Talado y demolición de higueras


     ¿Ubinam gentium sumus?, se preguntaba Cicerón, o lo que es lo mismo: ¿entre qué gente estamos?. Esa es la pregunta que lanzamos en esta media noche, sobre los lectores del Alminar. Todos conocen nuestra predilección por las higueras, un árbol que proporciona fresca y abundante sombra, y sobre todo, muy aromática. Todos los años marcamos un espacio que va de higos a brevas (septiembre-mayo). Procuramos dar cuenta de las higueras existentes en la ciudad, todas silvestres, y mostrar siempre nuevas higueras.

       Este año abrimos la temporada con las higueras de las laderas del Cerro de Camellos, el día 27 de mayo. No solemos volver a fijarnos en ella, salvo por alguna circunstancia especial. Este año se produjo un talado en una higuera hermosa, la del puente del ferrocarril. Un hecho incomprensible, pues la higuera no causaba molestia ni daño alguno, ni tampoco se pretendía limpiar la zona.

     Si ese hecho no tenía explicación, este abochorna, produce una rabian intensa. Resulta que han talado las tres higueras del inicio del Cerro de Camellos, las que estaban en la ladera de la calle Pérez Oses. Solo puede entenderse como una acción de represalia o de venganza, por la información anterior, la del talado de la higuera del puente. la zona no es accesible. Hay una antigua escalera, pero hay que saltar la valla. Las higueras no se han talado por sanear la zona, los cactus siguen allí. Solo podemos decir y mostrar que «han ido a por ellas». No cabe explicación alguna. El descubrimiento del hecho ha sido casual. Desde aquella fecha no habíamos vuelto a pasar por la zona.

      La estupefacción nos domina desde el momento en que contemplamos su ausencia. Vemos las fotos y no encontramos explicación a lo sucedido. Quizá alguien puede arrojar su luz sobre esto.

        Nota:https://elalminardemelilla.com/2016/05/27/las-higueras-del-cerro-de-camellos/

La higuera del puente del ferrocarril


 

 

    Hay un error que no puede cometerse en Melilla, llevando siempre una cámara fotográfica encima. Cuando se ve una foto hay que hacerla, porque si se deja para el día siguiente, puede que el objeto que llamó la atención ya no exista. Si es un edificio puede estar derribado al día siguiente, si en un contenedor o una papelera puede haber ardido esa misma noche y si se trata de un árbol, puede estar talado la siguiente vez que se pase por allí.

                        El talado de la higuera del puente del ferrocarril

         El puente del ferrocarril tenía una higuera hermosa, que florecía en mayo y proporcionaba un deliciosa aroma al pasar junto a ella, en una ciudad que no se distingue precisamente por sus buenos olores. Talar una higuera no tiene sentido alguno, y más estando florecida. No lo han hecho por limpiar la zona en donde se asentaba, que sigue estando sucia y llena de residuos. No causaba molestia alguna y proporcionaba un detalle verde y aromático en una zona gris, con el puente gris del ferrocarril, que en otra época estuvo pintado de color beis claro.

                 No tiene sentido lo que se ha hecho. Es una mala acción, una de las muchas que se cometen de modo constante contra el arbolado melillense. Era una higuera de un esqueje, pero muy robusto, aferrada al puente de una manera imposible, pero una planta al in y al cabo, un ser vivo. Un verde florecido que rompía la gris uniformidad de la zona.

                 Todos los años, desde la creación del Alminar, revisamos las higueras existentes, buscamos nuevas, y damos cuenta de ello. Lamentar profundamente su tala, y sobre todo, que la semana pasada, tanto Uno de Melilla (que me avisó de la fechoría), pensamos en hacer una fotografía más de la rama  de higuera del puente. Tanto uno como otro, pese a llevar cámaras fotográficas siempre en el zurrón, dejamos la posible escena para otro momento. Craso error, si nosotros fallamos ellos no. El bien descansa pero el mal no. La mierda y la ruina allí siguen.

                Hoy la higuera ya no es nada. Hemos recogido sus últimos frutos, y mostramos sus últimas imágenes.

