La corrupción en Roma en el siglo I a.C.


                Catilina, el paradigma de la corrupción

      El problema de la corrupción es que todos identificamos al presunto corrupto, pero nadie se confiesa corrompido, y el primero no existe sin el segundo. En el siglo I a.C., la corrupción llegó a tal punto en Roma, que el senador Cicerón escribió una serie de escritos incendiarios contra el también senador Lucio Sergio Catilina, el paradigma del político corrupto. Los discursos de Marco Tulio Cicerón, conocidos como Catilinarias, si se dirigiesen hoy a un político ejerciente, no pasarían  el arco de la censura y si alguna editorial o medio de comunicación se atreviese a publicarlos, acabaría haciendo frente a «indemnizaciones millonarias».

                          Cicerón descubre a Catilina

          Catilina, ¿ hasta cuando abusarás de nuestra paciencia?. ¿Cuánto tiempo todavía ese furor tuyo nos burlará?. ¿Hasta qué límite tu audacia desenfrenada se agitará?. ¿ Nada acaso  la guardia nocturna del Palatino, nada los centinelas de la ciudad, nada el temor del pueblo… te han hecho vacilar?. ¿Quién de nosotros crees que ignora qué hiciste en la noche próxima, qué en la anterior…qué decisión tomaste?.

                 Salustio describe el caldo espeso de la corrupción

           Creció primero la avidez de dinero, después la de poder, y esta fue la fuente de todos los males. Pues la avaricia destruyó la lealtad, la honradez y las demás virtudes y en su lugar enseñó la soberbia, la crueldad.  La ambición forzó a muchos hombres a hacerse falsos. Al principio estos vicios crecían poco a poco y se castigaban algunas veces. Después, cuando el contagio se extendió como la peste, el poder se convirtió en cruel e intolerable. La avaricia conlleva el afán de dinero y es ilimitada e insaciable y no disminuye ni con la pobreza ni con la riqueza. Todos robaban, todos saqueaban, uno codiciaba una casa , el otro unas tierras.  Entonces, las riquezas empezaron a convertirse en un honor, la pobreza como un oprobio y a considerarse la honradez como malevolencia. Robaban, gastaban, daban poco valor a lo suyo, ansiaban lo ajeno, tenían confundidos el pudor, la vergüenza y todo lo divino y lo humano,  y carecían de escrúpulos y de mesura.  Cercado, denunciado ante el Senado de Roma, Lucio Sergio Catilina, no dio marcha atrás y proclamó: «Puesto que, cercado por mis enemigos, soy llevado al precipicio, apagaré con ruinas mi incendio».

        Esto lo seguimos viendo todos los días, y es que cuando por alguna circunstancia anómala algún político es llevado a juicio, desde el banquillo,  acusa a todos. «No soy un putero» proclamaba el anterior director general de Trabajo y Seguridad Social de Andalucía Javier Guerrero, juzgado por los expedientes de regulación de empleo fraudulentos. Francisco Camps, ex presidente de La Generalidad valenciana, dejó plagadas las hemerotecas de frases célebres, a modo de ejemplo y conocida su afición a los trajes buenos y caros, pero sin pagarlos,  dijo lo siguiente: «supongo que mis conciudadanos querrán que vaya bien vestido», aunque al final fue absuelto por un Tribunal Popular.

           La mentalidad corrupta está tan extendida, que el problema es que nadie identifica ciertos hechos con la corrupción.  Podríamos enumerar las prácticas y aburriríamos a los lectores. Cuando los derechos se solicitan como favores y los favores se exigen como derechos, diremos que se está un una situación casi irreversible. El único modo de intentar romper el círculo vicioso y degradante de la corrupción, es regular de modo claro y exigente, todas las acciones de la administración, elaborando una Ley contra la corrupción. Transparencia absoluta, publicación de bienes antes y después de entrar y salir de la actividad política. Evitar la ocultación de patrimonio, etc. Es el futuro del País y la credibilidad de la actividad política lo que está en juego. El océano de la corrupción es la mayor sangría económica de la actividad pública. No todo es igual, no todos son lo mismo, pero eso hay que demostrarlo con hechos y dejarlo claramente visible ante los ciudadanos.

