Redada en la Edad Media


 La Feria Medieval comienza con una redada

     Intentar obtener unas imágenes antes de la inauguración oficial de las cosas supone encontrarse con lo inesperado. Esta mañana, junto a las escaleras de acceso a Melilla La Vieja, en la Puerta de La Marina, se llevó a cabo una redada contra los menores no acompañados que viven y deambula por la ciudad antigua, el núcleo fundacional melillense. Eran más de 10, estaban sentados en las escaleras y la gente que atravesaba el túnel de acceso tenía miedo. Alguien debió llamar a la policía. Los menores que ya no viven en el baluarte de La Concepción, no tienen oficio, ni beneficio y eso es una situación social y personal explosiva. Circulan a diario desde El Pueblo hasta la Alcazaba, en busca de cuevas en donde alojarse, o de limosnas, con las que comprar pan y algún que otro alimento. También de pegamento para esnifar. El que no esté maleado ahora, lo estará en apenas unos meses. Nadie puede resistir en la calle de una forma noble.

     Sin opciones, techo, cobijo, alimento o futuro, no hay manera de desarrollar una vida digna. Esto lo ven todos los días, todos y todas las melillenses que acuden a La Plaza de Las Culturas para pasar una tarde de ocio con amigos e hijas. Lo ven todos los melillenses que residen en la ciudad vieja. Los únicos que no lo ven, hacen como si no lo vieran, son nuestras autoridades. Ellos viven en otro mundo y en otra realidad.

   En Melilla se están produciendo robos violentos y con grandes daños para los ciudadanos, pero sus estadísticas y sus medios de propaganda dicen otras cosas, por eso no hacen caso de nada. Como cuando antaño El Generalísimo llegaba a una ciudad, era vaciada previamente de vagos y de maleantes. ¡Que nuestras autoridades sigan sin ver nada, para que puedan seguir viviendo en su mundo feliz!.

 PD: El trato que las fuerzas policiales ofrecieron a los menores fue impecable, tanto el de los policías locales uniformados, como el de los funcionarios de paisano. Las imágenes fueron, como siempre, fruto de la casualidad.

Melilla, el fortín inexpugnable


 

  Marruecos inicia la construcción de su valla

     Melilla está acostumbrada a vivir bajo asedio. Tras cuatro siglos de constantes intentos de reconquista, se mantuvo bajo bandera española, pese a que la situación geográfica y el aislamiento físico con la península eran importantes y casi decisivos factores en su contra. Melilla es como ninguna otra, la ciudad de la resistencia tenaz, muy por encima de la mítica Numancia. El precio que se paga es el del síndrome del aislamiento, algo que condiciona mucho el carácter de los melillenses y el de la propia ciudad. Se vive en constante alerta y eso supone un desgaste psíquico, tanto para los ciudadanos, como para sus propios representantes políticos. La lejanía geográfica de la península acaba pesando. Melilla es una ciudad totalmente diferente a cualquier otra de España, completamente distinta de la que nunca ha sido su ciudad hermana, Ceuta.

            Los dos años de masivos y constantes  saltos a la valla, llevados a cabo durante el gobierno del Partido Popular, han cambiado la imagen exterior de la ciudad, y también ha conseguido que sea conocida en el mundo entero, como ninguna campaña publicitaria hubiese conseguido. El impacto publicitario es superior al de un Campeonato Mundial de fútbol.

              Por primera vez, nuestras autoridades, en vez de llorar, han conseguido que la Unión Europea se implique en la tarea de proteger sus fronteras. El dinero fluye desde Bruselas hacia las ciudades norteafricanas y hacia Marruecos, que ha iniciado la construcción de su propia valla, con sirga y foso, lo que unido a las dificultades orográficas, convertirá el paso hacia Melilla en una odisea cada vez más dificultosa. El viaje a través de Africa ya no tendrá siempre, salvo excepciones, la recompensa del salto a Europa, al menos por tierra. Marruecos está levantnado su valla, y también iniciando la construcción de torretas de vigilancia y nuevos puestos de control parecidos a los que ya existen en el lado español.

