Las carreras de los autos locos


                                    Nuevo vial del Parque Forestal

    Se ha creado una zona de sombra en la ciudad, una zona que dará problemas a medio plazo y que ya empiezan a intuirse. Es un área idónea para el botellón y en verano veremos en qué se convierte. No fue una buena idea dividir el Parque Forestal en dos mitades. Se podría haber hecho, pero con una zona de tierra para los paseos o con un área para la circulación en bicicleta.

     De momento la espectacular rotonda, probablemente la más grande Melilla, está sirviendo para carreras de vehículos y para zona de derrapes a alta velocidad. En los dos últimos días que he ido al Parque Forestal y he aparcado en el nuevo vial, he podido observar como se va asentando cierto tipo de «marginalidad», y eso que mi hora de retirada es la infantil, la de las 9 de la noche en vísperas de fiesta.

    Los dos días que he aparcado en la rotonda de la puerta Oeste del Parque, he podido ver como vehículos, uno de ellos un mastodóntico todoterreno, circulaba a velocidades endiabladas por la zona. La carrera se inicia en la primera embocadura, la que conecta con la carretera del aeropuerto. En ese punto se inicia la salida haciendo chillar las gomas pisando embrague y acelerador a la vez. Cuando se suelta el embrague, el rugido del motor intimida y la velocidad a la que se gira por la rotonda en dirección al segundo tramo de la pista es de al menos 100 km/h o más, hasta la siguiente, que es la rotonda en la que se asienta el depósito de aguas de la antigua Granja Agrícola.

      Imagino que los tramos son cronometrados.  Se intuyen  los problemas que van a surgir. Nuestros gestores a lo suyo, a leer la propaganda, o a esperar que desde El Alminar, La Otra Melilla, o Esto es de Película, les advirtamos de los problemas, sin obtener nada a cambio y ganándonos la inquina de todos. Al final han convertido una zona familiar en un entorno hostil. Son los émulos de : «Need for speed» o «Burn Out».

 

Melilla, pescaderías en la calle


      

             La ciudad real, la otra melilla, se abre paso ante  los ojos de los ciudadanos, día a día. Todos vemos lo que nadie refleja. Todos sufrimos una ciudad que no está en los folletos. El Mercado Cental languidece, se deshace, cada día cierran más y más puestos legales, que pagan sus contribiciones, sus impuestos, que mantienen a familias melillenses. Las causas y las explicaciones puende  ser varias.    El caso es que en la calle, a escaso 20 metros del Mercado, a 50 metros de la oficina de la Policia Local del Rastro, se pueden comprar gambas y cañaillas  en la calle García Cabrelles, justo al lado de un Supermercado.

           Esto es una zona turística. En ninguna ciudad de España, en ninguna ciudad de Europa, y de la mayor parte del Mundo, se puede comprar pesacado en la calle. Para ver algo semejante hay que ver los reportajes de TV2  y ver los mercados de Senegal, Tanzania, Kenia o de las zonas más depauperadas del Planeta.

           Y esto sucede en las misma narices del Mercado Central, que si uno sube hacia la Plaza del General Martínez Campos, entonces lo que se ve allí son auténticas pescaderías en el suelo. Ocurre que el trayecto más largo que hacen los miembros del Gobierno de Melilla, es el recorrido que media entre el Palacio de La Asamblea y una céntrica cafetería, en donde se reunen todas las mañana. La imagen es más parecida a la película de Berlanga: «La escopeta Nacional», que a cualquier otra cosa.

               Pescados de corte, lenguados, jureles, sardinas, rape, boquerones. todo se vende en el suelo. EL olor de la zona, en donde allí mismo se corta y limpia el pescado, inunda las pituitarias en el mes de marzo. Cuando entre el calor a partir del mes de mayo, lo que se dejará sentír en las inmediaciones será sencillamente el asco. La higiene no existe. la insalubridad es máxima. Esta es la gestión que tenemos en Melilla, la real. La otra no se la cree nadie, sencillamente porque no existe. El resto es propaganda, pero viven de ella y para ella. En eso son magos, la manejan como nadie.

Pablo Milanés: Concierto interruptus


 

             ¿ Quién y por qué se mantuvo la cola de Kursaal ?

    Las colas del Teatro Kursaal me están dando los mayores sinsabores posibles, sin embargo, están resultando una fuente de noticias para El Alminar. En diciembre pasado me chupé cuatro horas a la intemperie para solo conseguir unas entradas de gallinero (anfiteatro), para el concierto de Raphael. La recompensa fue que  al realizar unas fotografías al azar de la cola, tuve la suerte de que en ellas captara la imagen del Presidente Imbroda en la misma. Su sola presencia o la mención de su nombre garantiza al menos 500 visitas. La noticia de la presidencial presencia me hizo rebasar por primera vez la frontera del medio millar de visitas.