Abrumados. Melilla bajo la bruma


         No es la primera vez que hablamos del fenómenos de las brumas, tampoco es la primera vez que hablamos de muchas cosas. Es imposible desprendernos de lo que nos rodea, por eso volvemos una y otra vez a las mismas situaciones vitales. Todo es diferente y a la vez lo mismo. La bruma es un fenómeno meteorológico consistente en la suspensión de partículas de agua que se hacen visibles al ojo humano. Son fenómenos habituales en ciudades costeras o en localidades colindantes con un río. No hay una causa única que explique las  brumas, que pueden formarse en ocasiones distintas y por causas diversas. Tal y como la vida misma.

          A veces la climatología se alía con las circunstancias sociales y permite la formulación de comparaciones y  de parábolas. Estamos abrumados, sometidos a una situación en la que el gobierno parece no ver más allá de sus narices y ha perdido toda capacidad de perspectiva e incluso de maniobra. Witgenstein decía que:  «el significado de una palabra es su uso en el lenguaje«.  Cuando se dice que estamos abrumados, que lo está alguien, o incluso un colectivo, queremos decir que estamos bajo el efecto de una bruma, o sea, que el campo de visión no alcanza más allá de un golpe de vista.

      La bruma impone un situación distinta, porque todo lo que vemos habitualmente desaparece, sabemos que está detrás, pero no podemos afirmarlo. Es una situación parecida a la que formulara Erwin Schrödinger en su célebre paradoja del gato que lleva su nombre. Además, de la bruma no se puede predecir cuando se va a levantar o si lo hará a lo largo del día. Produce una sensación de calma, porque ralentiza el ritmo vital de las ciudades, cierta sensación de fresco dentro de un ambiente caluroso, y a la vez es inquietante.

                Ayuda, porque nos obliga a fijarnos en lo inmediato, a reparar en detalles y circunstancias que en condiciones normales, ante la magnitud del horizonte, no advertiríamos. También protege, porque igual que no podemos ver lo que está al otro lado, el que está más allá tampoco puede vernos a nosotros.  Se ve poco, pero se ve claro. Todos son paradojas. También es ocasión para poner imágenes diferentes.

Los pobres, los ricos y el banco de alimentos


 

                     Sobre la caridad y la pobreza

       Utilizo el evangelio como guía,  a veces,  pues en ellos y en sus ordenadas y diferentes redacciones, aparecen infinidad de temas que siguen resultando actuales.  La pobreza, los ricos y la falta de caridad son asuntos de siempre.  En Mateo 6, 1-3, aparece este comentario: «Cuando hagas limosna, que no sepa tu mano derecha lo que hace tu mano izquierda, así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre que ve en lo secreto, te lo pagará».  Queda claro que el valor de la caridad es el silencio, que quede oculta. En ciertas ocasiones leemos que se va a llenar a cabo un cena benéfica en favor de determinada asociación de caridad, en donde no parece tan claro si la intención es la propia caridad o que ésta se conozca. En días pasados leímos que cierto grupo iba a realizar una cena benéfica en la cubierta de un barco de carga, y que descontado el precio de la cena, el resto iría destinado a una asociación de caridad.

       El Hadiz 1º del profeta del Islám dice que: «Los actos valen por su intención, y  a toda persona se le computarán sus obras  de acuerdo con la intención con la que las haya realizado». Queda claro que si la intención es que sea conocido el acto de caridad, entonces  será tenido en cuenta como tal.

