Archivo diario: 3 mayo, 2013

Francisco Pérez Álvarez, descanse en paz


               Ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

           Hoy tres de mayo, festividad no canónica de la Santa Cruz, ha fallecido el que fuera Hermano Mayor de La Cofradía de La Victoria, Francisco Pérez Álvarez, a la edad de 81 años. En la vida se producen a veces extrañas coincidencias, y no dejar de ser llamativo, que un “hombre de iglesia”,  como él se definía, culmine su vida, en el día en el que se conmemora aquello a lo que este hombre siguió durante toda su vida, la Cruz de Jesucristo, representada por su Iglesia. Para casi la totalidad de los que le conocían, era el ejemplo del hombre bueno, de sentimientos franciscanos, gran defensor de la Iglesia del Pueblo, y templo patronal melillense.  Dicen que uno de los días más tristes de su vida, fue el de la marcha de los capuchinos en Melilla La Vieja, en la que estuvieron asentados durante más de cinco siglos, desde 1497  hasta 2004.

           Francisco Pérez Álvarez fue también administrador del Telegrama de Melilla, hasta su cierre en 1984. Fue un prolijo articulista e historiador religioso a lo largo de muchos años, aunque no llegara a publicar libro alguno. Ejerció esa oscura y poco reconocida labor de evitar que las historias se pierdan, pero también, la más necesaria de todas. No siempre debe buscarse  el reconocimiento vano, y Francisco Pérez Álvarez no lo busco en ocasión alguna. En 1993 fue pregonero de la Semana Santa de Melilla.

              Su erudición y  grado conocimiento de la historia de la religiosidad cristiana melillense era absoluta, y aunque era un hombre devoto, no era nada mojigato, ni tampoco alguien que se arrima a los pasillos eclesiásticos para conseguir posición o notoriedad social . En la Iglesia no hay derecha ni izquierda, sino lado de la epístola y lado del evangelio. En las conversaciones que mantuve con él en los últimos años, puedo asegurar, que podía rebasar a su interlocutor, por cualquiera de los dos lados. Si algo consiguió de La Iglesia, como el nombramiento episcopal como acólito en 2003, fue por propio tesón y conocimientos, y sin hacer pasillo.

                 Como le dijo Jesucristo a Poncio Pilato: “no tienes nada en tus manos”, y es verdad que no decidimos ni el principio, ni el final. El ejemplo está aquí, y está hoy, con esta entrada que no pensaba hacer, en un día como este. Hace ya año y medio que decidí crear la categoría del “obituario”, para despedir, con palabras sencillas, a personas que a mi juicio, lo merecen. La muerte no forma parte de la vida, la muerte no se vive, pero siempre nos acompaña, más en unas épocas que otras.

        Que descanse en paz, el Hermano Mayor de La Victoria, Francisco Pérez Álvarez.