«Todo por la obra»


       Lo insólito se adueña de Melilla, en estado de obra permanente

      El lema es «Todo por la Obra», da igual que esté triturado el 100% del asfalto en Melilla, da lo mismo que una calle se abra hasta 3 veces consecutivas, con el consiguiente derroche de dinero que eso supone y el aumento exponencial de molestias al ciudadano. La descordinación entre Consejerías parece  absoluta y la imagen que ofrece el Gobierno Autonómico de Melilla, está en el mismo estado que sus calles, osea, agujereada. Que todos/as  pertenezcan al mismo conjunto no quiere decir que lo parezca.

     La obra lo es todo, realmente es lo único que hay. La obra no se detiene ante nada. A veces parece que es la misma obra siempre. Se acaba una obra y luego todo está en peor estado que antes. No da tiempo a reparar el asfalto, o el enlosado de cemento. Todo está lleno de cicatrices, de fracturas, de parcheo infinito. No hay una sola acera en la que no se aprecien al menos tres obras anteriores. El estado de la señalización vial, que en la mayor parte de los casos hay que adivinarla. Todo es un mosaico de obras y «los obreros» empleados en las mismas, no son tanto como podrían sugerir las cantidades invertidas.

      Llega do todo a este punto, ya a nadie extraña que se inicie una zanja con el coche encima, como la de esta fotografía, en la calle Tte. Casaña. Yo creía que eso de rodear un coche  y dejar la marca en el suelo, era cosa del «correcaminos», nunca de una obra real. La imagen, enviada por la colaboración ciudadana, refleja algo, que no creeríamos si solo nos lo contasen. Hemos llegado al punto en el que ya tenemos que ver para creer, porque ya nada resulta demasiado extravagante para no ser cierto.

        El Alminar de Melilla ha acudido esta tarde a ver la calle y la obra en cuestión. Ya no estaba el coche, quizá lo devoró la zanja, o aprovechó el hueco para hacerse «una ITV». En cualquier caso, si salió de allí, no quiero imaginarme como.

Una casa en serio peligro


                   

     El incontenible avance del Moder-ruinismo

         Este inmueble se alza sobre la calle del Capitán Viñals y no es visible desde la propia calle, dada la altura y estrechez de la calle. Sin embargo, si se la ve desde la calle del General Margallo, se observan claramente las profundas grietas de la fachadas y sobre todo, el claro y peligroso desplazamiento del muro. Lo que no se puede entender es cómo lo que observa el ciudadano, no lo ven los servicios de vigilancia de la Consejería de Fomento o a la que correspondan todas estas cosas.

      Esto es  el epicentro del modernismo en Melilla, el espacio que supuestamente deben visitar los turistas. Edificios nuevos conviven con otros que ya deberían estar demolidos. Edificios magníficamente rehabilitados comparten la manzana con otros en deteriorado estado. Urge catalogar el estado de los inmuebles, tanto para su rehabilitación, como para su derribo.  Las casas no van a aguantar así mucho tiempo más, esta tiene un peligro inminente, aunque ahora mismo sólo sea visible desde cierta distancia.

           Habría que tener destinada una línea de crédito de rápido y fácil acceso para las rehabilitaciones, dependiendo de la gravedad del estado del inmueble. Agilizar los trámites, simplificar los procedimientos para pedir las subvenciones y elaborar, de no existir, un reglamente que permita al Ayuntamiento ordenar las obras a los propietarios. Melilla se cae a pedazos. Lo viejo convive con lo nuevo, en una simbiosis que puede romperse en cualquier momento.

La terraza del Garaje Estrada


      

              El foco de todas las inmundicias

 Lo denunciamos por primera vez el pasado 3 de octubre de 2011. Han pasado ya cuatro meses y a «la basura», la inmundicia, los excrementos de perros, se añaden ahora las aguas estancadas y putrefactas. En cuanto aprieta un poco el sol, el olor de los orines se vuelve insoportable. Justo enfrente, cruzando sólo la carretera de Alfonso XII, está la Dirección General de Sanidad. Justo al lado el centro de salud del Barrio de La Victoria. Todo rodeado por las calles de La Salud y del Doctor Fleming.

