Muros agrietados


 

   ¿Existe Protección Civil en Melilla?

       No se puede dejar de escribir sobre algo que no ha acabado, los movimientos sísmicos en el Mar de Alborán: La ciudad parece cada vez más agrietada y las autoridades melillenses parecen haber pasado página. No hay ninguna comisión de evaluación, los plazos para reclamar los posibles daños ya han acabado, y mucho nos tenemos que los 11,9 millones de euros sea sólo una cifra de propagandística. Las reclamaciones de daños presentadas apenas superan los 2 centenares, con lo que puede asegurarse que la mayor parte de los edificios, muros, tabiques, azoteas, dañados por los seísmos, no serán revisados, ni incluidos en el plan de ayudas.

     El pasado día 3 de marzo, a las 12h 36 minutos, se produjo un nuevo terremoto de magnitud 4,7, y no se activaron planes de emergencia o evacuaciones de los edificios públicos. Las Torres V Centenario se mueve mucho, y no hay ninguna instrucción dada a los organismos allí instalados, repletos de trabajadores y de público, sobre qué hacer en el caso de que el nuevo movimiento sísmico supere la magnitud 4, que es cuando puede hablarse propiamente de un nuevo terremoto. Es incierto que haya habido un único terremoto y 1600 réplicas. La realidad es que ha habido más de 60 terremotos significativos, cada uno con su grupo propio de réplicas.

        Protección Civil parece no existir en Melilla. Hay una situación continuada de movimientos sísmicos, y no hay instrucciones para saber qué hacer en caso de nuevos seísmos, normas para abandonar los edificios de riesgo, o sobre qué hacer o cómo comportarse, o a dónde dirigirse.

           El tramo de calle comprendido entre las Torres de la Administración del Estado, y la plaza de España, está delimitado por muros que presentan un estado muy deteriorado, con profundas y amplias grietas. Cientos de personas pasan por allí todos los días, y la mayoría no son conscientes del riesgo que podrían correr en caso de que un último movimiento sísmico, termine por echar abajo los muros que circundan la Delegación del Gobierno, la fábrica de electricidad de ENDESA, y el Club Marítimo.

     El aspecto de esas grietas es muy amenazantes y no ofrecen confianza alguna, como tampoco una en un edificio de la calle Gral. Marina, frente a la salida del parque Hernández. Los desprendimientos de cornisas, trozos de fachadas y caídas de muros, son los que causan más víctimas en caso de terremotos de intensidad media o fuerte,; como es el caso. Algunas cosas no pueden evitarse, como los movimientos sísmicos, el peligro para los ciudadanos sí, y eso es lo que no parece tenerse en cuenta en esta ciudad. Junto a estos muros no debería pasar nadie.

El edificio derrumbado


 

    Antes del origen del Alminar este edificio ya se encontraba en situación de ruina. En mayo de 2010, en el diario el Faro, en una pequeña sección de foto denuncias, publicaba que además estaba en venta, con los teléfonos de contacto escritos en la fachada. Ya entonces carecía de techos y el interior se encontraba derrumbado. Un año después, con el Alminar ya existente, se le dedicaba una entrada específica (*). Las fotos comparadas con las realizadas hoy muestran un grado de ruina imposible de rebasar, salvo que se espere su caída completa, a ser posible encima de la gente.

      La crisis sísmica iniciada el 21 de enero, con más de 40 terremotos significativos, y un millar y medio de seísmos, ha puesto en solfa una gestión de estrambote, de acontecimientos y de permanente estado de festejos  y de conmemoraciones. Decenas de millones de euros malgastados en humo propagandístico, pero que no han consolidado un modelo de ciudad. Este edificio, el emblema de un modelo de gestión, lleva arruinándose más de 6 años. Al menos de los seis últimos tenemos constancia. Desidia, dejadez, mirar hacia otro lado, huida hacia adelante, y un deterioro constante de la ciudad. ¿Por qué no se ha expropiado este edificio?, ¿por qué no se ha demolido?, ¿en manos de quién esta la ciudad?. ¿Si se desploma de quién será la responsabilidad?. En la dictadura imperante, nadie se hace preguntas en Melilla. Ya hay incluso indicios de haberse convertido en un área homeless.