                                  Elogio de la viuda. Marcos 12, 41-44

         Estaba Jesús sentado frente al banco de las ofrendas observando las donaciones de la gente. Muchos ricos echaban mucho dinero y se acercó una viuda que echó dos monedillas. Llamando a sus discípulos dijo: «En verdad que esta viuda ha echado más que nadie, porque ella ha echado todo lo que tiene y los demás solo lo que les sobra».

                                      El banco de alimentos de Melilla

           Una amiga y colaboradora del Alminar me pidió que me ocupara del Banco de Alimentos de Melilla, una entidad que recoge y reparte todo tipo de productos alimenticios, bien procedentes de excedentes o de donaciones. Hay varias asociaciones e instituciones que colaboran en el reparto de alimentos: Hijas de Mª Inmaculada, la Asociación por la Solidaridad e Igualdad Social (ASIS), o Cáritas, son solo algunas de ellas. Las personas con necesidades alimenticias se inscriben en las listas de registros de estas entidades colaboradoras, que comprueban la veracidad de la necesidad,  y cada seis meses son llamados para hacerles entrega de determinados productos. La realidad es que las necesidades son mucho mayores de las que luego pueden hacerse cargo. El tiempo de espera es largo y lo repartido no suele ser abundante. Luego se da la tradicional «picaresca» y los rumores sobre le reventa de productos son constantes y extensos, pese a que los controles sobre las familias son exhaustivos, en palabra del presidente de la institución en Melilla, Juan Paredes.

                                          La solidaridad en Melilla

    Los más solidarios de entre los ciudadanos/as  melillenses son las personas normales con ingresos absolutamente normales, que dedican una parte efectiva de su dinero a la caridad. Esos ciudadanos/as, nunca serán conocidos y su fin no es otro que el ayudar a los que lo pasan mal. La carga de la solidaridad y de la crisis, está siendo solventada por las familias y por ciudadanos anónimos, mientras que los ricos  están aportando solo cantidades testimoniales, y a veces ni eso. En una entrevista publicada en días pasados en el diario El Faro, la asociación ASIS, confirma que las donaciones de particulares son las que permiten, en gran medida, la labor humanitaria de asociaciones como la suya.    Otra parte importante de esa solidaridad no conocida ni divulgada, se lleva a cabo  en las llamadas «tiendas de barrio», que hacen cuentas a las familias en apuros y van cobrando el dinero como pueden.

             Melilla debería tener un banco de alimentos que repartiera productos donados por los supermercados, por distribuidores de alimentos, y por familias ricas, que destinando apenas un pequeño porcentaje de sus mercancías o de sus ganancias, podría cubrir ciertas necesidades de productos alimenticios básicos en familias melillenses, al menos una vez al mes. Todo lo que no sea eso, es meramente testimonial y poco, muy poco efectivo.

           Es un insulto social, que Melilla pague 1€ por consumición de cerveza a partir del mes que viene a personas sin necesidades, existiendo decenas de familias que no pueden comprar arroz, garbanzos, pastas alimenticias o lentejas. Podrían destinar ese € por consumición al banco de alimentos y no a gente que ya tiene dinero.

          Notas: (1) http://www.elfarodigital.es/melilla/sociedad/107741-asis-atiende-a-traves-del-banco-de-alimentos-mas-de-230-familias.html

Conocimiento prohibido


             Es el conocimiento el que paraliza la acción. Cuando se llega al final, al límite mismo de las cosas y se ve su verdadera esencia, entonces ya no hay  acción posible. Todo se detiene. Es la certeza la que desarma por completo.  Mientras se viva con la ilusión de poder cambiar las cosas, se puede estar activo. Cuando se ve a donde conduce el camino, o a dónde nos quieren llevar, la acción se torna más complicada.  Nuestras acciones pueden paliar muchas de las consecuencias  de tantos años de desafueros y de hecho, hay decenas de personas entregadas a causas humanitarias, a la solidaridad, a la ayuda social, que mitigan y mucho los terribles daños que el «sistema capitalista» inflige al mundo. En los llamados países desarrollados, son decenas de millones de personas las que viven al margen del sistema, auxiliados mediante  la asistencia social. En Estados Unidos, 40 millones de personas están en la exclusión social, en España son 8 millones y todavía hay quien defiende este estado de cosas.

