Centro de Historia y Cultura Militar


Memoria, historia y recuerdo. Proceso contra Miguel Hernández.

Es un lugar diferente, el Centro de Historia y Cultura Militar de Melilla, con una parte noble y otra moderna. En ambas se pueden consultar libros, realizar trabajos o cualquier otras actividad intelectual. Cuenta con un interesante fondo bibliográfico procedentes de las antiguas bibliotecas de los acuartelamientos melillenses, y también con todas las publicaciones recientes patrocinadas por el Ministerio de Defensa.

Hace apenas unas semanas se ha publicado un nueva Ley de Memoria Democrática 20/2022 de 19 de octubre, que amplía la de Memoria Histórica de España 52/2007 de 26 de diciembre. Es evidente que la historia no puede ser modificada, pero sí su memoria, recuerdo e interpretación. El Archivo General e Histórico de Defensa fue creado por Real Decreto el 18 de noviembre de 2011, dos días antes de la convocatoria de las elecciones generales de ese año. Fue quizá uno de los últimos dictados por el gobierno de Rodríguez Zapatero. Desde entonces, con más voluntad que medios económicos, el Ministerio de Defensa empezó a concentrar toda la documentación de la que disponía, centralizándola y procediendo a su digitalización. En principio, casi toda la documentación es accesible a los investigadores calificados, y también a los usuarios comunes, a través de medios digitales. Por su parte, el Ministerio de Cultura ofrece el Portal digital PARES de Archivos Españoles. La Biblioteca Nacional ofrece un amplísimo catálogo publico, tanto de recursos bibliográficos, como de la prensa escrita en todo el territorio español. Salvo en muy contadas excepciones, como esta de la que escribimos, la situación en nuestra ciudad es la antítesis absoluta. Apenas existe nada digitalizado, y mucho menos de acceso público. Solo una vez dentro de los archivos, se puede tener acceso a algo, a parte, pero casi nunca a todo. Esto resulta vital, para poder escribir y contar las cosas tal y como sucedieron, contando con fuentes documentales originales. La digitalización del Telegrama del RIF no es completa ni de acceso libre, y la de otros periódicos como El Popular, no existe, pese a que está en la biblioteca de Tetuán.

El proceso a Miguel Hernández

Junto con Federico García Lorca, el alicantino Miguel Hernández Gilabert es el poeta más representativo de la Guerra Civil Española. Frente a la brutal muerte del primero, Miguel Hernández opone la dureza del cautiverio y del martirio, en el otro lado de la balanza de la represión política. Consultar libros empieza ya a resultar un placer extraño en la inmensidad del mundo digital, pero también es cierto que no todo ha pasado al mundo informatizado. Hay cosas que solo se encuentran ya, en su primitivas ediciones de papel, y muchas desaparecerán sin que nadie llegue a recordarlas.

Dentro de ese proceso de informatización de archivos y de causas sumarísimas instruidas contra militares, colaboradores, y personas significadas de la II República, el Ministerio de Defensa ha presentado, junto con la Universidad de Alicante, el proceso sumarísimo incoado a Miguel Hernández, en una edición escrita y elaborada por Juan A. Ríos Carratalá. No fue solo un proceso, fueron varios, que concluyeron con su condena a muerte, posterior conmutación y muerte en la cárcel por tuberculosis. Los procesos represivos del franquismo fueron tan fraudulentos como los de los tribunales populares llevados a cabo por «las chekas», solo que los primeros todavía no son reconocidos así por todos, y ya han sido necesarias dos leyes de Memoria, mientras que los segundos son un sinónimo de proceso fraudulento. Esa es la consideración que hay que cambiar en la mente de todos los ciudadanos españoles interesados en el tema, y la equiparación que hay que conseguir. Este proceso de equiparación de la memoria sigue resultando muy necesario, aunque sigue siendo muy tardío. Es algo que debió iniciarse en 1992, con la modernización de la imagen de España.