     Este modelo de gestión del acontecimiento magno, de arrojar el dinero por las ventanas, y también de enriquecimiento y afán de lucro personal, pero que a la larga no deja nada en las ciudades, ni para los ciudadanos, no ha sido solo propio de nuestra ciudad, sino también de otras muchas, mayoritariamente gobernadas por la derecha popular. Lo que la gente se pregunta es hasta dónde llegará el parapeto o la aparente inmunidad judicial en Melilla. Ha caído el modelo de Valencia, el de Madrid, el de tantos otros similares y cortados por el mismo patrón. No hay políticos intocables en ninguna ciudad o Autonomía (Rato; Rita Barberá, Jordi Pujol, Hernández Moltó, Manolo Chaves y Jose Antonio Griñan), salvo en la nuestra. Cayó hasta el cacique Baltar en Ourense. El siguiente turno tiene que ser el nuestro.

    Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/06/29/diferentes-grados-de-ruina-de-un-edificio-en-melilla/

Refugios menores


 La vida en un desagüe

    ¿Cuál es el límite de la insensibilidad de las autoridades que nos gobiernan?, ¿pueden desentenderse de la vida de estos jóvenes o menores sin techo ni recursos, sin que altere su ritmo de fiestas y auto homenajes continuados?. ¿Alguien sabe cuántos menores o jóvenes deambulas por las calles de Melilla?. ¿Por qué no quieren residir en el centro de Menores de Sidi Guariach?. ¿Es acaso preferible esta vida sin salud, sin comida, sin higiene, a la intemperie?. ¿Es mejor un desagüe o cloaca antes que el centro de acogida?.

    Algún día alguien se atreverá a analizar el lenguaje del Poder en Melilla, y observará como cuando aparece un «presunto menor» ahogado en la playa, o  estrellado entre las rocas, o calcinado en las cuevas; el primer objetivo es no precisar la edad, ni siquiera la nacionalidad, para que no se sienta la más mínima conmiseración hacia la víctima, ni por supuesto, el más leve indicio de responsabilidad moral, administrativa o de gestión.

      Los menores o jóvenes vagabundos sin recursos, pueblan las calles de modo constante, día y noche, desde hace años. Casi todas las semanas se produce algún suceso relacionado con ellos, ya sea un accidente, una noticia luctuosa o algún hecho delictivo relacionado con ellos. Vivir de esta manera y en estas condiciones no es ni un buen camino, ni conduce a ningún lugar apropiado.

       Son marroquíes, muchos ya no son menores, pero están en la ciudad y deambulan por sus calles. La única opción no puede ser mirar hacia otro lado, quejarse, o pretender que Marruecos arregle o ponga medios para controlar un problema, que está claro que se escapa de sus fronteras. Melilla tiene la situación geográfica que tiene, al igual que Estados Unidos tiene una de sus fronteras con Mexico, y Bulgaria; Grecia o Italia están recibiendo la mayor parte de los refugiados sirios que huyen de la guerra. Cada país, cada ciudad se encuentra en el lugar que le corresponde e intenta solucionar la parte que le corresponde. Cualquier cosa antes que permitir estas imágenes y esta situación día tras día, cada vez con peores consecuencias, tanto para ellos, como para todos.

Podar sobre el árbol podado


 La avenida de los árboles fantasmas

    ¿Qué hay que podar aquí?. Esta es la calle de Luis de Ostariz, frente al antiguo cuartel de Ingenieros, y sobre el paralizado Hospital Universitario de Melilla, la gran labor de la última legislatura de la derecha popular.

      En Melilla hay árboles que no superan las podas devastadoras a los que los someten y se convierten en esqueletos. Este es el caso de este grupo de árboles, podados hace más de un año y de los que ninguno consiguió recuperar su ramaje. Son árboles secos y muertos. Apenas en uno hay cuatro hojas y une rama que ha conseguido abrirse paso. Hay muchos árboles en la ciudad que ya no se recuperan, muchos lugares que pierden su sombra para siempre. En esta ciudad se podan ramas, de devastan troncos y lo que haga falta. Los cinamomos de la avenida de Los Donantes de Sangre, que acababan de soltar sus hojas en otoño, han vuelto a ser reducidos al esqueleto. Con podas así los troncos se secan, y luego se parten y caen en los días de fuertes vientos.

