La ermita de Santa Fe de Mondujar


               Enrique Delgado 

     Una Real cédula de los Reyes Católicos estipulaba que las mezquitas aljamas o principales transformadas al culto católico, lo fuesen bajo la advocación de «La Encarnación». Esto da una pista muy clara sobre cual fue el pasado de las actuales iglesias bajo esa denominación, en el territorio del antiguo Reino Nazarí de Granada, conquistado entre 1482 y 1492.

                 Sin embargo, a veces las cosas no están tan claras, porque los antiguos edificios musulmanes se fueron derruyendo o transformando para otro uso. Aparte, las sucesivas guerras de Las Alpujarras (siglos XV y XVII), acabaron con la mayor parte de los vestigios del pasado, con los archivos y casi con cualquier clase de documentación o resto de cualquier tipo. Quedaron los nombres y poco mas.

                  Santa Fe de Mondujar, Gádor y todo el valle del Andarax es un entorno mágico y de poderoso atractivo. Hay muchos restos de pasadas civilizaciones, como la de Los Millares. Santa Fe de Mondujar, el nombre se repetirá en Granada, tiene 429 habitantes según el censo del INE de 2017. La Guerra de las Alpujarras no dejó nada en pie.

                      Existe una pequeña ermita que tiene su origen en un pasado remoto y otra que fue concedida a la familia Almansa como panteón familiar. Finalmente quedó abandonada  tras ser restaurada. La otra ermita, a la entrada de la población, está puesta bajo la advocación de la Virgen del Carmen. En ella se sigue celebrando una romería anual, que llega hasta la propia ermita de reciente edificación, aunque de pasado brumoso.  Llevábamos mucho tiempo pendientes de escribir sobre ella, porque hay un detalle que llama mucho la atención, y es su cúpula o qubba, de clara raíz musulmana. A lo largo de los siglos, y con los añadidos posteriores, se mantuvo la cúpula, probablemente original.

                     En Almería hay muchos restos históricos pendientes de restaurar y mantener. Hay muchos convenientemente datados y clasificados, pero sobre esta pequeña ermita no existe demasiada información, y hay alguna hasta confusa. Sin embargo, este pequeña capilla, sobre la misma ribera del Andárax llama siempre la atención. Son municipios muy pequeños, de escaso presupuesto, que no pueden hacerse cargo de mantener y restaurar estas edificaciones, pese a su indudable importancia. La historia de ambas ermitas es reflejada con datos confusos

                          Visitamos el lugar por primera vez en 2011, y desde esa fecha ya hemos pasado por el lugar en otras dos ocasiones. En el año 2015 la cúpula da la capilla de los Almansa estaba parcialmente derruida y su pequeña y singular «qubba» ya se había hundido. Insistimos en la belleza del entorno, y en lo singular de esta capilla que merece ser restaurada, conservada y convenientemente datada. Por eso la damos a conocer al mundo.

                             Santa Fe de Mondujar tiene un torreón nazarí como atractivo histórico, y a 5 kilómetros en Gador, se encuentran los pocos restos del castillejo o antigua alcazaba musulmana. Los romanos ya tenían un asentamiento en la zona, porque es lugar de tránsito y de vigilancia.

           Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/12/29/santuario-de-santa-fe-de-mondujar/

 

Las cuentas del hospital de Melilla


                       Se detuvo en abril. 2200 días de paralización

     Las cuentas del Hospital universitario de Melilla no salen, o sí salen, pero hay que hacerlas. En un lejano artículo del 18/04/2012, dábamos cuenta de que las obras del hospital llevaban una semana interrumpidas. Es una noticia que en principio, debido a las medidas de censura de prensa, no se dio a conocer. En aquel momento se llevaban más de 700 días de trabajo, casi dos años, y quedaban al menos otros dos. De haber continuado las obras, el edificio hubiese estado finalizado hacia finales de 2014, o como máximo en algún momento del año 2015.

