justicia al que alude  el propio Tribunal Supremo en su sentencia. Toda España sabía o tenía la intuición de que el magistrado Garzón iba a salir condenado en algunos de estos juicios. Él lo ha expresado mejor que nadie en su comunicado: » Es una sentencia predeterminada». Una condena dictada solo a instancia de parte (acusación), sin apoyo del Ministerio Público, e incluso superior, 11 años de inhabilitación, al máximo pedido por las acusaciones (10 años).

           En los juicios de Moscú de 1936 a 1039, los opositores Lev Kamenev, Grigori Zinoiev y Nicolai Bujarin, fueron juzgados en un espectáculo judicial que concitó toda la atención mediática de la época y digo que fueron juzgados, proque condenados ya lo estaban.  En cualquier caso, prefiero que el nombre de garzón quede en la historia junto a los de Kamenev, Bujarin, Zinoiev, Radek, Piatakov y Sokolnikov,  que no junto a los de Abakumov o Vizhinsky. Y hay que dejar claro que en los Juicios de Moscú se siguieron todas las garantías procesales requeridas en la Legislación Soviética.

                 Supresión del delito de prevaricación

        Ningún juez está exento de fallos, ningún juez es inmune a los errores, pero el delito de prevaricación supone juzgar las intenciones de una persona. La propia definición lo exige: «tomar una decisión a sabiendas de que es injusta». Puede haber casos muy claros, en que esto sea manifiesto, pero la escasez de sentencias del Tribunal Supremo sobre prevaricaciones cometidas por jueces, indica que es un delito muy difícil de juzgar, y de concretar en una instrucción sumarial.

       Sorprende la celeridad con que se han instruidos tres procesos contra el magistrado Garzón. Sorprende la unanimidad de los emisores de la sentencia. Sorprende que el magistrado Garzón acumule en su persona casi tantos procesos por prevaricación, como la suma de todos los jueces españoles. Mejor suprimir este delito. Como he dicho al principio, podría estar enmascarando «procesos políticos» o «rencillas personales».