Los juicios sumarísimos eran procesos judiciales en los que la sentencia ya estaba dictada antes de iniciarse el procedimiento. Todo la información a recabar tenía como objeto la confirmación de la acusación y no la posibilidad de su inocencia. Sorprende la dureza del lenguaje con respecto al poeta: individuo, encausado, agitador, y la de comisario político, que siempre negó.

God Save the King?


La forma del Estado da igual si la democracia es firme. Los anarquistas lo tenían más claro e identificaban en el Estado a la fuente de todos los problemas y males. La cuestión no es que existan republicanos, monárquicos o antisistemas, sino que existan demócratas.

Este artículo es una de las tareas pendientes del Alminar, del que sólo estaba escrito el título. Una consultora del consejo de redacción del Alminar nos pidió esta reflexión, pendiente desde mayo y a la que respondemos ahora. Decía Svetlana Stalin, cuando le preguntaban por su padre, que ella «ya conocía lo que había hecho Stalin, pero que muchos habían aprovechado para limpiarse las manos en su camisa» en el proceso de desestalinización. La cuestión inquietante es que los jefes de Estado o gobierno no suelen manchar sus propias manos con casi nada, pese a que sean responsables de todo, con sus directrices o políticas. Entre el dirigente político y la mano ejecutora o actora del posible delito o error, media una larga cadena de servidores, que les preserva de la imputación, e incluso de la carga moral. Nadie siente la responsabilidad por sus actos políticos.

En el momento actual el gran problema es la corrupción y la tentación autoritaria. El último en caer ha sido el presidente de Perú, en el proceso de arañar las constituciones para evitar las molestias de los controles parlamentarios. La tentación del poder es tan dañina cuando lo que se intenta es mantenerlo a toda costa, como el hacer cualquier cosa para alcanzarlo y luego mantenerlo a su vez. Esto es lo que estamos viendo, el arañamiento constitucional. En una situación política insostenible lo deseable sería una convocatoria electoral. El otro encallamiento del momento presente, es que las elecciones ya no se realizan para consultar la opinión del pueblo, sino para ganarlas y así las legislaturas se estiran hasta el límite legal, provocando deterioro de las instituciones y angustia entre el electorado, que se dispersa entre las opciones más radicales y rupturistas.

Nadie pudo imaginar nunca lo que sucedió en EEUU hace dos años, pero afortunadamente los controles se mantuvieron firmes y también el sólido sistema judicial. Una democracia sin controles es cuestionable y también vulnerable, pero también un poder judicial politizado y que exceda sus límites. Es el lawfare o la ley en guerra. Los partidos recurren a la justicia como instrumento y la justicia se acaba convirtiendo en un partido. Los partidos ya no son el lugar de debate y representación social que eran en el inicio de la Democracia española en la década de 1970. Ahora son meros resortes del propio poder ejerciente, en manos de pocos grupos familiares y de clanes influyentes. Hay una nueva categoría, la del barón regional.

Estado, castas y democracia en España

Todos sabemos lo que hizo el rey abdicado Juan Carlos I (en la senda del Isabel II y Alfonso XIII) pero el rey no lo hizo todo, desde luego mucho menos que Jordi Pujol, president de Catalunya y «molt honorable» y no judicializable. Dos décadas de intensa corrupción devoraron la Democracia española y hundieron la confianza popular en Instituciones y partidos. Tanto fue así que surgieron dos nuevos movimientos políticos (Podemos y Ciudadanos) que pretendieron acabar con el bipartidismo secular español desde el siglo XIX (liberales y conservadores). Solo 4 años después, uno está desaparecido y el otro es apenas su fantasma, aunque esté en el gobierno de la nación. Solo un proceso electoral definiría la situación real, pero hay miedo al propio proceso, porque puede resultar incontrolable, por la aparición de fenómenos políticos incompatibles con la democracia, como los populismos y los extremismos.

La Revolución Francesa se inició siendo monárquica, y pudo sucumbir bajo sus propios excesos. Sólo la ejecución del rey la hizo republicana. La Revolución Rusa impidió la integración de Rusia en el entorno europeo y el acceso de la nación al desarrollo en democracia. La Rusia actual es una república en la que se vota, pero no es democrática y de este estilo hay bastantes. De las tres democracias más solidas del mundo, dos son repúblicas y otra una monarquía. Lo que debe defenderse es el contenido y no el contingente, y todo esto ha desaparecido del debate social y político español.

