Cabrerizas, las ruinas malditas


              17 de noviembre de 1997: La riada olvidada

         Un 17 de noviembre de 1997, el depósito de agua de Cabrerizas reventó y se llevó por delante toda la Barriada de Averroes y 9 vidas humanas. Este año estábamos inmersos en la campaña electoral y pese a que busqué hasta en el último rincón, no hubo ningún recuerdo, ni ninguna línea de homenaje o dedicatoria, a las víctimas de aquella tragedia, que pudieron ser muchos más de nueve. He repasado la hemeroteca completa y no he encontrado una sola línea alusiva o de recuerdo. No es que haya que recordar siempre lo malo, pero hay cosas que no deben caer en el olvido, y una de ellas era esa, la de la riada del 17 de noviembre, porque «las ruinas malditas» del depósito siguen ahí, a la vista de todos, aunque algunos, o muchos, ya no sepan qué significan.

         Hay catástrofes naturales, sucesos imprevisibles, accidentes inevitables, pero aquello fue fruto de una «gestión cuestionable» o de «un modelo de gestión» que quedó en entredicho con aquel luctuoso suceso. El pacto entre los familiares y la constructora, evitó un larguísimo y penoso proceso judicial, que hubiese llevado a la cárcel a algunos de los responsables, y del que también se hubiesen derivado responsabilidades políticas por aquel suceso. El pacto judicial ahorró muchos sinsabores personales, porque el proceso se hubiese alargado durante una década o más con los recursos y dejó también mucha amargura, porque se renunció a que los responsables pagaran su culpa, la de una gestión nefasta que jamás debió producirse.

     En aquella época yo era el corresponsal del diario El Mundo en Melilla y tanto la crónica como las emblemáticas fotografías (mil veces reproducidas), tienen una historia desconocida. Las fotos me las cedió alguien que sigue en el anonimato. En aquella época no había internet ni cámaras digitales.  A mí me cupo el triste honor de firmar en 1ª página con aquel desgraciado suceso. También es verdad que significó el fin de mi colaboración con el diario, pues la diferencia entre el texto que yo enviaba como crónica y el publicado, era tan grande, que decidí que mi etapa de corresponsal de diarios nacionales, acabara en aquel momento.

   Nota: Sí hubo alguien que lo recordó, el periódico digital www.radioolamelilla.com  de Angel Valencia, que en aquel momento era residente en la barriada de Averroes y presidente de su asociación de vecinos.

El cementerio de los árboles


         Hay demasiadas cosas extrañas en Melilla, como este cementerio de árboles, que en realidad están sirviendo como delimitación de una parcela de la que tampoco se sabe la finalidad. Creíamos que en Melilla teníamos una escombrera, ubicada junto al nuevo y denostado (por el Gobierno local), paseo marítimo de Horcas Coloradas, sin embargo, este lugar está  también lleno de escombros y de los áridos procedente del  vaciado del solar de Isla de Talleres. Quizá estén acumulando los áridos para el posterior relleno de la «ampliación del Puerto de Melilla», obra magna que no se nos va a olvidar por mucho que gobierne Mariano Rajoy. La acumulación de áridos en una zona no destinada a ese uso no está permitida por la normativa legal, o quizá se trate de un «nuevo negocio» y estos áridos estén destinados a ser vendidos en otras labores de relleno, tanto de Melilla como de otras zonas limítrofes, pero dentro de Marruecos. El comercio de áridos es muy interesante. en cualquier caso, se deberían dar explicaciones, tanto por parte de la Consejería de Fomento, de la que dependen las obras en Melilla, como de la Consejería de Medio Ambiente, de la que depende el uso del terreno y sobre todo, en zonas de ramblas y de posibles riadas, como son éstas. Además, queda preguntar el porqué se acumulan aquí estos áridos, existiendo ya otros lugares en los que se permite depositarlos, e incluso un vertedero de escombros.

            ¿Cuéntan estas actividades y estos depósitos de materiales con los preceptivos y necesarios permisos?. ¿ Es legal todo esto?. Alguien debería responder en los próximos días.

La arboleda del Tiro Nacional


                      La arboleda de Hiroshima 

      La propaganda afirmaba que éste era el Gobierno Autonómico más respetuoso con el medio ambiente. Incluso se llegó a editar un libro o folleto por los anteriores responsable de La Consejería mencionada, que enumeraba una a una todas las actuaciones y obras realizadas para la preservación de los espacios verdes en Melilla. Esto sólo es creible si uno no sale de la zona ajardinada de su urbanización (el que viva en una), y ya no pasea por el resto de la ciudad.