El abandono del templo de Cristo Rey


           El franquismo necesitaba un nuevo templo, y lo construyeron entre 1939 y 1942. Lo dedicaron a la advocación de Cristo Rey, y lo situaron dentro de la superficie del Hospital Militar. No era pues un templo totalmente abierto, pero si estaba dentro de su concepción del mundo, en el que todo estaba regido bajo el ámbito castrense. No escatimaron en gastos, ni en cuestaciones, y lo ornamentaron de la manera más suntuosa posible. Abundantes y ricos exornos, delicados detalles, elaboradas imágenes, como la del Cristo crucificado, situada sobre un panel de madera labrada. Custodias, cálices, y copones de plata sobredoradas sobre oro fino. Sagrario manifestador, crucifijos, reclinatorios, confesionarios, candelabros.

           La capilla era una de las más amplias de la ciudad, de un solo cuerpo, pero dividida en tres naves separadas por esbeltas arcadas. El techo es de artesonado de madera. Los ventanales eran de cristales esmerilados con figuras de santos. Según la lectura franquista de las Escrituras sagradas, Dios quería: «limpieza, riqueza y variedad». Fue inaugurada, con el rango de capilla, el 25 de octubre de 1942. Se menciona con especial énfasis «la bellísima custodia», de la que no sabemos si sigue existiendo. Este templo sufrió como todos, el rigor de la iconoclástia melillense (1974-1989). Sin embargo, al templo de la magnificencia franquista le esperaba el absoluto abandono, con el cierre del Hospital Militar, y el implacable rigor de los saqueos. Un robo documentado en febrero de 2012, y otro más reciente, pero de datación desconocida.

          Una alta espadaña, una gran campana de leyenda indescifrable. Una frase en la puerta: Esta es la casa de Dios y la Puerta del Cielo. ¿Qué queda de todo aquello 74 años después?. Nada. Desolación, desacralización, abandono, ruina. Hemos podido comprobarlo. Sabemos que se hizo un inventario antes de cerrar el templo, ignoramos si sigue existiendo. ¿Cuanto fue hecho desaparecer antes del inventario?, ¿Cuánto desapareció tras el robo de 2012?, ¿Quedó algo sin robar y fue esquilmado recientemente?. Aquello es una selva, pasto de los amigos de la noche, ejemplo de vanidad y soberbia, que el tiempo ha reducido a polvo.

               Un solo trabajador debe vigilar toda esa área. Por el día no suele haber problemas, pero por la noche la situación es diferente. Hay mucha maleza seca, hojas caídas en la última década. En un verano caluroso, todo puede ser pasto de las llamas, y no las del infierno.            

                                        La profecía de San Malaquías

                 Ellos edificarán y yo destruiré, y será llamado país impío, pueblo contra el cual estaré indignado para siempre. Porque he aquí que llegará un día  semejante a un horno encendido, y todos los soberbios, y todos los impíos, serán como estopa; y aquel día que debe venir los abrasará, sin dejar de ellos raíz ni renuevo alguno. Mas para vosotros los que teméis mi nombre: Nacerá el Sol de Justicia.

  Nota: (1)https://elalminardemelilla.com/2012/02/09/robo-en-la-basilica-del-hospital-militar/

La calle de Villalba y Angulo


Inaccesibilad y miseria en el barrio del Carmen

  En un artículo reciente mostrábamos el ruinoso estado de uno de los barrios legendarios de la ciudad, el del Carmen, al que ya nadie denomina así. Sus calles están a solo 100 metros del centro de la ciudad, que se supone es el escaparate de la gestión municipal. Una ciudad hay que conservarla y mantenerla, algo que no se ha sabido hacer en los últimos 15 años. No ha habido voluntad ni dedicación a esa causa, pero sí se han dispuesto de los medios para ello. Las cantidades ingentes recibidas por la ciudad en  en una década y media, la deberían haber colocado en un estado resplandeciente, sin embargo casi todo se ha malgastado en obras suntuarias y faraónicas (Teatro Kursaal, puentes, peatonalizaciones fallidas, Estación Marítima, pasarelas mecánicas, contratos millonarios con empresas de mantenimiento, semanas náuticas a las que no acude nadie, carreteras absurdas, rotondas, sueldazos, dispendios, subvenciones a entidades sin fin). Todo eso ha sido ya barrido como hojas secas de otoño. Apenas queda el recuerdo y una deslucida hemeroteca. En definitiva: polvo, humo, nada.

        El caso es que en algunas calles y algunos barrios, los ciudadanos/as, siguen viviendo como a principios del siglo XX, como cuando fueron inauguradas. Esta es la calle de Villalba y Angulo, regidor melillense entre 1732 y 1757, y que posee el récord de permanencia en el cargo, 25 años. Una año antes de acabar su mandato, en 1556, Villalba y Angulo proclamó a la Virgen de la Victoria como patrona de la ciudad, mediante una acción militar, que casi puede compararse a una asonada.

