La rotulación de las calles de Melilla (II)


           Pasear por las calles de Melilla y toparse con estas placas chapuceras, produce un efecto deplorable, sobre todo cuando se piensa que se gastaron 600.000€ en rotularlas (algo absolutamente necesario). El efecto es más devastador cuando se sabe que hay un contrato anual de 74.000€ para el mantenimiento de las mismas. Yo trabajo en la calle con las encuestas y me son muy útiles las placas con sus nombres, pero es que cuando más me fijo, más errores descubro y no sólo es eso, es la bajísima calidad de las chapas. Esto no es un trabajo bien hecho. Se han olvidado los acentos en todas:

      Consideraciones generales (wikipedia)

Siempre que se escriba con mayúscula, habrá de tener en cuenta las consideraciones siguientes: El empleo de la mayúscula no exime de poner tilde cuando así lo exijan las reglas de acentuación . Ejemplos: Álvaro, SÁNCHEZ.

          Luego está el descuadramiento del texto ( o falta o texto o sobra placa), las «ces» volantes que sobrevuelan la línea de texto, letras que parecen chorrear. Lo malo es que siempre hay algo peor y es que se taparan placas anteriores de cerámica, en perfecto estado, para colocar esos chapones, o  que se mantengan otras en estado birrioso, como el de la calle Churruca.

      A esto se añade  el que se coloquen nombres a voleo o a capricho, como el de la plaza Adolfo Suárez, rompiendo la unidad visual y la continuidad de la calle Gral. Ordóñez, que empezaba en la intersección con Carlos V. Si no se quiere homenajear al Presidente Adolfo Suárez, que no se haga, pero que no se tire una placa en medio de una esquina pretendiendo ser un homenaje, porque ese tramo, físicamente no es ninguna plaza. Cuando se paga esa cantidad de dinero, hay derecho a exigir una calidad mínima y esto no la cumple, se mire por donde se mire. De este tema  de las placas, hay hasta aburrirse y lo vamos a hacer.

Los malos humos de ENDESA


           

    La mayor fuente de contaminación y ruido está en pleno centro de Melilla. La chimenea de Endesa emite ese humo de modo constante las 24 horas del día, los 365 días del año y esté ese ruido constante, que no se nota a lo largo del día, pero sí por la noche. En estos momentos no hay mucha población cercana, salvo las viviendas de la avenida de La Democracia, pero dentro de muy poco ( no más de tres años), estará construida la urbanización Magna Melilla y lo va a notar mucha más gente. El traslado de Endesa no se posible a medio plazo, es una quimera más, a apuntar en la quimérica ampliación del Puerto de Melilla, pero de esto ya hablaremos de modo específico.

       El presente caso sucede cuando sopla el viento de poniente y todo el humo de la chimenea de Endesa se desploma sobre las Torres del V Centenario. El aire caliente resulta insoportable y las partículas del humo se pegan a los ojos y a las vías respiratorias. Hay días, como estos, en los que se nota de un modo evidente, pero ese aire, ese calor y esa polución nos rodea a lo largo de todo el año. Creo que hay o se hizo un informe o estudio sobre la posible lluvia ácida que genera esa emisión constante.

        No creo que esto sea una sorpresa para nadie. Algo de lo que nadie se había dado cuenta. Algo a lo que nadie ha molestado nunca. Los trabajadores y usuarios de Las Torres sabemos mucho de estos humos, en días como éste, tanto en invierno como en verano. Es una de las muchas cosas sin resolver en Melilla. Es un problema medio ambiental muy importante. Anotado queda.

La mega rotonda de Alfonso XIII


                  No se trata de ir buscando defectos. Se sabe que quien los busca, los encontrará hasta en el paraíso, pero cuando se han gastado 5 millones de euros en una obra pública, se debe exigir cierta calidad. Ya no me cabe duda de que lo que realmente ha solucionado el embotellamiento de tráfico en este punto de la carretera de Alfonso XIII, ha sido más la mega rotonda mas que el propio túnel, que sólo tiene un sentido y una posibilidad de uso, por lo que 2/3 del volumen del tráfico de la zona se desvía o reconduce por la mega rotonda de la plaza de «las víctimas del terrorismo».

              Hoy he tenido que hacer uso de ella por razones de trabajo (debía anotar precios de consumo en establecimientos de la zona) y he observado algunas deficiencias.

                   La 1º es la dificultad de acceso al aparcamiento si se sube desde los depósitos de la Shell. No he podido atravesar los tres carriles de la rotonda de una sola vez y he tenido que darle una vuelta completa, porque el giro es muy acusado en toda la rotonda y en la dirección carretera de Farhana es una auténtica chicane de circuito de Fórmula 1. La velocidad de giro es alta y la visibilidad con respecto al que  asciende por Alfonso XIII no es la deseable.