   El pasado lunes acudí de nuevo a la cola del Kursaal para comprar unas entradas del concierto de Pablo Milanés. Esta vez estuve solo dos horas a la intemperie y expuesto al frio ambiente, pero ni siquiera conseguí entradas. Tampoco las consiguió nadie, porque el cantautor cubano había sido objeto de una operación de hernia, y había cancelado toda su gira en España. El dato era perfectamente conocido por las autoridades de Cultura desde al menos dos horas antes de la apertura de taquillas (18h 00), quienes sin embargo decidieron continuar con la farsa del posible concierto en una fecha posterior.

         Lo sabían perfectamente y de hecho ya no vendían entradas, porque el concierto estaba cancelado, no solo en Melilla, sino en España entera. La farsa consistió en  anotar los nombres de todos los que estábamos en la cola, con número de teléfono y DNI, para tener un supuesto derecho de preferencia en un ulterior concierto. Un despropósito en toda regla, aunque no pongo en duda que llevado a cabo con un buena intención. Quizá tuvieron miedo de un posible encrespamiento de la gente ante la cancelación del concierto, algo improbable, porque los que estábamos allí eramos gente de orden (rojerío, progres, castristas incombustibles, socialistas), entre los que destacaba la presencia del ex delegado del Gobierno Gregorio Escobar. No imagino  yo al anterior representante gubernativo organizando un disturbio callejero.

       Quizá si el concierto suspendido hubiese sido de Obus, Barricada o Leño, hubiese habido que plantearse otras medidas, pero a los que allí estábamos, con que nos hubiesen dicho que el concierto estaba suspendido y que volviésemos a la cola dentro de tres meses, nos hubiesemos conformado. Yo me hubiese ido a tomar un café y habría evitado pelarme de frío nuevamente, a las puertas del Kursaal.

        No entiendo que no hayan ofrecido la más mínima explicación por este desafuero y no entiendo que la única crítica aparecida en la prensa, fuese por la única medida realmente acertada, la de limitar la venta de entradas a 4 por persona.

Residencia Militar de Melilla


           

 

               Arruinada, abierta y a merced de todo

     Esta antigua Residencia Militar, se encuentra abandonada, en estado de ruina total, abierta y a disposición de quien quiera hacer uso de ella, que de hecho lo hacen. En días atrás, y mientras comentábamos supuestas «casas encantadas» en Melilla, un colaborador nos informaba de que había visto gente en su interior, pese a estar cerrada por todos lados. Hasta ese momento sólo me había limitado a tener almacenadas algunas fotos de su fachada. No había sentido nunca el interés de fjarme en ella con detalle, sobre cuál era su estado real y si era posible acceder al interior de la misma. El colaborador que firma como «jesús» (no confundir con Jesus), dió en días pasados la señal de alerta y hasta allí acudió El Alminar.

         La situación del histórico inmueble es dantesca, está completamente arrinado y saqueado, lleno de basura y abierto por su parte trasera. Se puede entrar en él por cualquier lado y parece constituir un claro refugio de «personas de la noche», aparte de un grandísimo foco de inseguridad ciudadana para toda la zona.

     El edificio ha sido responsabilidad del Estado hasta la pasada primavera, en la que se cedió al Instituto Victoria Eugenia, por tanto, nos encontramos ante algo de lo que no tiene culpa alguna el Gobierno Autonómico, y esto ya sí constituye una novedad digna de ser reseñada. En un principio se pensó en la Comisión Islámica de Melilla, pero no se sabe porqué motivo no llegó a cuajar esa cesión,  y constiuyó uno de los motivos para la ruptura de la alianza electoral entre Coalición por Melilla y los socialistas.

          El estado de abandono y ruina es lamentabilísimo. Nunca podré entender el porqué las casas y las cosas tienen que llegar a estas situaciones límite en Melilla, una ciudad en donde el Patrimonio se arruina de modo inexorable. La Residencia Militar, asignada al Instituto de Formación Profesional, es ahora mismo una carga casi imposible de levantar. Habría que gastar una cantidad ingente de dinero en evitar su desmoronamiento y no digamos ya, el reacondicionarlo y ponerlo en uso.

       Al final, por no conservar las cosas en su tiempo, se acaba pagando el quíntuple de lo que hubiera costado mantenerlo. Esto es también es una forma de derrochar el dinero de todos. La Residencia Militar, tal y como está, ya no sirve de nada.

    Nota: (1) No acabo de entender porqué tenemos que ser los ciudadanos los que denunciemos estas cosas, cuando hay Consejerías y servicios municipales que tendrían que estar al tanto de estas cosas.

