Archivo diario: 29 mayo, 2013

El depósito de agua y la riada de Cabrerizas


En el interior de las ruinas malditas

           Muchos ven el depósito desde lejos y resulta desagradable.  Bastantes  pasan cerca de él, y no suelen mirarlo cuando transitan por la carretera del Tiro Nacional. Solo algunos  han entrado dentro. Una ciudad con sensibilidad, hubiese eliminado estas ruinas hace mucho tiempo, pero los gobernantes melillenses no tienen sensibilidad. Hace ya dos años que ni siquiera conmemoran el trágico aniversario. Ni en el cementerio ni en lugar alguno de la ciudad, existe un monolito que conmemore el suceso y que sirva de recuerdo conjunto a las víctimas. En los dos últimos años no se encuentra ni siquiera una referencia del suceso en todo el conjunto de la prensa. Ningún estamento político lo recuerda ya. En la nueva barriada de Averroes, la que se edificó sobre el lugar que ocupaba la antigua, no hay tampoco placa o monumento alguno. Es un suceso olvidado y que todos quieren olvidar.

          El 17 de noviembre de 1997, varios millones de m³ de agua, se abalanzaron sobre la barriada de Averroes y sobre el barrio de El Rastro. La fuerza del agua, incrementada por la altura, la pendiente y la angostura de las calles, arrancó las planchas de cemento del depósito y las movió como si fueran de madera, convertidas  en guillotinas de piedra  que cortaron los primeros edificios de Averroes como si fueran de mantequilla. La ola provocó 9 muertos y la ruina física de dos barrios en apenas 30 minutos. Nadie que vivió el suceso lo ha podido olvidar.

          Mientras tanto, las horrendas ruinas siguen ahí, en lo alto del monte, como un siniestro recuerdo de lo sucedido. No es un lugar al que se mire, ni por el que suela transitarse. Ni siquiera los sin techo, o gentes de malos hábitos lo suelen utilizar como refugio. Es algo que debería haber sido demolido hace mucho tiempo y enterradas las ruinas. Fue una catástrofe previsible y anunciada, precedida por denuncias sobre filtraciones de agua y sobre problemas en su diseño y construcción. Nadie construye un depósito de ese tamaño, a esa altura, y sin proteger las paredes con el terreno. En su diseño, era una bomba de agua y así resultó, pues proyectó todo su contenido con la fuerza de una catapulta.

                               El depósito de agua de Cabrerizas

        Es un lugar sórdido y tétrico, que ni “los malos” quieren utilizar como habitáculo. Hay signos de presencia humana, pero son las menos. Las víctimas de la riada de Cabrerizas se vieron impelidas a aceptar las indemnizaciones estipuladas, o arriesgarse a un largo y tortuoso proceso judicial, de varios años de duración,  y de resultado incierto. Nunca hubo responsabilidades políticas, ni tan siquiera judiciales. La constructora se hizo cargo de las indemnizaciones  y los ingenieros responsables pactaron unas penas mínimas de inhabilitación. Todo se cerró de modo apresurado  y a partir de ese momento empezó a posarse sobre la zona el impenetrable manto del olvido. Ya es algo que no se recuerda de modo oficial, salvo por la inquietante presencia de las ruinas.

          El acceso es fácil, el paraje resulta desolado y desolador. Produce un gran desasosiego. Allí encima colocaron el morlaco publicitario de Osborne. Ni siquiera tienen sensibilidad para ubicar las cosas. Hay mucha energía negativa en esa zona.

Los abastecedores de Los Peñones


Melilla y los helicópteros

    Desde hace unos años, los melillenses nos hemos acostumbrado a la presencia de los helicópteros de vigilancia fronteriza, pero antes que ellos, los helicópteros del Ejército del Aire, llevaban desempeñando de manera constante, aunque ruidosa, la labor de abastecimiento a Los Peñones e islotes de soberanía española en el Norte de África (Vélez de La Gomera, Alhucemas e Islas Chafarinas).  Hasta la década de 1990, la mayor parte del suministro se realizaba con los barcos de la Compañía de Mar, la unidad más antigua de las Fuerzas Armadas españolas. Uno deseos barcos, ya desaparecido, era el Mayoral. Las más alejadas de tierra, con respecto a la costa, son las Islas Chafarinas, o islas del Muluya en su nomenclatura marroquí. El Peñón de Velez de La Gomera está unido a tierra por un istmo. El abastecimiento por helicóptero es más rápido, y permite realizar un mayor número de viajes, aunque exige condiciones climatológicas casi perfectas, sobre todo, la ausencia de viento.

           Nos hemos acostumbrado a los aviones, a verlos despegar, aterrizar y volar, de modo que casi todos entiende como vuelan. No sucede lo mismo con los helicópteros. Su despegue y aterrizaje sigue teniendo un poder hipnótico, e incluso su vuelo es algo más complejo que el de los aviones. La base de los helicópteros o helipuerto, está situada en el monte de Mª Cristina. Hoy hemos visto a éste despegar desde su base terrestre, y hemos estado incluso mucho más cerca de ellos. En días de poniente, las Islas Chafarinas son perfectamente visibles desde Melilla.

  Nota: ¿Por qué vuela un helicóptero?. http://elmundodelhelicoptero.blogspot.com.es/2009/06/por-que-vuela-un-helicoptero.html