           Una vez dentro y aparcado se aprecia el tremendo desnivel del aparcamiento, no apto en ningún modo para carritos, sillas de ruedas e incluso para personas con perfectas facultades motrices. Este sería el 2º inconveniente y el 3º esta relacionado con el aparcamiento, pues para salir de él no se encuentra paso de cebra alguno, salvo el que está enfrente de la pizzería, en la zona superior derecha, por lo que si se desea ir a los establecimientos situados enfrente, o a la zona de viviendas, se debe rodear prácticamente toda la plaza. En la zona inferior, en la que marco con un triángulo, se debería hacer una isleta peatonal que permitiese salir del aparcamiento de modo más directo y con las garantías de visibilidad adecuada. La pronunciada curva, la ausencia de visibilidad y la velocidad interior de giro desaconseja ponerlo en cualquier otro punto.

               La 4ª y última deficiencia que señalo es la mala calidad de la señalización vial y la práctica ausencia de la misma en los dos únicos pasos de cebra, tanto en el inferior, como en el superior. Aconsejaría también que se utilizase otro tipo de material para la señalización del paso de cebra, no solo aquí sino en también en toda la ciudad. La actual es muy deslizante con lluvia y desaparece demasiado pronto.  No solo ya casi no son visibles los dos pasos de cebra, sino tampoco las señalizaciones internas de los carriles de circulación

Reformar el callejero de Melilla


 

               Nombre que sobran en las calles de Melilla

      Un viejo axioma del bunher franquista melillense dice que: » Quien toque a Franco en Melilla pierde las elecciones». Sea cierto o no, el caso es que consiguieron meter el miedo en el cuerpo a la clase política local y tras la derrota del socialista Gonzalo Hernández en 1991, nadie mas se ha atrevido a hacerlo. No quiero pensar que el traslado de la estatua ecuestre de Franco desde el Tercio a Gaselec, haya podido  influir en el descalabro socialista de las pasadas elecciones municipales, en las que obtuvieron los peores resultados que se recuerdan.

        El Presidente Juan José Imbroda acaba de ganar las elecciones y de formar gobierno, por lo que ya no puede tener miedo electoral alguno. Por tanto, obviando el asunto de la estatua de Franco al pie de la muralla de Melilla (que ya pienso que no se va a mover jamás), creo que hay nombres que sobran en el callejero de Melilla y uno de ellos es  José Antonio Primo de Rivera.

         Una calle tan céntrica y a la vista de todo el mundo, no puede llevar el nombre de uno de los responsables ideológicos de La Guerra Civil española. José Antonio, su siniestra Falange, su alineamiento con el fascismo (uno de los sistema políticos más perversos), no puede seguir dando nombre a una calle de Melilla y mucho menos ser enaltecido con un recuerdo inmerecido.

         Los nombres de falangistas del Barrio de La Libertad pueden consensuarse con sus familiares sobre su retirado a o no y algunos otros  de los que ya no existan familias en Melilla, pueden retirarse sin mayor inconveniente, como la calle del Tte. Sánchez Suárez, que hace límite con el solar de Isla de Talleres. Otro nombre que sobra clarísimamente del callejero es el del falangista Onésimo Redondo, que da nombre a la plaza en la que se ubican los bloques de viviendas dedicados al martirizado ex concejal y ex sacerdote Diego Jaén Botella.

          Descartado ya el coste electoral de la medida de cambiar el callejero, y para que sobre nadie acabe recayendo la supuesta carga electoral de la medida, sería conveniente el crear una Comisión Municipal, integrada por todos los grupos políticos y decidir nombre a nombre, sobre quién debe caerse o no del callejero. Es una medida que exige Melilla, porque las víctimas inocentes de aquella brutal represión,siguen también  teniendo familiares en Melilla y nadie jamás les ha preguntado su opinión, ni las ha tenido en cuenta.  Por lo demás, yo nunca he creído ni creo en ese viejo axioma del bunker franquista.

La puerta Califal de Ceuta


                        Las diferencias de una gestión cultural

          En Ceuta todo se abre y aventa a la luz pública, con lo que se consigue notoriedad, divulgación y conocimiento público y todo esto sumado genera interés y lo que es más importante, captación de fondos. Fernado Villada es funcionario de la Ciudad de Ceuta y arqueólogo y dirige los proyectos de excavaciones. Con el también arqueólogo Jose Manuel Hita hallaron casualmente, empotrada en El Parador Nacional de Turismo, una puerta árabe que dataron en el periodo Califal de Ceuta. Está claro que si estaba empotrada, es porque alguien la tapó a sabiendas cuando lo construyeron y al menos hay que felicitarse porque no la destruyeran. En Melilla se destruyó todo, si es que quedaba algo,  en la década de 1960, pero nunca pueden eliminarse todas las huellas del pasado.