       Haber acabado el edificio en ese plazo hubiese significado iniciar de modo inmedioato la dotación de áreas, que es un proceso que puede durar entre 2 y 4 años. Esto quiere decir que las áreas básicas podrían estar ya en funcionamiento, porque un hospital no se sustituye por otro, ni en un solo día. Hay un tiempo en el que conviven el nuevo y el viejo. Lo mismo sucedió con el antiguo hospital de Cruz Roja y el Hospital Comarcal, inaugurado en 1990.

     Nos encontramos pues en el 6º aniversario de la paralización del nuevo hospital, que podría estar ya en servicio. El daño hecho a la ciudad es inmenso, pues la sanidad en Melilla ha vuelto a los tiempos del franquismo. La situación actual quiere decir que las obras, cuando se reinicien, no finalizarán antes del año 2020, y que el hospital no comenzará a funcionar hasta el 2023, como mínimo.  Las cuentas son así de claras, pero en ningún lugar pueden leerse, salvo en El Alminar.

        Cuando llegue ese momento, ninguno de los responsables de esta paralización estará ya en Melilla, ni en una ni en otra fecha. Ni cuando acaben las obras, ni cuando se inaugure el hospital. Muchos ya ni siquiera vivirán en la ciudad. Estarán probablemente en Málaga, la segunda Melilla, y quizá ni se molesten en acudir a su puesta en marcha.

         En este 6º aniversario de la paralización, abril de 2018, han acabado o están a punto de hacerlo, la obras de acondicionamiento y urbanización de la parcela, algo imprescindible para reiniciar la obra. Toda la zona se está vallando con una doble intención, la primera para evitar las intrusiones al inmenso y abandonado edificio. La segunda intención es para que no se observe que en lo que queda de año, allí no se va a hacer absolutamente nada. Ahora queda revisar cual es el estado del edificio, antes de poner fecha a un posible reinicio de la edificación. Eso sí, en 2019 y conforme se acerque la fecha electoral, se escenificará una puesta de «la segunda primera piedra». Todo concluirá a la vez, el nuevo hospital y la ampliación ficticia del puerto marítimo.

        Solo es recordar las cosas, los hechos, los acontecimientos. No hay ninguna intención más. Es casi el mismo artículo, pero 6 años después. El único dato que no habíamos mencionado es que lo que entonces estaba presupuestado en 48 millones, ahora lo está en 95, y solo referido a la edificación, sin entrar en la dotación del edificio.

        Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/04/18/hospital-universitario-de-melilla-2/

 

La presa de Mariguari



              Las presas y embalses suele ser de tres tipos, las de gravedad, las de bóveda y las de materiales sueltos. La presa sería el dique de cierre o pantalla, y el embalse sería el receptáculo del agua. La primera presa construida fueron las de materiales sueltos, y está datada en el año 2600 aC, en concreto la de Sadd el Kafara, en Egipto. Las más antiguas de España son las romanas, en concreto la de Cornalvo y Proserpina, en la región de Mérida. Este tipo de construcción de presa se ha mantenido vigente a lo largo de la historia, aunque el mayor número de las construidas en los dos últimos siglos sean la de gravedad, contrafuertes, las de arco y las de bóveda.

            La presas son diques que contienen un río en un punto determinado, al que se denomina cerrada. Se busca para ello el lugar en donde el cauce del río se estrecha, para facilitar la labor de construcción y el menor empleo de materiales. Las presas de gravedad tienen sus paramentos inclinados, tanto el de aguas arriba como el de aguas abajo, y suele tener unos valores determinados. Cuanto más alta sean las presas, variarán la inclinación de los taludes. Esa inclinación las hace más resistentes a los empujes del agua, que si fuesen muros verticales, en donde la presión del agua embalsada es igual en todos sus puntos. Las presas de gravedad están cimentadas, y son son más anchas por su base. Con forme crecen en altura el dique de contención se va adelgazando. Cuentan con  aliviaderos y una cota superior o de desborde, que es más baja que los cerramientos laterales.

