Lo que todavía queda


             Todo desaparece en Melilla. Lo viejo lo tiran y lo nuevo también se cae. En los últimos meses se están desprendiendo recubrimientos de fachadas por toda la ciudad. La antigüedad de las casas es casi lo de menos. A veces aguanta más lo antiguo que lo nuevo, salvo que lo tiren. Esta casa es un ejemplo de la desidia en la gestión que asola la ciudad. Hace dos o tres años una casa próxima, en la calle Miguel Zazo,  se encontraba en construcción. La pluma de la grúa estaba mal montada y se cayó sobre el tejado de ésta, que también hace esquina con la calle General Buceta. Jamás se reparó nada. Es más, da la sensación de que la situación se aprovechó para iniciar el lento, seguro finalmente lucrativo camino hacia la ruina.

           Me he fijado muchas veces en esta casa. Creo que es la última con tejas en el centro de la ciudad. Sin embargo, lo que más destaca es el voladizo de madera y su bonito artesonado. Todo está ya roto y parcialmente desprendido. Son solo ruinas, como casi todo, que veremos por muy poco tiempo más. Hace ya tiempo que no vive allí ningún vecino. En la zona se venden casas completas.

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11 Respuestas a “Lo que todavía queda

  1. El modernismo, la ciudad de la expansión ya es algo que no vende. Ese limón está exprimido hasta el final. Ahora, con el terremoto, llega la hora de la declaración de ruina, del derribo y del negocio. Hay que hacer caja. Ya nada podrá evitarse.

  2. Admiro y también compadezco, a quienes perseveran de esta manera. Intentar avanzar, caminar, con el viento en contra, siempre, se torna muy difícil. El esfuerzo es doble. El viento “en popa”, es más agradable.

  3. Hace unos días he pasado junto a este edificio. Sería muy loable que se pudiera restaurar. Creo que no hay otro en toda la ciudad con esos elementos.

  4. Se admira a quienes hacen algo positivo y valioso que precisa un esfuerzo superior del que la mayoría estamos dispuestos a hacer o no somos capaces. Compadecer tiene mucho de despreciativo, ¡pobre!, mira que partirse la cabeza contra un muro! A quien se le ocurre! Como si quien se esfuerza fuese un pobre tonto actuando inútilmente. Dos consideraciones que no me encajan juntas, admirar y compadecer.
    ¿Qué van con el viento en contra? Es su decisión, admirable, envidiable, nunca digna de lástima.
    A no ser que, aunque uno se llame Revolución, haya llegado al convencimiento de que el muro es de hormigón armado y nunca cederá.

  5. La lucha es muy desigual, en medios y en contingente. Por cada uno que lucha en contra del viento reinante, hay cien que se colocan en su dirección. Consiguen compensar y anular cualquier esfuerzo en contra de su dirección. Se puede admirar y a la vez compadecer, porque esto último también implica la complicidad con ese esfuerzo y el ofrecimiento de la propia ayuda, caso de Simón, el cirineo.

  6. Esta mañana estaban retirando el tendido eléctrico fijado a las fachadas. Creo que ha llegado el momento de la piqueta.

  7. El Alminar vive

    Lo hace el salmón
    ir a contracorriente
    no es nada fácil hay
    que vencer muchas
    y diversas dificultades.

    En nuestro Alminar
    cada día usuarias/os
    que creen y luchan
    por un mundo mucho
    más justo y solidario
    lo hacen con pasión.

    A pesar de los pesares
    torres más altas cayeron
    una gota más otra gota
    hace aguacero y aunque
    intenten sembrar miedos.

    El Alminar como si fuese
    una goleta hará frente
    a todas las adversidades
    El capitán y la tripulación
    como siempre irán en proa
    y no plácidamente en popa.

    En estos tiempos inciertos
    lo cómodo es ser fatalista
    meter la cabeza bajo el ala
    y aceptar con resignación
    todo lo que está pasando

    Por eso es muy encomiable
    que haya personas solidarias
    y sensibles que defienden
    causas justas y siguen al pie
    del cañón para que la verdad
    se imponga y resplandezca.

    Es de valientes vivir casi solo
    y silenciado porque tu canto
    molesta a los que gobiernan
    Cuando lo más llevadero sería
    pasear por el puerto ajeno a
    todo lo que acaece en la urbe.
    Y a sus humildes habitantes.

    Solo soy un grano de arena
    y compañero que valora la
    gran labor que bien realizáis
    Hospitalario,Maestre de Puerta
    Imparcial,Isa, Betty y …más
    para que el Alminar siga siendo
    en la bella Rusadir un paladín
    de los Derechos Humanos
    y ejemplo para los amantes
    de la libertad y la democracia.

  8. El terremoto le ha abierto la puerta a la piqueta de modo definitivo. La ley del derribo ha ganado la batalla.

  9. Advertir de una situación en Melilla es acelerar el camino del derribo. Este edificio ya no existe.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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