El ataque de las gaviotas


                    Gaviotas en picado y en vuelo rasante

     Llevamos mucho tiempo escribiendo sobre ellas y sobre el dominio que están ejerciendo sobre toda la ciudad. Sus gritos demoníacos se oyen en cualquier barrio. Son  muy territoriales. Están nerviosas, sobre todo cuando se trata de cuidar de sus pollos. Nunca, hasta ahora, habíamos recibido su ataque, que se produjo por sorpresa, y en pareja.

        Ascendían hacia  el cielo  dando amplios giros sobre mi cabeza y de repente se dejaban caer en picado sobre su objetivo, que era yo. Se relevaban la una a la otra en esta misión. En algún momento pensé que iban a impactar sobre mi, en plan kamikaze, pero son más listas que eso. Se trata de asustar y de intimidar, de momento. Ejercitaron su baile de ataque varias veces. Rasearon sobre una anciana,  que me advirtió: Ten cuidado, son muy malas. No me dejé intimidar en ningún momento, y así pude fotografiarlas en pleno ataque sobre El Alminar. Luego parecieron quedar en calma y necesitar de una tregua.

         Eran rapidísimas y se acercaban gritando hasta casi buscar el contacto. Detrás de mí, y un poco más arriba se encontraba los pollos a los  que protegían. Llegué a creer que vigilaban, al igual que fantasmales gárgolas, las obras paralizadas del hospital universitario, situado apenas a unos metros, y que constituye un auténtico paraíso de anidación de gaviotas.

             Tenemos un problema, y no lo hemos solucionado.

El pan nuestro de cada día


                                      La pobreza en Melilla

           Nunca llegué a imaginar que en España, cumplir con esta sencilla frase del «padrenuestro«, fuese una obstáculo casi insalvable para cientos de miles de personas. Parecía más la frase de agradecimiento de una oración, que una realidad que llegara a plasmarse en nuestras calles. Conseguir el pan y algún alimento básico para una familia, se ha convertido en una autentica odisea, en una realidad silenciosa que sucede ante nuestros ojos, sin que casi nadie se de cuenta de ello.

               Melilla, la ciudad del derroche, tiene un solo comedor social para atender a los melillenses que viven bajo el umbral de la pobreza, que alcanza ya a una de cada cuatro familias. Casi todos los días, tanto en los bancos de alimentos, como frente a las parroquias de la ciudad y en las sedes de otras organizaciones de carácter social, se forman colas de personas, mayoritáriamente  mujeres, en busca de algún producto alimenticio o algo de dinero, con el que salir adelante ese día.

          Mientras esta situación se produce a diario, decenas de asociaciones, deportes elitistas y clubes deportivos, algunos muy onerosos, siguen recibiendo subvenciones ingentes, que solo sirven para acrecentar sus ya abultadas deudas. Hay asociaciones sin fin y sin fines, cuya suma de subvenciones supera y multiplica las cantidades invertidas en asistencia social directa. Las dos realidades que coexisten en Melilla tienen diferencias cada vez más nítidas. La realidad oficial, vive de espaldas a la realidad social.

                                 El donativo de la viuda

          Alzando sus ojos vio a los ricos que echaban sus donativos en el tesoro del templo, vio también  a una viuda muy pobre que echaba unos céntimos y dijo: «Esa viuda ha echado más que nadie, porque todos esos han echado donativo de lo que les sobra, ella, en cambio, sacándolo de su falta, ha echado todo lo que tenía para vivir». Lucas 21, 1-4

       Esta parábola es muy generosa para con los ricos y poderosos, que cada vez se comportan con más indecencia. Ni siquiera hacen donativos con lo que les sobra, y mucho menos con lo que tienen. Los pobres se están sosteniendo unos a otros, mientras la reclamada «cultura de la ejemplaridad» brilla por su ausencia absoluta. Los que menos tienen están sosteniendo a quienes se han quedado sin nada. La generosidad de los pobres es la única que existe. La cada vez más depauperada y menguada clase media, sigue sosteniendo a los más desfavorecidos. Las viudas, tal y como dice la parábola, están sosteniendo con sus exiguas pensiones a familias completas.