      Un lugar perfecto para permitir esta acumulación de basura y de porquería, en un estado de infección permanente. Por todos lados hay viviendas, en el límite, un parque infantil, pero en Melilla ya nada importa. Si se denuncia es peor, se resisten más. Debajo está el garaje de Estrada. Es uno de los contratistas de obras más conocidos de Melilla. Si todo es propiedad suya, incluido este espacio, debería exigírsele su limpieza inmediata, y sobre todo su mantenimiento.

         Hay varios barrotes rotos, o serrados. Por allí entran los sin techo a dejar todo tipo de basuras, y  a organizar sus botellones del submundo, pero también, innumerables vecinos de  las inmediaciones, para llevar a «evacuar» a sus perros. Es uno de los espacios más degradados de la ciudad, pero también una de las zonas más insalubres. ¿ Hasta dónde pueden llegar las cosas en Melilla?.

 Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/10/03/barrio-de-la-victoria-espacio-homeless/

La Ley del poste, en Melilla


     La tercera Ley de Newton, también conocida como el principio de acción- reacción, dice que: » Si un cuerpo A (coche) ejerce una acción sobre otro cuerpo B (poste), éste realiza sobre A otra acción igual y de sentido contrario. Osea, la Ley del poste, preferentemente  de GASELEC, aunque también puede ser de Telefónica.

      Desde que en el último mes de julio rompí el faro trasero de mi coche intentando aparcar en Cabrerizas, sin haber tenido en cuenta la Ley del Poste, no he parado de ver postes en situaciones peligrosas y susceptibles  de impactar contra ellos, a lo largo y ancho de Melilla. Da igual la zona, están en todos lados, desde Cabrerizas, hasta el Tesorillo, o desde el Real hasta Ataque Seco, incluyendo también Héroes de España o el Rastro.

     En un principio me pareció ver una tímida reacción, pues me pareció que se estaban repintando los postes, e incluso señalándolos con chapas, para distinguir así los de Gaselec de los de Telefónica. Luego todo, como siempre en Melilla, se detuvo y pasó al olvido. He perdido la cuenta de cuántas fotos he hecho de postes, en cuántos barrios, o cuántas entradas he subido a El Alminar sobre este asunto.

       Este poste brutal y otros cuantos más, están instalados en El Tesorillo, en la calle Cabo Noval y todas las adyacentes. Nadie todavía ha sido capaz de decir, si la normativa de postes exige colocarlos en una determinada situación, o si se pueden instalar en medio de una vía pública, o lanzarlos como en determinado deporte escocés, llamado «lanzamiento de cáber».

¿Puente levadizo en el Parque Forestal?


           Cuando había dinero, el Parque Forestal ya sufría un envejecimiento y un deterioro considerable, pese a no llevar inaugurado mas de 5 años. Ahora que todas las partidas de mentenimiento se van a reducir prácticamente a cero, lo que le espera a este Parque estará muy próximo al deterioro absoluto. Hay que tener en cuenta que es un parque vigilado permanentemente, por lo que la excusa del vandalismo apenas cubrirá un 10% del deterioro.

         La casi totalidad del ese rápido envejecimiento se debe a un pésimo diseño, a que es un decorado y a que  no se respetó la antigua obra científica de La Granja Agrícola, con casi un siglo de verdaderos estudios ambientales y de cultivos. El terreno es falso. Está compuesto en su mayor parte de grava y de escombros. No se respetó ni siquiera el suelo aterrazado anterior, ni las hileras de árboles cortavientos. No se respetó nada y lo peor, es que los tiempos del derroche ya no van a volver nunca, porque nunca jamás va a volver a existir esa cantidad de dinero para malgastar. el dinero que se ha tirado, tirado está y la situación ya es irreversible.

        El terreno se desplaza y se mueve con las lluvias y está provocando el deterioro de todas las sendas y veredas. La madera se hincha con el agua y está desplazando los pasamanos de los puentes. Aparte, el metal se oxida y está dejando holguras que han convertido esta barandilla, en un puente levadizo. La situación es peligrosa. Pueden caerse niños y mayores al agua. Las papeleras están desapareciendo. Todo está empezado a dejar de existir. En cinco años, aquí no quedará nada.

           Esta barandilla está completamente vencida. El arco de desplazamiento es muy grande. Está prácticamente a punto de volcar. Cualquier niño la puede tirar o venírsele encima. Hace no mucho estuvo rodeada con un precinto. Ahora solo le espera venirse abajo en cualquier momento.

