Los trabajos eternos del río


                                   Los cañizales del río

          La desembocadura del río de Oro lleva infectada décadas sin que parezca haber solución posible. En cualquier otra ciudad se aprovechan las desembocaduras de los ríos en zonas urbanas,  para crear paseos o zonas de esparcimiento, o simplemente, cuando se mantienen limpias y en buen estado, como pequeñas albuferas o humedales, en donde reposan las aves, y en donde habita la fauna. Hace años que ya no hay peces en la desembocadura del río, ni tan siquiera ranas, ni se acerca por allí ave alguna. Todo es barro, cieno, fango, mosquitos y aguas descompuestas.

              Todo es un trabajo tortuoso y baldío. Cerrar la desembocadura para impedir que las aguas negras lleguen hasta la bahía melillense y contaminen el agua un poco más. Unos trabajos repetidos, como condena, año tras año, sin resultado alguno, en una lucha imposible y baldía contra la naturaleza.

 

 

Los árboles ceñidos del Real


 

    La visión de árboles con ceñidores metálicos es desoladora. La poda severa a la que se ven sometidos los cinamomos del barrio del Real, en las calles del general Villalba y de Las Infantas de España,  hace que su tronco se seque, con el consiguiente riesgo de caída o fractura del tronco. Cada dos años la devastación de la empresa Talher pasa por allí y cercena las ramas principales, con el consiguiente daño para el árbol. Los troncos resecos están llenos de muñones que antes fueron ramas.

     Cada vez con menos fuerza, el árbol intenta regenerarse y crecen nuevas ramas, pero a costa del tronco, convertido casi en leña. La situación es tal, que ya hay media docena de árboles con ceñidores. Otra media docena de ellos ya ha sido talados en la calle Villalba. Los árboles perdidos no se recuperan. Se necesitan dos décadas para que un cinamomo, o una acacia alcance este grosor y este volumen de sombra. Llega el calor y la poda prosigue de manera implacable. No hay respiro ni frescor alguno en las calles. todo empieza a ser intransitable. En los poemas de Machado era el rayo lo que secaba el tronco de un olmo. En Melilla es la empresa encargada de cuidar y mantener la vegetación, la que suple la acción del rayo.

        Al cinamomo se le denomina como el árbol del paraíso. En Melilla es la visión del infierno.

Melilla: Una, Grande y Libre


              Limpio. Lo han dejado completamente limpio y refulgente del color malva que lucía desde 1999. Unos dicen que es un legionario, otros que un soldado, y algunos, tras estudiar la bandera afirman que es un requeté. Nada se sabe, porque en la prensa de la época no sabían ni como llamarlo. Monumento al ejército y soldado es todo lo que fueron capaces de definir. La imaginación, la inteligencia y la cultura no estaban del lado de Franco. La fuerza bruta sí, como les dijera en la cara el español más valiente de la historia, Don Miguel de Unamuno.

             Han quitado cuatro chapas, la placa del 17 de julio y con eso creen haber cumplido con la misión de desfranquistizar el monumento. Solo dejamos constancia de que han limpiado el monumento y el soldado con el león hispano. Deben pensar, que el lema de «Una, Grande y Libre», no es una fascistada como la copa de un pino. El Gran terremoto del día 25 de enero tiró abajo la G de Glande. Algo es algo.

 PD: Como no distinguen el blanco del negro, han retirado el dragón de la parte baja del escudo de Melilla, que es un símbolo de la ciudad.

 Nota: http://www.requetes.com/

Noticias que no son


      Hace dos semanas escribíamos sobre las cosas que no suceden, que son todas aquellas de las que no se habla, aunque se vean. Las noticias que no son, serían aquellas que suceden, pero de las que nadie se molesta en escribir, bien por desidia, o simplemente por falta de interés en escribir sobre hechos, aparentemente aislados, pero que pueden tener relación entre sí. Relacionar hechos con cosas no es nada fácil. Es una labor metódica de observación, en puntos diferentes de la ciudad, en días distintos y con objetos cuyos puntos de ignición son muy diferentes.

     Desde hace mucho tiempo, la proximidad de una nueva lista de planes de empleo, que casualmente coinciden con periodos electorales, incendian los ánimos, y provocan combustiones espontáneas, ya sea de un coche, un contenedor de papel, e incluso una papelera vieja.

       Alguien comunica su intención de publicar una lista de beneficiarios de algo, e inmediatamente empiezan a aparecer cosas quemadas. En realidad, lo único que podemos afirmar, sin temor a equivocarnos es: aquí ha ardido algo. El resto es interpretación y arriesgarse.

       Nota:https://elalminardemelilla.com/2016/04/29/cosas-que-no-suceden/

El mazacote y la bañera


                               ¿Bancos o fuentes luminosas?

         ¿Bancos o fuentes luminosas?. Esta es la pregunta que se hacen todos/as  los ciudadanos/as melillenses cuando pasan por la interminable obra de la plaza Héroes de España. ¿Se pretende ocultar el monumento franquista o enaltecerlo?. Si son bancos no se sentará nadie, porque en esa plaza los rayos solares caen de manera inmisericorde y no se barrunta que por allí se instale algo de sombra. Si son fuentes luminosas se convertirán en un mamotreto más y encharcarán la zona en los días de viento.

               Sea cual sea su función, son enormes pegotones de cemento. Un espacio diáfano y ganado al tráfico ha sido ocupado por barreras que dificultarán el tránsito. Está claro que lo que lo que se pretende es blindar el feo monumento fascista y sus «sigmas nazis» de las alas del águila. Nadie deambulará por allí. Quedará al margen del tránsito ciudadano.