    Los ricos siguen evitando en todo lo posible pagar impuestos y quieren cada vez mayores exenciones fiscales y mayores subvenciones para sus cada vez más lucrativos negocios, sostenidos y mantenidos por la Administración Pública, a la que tanto denostan. Ninguna viviría sin el respaldo del Estado.

        Hay últimamente una iniciativa absurda y moralmente incalificable, de un supuesto rico*, que no ha encontrado mejor forma de hacer parodia  de la necesidad, que esconder sobres con dinero en las ciudades, y ofrecer las pistas de la colocación de los sobres, a través de twitter. El gran magnate ha donado hasta la fecha 18.000€ y además, los rendidos medios de comunicación le dan espacio público. Nadie debería molestarse en coger esos sobres.

   Nota:   http://www.pensamientocritico.org/eapnma0314.pdf

  *http://www.elmundo.es/cronica/2014/06/22/53a5c8ff22601d6e398b4585.html

 

La tormenta de San Juan


Lo que San Juan anuncia en Melilla

        ¿Quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente?. Pues entonces dad el fruto que corresponde a la enmienda y no os hagáis ilusiones pensando que Abrahán es vuestro padre; porque os digo que de las piedras estas es capaz Dios de sacarle hijos a Abrahán. Además, el hacha está ya tocando la base de los árboles, y todo árbol que no da buen fruto será cortado y echado al fuego. Mateo 3, 7-10

        La tormenta ha rodeado Melilla en una de las noches de San Juan más extrañas de los últimos veinte años. El Sol dio paso a las nubes a media tarde para luego volver a salir y volver a asentarse las nubes, que abrieron definitivamente paso a la tormenta.

           Los romanos eran muy supersticiosos y por eso ordenaban sacrificios rituales y propiciatorios antes de cualquier celebración o festejo. Un rayo en medio de un fasto, era uno de los peores augurios posibles. Gobernar con temeridad, desoyendo los consejos de los dioses o con absoluto olvido de los designios del destino, era algo que  si podían, jamás se permitían. Se puede actuar con temeridad durante mucho tiempo, pero no siempre, porque al final, el destino es algo que acaba dando alcance a cualquiera que se enfrente a él.

         Visto todo lo que ha sucedido esta noche, ya da igual que la hoguera se encendiese antes de tiempo, sin los cohetes de aviso, que los fuegos se iniciasen antes de la media noche y que los bomberos apagasen la hoguera de San Juan antes de cumplirse la media hora. El poco público asistente, abandonó el Paseo Marítimo en cuando pudo. Mas que irse, la gente parecía huir.

          La tormenta rodea la ciudad y todos los presentes han podido ver los rayos. El final que anuncian ya no puede demorarse más.

Los mil del Corpus Christi


 

             Mil es la cifra de melillenses que arropa a la procesión de La Patrona de la ciudad, la Virgen de La Victoria. Mil es la cifra de los/las asistentes a las procesiones de la Semana Santa, en los días en los que no procesionan los pasos más emblemáticos. Mil, sobre todo mujeres, es la cifra que arropó el trayecto de la Custodia del Corpues Christi, en la soleada tarde del domingo 22 de junio, en la puerta del verano. Destacaba la presencia de mujeres y sobre todo de niñas, entre los que procesionaron por las calles del centro de la ciudad. Mil son los que asisten, en conjunto, a los distintos oficios religiosos en las distintas parroquias. La gran mayoría de esas asistentes son siempre mujeres, incluso en los rezos del rosario, que suelen realizarse por las tardes. Pese a esta evidencia, que se repite en otras muchas ciudades, la presencia de mujeres en La Iglesia siguen siendo testimonial y de escasa relevancia, pese a que en nuestra ciudad ya hay dos mujeres como Hermanas Mayores de cofradías (Maripi Castellanos y Francisca Muñoz), y otra al frente de Caritas, Pilar Illázquez.

              La mítica cifra, mil, conforma la última línea de defensa de la Fe de Cristo en Melilla. No hay más, pese a que hubo muy significativas ausencias entre la cúpula cofrade de la ciudad, a la tradicional procesión del Corpus Christi, una de las celebraciones litúrgicas más importantes de La Iglesia. La gran procesión del Corpus es la que se celebra en Toledo cada año, en la que se procesiona la gran Custodia de Arfe (1), a la que acompañan las cofradías más antiguas de España.

