Lo que todavía queda


             Todo desaparece en Melilla. Lo viejo lo tiran y lo nuevo también se cae. En los últimos meses se están desprendiendo recubrimientos de fachadas por toda la ciudad. La antigüedad de las casas es casi lo de menos. A veces aguanta más lo antiguo que lo nuevo, salvo que lo tiren. Esta casa es un ejemplo de la desidia en la gestión que asola la ciudad. Hace dos o tres años una casa próxima, en la calle Miguel Zazo,  se encontraba en construcción. La pluma de la grúa estaba mal montada y se cayó sobre el tejado de ésta, que también hace esquina con la calle General Buceta. Jamás se reparó nada. Es más, da la sensación de que la situación se aprovechó para iniciar el lento, seguro finalmente lucrativo camino hacia la ruina.

           Me he fijado muchas veces en esta casa. Creo que es la última con tejas en el centro de la ciudad. Sin embargo, lo que más destaca es el voladizo de madera y su bonito artesonado. Todo está ya roto y parcialmente desprendido. Son solo ruinas, como casi todo, que veremos por muy poco tiempo más. Hace ya tiempo que no vive allí ningún vecino. En la zona se venden casas completas.

Volvemos a las banderas rojas


Playas cerradas en Melilla

      Ayer, los dueños del circo, con el maestro de pista a la cabeza inauguraban la bandera azul en el Puerto Deportivo e imponían una plaza más con un nombre del entorno familiar o de los amigos del Poder. Pasado el rato de la siempre  molesta presencia en las  calles, hoy se han retirado a sus clubes, a sus urbanizaciones con piscina, a sus piscinas privadas, o a sus yates,  lejos de las insalubres aguas de la dársena melillense.

           El resto de las ciudadanos, los que no tenemos a nuestra disposición ninguna de esas exclusividades, nos encontrábamos con las playas cerradas, con bandera roja, y no porque hubiese triunfado la  revolución comunista de Podemos, o porque lo desaconsejase el oleaje, pues el levante estaba remitiendo, sino porque una vez más, se ha roto un colector de aguas residuales, y ha inundado con su ponzoña las turísticas y promocionadas playas de Melilla.

          Esta es la gestión que tenemos. Aquí no cesarán a ningún consejero por causa alguna, o dimitirá alguno de motu propio, reconociendo su manifiesta incapacidad, para el único trabajo por el que cobra del erario público, que es mantener limpias y en perfecto estado de uso, nuestro escaso kilómetro de playas.

           La gestión de Medio Ambiente es lamentable. Las playas dan asco. Los servicios son propios de una autonomía bananera, y sobre todo, no hay interés alguno en que las cosas sean de otro modo. Solo hay un camino, ceses y dimisiones.

   Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/08/02/bandera-roja-en-las-playas-de-melilla/

El puente magno de Mezquita


        El arroyo mezquita es el que se dirige a la frontera de Beni Enzar. Mezquita era una de las cábilas que rodeaban Melilla. En 1909 toda la zona fue conquistada por el Ejército español, en la batalla de Los Altos del Real, o de Mezquita. Sobre ese cauce seco, cuya historia se pierde en el tiempo, se está llevando a cabo una obra, con un nuevo puente al que solo se puede calificar como magno. Ese debería ser su nombre. La utilidad da igual, porque las obras magnas no se realizan con esa función, sino la de perpetuar la memoria del que las lleva a cabo, o de una determinada época. Hacer un puente sobre el legendario arroyo, a escasos metros de donde estaba la posada del cabo moreno, o sobre el emblemático cuartel de Valenzuela, en línea directa con el Barranco del Lobo, solo está a la altura de los grandes

El malestar social en Melilla


El malestar social

    Hay un malestar social evidente, que se palpa, que se siente, en las calles de la ciudad. La gente pese a todo se contiene y es más respetuosa de lo que las circunstancias justificarían. El Gobierno de la Nación lo sabe y por eso está elaborando una nueva Ley de Seguridad Ciudadana, cuyo fin último y primero es amedrentar a la ciudadanía y disuadir a la gente de participar en cualquier acto de protesta. Nos acercamos ya mucho a la legislación de Orden Público de la etapa de Franco.