Nadie deroga, ni se plantea hacerlo, la conocida como «ley mordaza», mientras que se liman ciertos delitos para beneficiar a la clase política. Mientras tanto y para entretenernos todos, se nos inunda con información basura acerca del Rey abdicado. La información se dirige, la opinión también y resulta tanto más peligrosa la información tóxica que crispa a la gente, que las noticias falsas, fácilmente detectables. La gente está alterada y airadaa por situaciones que ni le afectan de modo directo, ni tampoco podrá resolver.

¿Está en riesgo la monarquía como forma del Estado? La respuesta no está clara, aunque parece que no. La forma histórica del Estado en España es la monarquía, aunque esto en principio no supone garantía alguna. La Constitución como elemento de cohesión del Estado sí es una aspiración y conquista de la propia nación, desde los tiempos de la invasión francesa. La soberanía reside en el pueblo, y no en un dirigente o en una casta o nomenclatura gobernante. Lo que hay que defender es la soberanía popular y la democracia, dotándolas de controles al margen del vaivén político. Normas que nadie pueda saltarse según convenga a qué momento. El debate actual está viciado. Hay mucho engaño a la vista y al oído. El ruido de la crispación no deja oír otra música que no sea el propio estruendo. Lo que está perdiendo calidad y calado es la propia democracia, porque eso es lo que no se fomenta. Cada grupo o facción quiere imponer su debate e imponerse en él, sin escuchar nada que no sea lo que se quiere oír. No corre peligro la monarquía, pero sí nosotros, los ciudadanos.

Lo que todavía no tenemos claro es que lo ocurrido en el Parlament de Catalunya en octubre de 2017 fuese un intento de sedición contra el Estado. Tampoco fueron desordenes públicos porque se produjeron dentro de un parlamento sin desorden alguno. La Democracia, la Constitución, ni el propio Estado, tienen mecanismos adecuados para defenderse de estas situaciones, que puede venir por otros lados. Sin embargo, tirar un piedra en la calle, quemar un contenedor, no puede ser más grave que lo ocurrido dentro de aquel recinto. Porque lo que sí ocurrió es que se intentó segregar un territorio completo, de la legalidad vigente en el resto del Estado.

Don Juan en los infiernos


¿Qué condenó a don Juan, al Tenorio? Mentir, una vez tras otra, faltar a la palabra dada, romper promesas y juramentos, incluso cuando se tiene una última oportunidad para arrepentirse y renegar de las mentiras. Esto es lo peor y lo que condena a cualquiera. Después de la mentira ya no hay más. Es el final. Se puede seguir vivo, disfrutando de oropeles, continuar en el devenir diario, pero ya se está condenado. En el mundo protestante, porque don Juan es un mito católico, es lo peor, lo que finiquita una carrera personal o política. Peor que el pecado o la falta cometida, lo que realmente condena es el mentir sobre los hechos, la declaración falsa. En los Estados Unidos es una obligación el decir la verdad, ante el requerimiento judicial, o de cualquier estamento institucional, por lo que el perjurio resulta fulminante, incluso aunque se sea el propio Presidente. En la tradición católica romana se es más laxo con esta cuestión, o incluso con la propia falta.

No queremos decir nada con esto, solo que el regreso de Tenorio, de don Juan, como cada mes de noviembre, a manos de Sibila Teatro, nos da una oportunidad para reflexionar, algo que es parte de la esencia del Alminar. Sin reflexión no habríamos rebasado la frontera de los 11 años. Si embargo, el Tenorio es también muchas cosas más. Es la necesaria certeza de que toda obra humana tiene principio y final, y de la importancia del mismo. En la obra de Tirso de Molina, don Juan va camino de las llamas del infierno, mientras que en la de José de Zorrilla, don Juan accede a redimir todas sus faltas en el Purgatorio, aceptando pues esa última oportunidad. Hasta el siglo XIX existía mucha preocupación sobre estos temas, pero en el siglo XX todo cambió, y al vivirse el infierno sobre la propia Tierra dejó de tenerse confianza en el Más Allá.