            La Fe de Cristo vive momentos de transición en Melilla. La mezcla de las cofradías con el Poder político ejerciente, al que cubren de honores, y la intromisión de este último en la vida religiosa de la ciudad, crean una imagen de dependencia que en nada beneficia a la regeneración de todo este mundo, que cada vez da más la sensación de ser testimonial. Las religiones son usadas para favorecer un determinado aspecto de la ciudad, pero los recelos siguen estando presentes por debajo. La práctica ortodoxa de la religión aumenta en las tres confesiones religiosas mayoritarias de Melilla, y la Mesa Interconfesional es solo un organismo sin calado ninguno en la vida ciudadana, aunque muy bien promocionado y publicitado. No todo puede ser religión, y la religión no es todo. En apariencia se fomenta un cosa, y lo que se extiende es justamente la idea opuesta.

            La Iglesia conserva una gran capacidad de influencia en la vida española, pero como tal, solo tendrá futuro si abre sus puertas a las mujeres en todos sus ámbitos, el del sacerdocio incluido, por no decir el principal. Las relaciones en el mundo de la feligresía melillense son complicadas y existen graves desencuentros que se manifiestan en esta escasa presencia de público en las calles. Es una lástima porque las niñas y niños tienen ilusión, pero el mundo al que se enfrentarán les hará ver la realidad de modo muy distinto.

             En La Iglesia hay demasiado pasillo, demasiado arribismo, y esto lo ha dicho el propio Papa Francisco I, en declaraciones que han pasado con rapidez al arcón del olvido (2). Con todo esto nadie ha acabado, porque nadie se da por aludido. La relación con La Iglesia cambia mucho en una ciudad, dependiendo de quien sea su representante, ya se trate de un Obispo, de un Vicario Episcopal, o de un párroco. No hay estructuras de participación estables y democráticas en la vida de La Iglesia, independientes de quien la represente. En la actualidad existen muchos problemas y no se soluciona ninguno. El miedo a hablar y a exponerse frente al Vicario, sea quien sea, es muy intenso. «La Iglesia no es una democracia, y te irá muy mal si te enfrentas con ella», esta es la frase que le dijo un Vicario episcopal, hace años, a una conocida mujer cofrade de la ciudad. Las cosas parecen haber vuelto a aquel tiempo, en los que nadie se atreve a hablar más claro.

          Los consejos parroquiales, previstos en el Concilio Vaticano II, son solo humo. También es cierto que todas esas estructuras adosadas (cofradías, órdenes, movimientos), son tan jerárquicos y tanto o más tradicionalistas, que la propia Iglesia.

            Nota: (1) http://www.toledo-turismo.com/es/corpus-christi_201

                          (2) http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2013/04/22/francisco-en-la-iglesia-tambien-hay-trepas-en-busca-de-gloria-iglesia-religion-papa.shtml

Desmoronamiento en Lo Güeno


 

            En Melilla se desmorona hasta lo que es nuevo. Estos son los bloques de las Viviendas de Protección Oficial de Lo Güeno, construidas apenas hace 10 años. En su momento también hubo algunos casos de adjudicaciones de viviendas algo peculiares, como en todas las promociones de viviendas entregadas en Melilla. En al menos dos casos de diferentes promociones, hubo sentencias judiciales que calificaron algunas de las adjudicaciones como arbitrarias. En nuestra ciudad se recompensa a los leales con todo lo que se tenga a mano, y se castiga al disidente del mismo modo. Esto no es nada nuevo, pues ya lo dijeron los romanos, durante su imperio: «el elogio es gratuito, la lealtad no».

            El recubrimiento de la estructura del edificio presenta ya grietas en toda la fachada que da a la carretera de Alfonso XIII. La actuación de los bomberos ha sido espectacular, con su escalera más larga, la que llega casi hasta el cielo. Todos los días sucede algo nuevo e imprevisto. La ciudad se desmorona ante nuestro ojos. Debajo se encuentra la consejería de Consumo y Sanidad  de Melilla.

          Cuanto más rápido quiere uno irse, más deprisa sucede todo. La batalla contra el tiempo está siempre perdida.