     Los medios de comunicación cumple, en su mayoría, con la misión de poner sordina a la situación social. La clase política, salvo excepciones, siguen en sus debates cada vez más alejados de los problemas de la gente. las cuestiones de gran calado como las independentistas, abdicaciones reales, o aforamientos reales o supuestos, solo sirve para distraer la atención sobre una situación social insostenible, soportada ya solo por las familias. Mientras tanto

                            La familia del garaje en Melilla

        Cuando alguien se muestra sin contemplaciones frente al débil, y dócil frente al poderoso, es que está completamente alejado de la realidad de las personas para las que debe gobernar y servir. Esto es lo que ocurrió con una familia sin techo de Melilla, que había ocupado una vivienda vacía de modo ilegal. Les faltó tiempo para mandarlos a un garaje y desalojarlos de la vivienda que ocupaban, en la barriada de Las Palmeras, una urbanización que la mitad de Melilla ni conoce ni ha pasado jamás por allí. Hay dos ciudades, con una frontera muy clara y determinada, que es la que marca el puente de la avenida de Barcelona.

        Ha pasado un mes desde aquel suceso que saltó a las páginas de los periódicos. Nadie ha vuelto a hacer el más mínimo seguimiento del caso. Lo último que podemos decir es que la familia (matrimonio y tres hijos), sigue alojada en el garaje, y que la Consejería de Servicios Sociales  sigue a los suyo, inmersa en la política del avestruz y la de esconder cualquier suceso debajo de las espesas alfombras de la indiferencia y del silencio.

          Aquí nadie ofrece explicaciones de nada, ni siquiera por haber concedido 50.000€ de servicios sociales a una asociación lúdica llamada Tribu Melilla o Guru Guru, una subvención 50 veces superior que las destinadas a otras verdaderamente asistenciales.

Real y Arellano, obras que no se entienden


        Hay un hospital sin terminar a falta de 9 millones de euros, y el Gobierno de Melilla va a gastar 3 millones en cambiar las aceras y el enlosado del paseo central del Barrio del Real y de la calle Carlos R. de Arellano. Ningún colectivo ciudadano, ninguna asociación de vecinos ha pedido esas obras. Solo en el barrio del Real existe una asociación casi desconocida, de la que el gobierno local se sirve, a modo de bastón, para justificar la necesidad y la petición vecinal de esas obras. En ambos casos, lo que más va a notar el ciudadano es la pérdida de aparcamientos en la vía pública, alrededor de 100 ( 50 en cada sector).

       El gobierno de Melilla decide, hace y confunde un grupo facebook con el debate público y la exposición del proyecto a los ciudadanos. No ha habido reuniones o cartas a los vecinos en donde se les comunicase la necesidad de las obras, la aportación de sugerencias o  pedirles que evaluasen las necesidades del barrio. El barrio del Real es un barrio residencial, 13.000 habitantes,  comercial y de gran densidad del tráfico rodado. Casi toda la mercancía que se dirige hacia el polígono industrial, lo hace a través de la calle del General Villalba, y el acceso al barrio se produce por la calle Aragón. Las obras que pretenden realizar van a afectar de modo acusado a estas dos calles  y no tienen nada previsto. Van a congestionar durante 9 meses, las entradas y las salidas del barrio sin tener nada previsto. Es una obra electoral, que pretenden inaugurar en el próximo mes de mayo.

      Los comerciantes y propietarios de negocios de hostelería no han recibido información sobre la eliminación de sus terrazas en el paseo, que se pretenden derivar hacia las calles laterales, lo que redundará en mayor pérdida de aparcamientos.