La política quedó excluida de la categoría de la mentira, aunque la verdad política equivalga casi a una. Sin embargo, lo que buscamos es la categoría, para que se entienda mejor lo que queremos decir, con esta reflexión. Hasta el último momento, hasta casi el día de antes, Vladimir Putin, negó que fuese a invadir Ucrania, e incluso negó que tuviese intención de hacerlo. Esa es la categoría máxima de la mentira, y es por ello que es ya un dirigente condenado, aunque no le veamos pagar por ello. Esta evidencia de mentira categórica, debería servir para que nadie intentase justificarle, o para hacerle merecedor del rechazo más absoluto, tanto individual como colectivo, pero ya hemos dicho, que la política parece estar excluida de la posibilidad de la mentira. Lo que condenó a Willian Jefferson Clinton, no fue la falta cometida, sino la mentira. Por eso ya no es creíble, y precisó de ser salvado por su sucesor, Barak Obama. En España, el máximo referente de la mentira categórica es José Mª Aznar, con ocasión de los atentandos islamistas del 11 de marzo de 2004. Unos años antes colaboró en otra mentira universal, la de la Guerra del Golfo de 2001, junto a George W. Bush y Anthony Blair.

El mito de Don Juan en noviembre

La compañía teatral Sibila teatro optó en por la versión de Tirso, y mandó a su don Juan a las llamas del infierno. A veces se puede escoger el final, pero en otras ocasiones, es el final el que te escoge. No es algo que puede decidirse siempre. Por eso hay que actuar siempre, de modo en que tengamos presente, que el final puede presentarse en cualquier momento. La inmortalidad solo es posible si hay un final. La sibila era una mujer sabia y a menudo profética, como Casandra, la que acompaña desde el inicio al Alminar, que decía siempre la verdad, pero a la que los dioses condenaron a no ser creída.

Los abogados melillenses, solidarios con Ucrania


Dmytro Matiuschenko, ministro consejero de la Embajada de Ucrania

El Colegio de Abogados de Melilla, presidido por Blas Jesús Imbroda Ortíz, se apuntó una importante acción solidaria, al entregar su Medalla de Oro, a la nación de Ucrania, representada por el ministro consejero de la Embajada ucraniana en Madrid, Dmytro Matiuschenko. ¿Qué podemos hacer por Ucrania? se preguntaba el consejero Matiuschenko, además de la ayuda humanitaria y bélica. Sobre todo no olvidarles ni negarles.

Sorprende y rechazamos de plano, la solidaridad selectiva, esa que se mueve y actúa solo cuando las víctimas son de determinado lugar ( Gaza, Siria ), pero que se diluye cuando los muertos se acumulan en el lado de Ucrania, Irán o Nicaragua. Las movilizaciones contra la injusta guerra de Iraq en 2001, llenaron las calles de España, pero no tiene una correspondencia equivalente en caso de Ucrania. Es obvio que no se pudo evitar ni una ni otra, pero muestran sensibilidades selectivas y eso no es admisible.

La política exterior de los Estados Unidos es muy agresiva, pero a Rusia se le han perdonado demasiadoas guerras y el resultado final es este que estamos compartiendo. El neo imperialismo ruso, con gran componente racista, es el responsable de la bárbara invasión de Ucrania, que estaba decidida desde mucho antes del fatídico 24 de febrero. Rusia mintió al mundo sobre sus intenciones (maniobras militares), y buscó las justificaciones después. La alteración de la neutralidad de Ucrania, y la existencia de nazis en su territorio, de lo que no ha aportado prueba alguna, pasados 8 meses, e invadido por la fuerza militar, un tercio de la nación ucraniana. Esto sí es una clara violación de la Legalidad Internacional, como ha tenido que reconocer hasta Noam Chomsky, muy poco proclive a dar cualquier baza a los EEUU. El OTAN No, Bases fuera, sigue concitando apoyos y análisis, pero con el ogro ruso, los ánimos se tornan más termplados.

