Archivo diario: 27 mayo, 2013

Mayo en Melilla


       Mayo es el mes del Alminar y también con otros muchos significados, aunque cada uno le buscará el suyo. Mayo es un mes importante y largo, en el que suceden muchas cosas, es el mes de las madres, de la tierra, de las flores. Para los agricultores es un mes decisivo y por ello dicen: tiene mayo la llave del año, porque o salva las cosechas o las hunde. Todo suele decidirse en mayo, que resulta un mes largo, de días muy largos. La luz solar registra un incremento continuado hasta el mes de mayo, en el que todavía crece otros 47´más. En junio solo lo hará en 10 minutos, porque a partir del día de San Juan, los días empiezan a ser más cortos. El calor, como tal, debe empezar a manifestarse a partir del día 20, un poco antes se celebra la festividad de San Isidro que quita el agua y saca el Sol. Los frios y las heladas de mayo están en el refranero, circuscrito claro está, a nuestro entorno climático, el de la península Ibérica: cuando mayo va a mediar, el invierno va a acabar.  Nosotros estamos en Melilla, una ciudad en la que las líneas de las estaciones climatológicas es muy difusa. Aquí tenemos invierno o verano, y entre ambos, una colección interminable de vientos de levante o de poniente.

         Las suaves brisas de mayo en Melilla son muy distinguibles, con una mezcla proporcionada de aire frío y caliente. No son tan secas como las del verano y tienen una proporción de humedad que resulta agradable. Hace unos días, a la altura del Colegio Reyes Católicos, la brisa hacía caer decenas de hojas de las buganvilias. Las ya caídas formaban líneas ondulantes en el suelo, que se movían como si estuviesen ensayando un baile, al son de una música imperceptible o quizá inexistente. La intensidad del color resultaba atractiva. Como dice el refrán: en mayo la flor y en junio el amor.

Nota:  https://elalminardemelilla.com/2012/06/01/de-mayo-a-mayo-un-ano-de-alminar/