               (2) Obsérvese la paloma crucificada sobre la ventana. Ya había oído hablar sobre ritos satánicos en Melilla. No digo nada mas.

 

El folleto de La Congregación de La Victoria


         Cuando dispongo de tiempo, que no es casi nunca, paso una vez o dos veces al mes por la Iglesia de La Concepción, templo histórico de Melilla y que aloja en su seno a la imagen de la Patrona de Melilla. Los cuatro primeros siglos de historia de Melilla, se concentran en sus muros. Lo que se ve es una pequeña parte de lo que atesora. Hay cientos de imágenes y de exornos votivos. Aparte está el recuerdo personal de haber bautizado allí a mi hija, en un acto familiar que realizamos con toda la intencionalidad posible.

           En días pasados, Imparcial expresaba su queja porque un folleto editado por La Consejería de Turismo, en colaboración con La Congregación de La Victoria, expone una sucinta historia de la imagen de La Patrona Coronada de Melilla, sin que por lado alguno se haga ver, que el texto es suyo. Éste es un gran mal de Melilla, pues nadie cita los trabajos anteriores, y a menudo, se presentan como novedosos, textos e investigaciones que ya fueron escritos por otros mucho tiempo antes.

            No hay nada malo en citar, ni en pedir prestado un texto y luego atribuir claramente su procedencia o autoría. Lo que no puede ser, y creo que es lo que denunció en días pasados Imparcial, es que le pidan un texto, sabiendo todo el mundo en Melilla, que es quien mejor conoce la historia religiosa de la ciudad,  y el que más ha escrito sobre ella, y luego ni siquiera se le mencione en los agradecimientos, o en las colaboraciones. De todos los demás, figuran las fotografías y los textos.

        Dejo aquí constancia de este hecho, porque El Alminar también se hace eco de las denuncias y sugerencias de sus colaboradores y comentaristas. Este es un lugar de todos y para todos.

 

El deterioro del monolito de Monte Arruit


                       Hasta que reviente el monolito

         Ha pasado un mes desde que traje a El Alminar la situación del monolito de Monte Arruit. Ha sido el tema más debatido de la corta pero intensa historia de este «modesto» blog. El tema del monolito llevaba bastante tiempo en la calle, con los artículos de un melillense afincado en Málaga y que escribe en un diario local,  y de un otro blogero de melillense,  Uno de Melilla.

          El deterioro de la placa del monolito va en aumento. La foto de hoy muestra un nuevo daño, un rayón a la altura de la palabra «cruz». La situación es insólita, no se entiende el silencio de las asociaciones defensoras del Patrimonio, no se entiende el silencio de las asociaciones de defensa del patrimonio militar de Melilla. No se entiende la actitud de la Consejería de Cultura, que hace caso omiso de cualquier denuncia ciudadana. Esa piedra es una ofrenda de «El Telegrama del Rif». Estuvo sobre la misma Cruz de Monte Arruit. Estuvo sobre la tierra que cubría los restos óseos de 2996 soldados españoles.

              ¿ Acaso es ahora un monolito políticamente incorrecto ?. Pues podrían aplicarle el mismo criterio a la estatua de Francisco Franco.

          

Jugársela a diario en los cruces


  Este cruce tiene un elevado riesgo, porque siempre hay que atravesar la circulación proveniente de Álvaro de Bazán, y la que asciende del Paseo Marítimo. Sin regulación semafórica tiene un elevado riesgo, porque hay gente que viene «volada» por las calles. Da igual el momento del día en el que se intente, porque siempre llega el tráfico de costado. Eso sí, hay horas de mayor saturación que otras. El problema que tiene es que los «segundos de paso» son los que son, y que generalmente se usa el cruce en dirección Músico Granados, por lo que la embocadura queda saturada enseguida, y se forma una cola que bloquea tanto la circulación que procede de Álvaro de Bazán, como la que sube girando del Paseo Marítimo.  A veces no queda más remedio que el propio coche intercepte parte del cruce. No hay otro remedio si se quiere pasar por ahí.

      El asunto no tiene remedio, porque aunque uno pretenda girar a la derecha y cambiar de dirección en la zona de la Comisaría de Policía, hay que esperar a que la cola que sube del Paseo Ciudad de Málaga evacue hasta el último coche, porque el intento de cruzar de modo frontal, impide cualquier giro. Todo está mal diseñado, porque en esta zona debería haber tres carriles, uno de bajada y dos de subida, de modo que el central fuese para seguir en dirección de la calle Músico Granados y el carril derecho para girar hacia la Plaza de España.

             De esto se da cuenta cualquier automovilista, sobre todos los que por razón de trabajo tienen que usar el coche de modo constante. Para el conductor ocasiona, todo resulta demasiado incómodo y sobre todo, arriesgado.