Matiuschenko en la patrona de los Abogados de Melilla

Cada 15 de octubre, era y es el día de los abogados, bajo el patronazgo de Santa Teresa. Es un evento específico, no público, en el que se conmemora, homenajea y da la bienvenida a los nuevos/as abogados/as y en el que se reconoce la labor de los más antiguos. El acto del Colegio de Abogados no contó con la presencia de ningún miembro del gobierno de Melilla. El ministro consejero de la Embajada de Ucrania en España estaba solo amparado por la solidaridad de los abogados melillenses, pero no todos. La división en cualquier segmento de la sociedad es quizá más profunda de lo que aparenta.

Frente a los abogados melillenses, Matiuschenko, expresó su convicción de que algún día Rusia se enfrentará a al Tribunal Penal Internacional de La Haya, tanto por la propia guerra en sí, «no provocada por Ucrania», como por los delitos específicos cometidos en ella: muerte de niños (500), civiles (más de 5000 según la ONU), torturas y muerte de prisioneros de guerra, algo constatado, según el ministro consejero de la Embajada de Ucrania. El ministro diplomático ucraniano, mostraba claros signos de sufrimiento durante todo el acto de la abogacía melillense. En ese momento de homenaje y paz en el salón de actos de la UNED de Melilla, el pueblo de la nación a la que representa, los civiles y militares ucranianos siguen pereciendo bajo las bombas rusas, que explotan y devastan tanto instalaciones militares, como civiles, incluidos edificios residenciales. Al menos la tercera parte del territorio de Ucrania ya está en manos rusas, aunque Matiuschenko sigue confiando en la capacidad de su nación, para expulsar a los rusos, eso sí, con la ayuda indispensable de los aliados europeos. El invierno ucraniano será muy duro.

Tambores de guerra política


Muhammad Ibn Abú Amir, Al Mansur, nacido en Torrox, gran Visir de Al Ándalus, el invicto, y al que los Trinitarios conocemos como Almanzor, utilizaba los tambores en las batallas, para provocar confusión y miedo entre sus enemigos, que podían ser todos aquellos que osaran desafiar su poder, tanto dentro del Califato, como entre los Reinos cristianos. Se mostraba igualmente implacable con todos. Sus aceifas asolaron la península durante dos décadas, hasta que unas heridas, o una enfermedad contraída en Calatañazor, le enfrentaron a la única batalla en la que no se vence, en 1002. Hay que tener en cuenta que en el año 1000 no se empleaban términos como musulmanes, islámicos, cristianos o españoles. La metáfora es que todo poder acaba, y que toda gloria encuentra su final. El error de Almanzor fue perder de vista que, aunque muy poderoso y eminente, era el visir, no el califa, y que sus acciones provocaron la unión de todos en su contra, acelerando con sus acciones el fin del califato de Córdoba, que apenas le sobrevivió 30 años. Esta es la primera parte de la parábola.

En febrero de 1939, las tropas de Franco rodeaban a Madrid, sin posibilidad de auxilio, salvo por el Norte. Barcelona había caído y la totalidad de los frentes eran ya estables. El gobierno estaba internamente dividido y no fue capaz de presentar un frente común antes de la caída definitiva, que se produjo en abril. Republicanos y comunistas libraron una cruenta batalla en las calles madrileñas, antes de entregar la capital y el resto de territorios (todavía en manos del Gobierno) al general Franco que ya daba muestras de impaciencia. El final no pudo ser más triste: la lucha intestina, antes que la unión frente al adversario común. Solo los socialistas, los militares republicanos y algunos anarquistas, fueron los últimos defensores de La República. Esta es la segunda parte de la parábola, que se asemeja bastante, a lo que estamos viendo en este último día de septiembre, con respecto al Gobierno de Melilla. De esto fuimos testigos el pasado Día de Melilla.