       La revista digital: www.arqueologíamedieval.com , informa que Ceuta ha conseguido 1,3 millones de euros para rehabilitar y pone en valor su puerta Califal. Esa es la clara diferencia entre poner todo en conocimientos de los Ministerios y organismos competentes (Cultura, Bellas Artes), y ocultarlo todo hasta el paroxismo, llevando a cabo una gestión localista que no trascienda más allá de nuestras exiguas y a veces herméticas fronteras.

     El área de Cultura de Ceuta ha establecido convenios de excavación con la Universidad de Málaga, y en 2008 hallarón el mayor área medieval-islámica del norte de áfrica en el llamado «Pasaje Fernández». Hallaron el oratorio islámico más antiguo y varias tumbas islámicas. El trabajo de investigación y excavación del equipo dirigido por Fernando Villada, fue publicado por la revista de la Fundación Medina Azahara de Córdoba y esas sí son publicaciones en las que hay que estar. Recientemente han establecido otro convenio con las Universidades de Sevilla y Cádiz, para excavar áreas en las que se están hallando restos datados en hasta 250.000 años de antigüedad. Es verdad que la importancia histórica y arqueológica de Ceuta es muchísimo mayor que la de Melilla, es más, no hay punto de comparación. Lo que no es normal es que en Melilla no se encuentre nada, no se divulgue nada, no se establezcan convenios de excavación con nadie y todo esté dirigido bajo una óptica demasiado localista y provinciana. Melilla no es el centro del mundo conocido y tampoco lo fue del mundo antiguo. O se acepta esto o no vamos a ningín sitio.

          En 2010, me introduje casualmente en un pasadizo bajo la plaza de Armar y pude fotografiar este arco de ladrillo, claramente de herradura, que ni ha sido excavado ni se pretende hacerlo, pero que podría deparar resultados interesantes, claro que según un comentario que me hicieron llegar, la labor no está por datar y encontrar restos árabes.

          Las diferencias entre hacer las cosas del modo en que se están haciendo en Melilla y  Ceuta son notorias. Luego ya se podrán hacer todas las discusiones académicas que se quiera, sobre si es o no es de tal periodo, pero de escoger entre una y otra gestión, me quedaré siempre con Ceuta.

Enlaces:

(1)   http://www.arqueologiamedieval.com/noticias/6323/el-estado-financiara-con-13-millones-durante-4-anos-la-restauracion-de-la-puerta-califal-(ceuta)

(2)  http://www.arqueologiamedieval.com/noticias/3128/

(3) http://neanderthalis.blogspot.com/2006/07/noticia-nuevas-excavaciones-en-ceuta.html

Salir de Melilla y regresar


 

         El condicionante de los transportes

             Tanto si se planifica el viaje, como si se debe realizarlo de modo imprevisto, el problema es salir de Melilla y el modo de regresar a ella. Planificarlo resulta más económico, pero se está atado a las circunstancias climatológicas o incluso a las personales. Hay quien compra los billetes hasta con casi medio año de antelación y eso es mucho arriesgar. Lo normal es anticipar un viaje con uno o dos meses de antelación y el resto es lo imprevisto y es ahí en donde empiezan los problemas.

            Salir un fin de semana de Melilla es una misión casi imposible y más lo es si se pretende regresar a la ciudad el domingo. Todo está copado siempre y aun cabe una posibilidad si el viaje de regreso se realiza desde Málaga, pues al existir un mayor nº de vuelos, la posibilidad es mayor, pero aceptando el tener que coger las plazas de avión al precio que sea y en el vuelo en el que existan huecos.

            En barco la situación no mejora, pues tanto en la salida desde Melilla como en el regreso, los camarotes suelen estar completos y la dificultad se agrava si se pretende introducir en el mismo el vehículo propio. Sólo queda la posibilidad del tormento en «la butaca» del barco.

           Lo del vuelo diario a Almería no tiene nombre, pues el horario a medio día del vuelo los fines de semana, hace que parta cualquier planificación por la mitad, y el vuelo vespertino de lunes a jueves no sirve para casi nada. La programación de horarios con Almería es algo difícil de comprender.