           A día de hoy y conociendo algunos datos técnicos sobre la construcción de presas, resulta más incomprensible comprender como pudo construirse un depósito de agua como el de Cabrerizas, sobre el terreno, en vertical, y sin un anclaje profundo. Lo lógico hubiera sido que los muros de cerramiento, al no contar con la protección del terreno, deberían haber sido inclinados, para ofrecer más resistencia al empuje del agua. La ubicación de ese depósito, en altura, multiplicó el efecto destructivo del agua

      Se busca embalsar el agua para contener la crecida de los ríos, para el abastecimiento de agua, o para el regadío. En el caso de la pequeña presa de Mariguari, sirve para el abastecimiento del vivero, y como dique de contención para las posibles crecidas del casi siempre seco río de Oro. Con las lluvias de febrero ha conseguido retener una pequeña cantidad de agua, que han cambiado la imagen de la zona. A lo largo de todo el año toda esta suele zona estar seca. Entre sus altos y secos cañizos se esconden todo tipo de escombros, materiales de desecho y materia orgánica de origen humano. También es un lugar de reposo de garzas y de otro tipo de aves.

    Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/01/22/el-agua-vuelve-al-rio-de-oro/

 

El ángel de Canjayar


 

                                      Templo parroquial de la Santa Cruz de Canjayar

          Es la imagen del Alminar desde su creación en mayo de 2011. No habíamos regresado al templo del la Santa Cruz del Voto de Canjayar desde el 1 de enero de ese año, que fue el del Jubileo de la Santa Cruz del Voto, aparecida entre los muros de la primitiva iglesia, tras la finalización de la última sublevación de los moriscos de La Alpujarra, que culminó con la expulsión total de la población morisca de la zona, hacia el norte de Marruecos.

                  La santa Cruz del Voto es en realidad un pequeño relicario, probablemente depositada en la desaparecida iglesia por algún lugareño, tras su  peregrinación a Tierra Santa, o también llevada por algún caballero que participara en la conquista del Reino de Granada o en la guerra contra los moriscos de principios del siglo XVI. Nada es seguro salvo la fecha de su aparición, el 19 de abril de 1611, haya ya 4 siglos.

                    El párroco, Juan Matías de Peralta, veía todas las noches una procesión de ángeles que portaban la cruz por el interior de la iglesia, entrando y saliendo por el mismo lugar, el baptisterio del templo. Sorprendido por la insólita procesión, se decidió a excavar en la pared, y allí en una pequeña urna, se encontró el relicario de la Santa Cruz. La porta un ángel en el camarín del altar mayor, en recuerdo de aquella celestial procesión. La imagen original del ángel, desapareció durante los incendios de todas las iglesias de «La Alpujarra almeriense», a partir de julio de 1936. La cuadrilla incendiaria procedente de Alhama de Almería, redujo a cenizas todo el patrimonio eclesiástico de la comarca, tras la sublevación del Ejército de África en julio de ese año. Fue la segunda ocasión en la que el relicario de la Santa Cruz tuvo que ser escondido de la furia iconoclasta, aunque por motivos muy diferentes al de los moriscos alpujarreños.

                   Han pasado 6 años desde la primera visita a la parroquia de la Santa Cruz de Canjayar, en el primer día del año jubilar de 2011. La de este año, en los últimos días del año 2017, renueva la peregrinación al lugar en el que se encuentra al ángel que es imagen y símbolo del Alminar durante 11 meses del año, salvo en el periodo de Adviento. Aquel primer encuentro fue casual, y este segundo también. No estaba previsto el primer encuentro, y en aquella ocasión nos abrieron la iglesia ex profeso. En esta ocasión sí estaba abierta, pero la parada en Canjayar fue casual, aunque providencial. Acabamos el año con nuestra imagen de cabecera, la que nos representa, y que volvemos a compartir con todos y todas.

         Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/08/10/la-imagen-del-alminar-de-melilla/

 

Docker, el Chernóbil melillense


 

              Cuando la ineficacia y la desidia de la gestión comprometen  y ponen en riesgo la salud pública, entonces ya no caben contemplaciones. La denuncia debe ser pública y contundente, sin dejar márgenes a la duda. Lo sucedido el 15 de diciembre en los terrenos del hospital militar de Melilla, antiguo Docker, es un grave incidente medioambiental.