Los tambores de guerra se iniciaron el 17 de Septiembre

¿Puede un socio de gobierno (CPM), celebrar como éxito la admisión a trámite de una querella contra la Delegada del Gobierno en Melilla, sin resquebrajar la «supuesta unidad» y cohesión del mismo? En realidad se puede, y se ha hecho, lo que no puede es salvaguardarse ya, la unidad de acción. Pretender seguir juntos se torna imposible, y los hechos de marzo de 1939 lo demuestran. Cuando se acaben los tiros internos, las tamborradas y los cañonazos, ya no quedará defensa alguna frente al rival político. Y todas las fuentes próximas al gobierno de Eduardo de Castro, coinciden en señalar que la situación interna es mucho peor de lo que aparenta. En la situación actual, la derrota es segura.

Tras una atenta relectura de todo lo sucedido, desde El Alminar de Melilla señalamos el 17 de septiembre, 525º aniversario de la ciudad, como el del inicio de la voladura controlada del gobierno en ejercicio. Aquel día, importante por todo excepto por el fundador Estopiñán, el imprevisible discurso presidencial, resultó ser una granada de mano lanzada en medio de la sala de mando. La preparación y el contenido del discurso, correcto y gris hasta su explosivo final, estaba calculado al milímetro.

Al igual que en marzo de 1939 en Madrid, el todavía gobierno se dividió en varias facciones enfrentadas entre sí. Socialistas frente a comunistas, militares frente al gobierno y los anarquistas contra todos, pero contra los comunistas antes que contra nadie. Olvidándose todos de Franco, que esperaba enfrente.

La pretensión de un sector de Coalición por Melilla, de actuar contra la Delegada del Gobierno Sabrina Moh en los tribunales de Justicia, sin que ello conlleve una ruptura total con los socios socialistas, resulta tan vana como absurda. equivalente a la guerra parcial de Putin. En solo un día, ya ha arrastrado a un partido contra otro, como no podía ser de otra forma. El Partido Socialista defiende a su Delegada, y Coalición por Melilla arremete contra todo el PSOE, evidenciando que el problema ya no es Sabrina, a la que quieren ver caer como a Juana de Arco, o la Kahina, por utilizar símiles ambivalentes. Es más, la sensación desde el exterior, desde la posición observador que nunca abandonamos, es que se trata de una estrategia de tensión, que se va incrementando con cada acción.

A esto no escapa ni es casual, la alianza táctica con Compromís, o la permanencia en el gobierno del expresidente de VOX, o los apoyos tácticos como mayoría sustentante, tanto del diputado Jesús Delgado Aboy y como del disidente socialista Moha Mohamed Moh, del que no se sabe a qué grupo pertenece o en qué posición está. La estrategia y la táctica están ya claras: incomodar hasta el límite al Partido Socialista para provocar algún cambio, siendo el de la Delegación del Gobierno el objetivo principal, y en el que se están concentrado todos los esfuerzos, aunque ello equivalga al suicidio del gobierno. El que juega a la ruleta rusa, acaba encontrando la bala.

El diputado número 13

El objetivo principal es Sabrina Moh, el secundario Gloria Rojas, a la que se le ha sembrado una supuesta candidata alternativa a las primarias socialistas del 7 de octubre, en la que se dirime quién será la cabeza de lista a las municipales de mayo. No hay opciones, pero la candidatura forzada solo pretende medir los apoyos de Gloria Rojas, y no los de «la candidata nadie«, con todos los respetos hacia ella. Si la actual secretaria general no vence con una abrumadora mayoría, el segundo asalto se dirigirá contra ella. El objetivo es emparedar a los 3 diputados socialistas, y así Coalición por Melilla se las verá a vida o muerte, política, con su rival, pero no antagónico, que no es otro que el Partido Popular, de Juan José Imbroda.

La opción nuclear

Esta opción sería desintegrar el propio núcleo de la mayoría gobernante, y provocar la salida del PSOE del gobierno melillense, llegando a las elecciones de mayo en solitario, con solo 11 diputados. Es una opción arriesgadísima, pero no lo suficientemente descabellada, como para no intentarla en un momento desesperado. El presidente De Castro ya no se puede moverse de su papel de comparsa, y sustentarían esa exigua mayoría los dos diputados flotantes, contra la que el PP no actuaría, porque su única táctica ahora es no cometer un solo error. Sabemos que ya lo están viviendo, pero las tres diputadas socialistas van a vivir un auténtico calvario de aquí al mes de mayo.