Mezquita Central, el triángulo negro


          Los alrededores e inmediaciones de la Mezquita Central de Melilla no son un lugar tan seguro como pudiera pensarse. El triángulo que conforman las calles: Infantería, General Weyler y Alférez Camilo Barraca, se han convertido en un punto negro de seguridad en la zona. Aparcar allí el coche es una seria opción para sufrir un robo en el interior del vehículo. Cualquier cosa que se deje uno dentro, incluso una silla de niño para coches, es un objeto de deseo para los ladrones.

             Todos los vecinos de la calle Infantería han sido objeto de algún robo en sus vehículos. La puerta principal de la Mezquita Central fue víctima de un robo hace apenas un mes. En esa ocasión, los ladrones se llevaron la antigua y pesada cerradura de la puerta. Hace algunos años, la zona era un punto de menudeo de drogas, y como tal fue denunciado a la policía, que actuó durante un tiempo. Por esas y otras denuncias, la Ciudad Autónoma instaló allí «un punto de información » de la Policía Municipal, que parece no haber disuadido en nada  a las actividades sospechosas que se llevan a cabo en la zona.

           Parece que esta situación, la del menudeo ha vuelto a reproducirse, lo que ha hecho aumentar la inseguridad en las inmediaciones. Estos pequeños robos se suceden constantemente, para obtener dienro rápido con el fin de comprar «papelinas» o cualquier otra cosa que allí se venda. Se da la circusntancia de que la calle Infantería es la única en donde pueden aparcar los trabajadores del centro educativo situado dentro de la mezquita, o los componentes del Consejo religioso musulmán, o incluso algunos alumnos. No hay casi nadie que haya aparcado allí y no haya sido objeto de algún robo.

Nota: El pasado diciembre, publicamos una entrada en El Alminar, en la que dejábamos constancia de un coche que había ardido en la calle Infantería.

https://elalminardemelilla.com/2011/12/08/incendios-en-melilla/

La digitalización del Telegrama del Rif


                       Todo para La Nomenclatura, pero sin el pueblo

       El Telegrama del Rif está digitalizado por la Ciudad Autónoma de Melilla, o lo que es lo mismo, con el dinero de los ciudadanos, desde 1904 hasta 1955.  Cada año digitalizado pasa inmediatamente a La Consejería de Cultura, que lo distribuye a la Biblioteca Pública, a otras Instituciones culturales y  por supuesto a la nomenclatura. Desconozco a qué entidades culturales o públicas, además de a La Biblioteca , se les reparte un ejemplar anual de El Telegrama del Rif digitalizado. Desconozco si realmente se le reparte a alguna entidad.

           A los que seguramente se les reparte año a año y copia a copia, es a los miembros de la nomenclatura cultural de Melilla, en una cantidad que puede redondear el medio centenar de personas o incluso el doble. Esta copia que presento en la fotografía, es de la edición para la nomenclatura. Sobró una copia y aunque  ya no me acuerdo como, llegó a mis manos. Una migaja de lo que ellos se reparten.

                       El problema de investigar en Melilla

     Si se quiere investigar en nuestra ciudad, hay que armarse de paciencia, de lápiz y papel o dejarse los ojos en las infames copias microfilmadas, que ya casi nadie utiliza. Si se quiere una copia de un determinado año de El Telegrama del Rif y llevársela a casa, pagando un canon, es imposible, porque ni siquiera está contemplado en el reglamento de funcionamiento de la Biblioteca Pública. Toca lápiz y papel y dejarse día enteros revisando hoja a hoja. Es una situación absolutamente insólita, incalificable y humillante para el ciudadano. No quieren hacer las cosas de otra manera.

         La otra vía posible, es como dice Imparcial, dirigir una carta a la Todopoderosa Consejera de Cultural y que tenga a bien autorizar la copia, graciable, de un año específico. Lo normal es que digan que: No.

       Yo utilicé ambas vías. Me dijeron que no en ambas. En la Biblioteca me dijeron que No,  porque no está contemplado en el reglamento y en la Consejería me dijeron que No, porque no está contemplado en el reglamento. Así que cuando puedo y dispongo de tiempo, me voy a  la sala de investigación de la Biblioteca Públicay allí me siento a pasar páginas y a fotografiarlas con mi cámara digital.  La prueba de que la nomenclatura dispone de todos y cada uno de los años que se han digitalizado, es la fotografía que ilustra esta entrada.

    Nota:    Ya hemos contado casi todo. Esperamos al debate.