          Se dice, y todo el mundo se sabe la cifra, que las 8 décadas de experiencia comunista en los países que adoptaron este sistema, causaron 100 millones de víctimas, entre la población civil. No se dice, ni se sabe la cifra, ni la comenta economista alguno, que las políticas económicas criminales del sistema capitalista, probablemente han causado y causan, una cifra de víctimas  que podría multiplicar por 10 esa elevada cifra, la de muertos causados por el comunismo.  Afirmar lo primero en un debate queda bien, parece reflexivo y acorde con los tiempos, pero si uno sostiene la segunda afirmación, entonces parece un izquierdista trasnochado o un antisistema. Todas las guerras actuales, la destrucción de un país detrás de otro,  las provoca el sistema capitalista. El mayor negocio del mundo es el de la venta de armas y los conflictos los provocan las multinacionales que están detrás de la explotación de los recursos naturales que existen en cada país en guerra. Es así de sencillo y así de paralizante, porque: ¿Qué se puede hacer contra todo eso?.

         Ocurre que ahora somos nosotros el objetivo del sistema y ante un hecho de esa magnitud, la parálisis resulta absoluta. Han decidido que los salarios, los derechos laborales, las conquistas sociales alcanzadas a lo largo del último siglo, deben ser podadas, si es desde la raíz mejor, aunque de momento están entretenidos con las ramas. Ha habido derroche, mala gestión y una corrupción muy extendida y profunda, pero todo eso no es el objetivo de las reformas que nos imponen, porque seguiremos  viendo derroche, mala gestión y corrupción.  Eso no va a desaparecer ni ahora, ni nunca, porque todo ese es parte de la esencia del sistema capitalista. La corrupción es necesaria para mantener cautivo y poder fidelizar el voto.

                                Conocimiento prohibido (Roger Shattuck)*

        Este es el título de un libro que compré en 1998. El título es engañoso. No habla de que exista un conocimiento  prohibido o de algún aspecto del saber que no deba conocerse. Se trata solo de averiguar si existen determinadas líneas o fronteras, que una vez conocidas, paralicen por completo nuestra acción.  En el Éxodo se dice que Yaveh, el Dios bíblico dijo a Moisés: «No podrás ver mi faz, pues el hombre no puede verme y vivir». Alude a la imposibilidad de poder mirar a la verdad de frente, ya sea la propia o la de cualquier otra categoría.  Son muchos los que han escrito acerca de la necesidad de conocer , pero mantenerse en una suave  indiferencia o ignorancia para sobrevivir, el más célebre fue Sócrates.

      Es Nietzsche, en El nacimiento de la Tragedia,  el más contundente de todos: «Es el verdadero conocimiento, La visión de la horrible verdad lo que aniquila todo impulso, todo motivo de acción». Quizá sea demasiado contundente la frase, o terriblemente acertada.

           El más célebre de todos los ejemplos fue el de la Caja de Pandora. Hay dos versiones diferentes, como casi siempre.  En una se dice que encerraba todos los males y que al abrirse se esparcieron por el mundo. La otra narra que albergaba todos los bienes y que al ser abierta estos se disiparon, pero que inmediatamente cerrada, retuvieron unos pocos y esas bondades son las que atesora todavía el ser humano.  Dos caminos distintos pero un mismo final. Existen líneas rojas, límites en nuestra acción que no deben cruzarse, tanto individual como colectívamente, o si se quiere, puertas que no deben abrirse, porque hay veces que una vez traspasadas,  la marcha  atrás ya no es posible.