     Lo mismo va a suceder en la calle Carlos de Arellano. La diferencia estriba en que en esta última zona los vecinos y propietarios de locales comerciales sí han mostrado sus dudas y han iniciado una recogida de firmas. En el barrio del Real no sucede eso, porque una asociación ha patromonializado la voluntad y la voz de todos los vecinos y se han erigido en los interlocutores del barrio ante la Administración local. No digo que carezcan de buenas intenciones, simplemente es que no representan a todos. Muchas de las propuestas de este grupo son lógicas y fáciles de llevar a cabo, lo que sobra es gastarse dos millones de euros en el paseo central de barrio.

Mas del 80% de los vecinos del Real no conoce lo que va a ocurrir ni con su barrio, ni con el paseo central, ni sabe cómo evitarlo o proponer alternativas, que ya dijeron que no se aceptarían.  Nadie ha pedido esas obras, en ninguno de los dos barrios. Son tres millones de euros que podía invertirse de otro modo. Lo que los barrios necesitan es atención constante, mantenimiento y respeto a las normas urbanísticas y a los reglamentos de convicencia urbana.

El nombre de los números


         El azar es un gran misterio. No está gobernado por ley alguna y es impredecible. Casi todo el mundo en Melilla llama a los números por un nombre. Las personas que compran lotería en nuestra ciudad buscan la casa (64), la pipa (61), la escalera (74) o el verde (13). Hay una ciencia, nada exacta en la búsqueda de estos números y también una agrupación misteriosa de algunos números que en una misma semana, o en un periodo corto, tocan casi en todos los sorteos disponibles. En las dos últimas semanas, los números 64 y 74 han tocado tanto en la ONCE, como en La Caridad y en la Lotería Nacional. Incluso el 13, que tiene mala fama en algunos aspectos, es un número frecuente en los premios de la lotería. Esta extraña coincidencia de las loterías, ha hecho que las terminaciones acabadas en 4 y 3 sean las más buscadas en los últimos días.

                El borrego, el 98, es un número muy buscado cuando se acerca la fiesta musulmana homónima. Cada cual tiene sus preferencias y busca sus números. Hay algunos muy demandados como el matrimonio (81), la breva (49) o el San Pedro (29), independientemente de que toquen o no,  y otros que casi no se compran o es muy arriesgado hacerlo, como la muerte (00), o la porquería (86). El toro (39), la mudanza (69) por aquello del cambio de posición, y la jarracuca (82), que nunca he logrado saber qué cosa es. El picapica/piojo (62) y la cebolla (63), son también muy buscados y suelen salir con bastante frecuencia, incluso muy por encima de otras terminaciones.

               Existe en Melilla toda una ciencia inexacta acerca de las loterias. Muchas veces he oído decir, a un vendedor o a un cliente, que tal o cual número lleva tiempo sin salir. El número se queda en mi cabeza, observo los premios y acaba tocando más temprano que tarde. Las coincidencias entre sorteos es otras circunstancia muy llamativa, y difícil de explicar. ¿Tocan todos los números?.

El mar de cristal


 

         Remodelación de las pistas de padel de Rostrogordo

         Mar de Cristal es una estación de las nuevas líneas del Metro de Madrid. En un mar de cristal es en lo que han convertido las mamparas de las pistas de padel de las instalaciones del Fuerte de Rostrogordo, que conocieron días mejores. Todo está siendo remodelado, pese a que solo fue reinaugurado en 2006. Se han levantado las moquetas de las pistas, se están desmontando los bancos, y lo más sorprendente es que las mamparas que separaban y aislaban las pistas, están siendo destruidas a golpes de machota. Cuesta y mucho creer que una instalación, en tan solo 8 años, necesite ya una remodelación tan radical.  Cuesta y mucho creer, que las mamparas de cristal no pudiesen ser reutilizadas, y que solo la maza haya sido el único elemento decisivo sobre el reclicado o reutilización del cristal .

         Ante cosas inexplicables, hemos vuelto a la actitud incial del Alminar, que es: ver, oír y contar. Tampoco se entiende que ninguna placa o monolito recuerde que este fuerte, era en el que vivían su última noche, los condenados a muerte en la  etapa más dura de la represión franquista.