       Cmo máximo se permite una visita a Los Pinos, que ya estaban cuando este gobierno accedió al poder, y un paseo por el Parque Forestal, pero sólo entre los meses de octubre y abril, salvo que se quiera morir insolado. También se puede pasear por el remodelado Parque Hernández. Si se siguen estas estrictas observaciones, se puede vivir alegremente en la ficción de que estamos ante el mejor gobierno local del siglo, para lo que es preceptivo no preguntar nunca, cuánto costaron todas esas obras.

    Si por razones de trabajo uno tiene que moverse por toda la ciudad, o símplemente le gusta pasear por todo el perímetro de Melilla  sin saltarse lugar alguno, se encontrará con una realidad muy distinta y tendrá la impresión de que el cemento se extiende sin remisión, desde una punta de la ciudad hasta la otra.

    La primera impresión al toparme con estos árboles fue una imagen de Hiroshima, con unos árboles pelados y un edificio destruido detrás. Luego pensé en la selva de Vietnam tras ser atacada con napalm, el agente naranja. Luego volví a la realidad y me dí cuenta de que esto es sólo producto del «talado» o poda salvaje de los árboles, de la que se encarga la empresa Talher.  Alguien debería pensar algún día, y preguntar luego al gobierno de la ciudad, qué cantidades reciben de Melilla estas empresas y a cuantas personas dan realmente trabajo, porque gran parte del dinero de los contribuyentes, se va en estas «externalización de servicios», que antes llevaban a cabo los trabajadores municipales de los servicios operativos.

       Si el resultado de todas esas empresas externas es éste, entonces debemos empezar a pensar que algo está fallando, porque esto es una escombrera, aparte de una arboleda devastada. ¿ Cuanto costó todo esto?. ¿Existían ya estos árboles?. ¿ Fueron transplantados de otra zona de la ciudad?. Preguntas sin respuesta, como siempre.

Falsificación munumental en Melilla, V


               La plaza de Armas de Melilla

          Lo sucedido en la plaza de Armas de Melilla, es con mucho, el peor atentado que se haya cometido nunca contra el patrimonio histórico de Melilla. No me cansaré de decirlo una y otra vez y volveré sobre ello todas las veces que considere necesario. En este caso, la aportación de estas fotos por parte de otro colaborador de El Alminar, obliga a que volvamos nuestros pasos sobre la «falsificada plaza», cuyas  excavaciones empezaron en el año 2000 y se mantuvieron hasta el 2002.

           Hubo varios arqueólogos en aquellas excavaciones iniciales, dirigidas por el Doctor Noé Villaverde. Tras su expulsión de Melilla (su despido fue declarado improcedente), se acabó de perpetrar el monumental destrozo arqueológico y estético de lo que fuera la plaza de Armas, sin embargo, hubo una zona que estuvo dos años abierta un año mas, sin que nadie se atreviese a hacer algo con ella. ¿Qué pasó?, ¿qué encontraron allí que no esperaban?, ¿porqué se decidieron por tapar todo?. ´

          Noé Villarverde encontró, en su opinión, y no hay otra porque ningún otro arqueólogo volvió a pisar o interpretar la zona, todo aquello se correspondía con un área votiva o de culto, que se habría mantenido a lo largo de los siglos, desde el VIII aC., hasta la llegada de los españoles. El arqueólogo ceutí dejó claramente identificadas,  en su memoria de excavaciones y en una publicación posterior, tanto un resto de muralla musulmana del siglo X/XI, como el resto de lo que pudiera ser la primera cerca edificada por las tropas que conquistaron Melilla en 1497. Había muchas más cosas, los silos de los que ya he hablado y mostrado fotografías, lo que parecían ser habitaciones de un conjunto más grande, e incluso una escalera que parecía descender a lo que pudiera ser una cripta o una zona sagrada, siempre y cuando se acepte la interpretación de Noé Villaverde. La arqueología es una ciencia pero también tiene un margen de interpretación, e incluso de teoría política.