                 En 1990, Gonzálo Hernández, el alcalde peor tratado por la historiagrafía de la ciudad, remodeló el paseo central del Parque Hernández e instaló una fuente en su intersección central. La prensa de la época le dedicó una campaña salvaje, y la calificó como una bañera. La renacida y crecida oposición popular, secundó una campaña que solo puede ser calificada como cerril, y prometió el derribo de la fuente en el momento que tomara el mando del gobierno municipal. Algo que efectivamente hicieron.

                  En esta ocasión, solo había que haber demolido el monumento. Crear una zona ajardinada,  con abundante sombra, y sobre todo diáfana. La sensación actual es de un espacio apelmazado. No se ha buscado un futuro de concordia, nombre que debería llevar la nueva plaza, sino que se ha dejado encendida la semilla del desacuerdo, al dejar ese monumento en pie, que es lo que pretendió Falange al crearlo, con su estética fea y agresiva . Les sigue dominando el rencor hacia los vencidos.

             Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/05/22/la-fuente-del-alcalde-gonzalo-hernandez/

La oportunidad perdida


           En Melilla todo existe hasta que se pregunta por ello. Es posible descargarse colecciones completas de periódicos y revistas de la Biblioteca Nacional, incluso de la homóloga de Francia, pero no es posible tener una copia digital de un determinado año del Telegrama del Rif. Se puede acceder a catálogos digitales con fotografías de cualquier parte del mundo, pero es imposible  acceder a catálogos fotográficos de la ciudad, que no sean los comunes que circulan por las redes sociales. Se da también la circunstancia de que los archivos personales, están más nutridos que los públicos y repletos de materiales inéditos. Se pueden obtener decenas de fotografías de excavaciones arqueológicas de cualquier lugar de España, pero ni una sola del «muerto» hallado en el 4º Recinto defensivo de Melilla, que se protege cual si fueran las fotografías de los extraterrestres estrellados en el desierto de Arizona.

                El resultado de una búsqueda individual y libre suele acercarse al cero absoluto, un concepto que existe en el plano teórico, pero que es imposible alcanzar de modo físico. En el cero absoluto, la energía del sistema es la más baja posible, y el movimiento nulo.

                    Cuento esto por una experiencia vivida recientemente, en la que me negaron la existencia de unas fotografías que ya tenía, y que me habían ofrecido como muestra hace dos años, al interesarme por ellas en el momento presente. La disponibilidad de los trabajadores que atienden es máxima, pero el resultado suele ser infructuoso, debido quizá a que existen «máximas no explicitas», de no facilitar o reconocer la existencia de cierto tipo de materiales. Una de esas fotografías muestras el sector remodelado, en el tiempo actual, de la plaza Héroes de España, tal y como se encontraba en el pasado, década de 1930. Lo fotografía muestra un espacio diáfano, que no rompía la armonía de la avenida principal de Melilla con sus calles adyacentes, algo que sí hace el feo mamotreto franquista, que el Gobierno de la ciudad ha decidido mantener en su posición.

                       El monumento lleva rompiendo la línea estética de la avenida, desde 1941, en que fue inaugurado. Ahora se ha remodelado la plaza, pero manteniendo el desproporcionado adefesio  franquista. Para colmo, en vez de crear un espacio diáfano y armónico, se han añadido unos enormes bancos o futuras fuentes (existen dudas sobre qué función realizarán), que rompen el espacio arrebatado a los vehículos y crean una sensación de apelmazamiento, relacionado eso sí, con la brutal estética fascista del mamotreto, dicen que diseñado por Enrique Nieto.

                       Es una oportunidad más, perdida por la ciudad de Melilla para crear entornos agradables, armónicos y de futuro para los ciudadanos/as. Los gobernantes de la ciudad, siguen mirando hacia un pasado extinto y que representa a unos pocos, en vez de crear una imagen de futuro, con elementos comunes, y que represente a todos y todas. Otra fotografía, difundida en internet, muestra la desproporción del mamotreto, con respecto a la plaza remodelada, y que se adueña del espacio existente. No sabemos si será demasiado pedir, que también se busque un nuevo nombre para la plaza, aunque esto parece lejos de los alcances de mira que predominan en este tiempo presente.

Cosas que no suceden


           Si no hay observador, no hay hecho observado. Para que algo exista debe darse cuenta de ello. A veces, las cosas suceden tan rápido, que no da tiempo a escribirlas, o incluso suceden tantas veces, que ya no se distingue unas de otras, o incluso parece la misma, o no haber sucedido nunca.

              Para hacer una rotonda en la plaza del 1º de mayo, en donde está el demonio Crono, se arrancaron árboles hace mucho tiempo*, y dimos cuenta de ello. Luego los árboles fueron trasplantados y murieron **, y también lo escribimos. Parece que siempre escribimos sobre lo mismo, pero no, porque se trata de acciones diferentes, muy separadas en el tiempo.

            Hace no demasiados días volvieron a reponer los árboles del lugar en donde fueron colocados,  tras ser arrancados de su antigua posición en la calle Duquesa de La Victoria. Aquellos árboles trasplantados murieron, y la acera estuvo meses sin los ficus. Ahora han vuelto a colocar allí dos ejemplares, procedentes de algún lugar indeterminado. Tras varios días asentados en el lugar maldito, parece que seguirán la misma suerte que los anteriores.

            Un edificio histórico de un siglo de antigüedad (con un bello voladizo de artesonado de madera), que han conocido generaciones enteras, desaparece en una semana y ya nadie se vuele a acordar de él. Hay árboles que no se reponen nunca de esas podas y talas salvajes; y edificios de los que nunca más se vuelve a saber.

            Notas:*https://elalminardemelilla.com/2014/02/03/los-arboles-sobrantes/; **https://elalminardemelilla.com/2014/05/25/la-vision-de-los-arboles-muertos/