    La calle marca el extremo o límite máximo del perímetro del barrio del Carmen, un barrio inaccesible donde los haya. La accesibilidad es un objetivo que proporciona abundantes réditos a empresas de construcción, a asociaciones, a campañas publicitarias, pero dista mucho de ser una realidad en la ciudad. Una año antes de acabar su mandato, en 1556 . La calle a su nombre no es de las más lustrosas de Melilla, precisamente. Cualquiera de las concedidas a personas con muchos menos méritos, resulta más honorífica que ésta. Sin embargo sirve como ejemplo de la vanidad humana, porque 300 años después de cualquiera, lo que hoy parece importante y transcendental, a la postre no es nada. El recuerdo no es algo que puede imponerse. Hay muchos nombres sin calle, que no serán nunca olvidados, y otros que la tienen y ya están olvidados.

        Al barrio del Carmen solo se accede por escaleras, callejones o empinadas cuestas. Son muchas las personas que lo abandonan por estas mismas razones. Es un barrio casi inaccesible, casi sin aceras, o intransitables. En muchas calles solo hay calzada. Es una peatonalización forzosa, a coste menos que cero. El lujo y el dispendio habita a pocos metros de aquí.

Vivir en la calle en Melilla


             La crisis sigue ahí, y cada vez se empiezan a ver situaciones en las calles que antes, o hace algunos años, no se veían o no eran tan evidentes. Siempre ha habido pobreza, y siempre hemos sacado imágenes en El Alminar. En las ciudades se ha derrochado el dinero con mangueras, y hoy, cuando escasea, empiezan a verse los resultados de las políticas del despilfarro. Melilla tiene solo un pequeño albergue para personas sin techo, y un solo comedor social que se encuentra abarrotado. Se ha llevado a cabo la política de la cigarra y no la de la hormiga. La fábula está escrita hace 200 años, pero se ve que no se ha tomado como un ejemplo moral, ni como una advertencia, sino como un cuentecito para niños. Rebasada la etapa escolar, nadie volvió a acordarse de su moraleja. Hemos llegado a la época de las vacas flacas, las arcas colectivas están exhaustas y las individuales llenas. A muchos les ha cambiado la vida, en todos los sentidos, el acceso a la política o a los cargos de representación pública. Acabada su etapa de servicio público, abandonan la ciudad para siempre, y la dejan en la misma situación en que se la encontraron, en el mejor de los casos. Normalmente, pasada la actividad de representación pública, no puede decirse que contribuyeran a mejorar la vida de lo que fue su ciudad, ni de sus ciudadanos.

         ¿Cuántas personas hay viviendo en la calle en nuestra ciudad?. Ni siquiera lo saben. No son situaciones que vean ni que les preocupen. Lo peor es que tampoco tienen remedios para acabar o paliar estas situaciones. Este mujer vive en la calle en el barrio de Cabrerizas. Parece estar trastornada. Son los vecinos los que le proporcionan las mantas, el colchón, y algo de comida y bebida. Muchas de las peores situaciones, están siendo atendidas por vecinos, familiares o con la ayuda de personas anónimas. Ninguno de esos tres grupos pretenderá jamás reconocimiento alguno o salir en las fotos. Ya lo dice una máxima muy conocida, pero olvidada: Cuando des limosna, no agites la campanilla. ¿Cuantas personas hay viviendo al margen del sistema en España, sin recursos ni ayuda posible?. Dicen que una de cada 5.

Muros agrietados


 

   ¿Existe Protección Civil en Melilla?

       No se puede dejar de escribir sobre algo que no ha acabado, los movimientos sísmicos en el Mar de Alborán: La ciudad parece cada vez más agrietada y las autoridades melillenses parecen haber pasado página. No hay ninguna comisión de evaluación, los plazos para reclamar los posibles daños ya han acabado, y mucho nos tenemos que los 11,9 millones de euros sea sólo una cifra de propagandística. Las reclamaciones de daños presentadas apenas superan los 2 centenares, con lo que puede asegurarse que la mayor parte de los edificios, muros, tabiques, azoteas, dañados por los seísmos, no serán revisados, ni incluidos en el plan de ayudas.