Nota: Los ejemplos históricos que hemos utilizado no se corresponden con ninguno de los personajes en liza. Los mencionados por su nombre, únicamente lo son en el estricto sentido expresado.

Negra espalda del tiempo


Javier Marías, el escritor intimista

Bajo el foco de la muerte, acaecida en Madrid el 11 de septiembre, apenas unos días antes de cumplir los 71 años, cobran un sentido nuevo, algunas de sus novelas, como la que da título a este artículo. A diario, en distintas bocas, y como gran conclusión solemne, escuchamos la sentencia que todo lo puede: «el tiempo coloca a cada uno en su sitio», pero que realmente no es cierta, porque entre otras cosas, al tiempo no le importamos nada, es más, no nos tiene ni en consideración. ¿Cuál sería el lugar de un escritor tan diferente como Javier Marías? No puede responderse, pero éste no, ni en este momento. La pandemia del Covid, oficialmente acabada, y de la que ya casi ni se refieren las estadísticas, se sigue cobrando nuevas vidas, algunas tan significativas como la suya.

En Negra espalda del tiempo, Javier Marías intenta deshacer algunos enredos creados por una novela anterior Todas las almas, que recrea el ambiente de Oxford, ciudad en la que pasó 2 años como profesor. Sin embargo, la novela es muchas cosas más, porque intenta precisar nuestra capacidad o imposibilidad para describir la realidad, o escribir sobre ella, sin que se desprendan sobre el texto retazos biográficos, alteraciones, confusiones.

«Creo no haber confundido todavía nunca la ficción con la realidad, aunque sí las he mezclado en más de una ocasión, como todo el mundo, no solo los novelistas, no solo los escritores». Al intentar contar algo, lo deformamos: «porque la palabra -incluso la hablada, incluso la más tosca- es en sí misma metafórica y por ello imprecisa», escribía en la obra mencionada, en 1998.

Quizá la proximidad del nuevo milenio, o algún acontecimiento no precisado, le llevó a ocuparse sobre la trascendencia de la obra, de la novela, sobre el propio autor: «Su final quedará también fuera, y seguramente coincidirá con el mío, dentro de algunos años, o así lo espero. O puede que me sobreviva ese fin como nos sobrevive casi todo lo que emitimos o nos acompaña o causamos, duramos menos que nuestras intenciones. Dejamos demasiado puesto en marcha y su inercia tan débil nos sobrevive».

«Los libros que escribimos pero también los que solo compramos y una vez leímos o permanecieron cerrados hasta el final en su estante y proseguirán en otro sitio su vida de espera a la espera de que otros ojos más ávidos o sosegados». También, pero esto ya no lo escribió, los libros esperan en sus estantes a que un nuevo acontecimiento, una manera diferente de leerlos y entenderlos, aporten un significado que en su momento no entendimos, ni vimos.

Al escribir sobre texto y nombres ya olvidados, les damos nueva vida, otra oportunidad: «O dicho de otra manera, seré memoria suya sin haberlos visto y sin que ellos pudieran preverme en su tiempo ya perdido, seré su fantasma». Esto es lo que hacemos al escribir o recordar a quienes no hemos conocido.

«La ciudad de Oxford, donde casi nada se ignora, y lo que se ignora se crea y si no se inventa. Qué peligrosas las voces con crédito, las autorizadas, las que nunca mienten, como si aguardaran el día en que de veras valga la pena o les toque hacerlo, y entonces persuaden sin ningún esfuerzo de lo más fantástico o ponzoñoso. Puede que la mía vaya siendo una de esas, por la edad y algún escrito. Pero yo nunca miento». Una formidable advertencia escrita hace un cuarto de siglo. Lo que nos sobreviva, es algo que no podemos saber.