           El vetusto hospital del Docker y todos los antiguos acuartelamientos de la ciudad (Hípica, Caballería, Intendencia, Parque de Artillería, Ingenieros, Pajares de Intendencia, Gabriel de Morales, Santiago y La Legión), forman un conjunto que puede ser calificado como el Chernóbil melillense. Están infectados de amianto, uralita o fibrocemento. Nos da igual la denominación que se escoja. Es el mayor problema de salud pública de Melilla y debe solicitarse un plan especial para su retirada. Es una prioridad, incluso antes que la quimérica y electoralista ampliación del puerto comercial.

              Las obras del nuevo hospital universitario de la ciudad se paralizaron en abril de 2012, recién llegado el Partido Popular al gobierno de España. En el contrato de obra quedaba claro que la Ciudad Autónoma se comprometía a despejar la zona, urbanizar y demoler los antiguos edificios, todos con cubiertas de uralita. La retirada obligada de la uralita (amianto) era algo que podían haber hecho, previsto y preparado en estos 5 años,  70 meses. No han hecho nada. Las obras precipitadas que estamos viendo responden solo a la pura necesidad electoral, y tampoco son la reanudación de las obras del hospital. Es solo el despeje y acondicionamientos del entorno exigido en el contrato.

          La precipitación y la improvisación no traen nada bueno, más bien lo contrario. El error, la tala y arrancado salvaje de árboles,  el derribo rápido de edificios y de un eucalipto de 20 m. de altura que ha caído sobre un barracón, ha provocado la destrucción de placas de amianto, uralita.

                                  Visión de Chernóbil en Melilla

         La eliminación del muro perimetral del hospital, nos ha permitido observar un estado más peligroso para la salud pública y de los propios trabajadores, del que podíamos ver desde fuera, que ya era malo. Hemos visto uralita destrozada en otro barracón, en muy mal estado en casi todos, y algunos con ella ya eliminada. Es un delito ambiental llevar este material al vertedero de escombros y triturarlo allí de modo oculto. Esto debió hacerse hace años. La situación aconseja desmontar primero toda la uralita, con empresas especializadas, antes que seguir haciendo allí nada más. No tenemos explicación para la columna de vapor o de polvo que se levantaba desde el suelo. No es una mancha de la cámara, hicimos una serie de fotos y lo hacía aparecer la luz del flash.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/10/02/hospital-militar-pages-de-melilla/

 

Lugares originales de Tiempos de Guerra


 

                   Cruz Roja, Comandancia y capilla castrense

     El 6 de enero de 1915, junto al puente de Camellos, se puso la primera piedra de lo que iban a ser las Escuelas Graduadas de Alfonso XXIII, un grupo escolar con 6 secciones y capacidad para 252 niños. El grupo escolar será recepcionado por la Junta de Arbitrios el 3 de septiembre de 1919 con dos años de retraso, por diferentes problemas técnicos y de presupuesto. El 18 de septiembre de 1920 el general Manuel Fernández Silvestre da inicio a la edificación de la capilla Castrense, cuya construcción estaba casi concluida en junio de 1921. Ninguno de los dos edificios serán usados con el fin previsto. Como ya es sabido, las escuelas acabaron siendo transformadas en el Hospital de la Cruz Roja, y posteriormente en el primer hospital civil de Melilla.

       Hasta ese momento todo eran hospitales militares, según cuenta Francisco Saro en un artículo titulado El hospital de la Cruz Roja, El Telegrama de Melilla 17/1271982. La capilla castrense tendrá un primer uso como almacén de municiones y de armas de guerra, hasta su inauguración definitiva en 1923*. La Comandancia Militar de Melilla sí sigue siendo la misa y siempre ha tenido ese uso.

        El escenario natural e idóneo para una serie como esta es Melilla, entre otras cosas porque trata de Melilla. Es su causa y su efecto. Hay suficientes cuarteles deshabitados, pero en buen estado, como Ingenieros, en el que se podrían haber recreado las escenas del cuartel de mando. La zona de los pinos y le monte de propiedad militar que existe junto al Tercio de La Legión sigue albergando trincheras de guerras pasadas y están llenas de blocaos defensivos, y la silueta del siempre vigilante y amenazante monte Gurugú o de Sidi Hamed el Hach, no tienen equivalente posible, ni siquiera El Teide. La vista y proximidad del Barranco del Lobo sigue sobrecogiendo.