     El pasado día 3 de marzo, a las 12h 36 minutos, se produjo un nuevo terremoto de magnitud 4,7, y no se activaron planes de emergencia o evacuaciones de los edificios públicos. Las Torres V Centenario se mueve mucho, y no hay ninguna instrucción dada a los organismos allí instalados, repletos de trabajadores y de público, sobre qué hacer en el caso de que el nuevo movimiento sísmico supere la magnitud 4, que es cuando puede hablarse propiamente de un nuevo terremoto. Es incierto que haya habido un único terremoto y 1600 réplicas. La realidad es que ha habido más de 60 terremotos significativos, cada uno con su grupo propio de réplicas.

        Protección Civil parece no existir en Melilla. Hay una situación continuada de movimientos sísmicos, y no hay instrucciones para saber qué hacer en caso de nuevos seísmos, normas para abandonar los edificios de riesgo, o sobre qué hacer o cómo comportarse, o a dónde dirigirse.

           El tramo de calle comprendido entre las Torres de la Administración del Estado, y la plaza de España, está delimitado por muros que presentan un estado muy deteriorado, con profundas y amplias grietas. Cientos de personas pasan por allí todos los días, y la mayoría no son conscientes del riesgo que podrían correr en caso de que un último movimiento sísmico, termine por echar abajo los muros que circundan la Delegación del Gobierno, la fábrica de electricidad de ENDESA, y el Club Marítimo.

     El aspecto de esas grietas es muy amenazantes y no ofrecen confianza alguna, como tampoco una en un edificio de la calle Gral. Marina, frente a la salida del parque Hernández. Los desprendimientos de cornisas, trozos de fachadas y caídas de muros, son los que causan más víctimas en caso de terremotos de intensidad media o fuerte,; como es el caso. Algunas cosas no pueden evitarse, como los movimientos sísmicos, el peligro para los ciudadanos sí, y eso es lo que no parece tenerse en cuenta en esta ciudad. Junto a estos muros no debería pasar nadie.

El edificio derrumbado


 

    Antes del origen del Alminar este edificio ya se encontraba en situación de ruina. En mayo de 2010, en el diario el Faro, en una pequeña sección de foto denuncias, publicaba que además estaba en venta, con los teléfonos de contacto escritos en la fachada. Ya entonces carecía de techos y el interior se encontraba derrumbado. Un año después, con el Alminar ya existente, se le dedicaba una entrada específica (*). Las fotos comparadas con las realizadas hoy muestran un grado de ruina imposible de rebasar, salvo que se espere su caída completa, a ser posible encima de la gente.

      La crisis sísmica iniciada el 21 de enero, con más de 40 terremotos significativos, y un millar y medio de seísmos, ha puesto en solfa una gestión de estrambote, de acontecimientos y de permanente estado de festejos  y de conmemoraciones. Decenas de millones de euros malgastados en humo propagandístico, pero que no han consolidado un modelo de ciudad. Este edificio, el emblema de un modelo de gestión, lleva arruinándose más de 6 años. Al menos de los seis últimos tenemos constancia. Desidia, dejadez, mirar hacia otro lado, huida hacia adelante, y un deterioro constante de la ciudad. ¿Por qué no se ha expropiado este edificio?, ¿por qué no se ha demolido?, ¿en manos de quién esta la ciudad?. ¿Si se desploma de quién será la responsabilidad?. En la dictadura imperante, nadie se hace preguntas en Melilla. Ya hay incluso indicios de haberse convertido en un área homeless.

     Este modelo de gestión del acontecimiento magno, de arrojar el dinero por las ventanas, y también de enriquecimiento y afán de lucro personal, pero que a la larga no deja nada en las ciudades, ni para los ciudadanos, no ha sido solo propio de nuestra ciudad, sino también de otras muchas, mayoritariamente gobernadas por la derecha popular. Lo que la gente se pregunta es hasta dónde llegará el parapeto o la aparente inmunidad judicial en Melilla. Ha caído el modelo de Valencia, el de Madrid, el de tantos otros similares y cortados por el mismo patrón. No hay políticos intocables en ninguna ciudad o Autonomía (Rato; Rita Barberá, Jordi Pujol, Hernández Moltó, Manolo Chaves y Jose Antonio Griñan), salvo en la nuestra. Cayó hasta el cacique Baltar en Ourense. El siguiente turno tiene que ser el nuestro.

    Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/06/29/diferentes-grados-de-ruina-de-un-edificio-en-melilla/