      Para evitar un visión única y dirigida en una determinada visión, cualquier proyecto de excavación, si quiere ser riguroso, debe contar con un arqueólogo director y varios auxiliares, con experiencia en distintas épocas históricas. Aquello se intentó en aquellas fechas, Noé Villaverde menciona a varios en su memoria de excavación. Luego se hizo el silencio, el mismo que se mantiene en la época actual. Tan sólo dejaron unas zonas marcadas con suelo de distinto color y material (son perfectamente visibles en la actualidad), las dos línea de murallas que dejara marcadas Noé Villarverde. Los silos no se señalaron y del resto de lo encontrado, se desconoce su estado actual o si fue preservado. Para hacer el diseño actual de la plaza y el acceso a la plataforma del baluarte de San José Bajo, se eliminó una parte de la muralla medieval hispana. Todo en Melilla es insólito, porque esto no se hizo en una época en que no importaban los restos históricos, sino en una fecha tan reciente como el año 2005.

     El lema de: «Se oculta, se destruye, se tapa», sigue vigente en Melilla. Al menos ahora tenemos las fotos y podemos mostrar lo que decimos, para que cada cual juzgue por sí mismo. Es una política de rehabilitación absolutamente cuestionable y puesta totalmente en evidencia.

La catedral reciclada de Justo Gallego


                  La catedral de Mejorada del Campo

  Justo Gallego es un hombre que quiso ser monje e ingresó en un convento para hacer el noviciado en la década de 1950. En aquella época de hambre y malnutrición, de un franquismo que todavía algunos se atreven a defender y justificar, contrajo la tuberculosis.  España estaba llena de sanatorios para tuberculosos. En aquella época de miedo, en la que muchas enfermedades volvían a ser confundidas con males bíblicos, como en la Edad Media, Justo Gallego fue expulsado del convento.

     Desorientando, enfermo y sin poder expulsado del tipo de vida que había escogido para sí mismo, Justo Gallego sobrevivió como pudo, hasta que en 1961, en unos terrenos de su propiedad, con materiales que encontraba o que le daban, y con unos elementales conocimientos de «construcción», empezó a edificar su catedral, con él como único albañil, artesano y constructor. Pasó más de 40 años en absoluta soledad, hasta que en los primeros años del tercer milenio, su obra empezó a llamar la atención de la prensa y de algunos medios de comunicación.

    En 2005, la marca de refrescos Aquiarius lo descubrió, y convirtió a Justo Gallego en un ejemplo de tenacidad y de voluntad. Fueron sus años de gloria en un pasado de oscuridad y de soledad absoluta. Pero en este mundo, y no hay otros mundos, nada es más efímero que la gloria mediática, que la misma gloria y hoy todo está en el absoluto olvido. Las entradas y artículos más recientes que he encontrado datan del 2008 y del 2009. Actualmente Justo Gallego debe tener 87 años y desconozco cual es el estado de su catedral e incluso de él mismo.

           Hace unos meses, una colaboradora de El Alminar me envió estas fotografías, realizadas in situ, por ella misma. Hoy creo adecuado recordar la obra de Justo Gallego, natural de Mejorada del Campo.

Nota: La Catedral está construida casi al completo por materiales reutilizados. Carece de cualquier licencia de obras del Ayuntamiento de Mejorada y de visado del Colegio de Arquitectos de la Comunidad de Madrid. Su futuro es incierto y posiblemente quede inacabada. Intentaremos averiguar su estado actual.

PD: Artículo sobre la Catedral de Justo Gallego, elaborado por profesores de la Universidad Complutense: http://www.ucm.es/info/arte2o/arte2o2005/Justo%20Gallego/docuarte.htm

Incendios en Melilla



              El diario Melilla Hoy informaba en su edición del día 6 de diciembre, de los incendios producidos en el último fin de semana en Melilla, tres en total.  Uno se produjo en una vivienda de los pabellones militares de la calle Gral. Manzanera, otro en un solar abandonado del Tesorillo (hay demasiados solares abandonados en Melilla), y el último de la serie se produjo en el barrio de La Cañada de Hidum, calle de la nebulosa de Hércules. Sin embargo, nadie daba cuenta de este incendio producido en un vehículo, en la calle Infantería.

   Quizá se trataba de un incendio anterior. Consultadas las diversas fuentes, solo localizamos la noticia del incendio de un vehículo, que ardió de manera fortuita, tras la jornada electoral del 20N, en la calle Salvador Rueda, junto al Instituto de Formación Profesional. Otros medios de comunicación locales escribían sobre otros vehículos incendiados, en otros lugares No se trata pues del  caso del vehículo de la calle Infantería. Dejamos  la fotografía y la constancia del incendio. Nos queda saber la explicación.