       * Roger Shatuck escritor y pensador estadounidense, catedrático de la Universidad de Boston, pudo ver el mal de cerca, las consecuencias de ir más allá de ese límite, pues fue piloto de bombarderos durante la II Guerra Mundial y sobrevoló Hiroshima dos días después del bombardeo atómico. Falleció en 2005. http://www.nytimes.com/2005/12/10/arts/10shattuck.html

αλήθεια. La verdad


           Enfrentado a Jesucristo, al que intentó salvar de todas las maneras posibles, Poncio Pilato,  el gobernador de Judea, decidió que no podía ampararlo bajo la Ley romana y optó por entregarlo al Sanedrín, bajo las excepcionalidades de la Ley judía y para la que tenía competencias. En la primera entrevista histórica de la que tenemos constancia, aunque el entrevistado, el Cristo, en este caso, no respondió casi a nada.  Los evangelistas Marcos, Mateo y Lucas escriben que el gobernador romano preguntó bastantes cosas, pero nunca obtuvo respuestas, salvo algunas evasivas o preguntas retornadas. La más clara de todas las cuestiones es la narrada por Juan el evangelista, que sí redacta parte del diálogo y anota la clara interrogación de Pilatos a Jesucristo: ¿Y qué es la verdad?.

              Esta es la gran cuestión, la que atenaza al Alminar y a otros muchos que se interrogan por las cosas  en una realidad tan cambiante. Hoy sabemos que no hay verdades absolutas, por mucho que nos quieran imponer algunas y que lo mejor que pudo hacer «el Nazareno» fue no responder, por mucho que eso causara una inmensa angustia en el perplejo Gobernador de Judea. No hay respuesta porque la verdad son los hechos. Hay muchos que enmascaran los hechos, los ocultan o incluso presentándoselos, se niegan a creerlos. Hay algo peor, siempre puede haberlo y es que por alguna razón, hay quienes desean vivir bajo el engaño.  Dicen,  y esto de las citas es arriesgado porque siempre hay varias atribuciones diferentes,  que el cardenal romano Garaffa, quien acabaría siendo Papa dijo: «El pueblo desea ser engañado, luego sea engañado». También hay que ser cauteloso en la selección de ejemplos, porque estos siempre viajan en al menos dos direcciones. Todos, incluso el más equivocado, afirman actuar en nombre de la verdad y del bien común. Nadie cree ser el escriba, nadie el fariseo y todos creen estar entre el grupo de los apóstoles.

       Hemos contado cientos de hechos y todavía hay quien los niega o no los quiere creer. Los ejemplos sobrarían para llenar El Alminar, 70 veces 7.  Si uno se enfrenta a un aparato de Poder, con una maquinaria de propaganda desplegada a su servicio,  apenas tiene nada que hacer. Al pobre gobernador romano, le dieron hasta en El Credo,  y lo afirmo con absoluta seriedad y rigor.    El IV gobernador de Judea quedó señalado para siempre, pese a que no podía hacer nada por salvar a Cristo, pues la divina profecía debía cumplirse y nada ni nadie podía evitarlo.

         ¿Qué sentido puede tener continuar en un mundo así?. ¿Para qué sirve la verdad, si es que esta existe,  o atreverse a contarla?. Existen decenas de miles de mentiras, repetidas diariamente por tertulianos, por formadores de opinión y que forman parte del bagaje común, sin que prospere casi nunca el más mínimo intento por desarmarlas. ¿Existe alguien que no crea que Irán es una amenaza para el mundo?, ¿alguien cree que Sadam Hussein era inofensivo, pese a que no encontraron en Iraq ni polvos talco?.