      La pregunta es y seguirá siendo siempre ¿por qué una serie como ésta, no se rodó en Melilla?, porque la intención de llevarla a cabo era conocida con un año de antelación. ¿Se negaron permisos o ni si quiera hubo el menor interés por contactar con los productores de la serie?. No habrá otra ocasión para una promoción de la ciudad como esta. Los planos de las secuencias tienen muy poca amplitud, para que el decorado no quede demasiado en evidencia. La serie de El Príncipe si se rodo en Ceuta, al menos su primera temporada, pero en Melilla no se ha sido capaz de vincularla a la ciudad.

  Está claro que están a otras cosas. Conforme avancen los capítulos, el daño será mayor.

La restauración de Victoria Chica


 

                 Victoria Chica ya solo es un torreón, un foso, y algunas dependencias internas, poco más que el resto de un fuerte. Hubo un tiempo en el que se creyó que desde sus muros se disparó el famoso cañón Caminante, pero esa fue una falsa creencia que deshizo el historiador melillense Antonio Bravo (1). Así pues, afirmar que se está en contra de la rehabilitación del fuerte de Victoria Grande porque desde él se defendió la españolidad de Melilla, es un argumento falaz y de una gran ignorancia histórica.

                 Victoria Chica no corre riesgo alguno de derrumbe, y aún teniendo su importancia histórica, no resulta muy adecuado que se gasten en él casi 3 millones de euros, en una presunta rehabilitación. El lugar podría ser conservado y mantenido con la décima parte de esa cantidad, pero en nuestra ciudad se utilizan argumentos de «estado de guerra política», con afirmaciones tan impropias como la que hemos mencionando.

                 En Melilla hay una apariencia de gestión, al igual que existe una sensación de inseguridad. Los barrios de la ciudad se vienen abajo, las plagas de insectos y roedores asolan toda la ciudad. Hay muchas carencias  en los barrios, en Sanidad, en Educación, en Transportes, en Empleo, lo que convierte en un desafuero ese injustificado y desmesurado gasto.

               Además, visto lo ocurrido en Victoria Grande, hay muchas objeciones históricas que hacer acerca de este tipo de rehabilitaciones, que más parecen falsificaciones históricas. Victoria Grande ha sido desposeído de su carácter de fuerte militar, y del de prisión política que mantuvo a lo largo de tres siglos. Ahora solo es un espectáculo lumínico en el que es imposible averiguar su pasado. Se elimina la piedra original, se recubre todo de piedra artificial y se laminan los vestigios históricos.  En Victoria Chica, más que en ningún otro lugar, hay vestigios de épocas anteriores que no mencionaremos para no provocar su eliminación.

          Comprometer un gasto de 2.763.900 euros, con recursos propios de tesorería, con un más que posible recurso a préstamos bancarios, en una ciudad en la que siguen existiendo barrios como el del Poblado legionario, con infraviviendas, con tejados de uralita (amianto), es casi inaceptable. Toda la oposición se abstuvo en la votación de semejante despropósito y por ello fueron increpados por el Gobierno de la ciudad. Debieron votar en contra, porque ejecutar proyectos así, descartando necesidades prioritarias de barrios y de personas, no es algo que puedo contar con el refrendo de nadie. Es una huida más en el camino de la irrealidad y los proyectos megalómanos, en los que parecen haberse instalado aquellos que nos gobiernan. Victoria Chica merece ser conservada, pero no a ese precio ni en este momento.

        Eso sí, desde Victoria Chica se contemplan las mejores vistas de la ciudad, pero una vez restaurado hay que conservarlo, y eso es lo que no se sabe hacer en la ciudad, salvo cerrarlo a cal y canto.

Nota: (1)http://patrimonioculturalmelillense.blogspot.com.es/2010/05/precisando-el-punto-cero-de-melilla-la.html