La fuente del alcalde Gonzalo Hernández


 

          La increíble historia de la fuente del Parque Hernández

       Nada hay más traicionero que la memoria, ya sea propia o ajena, y nada peor que la selectiva. Por eso son muy importante las hemerotecas o el escribir las historias para que nadie las olvide. En sólo una semana, se ha calificado al alcalde socialista de Melilla (1983-1991), de ser el mayor arboricida, déspota, inútil, y prepotente.  Resulta increíble y estremecedora la virulencia y vigencia  del recuerdo hacia Gonzalo Hernández, después de haber visto todo lo que vimos durante el mandato de Ignacio Velázquez, y de lo que seguimos viendo en el de Juan José Imbroda. Algunos no recuerdan lo que escribieron, y quizá tampoco recuerden lo que vivieron. Y digo, para que nadie piense que vengo a recordar el pasado, que tanto las posibles culpas reales o atribuidas, de los dos primeros nombres mencionados, están suficientemente expiadas, y que todo el mundo es merecedor de una segunda oportunidad. Han sido los últimos comentarios enviados al Alminar, lo que me ha llevado a recordar esta historia. Es la historia de una fuente, que todos han creído olvidar, hasta que lo recordemos aquí.

                               La fuente del Parque Hernández  

                 En el Parque Hernández hay en la actualidad 6 fuentes con luces y colores, una de ellas musical, y todo el mundo está encantado y atribuye a Juan José Imbroda la invención*. Es más, las fuentes de colores han proliferado por toda Melilla. La plaza multifuncional de San Lorenzo está llena de música acuática. Pero para hacer justos, hay que recordar que el primero que instaló una fuente de estas características en Melilla, fue el alcalde socialista Gonzalo Hernández en 1990. ¿Qué ocurrió, por qué ya no está?.

                La respuesta es sencilla. La derecha de Melilla de entonces, no sé si era Coalición Democrática o Alianza Popular,  se volvió loca e incluyó en su programa electoral “la demolición de la fuente”.  Animo desde aquí, antes de que la quemen o desaparezca, a que analicen la hemeroteca de aquel año y las declaraciones de nuestros entonces próceres, sobre la fuente. Fue un esperpento digno de Valle Inclán. El caso es que al día siguiente de iniciar su mandato, se obligó desde todos los medios posibles, al recién elegido Ignacio Velázquez a derribar la fuente. Las máquinas retroexcavadoras la demolieron hasta no dejar rastro de ella.

              Hoy me consta que el recién elegido alcalde y luego primer presidente Autonómico de Melilla, quiso, a modo de los presidentes estadounidenses, otorgar un perdón presidencial a los posibles desatinos del mandatario anterior, pero  los sectores más radicales de su partido, se lo impidieron. La derecha extrema era muy dura en Melilla en 1991, e Ignacio Velázquez era un recién llegado, al que luego devoraron los mismos lobos de su partido, con la ayuda de algunos más. ¿Si esto hicieron con una fuente, qué no hubiesen hecho con los nombres de Franco?. En 1999 enviaron a los Tribunales de Justicia a cuatro ciudadanos por pintar de modo simbólico, la estatua del dictador. Nunca antes o después, se ha denunciado a nadie por pintar o arruinar en nuestra ciudad, estatua o monumento alguno.

      Nota: La instalación de fuentes en el Parque Hernández, tuvo precedentes en la etapa franquista. La de Gonzalo Hernández fue conocida como “la bañera”.

    PD: * Es una recomendación para que renueven el repertorio musical de la fuente del Parque Hernández. Nos sabemos de memoria las canciones de Enya y Bonnie Tyler.

 

9 comentarios en “La fuente del alcalde Gonzalo Hernández

  1. El único argumento fue la ira, y el ansia irreprimible de venganza contra Gonzalo Hernández, que sigue manifestándose dos décadas después. Creo que vas a leer de todo con esta entrada. Gracias por estar siempre ahí, Javier y por ser tan rápido en tus respuestas, jeje. Estaba revisando errores, cuando ya había entrado tu comentario.

  2. Le llamaban “La bañera”, era fea y estropeaba la perspectiva del parque. Minucias, comparado con los desatinos paisajísticos, urbanísticos, arquitectónicos, contra el Patrimonio…y fundamentalmente contra el buen gusto.
    Las fuentes musicales me parecen terroríficos atentados contra la paz que debe reinar en un Parque, donde el silencio solo debería ser roto por el canto de los pájaros o la música en vivo. Son horteradas.

  3. Hemos colocado la historia en su sitio. La fuente primitiva tenía hasta el escudo de la ciudad. El tardo franquismo y sus inventos históricos, fue la época más destructiva para la historia de Melilla. Borraron el pasado por donde quisieron.

  4. “La bañera del alcalde”, “la faraona”, etc. etc. La fuente mereció todos esos calificativos y algún que otro artículo del Ciudadano Agustinof.
    Con anterioridad, a la fuente de la plaza Menéndez y Pelayo, le pusieron el nombre del “videt del cura”.La crueldad llegó a dar el nombre y apellidos del cura.

  5. Pingback: El mazacote y la bañera | El Alminar de Melilla

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