Un pequeño lugar o en una pequeña cueva


 

                     “Donde dos o más estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.( οὗ γὰρ εἰσιν δύο ἢ τρεῖς συνηγμένοι εἰς τὸ ἐμὸν ὄνομα, ἐκεῖ εἰμι ἐν μέσῳ αὐτῶν).  Evangelio de Mateo

       Cualquier lugar vale, no tiene porqué se dentro de una iglesia, o un templo de una confesión determinada. Nadie puede apropiarse de la oración, o de la exclusividad del contacto con la divinidad. ¿Quién está detrás de lo oscuro?, ¿alguien nos escucha al otro lado?. Ocurre que los templos tienen una orientación determinada, una serie de imágenes o de decoración, que promueve el silencio, el reposo, la detención momentánea del tiempo. Hay una determinada intensidad de luz, o un determinado grado de penumbra. Cumplir con el rito no significa nada.  Son muchos los que cumplen con el rito pero nada más,  en cualquier lugar,  en cualquier religión.  El rito acaba siendo el fin y no el medio.

        El desamparo azota fuera, el que las personas busquen un instante de refugio, de calma, en un templo,  no preserva ni justifica errores pasados de nadie, ni presentes, ni futuros.  El mundo que conocíamos se deshace día a día, nada volverá a ser igual. El futuro es incierto y la sombra acabará alcanzando todo. No hay una palabra mágica que recomponga el mundo, como en “La historia interminable”, y la que existe resulta tan  estremecedora que se pronuncia constantemente, pero solo a modo de conjuro, rescate.    La gestión política y económica ha sido y es tan  nefasta,  intensa y amplia, hasta un  punto en el que se ha invertido el significado de la palabra. Hoy rescate equivale a derrota absoluta, a la rendición ante los lobos financieros. Como paradoja, se dice hacer todo en nombre de algo que es contrario a lo que se pretende en realidad.

       El Alminar fue creado para acompañar y hemos cumplido esa función durante 17 meses y lo vamos a seguir haciendo durante el resto del tiempo. Nuestra lámpara permanece encendida, pero ahora debemos buscar y acompañarnos del silencio y de su poder reparador. Algo más de un  tema diario (702) de modo casi ininterrumpido durante 515 días. Considero que el último tema,  El camino griego es un momento adecuado  para detenerse.

          Mis intenciones han sido:  No dejar pasar determinados acontecimientos sin comentarlos, dar escape a cientos de cosas que poblaban mi cabeza, evitar que centenares de historias se perdieran, demostrar de un modo claro que no participo de este modo de gestionar la vida pública,  y que callar, por mucho que lo diga un  presidente, no implica estar de acuerdo con esta inmensa desvergüenza política. La mayor parte de las personas calla porque no puede hacer otra cosa, o porque ya no encuentran el lugar y el modo de expresarse. Debería tener en cuenta quien se atribuye el silencio como propio, que a veces es la mejor forma de expresar rechazo. Es la elocuencia de los desamparados.

              Ya casi no hay lugares en los que detenerse y abstraerse un rato. Solo se busca que el ciudadano circule y pase lo más rápido posible por cualquier lugar. Hasta los bancos son pocos e incómodos. Llevaba tiempo tras un momento, un punto, una frase que me incitase a detener El Alminar, durante un tiempo y de modo voluntario y creo que lo he encontrado, con la fecha, el tema  y el día adecuado. En el  3er mes con más visitas de la historia del Alminar (21800).  Los comentarios, lo temas, el universo del Alminar seguirán estando aquí. Seguiremos observándolo todo y cuando lo consideremos adecuado, volveremos a manifestarnos. Α kαi Ω

 

El camino griego. τον ελληνικό τρόπο


                                      Tras la senda de Grecia

           Madrid, capital de España,  empieza a repetir las imágenes que vimos hace un año en Atenas, la capital de Grecia. ¿Cómo reaccionar o qué hacer ante un partido político que ha ganado unas elecciones generales ocultando su programa real y que indujo al engaño al cuerpo electoral?. ¿Qué hacer ante un gobierno que está incumpliendo su programa electoral de modo manifiesto y que está cruzando las líneas rojas que afirmó que jamás atravesaría?. ¿Qué es peor, ser un administrador irresponsable como José Luis Rodríguez Zapatero o un presidente que se desdice de sus promesas como Mariano Rajoy,  y que las incumple día tras día?. Al PP de Mariano Rajoy le votó la gente en la confianza de que no haría justo lo que está haciendo ahora. Los errores que cometió el  PSOE los conocemos todos.  Los engaños del PP también.