      Aquí ya no hay nada que podar, sin embargo, la poda está anunciada para el día de hoy. Lo que hubiera algún día ya no existe. Un árbol es muy difícil de reconocer por el tronco. Si esto era alguna especia conocida, ya no hay quien lo recuerde. Poco más hay que decir. Solo ver las imágenes y contemplar el desastre medioambiental, al que está sometida la ciudad. Convierten la vegetación en maleza.

Atascados en el año 2015


      Fechar las fotografía les otorga temporalidad. Si no se usan en un tiempo determinado pierden vigencia. Sin embargo,  a veces ofrecen un valor de prueba, como es el caso, y se convierten en hechos. Melilla vive en el atasco permanente a lo largo de todo el año, en cualquier zona de la ciudad. La mayor parte de las personas solo usan el vehículo por motivos laborales, o para llevar a sus hijos/as a los colegios y a las actividades complementarias. La prueba de esto es que los domingos la ciudad está vacía de coches, y casi todo el mundo se queda en sus barrios y aprovecha para pasear. El 2015 ha sido el año del atasco. Solo ha habido uno, pero permanente y extendido a toda la ciudad.

            Obras permanentes, rotondas inservibles, nula planificación

     Si las vías urbanas se saturan en las horas en las que todos/as tienen que ir y regresar del trabajo, llevar a los niños/as a los colegios, hacer las compras, y realizar gestiones en el tiempo en que la Administración Pública permanece abierta, es lógico que todo esté regulado y ordenado para evitar en lo posible, atascos y saturaciones, que suelen incrementar los accidentes, y convierten en peligrosa la circulación de vehículos y de personas.

        Reventar la ciudad de modo constante mediante obras encadenadas, sin coordinación, y abrir las mismas calles tres en una misma legislatura, solo trae como consecuencia el infierno rodado, la ciudad invivible e insostenible. Planificar mal las obras, alterando vías principales, o inundar la ciudad de rotondas, algunas solo son estorbos, como único modo de regular el tráfico, solo provoca el caos. Esta es la situación de las calles melillenses a lo largo de todo el año. Se realizan obras paralelas en calles contiguas, que estrangulan el tráfico, como es el caso del nuevo corte en el acceso a la calle del General Polavieja , y a la avenida de Los Donantes de Sangre. Solo este corte, supone tener que recorrer toda la calle de Alvaro de Bazán, para poder invertir el sentido de la circulación en dirección al barrio del Real. Otra situación absurda, es seguir manteniendo el semáforo en uso, cuando la mitad de la calle del Hospital Militar, en dirección a la carretera de Alfonso XIII está cortada. El año acaba tal y como empezó.

 

La Iglesia de Cristo Rey se desmorona


Declara Bien y no rehabilites a quién

             El 21 de julio de 2003, la consejera de Cultura Simi Chocrón, declaró y catalogó la iglesia de Cristo Rey, situada dentro del hospital militar de Melilla, como Bien de Interés Cultural. Transcurridos doce años desde esa declaración, el riesgo de derrumbe de la nave de la iglesia es muy elevado. Desde que se cerrara el hospital militar en 2007, el estado de abandono es absoluto, sufriendo incluso un robo en el mes de febrero del año 2012. Nunca se aclararon las circunstancias del suceso, ni qué objetos se robaron. Al menos existe la constancia de que el Ministerio de Defensa, al que le pertenece por titularidad la iglesia de Cristo Rey, realizó un completo inventario de lo existente en el templo en el momento de su cierre. de lo desaparecido con anterioridad nunca se sabrá nada.

              Tras más de 7 años de abandono, el arbolado que rodea el templo, ya convertido en selva, en todo el terreno del que fuera el complejo hospitalario militar, amenaza con sus raíces y ramas al templo. La cruz trasera y el basamento sobre el que se sustenta se encuentra completamente fracturado, y puede desmoronarse en el próximo temporal o vendaval que azote a la ciudad. El muro sur presenta también grandes grietas y desconchones que se repiten y multiplican por todos lados. La cruz que se eleva sobre la espadaña de la fachada norte, también está agrietada. El estado del edificio, inaugurado y bendecido el 23 de octubre de 1942 está ya muy cercano a la ruina.

                  No podemos decir nada de lo que ocurre en el interior, al que nadie ha tenido acceso desde el año 2007, salvo para una boda que se celebró allí, y para las investigaciones policiales relacionadas con el robo del año 2012. La situación exterior es de ruina y de abandono, como todo en la ciudad.