Observaciones a un último 17 de Septiembre


Los melillenses quieren un día de Melilla. A lo largo de los 11 años del Alminar, su perfil fue inamovible: Homenaje al conquistador Estopiñán, parada militar, discurso oficial y concesión de Medallas de Oro en el salón Dorado. Todo muy frío y oficialista. Al principio se llevaba a cabo en el exiguo escenario de la plaza de Estopiñán y luego se desplazó a la plaza de Armas. No había participación pública, ni lúdica, ni se buscó otro contenido.

Va a haber muchos más «días de Melilla», pero el del presente año 2022 era el último de un ciclo que está a punto de desaparecer. Las imágenes de este 525 aniversario serán históricas por muchos motivos y por eso había que estar ahí, al menos los cargos institucionales. Si en algún lugar se han entendido las razones y objeciones de Coalición por Melilla, ha sido en El Alminar, y ahí están todos los artículos para comprobarlo. Sin embargo, entender, no significa justificar siempre. Por ello, la presencia institucional de Dunia Almansouri, vicepresidenta de la Asamblea, se ha echado de menos en Melilla la Vieja, a la vista de la soledad de las dos únicas integrantes del gobierno de coalición.

Estar presente, como cargo institucional, no significa reconocer a «Estopiñán», del que hemos escrito hasta aburrir, que su papel en la conquista está sobredimensionado. En cualquier caso, esto solo es una opinión de este blog y de su autor, como viene siendo desde hace 11 años. La estatua de Melilla la Vieja representa a un fantasma histórico, pero tampoco es el conde Drácula.

El que retiró la estatua de Estopiñán a los rincones de Melilla la Vieja fue Ignacio Velázquez, primer presidente de la Ciudad, con ocasión del V Centenario, que resultó un gran fiasco, entre otras cosas por la moción de censura que ya planeaba sobre su cabeza y por una presidencia a la deriva. Los actores y guionistas de aquella gran turbulencia siguen acechando, y la ciudad todavía espera conocer la calma, y la ausencia de enfrentamiento perpetuo.

En 2019, tras el cambio político suscitado por un resultado electoral abierto, se abrieron otras expectativas y esperanzas. La pandemia y la difícil coalición entre partidos, nos situaron en un perfil bajo de cambios. Nadie podía esperar este vuelco social y de costumbres provocados por el coronavirus. Por ello, el estar enfrentados a una 2ª versión de lo mismo, a uno y otro lado del espectro político, hace que la ciudadanía sienta inquietud. Estamos mejor que hace cuatro años, más libres, más tranquilos, pero ante una incertidumbre máxima. Lo más probable es que el resultado electoral siga dejando muchas puertas abiertas.

Así pues, este 525 Aniversario de Melilla no será olvidado. Era histórico y no se le ha sacado todo el lustre posible, y su significado será grande. Pese a todo, nos quedaremos con algunas imágenes irrepetibles, con los nombres de los condecorados con las Medallas de Oro, Carlos Baeza y Javier Imbroda, resultando muy generoso y entrañable el discurso de su viuda, Salvadora Acosta.

El gobierno en pleno sí estuvo en la plaza de Las Culturas, el gran espacio de celebraciones, junto a las murallas de la ciudad histórica. No faltó nadie a la cita en la plaza, que podría marcar el futuro de esta conmemoración, si se quiere seguir por esta senda. No habíamos vuelto a ver fuegos artificiales en Melilla la Vieja desde 1997. Falta promover la presencia y participación de la ciudadanía, pero eso ya lo hará, o no, otro gobierno. La vicepresidenta Gloria Rojas estaba ausente, pero también el diputado de la ciudad, Díaz de Otazu. Los diputados y consejeros de Coalición por Melilla estaban todos y al unísono. No ha habido fisuras y eso es de agradecer, por lo que representan.

No era la hora del ajuste personal de cuentas, pese a lo mucho que hayan hecho sufrir. En el que será uno de sus últimos discursos institucionales, algunos estimaron como inapropiadas, las manifestaciones personales expresadas por el presidente Eduardo de Castro, y eso aunque el anterior presidente jamás se ahorrase ninguna crítica pública, a nadie. El final, aun cuando todavía está lejos, es importante y distanciarse de los excesos del pasado, una necesidad.