             Melilla está condicionada por su situación geográfica. No hay otra posibilidad de salir de ella si no es por aire o por mar y desde la aceptación de esa realidad y de ese condicionante, se debería empezar a trabajar para hacer una planificación seria de las comunicaciones, sin quimeras y sin vender humo a la ciudadanía. Ni el Partido Popular hizo mucho en sus ocho años de gobierno (1996-2004), ni el PSOE ha podido hacer más en los suyos (2004-2011), porque la realidad es que la pista del aeropuerto no se puede ampliar más, ni el tipo de estación martíma construida y los atraques diseñados permiten la llegada de un tipo distinto de barcos que los actuales. La realidad es que cuando llega un crucero o tiene  que atracar en la bocana del Puerto o en el antiguo embarcadero del mineral, porque la actual Estación Marítima no es apta para buques de gran tamañp y los nuevos muelles son aptos solo para carga.   En el aeropuerto sucede otro tanto, porque aviones más grandes, aparte de necesitar un mayor tamaño de pista, necesitaría otra smaniobras y rutas de aproximación y quizá aviones de mayor tamaño no resultarían rentables. 

       La realidad de Melilla no puede cambiarse, pero sí se puede hacer todo lo posible por adaptarse a ella. Hay que hacer estudios de frecuencias, diseños de horarios, estudios de necesidades de viajes y a lo mejor es necesario variar las frecuencias de viajes según los días de la semana y adaptarlas al usuario y no a las necesidades de la compañía de transportes.

          En cuanto a los precios son muy onerosos, sobre todo si el viaje surge como necesidad inmediata, pero el tipo de transporte y el de embarcaciones a utilizar, hace que no puede contarse con una margen mucho mayor de rebaja, porque no hay muchas más posibilidades. El segundo gran problema es el encontrar plazas para imprevistos.Urge un acuerdo amplio entre todos los sectores implicados (soliales,políticos y económicos). Realizar estudios de necesidades y no hacer «bandería» política con lo que es una necesidad de los melillenses, el transporte, porque los discursos varían mucho cuando el gobierno de Madrid es del mismo color o distinto que el de La Ciudad Autónoma.

Nuevo Gobierno. Primeras impresiones desde Almería


                     

                       Mas de lo mismo y mucho más de los mismos

           El diario Melilla Hoy avanza parte de la composición de la composición del nuevo Gobierno de Melilla y la primera impresión que ofrece es la de «continuismo», lo que confirma la sensación existente en la ciudad de que nada o muy poco iban a cambiar las cosas. Tenemos pues, salvo un relevo por jubilación: «Mas de los mismo y más de los mismos«.  Esto confirma que el margen de maniobra del presidente del partido y el Presidente de Melilla era escaso, pues siendo verdad que el poder de Juan José Imbroda es absoluto, es igualmente cierto que 11 años de ejercicio de poder establace camarillas  sólidas, a las que no es posible poner coto ni reducir su influencia, salvo que uno quiera arriesgarse a fracturas internas y a la creación de tendencias en el partido. Imbroda sabe perfectamente que la «destrucción política» de Ignacio Velázquez se gestó en los pasillos del Poder  y confirma el axioma de que «hasta el César acaba temiendo el poder de sus colaboradores». Por ello, hasta los consejeros cesados acabarán obteniendo canonjías de recompensa, porque como decían los políticos romanos: «Los elogios son gratuitos pero la lealtad no», y quien quiera mantenerse en el Poder de modo hegemónico, debe pagar esas lealtades. El Poder tiene sus reglas e Imbroda debe cumplirlas.

       Hay menos consejerías, muchas más viceconsejerías y acabará habiendo muchos más altos cargos. No se entiende el mantener nombres que claramente no han funcionado, aunque ahora los cambien de área. El que es un deficiente gestor y lo ha demostrado, lo seguirá siendo por mucho que lo cambien de sitio. No se entiende tampoco ni el motivo ni la causa de algunas de las nuevas incorporaciones al Gobierno de Melilla. No se entiende un nuevo, que va a resultar más caro que el saliente. Hay áreas, como la de Administración Pública que para nada necesitaban de una viceconsejería y hubiese sido suficiente con una dirección general. la Viceconsejería de Festejos y la de Relaciones Vecinales  sobran sólo con mencionarlas. La Viceconsejería del Mayor es excesiva pàra sus funciones y como máximo debería ser un área integrada dentro de Servicios Sociales y lo mismo ocurre con la de Servícios Operativos, que debería depender de Fomento.

          La primera promesa de reducción del Gobierno ya está maltrecha y el camino de la austeridad no se vislumbra por lado alguno. Con este nuevo gobierno ya no se puede justificar la supresión del sueldo de la Vicepresidenta 1ª de La Asamblea, ni la supresión de un asesor por cada grupo municipal. Si el Gobierno de Melilla hace eso con la reforma del ROA (Reglamento Orgánico de La Asamblea), es que van a sacar el «hacha de guerra» desde el primer momento.

       PD: El siguiente gobierno necesitará una foto más grande y está claro que el complejo mundo del Poder de Imbroda tiene más servidumbres y ramificaciones de las que nos pensábamos.