          Ante una situación como la presente solo cabe la dimisión, el adelanto electoral y que la gente tenga la oportunidad de escoger a un gobierno que diga la verdad, o que les diga claramente qué va a hacer, caso de Grecia y de Italia.

                                Grecia y España, caminos similares

          Estuve en Grecia en 2000 y me gustó mucho el país. Me asombró la cantidad de personas que conocían el español y que lo hablaban a la perfección.  Aquel viaje me hizo ver las cosas de otro modo y tansformé en parte mi modo de pensar. Ya nada fue igual desde Grecia. Desde entonces mi solidaridad con ellos es absoluta. Es una injusticia clamorosa lo que se está haciendo con los griegos, con los portugueses y ahora con los españoles. Pienso también que la Iglesia Ortodoxa de Grecia y toda la de Oriente en general, es mucho más santa que la Católica romana.

                  España tuvo un guerra civil entre 1936 y 1939 y Grecia entre 1946 y 1949. De ellas surgió una sociedad políticamente muy divida, y un estilo político de  confrontación permanente entre los dos grandes partidos. PP y PSOE en España y Nueva Democracia y PASOK en Grecia.

                                                     La espada de Damocles*

              La Democracia griega surge en 1974 tras el derrocamiento de la dictadura de los coroneles griegos. En España la dictadura cae pero por el fallecimiento del titular. Los griegos y los españoles heredan un sistema corrupto en el que anidaban y eran su caldo de cultivo el clientelismo, el enchufismo, el amiguismo, el nepotismo. El concepto de servirse de la Administración Pública como un coto privado y el considerar el cargo público como una recompensa por la lealtad al partido y no como un servicio a los ciudadanos. La lista de tipos de corrupciones griegas es casi idéntica a la española.

              España y Grecia ingresaron en años similares en la Comunidad Económica Europea y dos economías modestas, fueron transformadas por las políticas dictadas por la CEE. Economías del sector primario fueron transformadas en otras del sector terciario, o de servicios, o sea de consumo, y el consumo se financia con créditos, y los créditos son deudas, y las deudas hay que pagarlas.

       Ambos países fueron inundados por créditos que parecían no tener fin, por fondos europeos de desarrollo para dotaciones  de infraestructuras,unas necesarias y otras no. Muchos esos créditos eran falsos, porque se daban a cambio de comprar armamento sofisticado, máquinas tractoras de trenes de alta velocidad, bienes de equipo  y un largo etcétera.

        El dinero corrió a raudales en ambos países y el endeudamiento iba creciendo, pero eso la gente no podía advertirlo. Todos vimos como se construía en Melilla un campo de golf con fondos de desarrollo, como llegaban millones de euros al País para cursos de formación, como surgía una academia tras otra. Imagino que en Grecia ocurrió algo similar. Pero el ciudadano no podía parar ese dislate. La gente solo podía escoger entre Pasok y Nueva Democracía en un caso, y entre PP y PSOE en el otro. Haberles votado no justifica nada, porque el sistema electoral y las leyes les favorecen. Es el sistema lo que está corrompido, es el sistema el que corrompe.

                Los rectores de esas políticas europeas, fueron tan poco vigilantes como los administradores de los países receptores. Todos falsearon los datos para entrar en la zona euro y Europa no dijo nada. Los responsables de este desastre, de esta errónea política económica, tanto nacionales como  europeos, exigen ahora unos sacrificios que no les afectan, a un pueblo  que no fue responsable de ellos.  Sigo sin ver una sola medida que reduzca sus privilegios o que ponga coto legal a sus abusos. Vamos a recorrer entero el camino de Grecia y Portugal.

 Nota: * La espada de Damocles.  Petros Márkaris