Hospital Universitario, crónica de una paralización


             Cuando escribimos la primera vez sobre las obras del nuevo hospital de Melilla, un 18 de noviembre de 2011 *, se llevaban ya trabajadas 688 jornadas de trabajo. Eso fue dos días antes de las funestas elecciones generales del 20 de noviembre.  Cuando se paralizaron las obras del hospital, en el mes de abril ** de 2012, el nuevo gobierno de la derecha popular, todavía negaba la evidencia (se puede repasar la hemeroteca), y solo admitió la paralización  por motivos técnicos apenas unos días mas tarde. Desde entonces y cada vez que se acerca una convocatoria electoral, hablan de la inminente reanudación de las obras.

            El plaza de ejecución de las obras era de 39 meses y el presupuesto estaba ya librado, por lo que de haber continuado en los plazos previstos y ya establecidos, la obra civil, o sea, el edificio, debería haber estado concluido a finales de ese año, 2012, o en los primeros meses del 2013.

                          1200 días, 44 meses de paralización

          Esta es la cifra exacta del retraso de la obras desde que fueron paralizadas en abril de 2012. Tres años completos de retraso en una de las obras más necesarias para la ciudad de Melilla. En todo ese tiempo, se han tirado varios millones de euros en los suelos de la ciudad, en obras absurdas, en semanas náuticas que solo disfrutan 30 embarcaciones, en eventos, en promociones de las playas, en turismo de cruceros que ya no llegan, en los mejores contratos marítimos de la historia, en los gobiernos con más cargos y oneroso de toda España. ¿Podría preguntar alguien cual es la cifra pagada por traslados para tratamientos médicos, que paga el INGESA (Instituto de Gestión Sanitaria) y que deben realizarse en Málaga). Muchas de esas consultas, derivaciones y tratamientos, podrían realizarse en la ciudad.

       Volvemos a recordar, que a la empresa constructora del edificio Magna Melilla se le adelantaron 11 millones de euros, por 700 plazas de aparcamientos públicos, de las que todavía no se ha recuperado un solo euro. En estos 1200 días, 44 meses, 3 años y medio de paralización, podría estar completado el edificio y equipadas y operativas algunas de sus áreas. Cuando se reanuden las obras,  algo que ya no ocurrirá con este gobierno, espera un año para completar la obra del edificio, que podría haber estado ya concluida. Luego quedará el acabado interior, las instalaciones de agua, eléctricas, la división interna y la equipación y dotación de las áreas. Antes del año 2020, ni un solo melillense habrá traspasado sus puertas para recibir allí tratamiento alguno, aunque sea de medicina general. El daño provocado es inmenso e irreparable, y tiene responsables.

                    Pérdidas de agua dentro del edificio del nuevo hospital

           La derecha popular gobernante, para tapar su responsabilidad, y enmascarar el hecho de que abandonará el gobierno sin haber reanudado las obras, se ha agarrado a dos clavos ardiendo, el de la modificación del proyecto original (un proceso normal y que tuve que ser realizado en la rehabilitación de las obras del antiguo hospital de Cruz Roja), y en las presuntas irregularidades en la adjudicación de la obra la empresa que finalmente se hizo cargo de ellas. Son dos cortinas de humo.

                  La obra, abandonada desde hace más de tres años, se deteriora. Al pasar por allí esta mañana se sentía una pulsación, y luego claramente un goteo de agua. En principio se podía pensar en alguna balsa que se podría haber formado tras las últimas lluvias, pero la observación atenta hace pensar en alguna conducción de agua, oxidada, que deja escapar agua  pulverizada y de forma rítmica. Es muy difícil fotografiar el agua así, pero al final se puede mostrar el deterioro de la obra.

                   Recientemente se han  celebrado los 25 años del Hospital Comarcal, y por ningún lado se ha escuchado que fue una obra realizada durante un mandato socialista, únicos periodos en donde se han llevado a cabo infraestructuras para el desarrollo de la ciudad. Ahora, en esta obra, que también es cosa suya, o no saben explicar los motivos de la paralización, o es que no les dejan. Solo se escuchan las cortinas de humos de los populares, cuando la realidad es que en cuatro años, no han sido capaces de mover un solo ladrillo.

        Notas:*https://elalminardemelilla.com/2011/11/18/hospital-universitario-de-melilla/.**https://elalminardemelilla.com/2012/04/18/hospital-universitario-de-melilla-2/