El malestar social en Melilla


El malestar social

    Hay un malestar social evidente, que se palpa, que se siente, en las calles de la ciudad. La gente pese a todo se contiene y es más respetuosa de lo que las circunstancias justificarían. El Gobierno de la Nación lo sabe y por eso está elaborando una nueva Ley de Seguridad Ciudadana, cuyo fin último y primero es amedrentar a la ciudadanía y disuadir a la gente de participar en cualquier acto de protesta. Nos acercamos ya mucho a la legislación de Orden Público de la etapa de Franco.

     Los medios de comunicación cumple, en su mayoría, con la misión de poner sordina a la situación social. La clase política, salvo excepciones, siguen en sus debates cada vez más alejados de los problemas de la gente. las cuestiones de gran calado como las independentistas, abdicaciones reales, o aforamientos reales o supuestos, solo sirve para distraer la atención sobre una situación social insostenible, soportada ya solo por las familias. Mientras tanto

                            La familia del garaje en Melilla

        Cuando alguien se muestra sin contemplaciones frente al débil, y dócil frente al poderoso, es que está completamente alejado de la realidad de las personas para las que debe gobernar y servir. Esto es lo que ocurrió con una familia sin techo de Melilla, que había ocupado una vivienda vacía de modo ilegal. Les faltó tiempo para mandarlos a un garaje y desalojarlos de la vivienda que ocupaban, en la barriada de Las Palmeras, una urbanización que la mitad de Melilla ni conoce ni ha pasado jamás por allí. Hay dos ciudades, con una frontera muy clara y determinada, que es la que marca el puente de la avenida de Barcelona.

        Ha pasado un mes desde aquel suceso que saltó a las páginas de los periódicos. Nadie ha vuelto a hacer el más mínimo seguimiento del caso. Lo último que podemos decir es que la familia (matrimonio y tres hijos), sigue alojada en el garaje, y que la Consejería de Servicios Sociales  sigue a los suyo, inmersa en la política del avestruz y la de esconder cualquier suceso debajo de las espesas alfombras de la indiferencia y del silencio.

          Aquí nadie ofrece explicaciones de nada, ni siquiera por haber concedido 50.000€ de servicios sociales a una asociación lúdica llamada Tribu Melilla o Guru Guru, una subvención 50 veces superior que las destinadas a otras verdaderamente asistenciales.

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Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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