El día de la Patrona de Melilla


                             La Misericordia, la Virgen de la Victoria y sus fieles

        El 8 de septiembre es el día de la virgen de los Llanos, de Meritxel, del Pino, de Guadalupe, de Covadonga, de la Victoria, de la Cinta, de Montserrat, de Nuria, del Coro, de Soterraña. Muchas ciudades, pueblos, y comunidades autónoma celebran su día en esta fecha.

            La Patrona de Melilla resiste como cada año en compañía y ante la presencia de sus fieles, que no son demasiados, pero tampoco escasos. Son los mil de la Patrona, esa mítica cifra a la  que llevamos aludiendo varios años. Son mil, que tampoco descienden en número, pero que la acompañarán hasta el fin de los tiempos. Son los mil de la Victoria y de la Misericordia, por ser éste su año.

              La procesión contaba este año con una gran novedad, la de la salida desde el templo Arciprestal del Sagrado Corazón. Este ha tenido dos hechos muy beneficiosos, el primero es que la novena dedicada en su honor a tenido una numerosa presencia de fieles, y el segundo es que la procesión ha durado una hora menos, ha podido iniciarse a las ocho de la tarde, con mucho menos calor para los asistentes y participantes. Esto ha hecho que el recorrido sea más corto, más liviano, más solemne y más ambientado.

                                 El Vicario Episcopal, la Victoria y sus acólitos

                De un mal, el terremoto del 25 de enero, se ha obtenido un bien, el que la Virgen de la Victoria ha salido desde el mismo templo Arciprestal, en el centro de la ciudad. La voluntad divina,  el destino, el azar, o todos a la vez, han otorgado al Vicario Roberto Rojo Aguado, un triunfo eclesial histórico, de esos que se señalarán en las efemérides de la historia religiosa de Melilla. Flanqueado por sus dos acólitos, nombrados por el obispo de Málaga monseñor Catalá Ibañez, el Vicario de Melilla ha presidido relajado la procesión, atento a los detalles y sus fieles, dispensando bendiciones y a los que también ha dedicado gestos y palabras de atención.

              Acompañado por el clero de la ciudad en pleno, siempre delante de La Patrona, que este año a estado más cerca que nunca del pueblo de Melilla, no solo por la acción de la nueva Junta de Gobierno de Hermandad de La Victoria, sino también por un guiño del destino en forma de movimiento sísmico, y por la voluntad y la decisión personal del Vicario Episcopal, Roberto Rojo Aguado.

             En un año de zozobra para la ciudad y de ruina física para los templos cristianos, cuando el viento soplaba de frente y de costado, sobre la nave de la iglesia melillense, el Vicario ha sabido mantenerse en el timón, y no dejar la nave a la deriva, pese a que el vendaval amenazaba con echarlo todo abajo. Por medio de la Misericordia y el Perdón, el vicario Roberto Rojo ha subido sobre las suaves, pero firmes alas de la Victoria, la Patrona de Melilla.

           El acompañamiento musical de la Orquesta de la Ciudad de Melilla, y de la Banda de Guerra de Regulares, han jalonado como siempre, el paso previo y posterior al trono de La Victoria.

El final del mes de Ramadán


           El Ramadán, mes sagrado y de ayuno de la religión musulmana ha llegado a su fin, a su día trigésimo. Todos los países del mundo islámico o de religión  musulmana, excepto Turquía (que lo ha celebrado hoy 5 de julio) , celebrarán la fiesta del Eid Al Fitr, a lo largo de todo el día 6 de julio. Sin embargo difirieron en su inicio: los sultanatos de Oman, Brunei, Marruecos y Ceuta y Melilla, que lo iniciaron el 7 de julio.

             Turquía se extiende desde su parte continental europea, en su frontera con Bulgaria, hasta adentrarse en oriente, en sus fronteras con Iraq e Irán, abarcando casi todo el golfo pérsico. la ciudad de Adana está casi en línea con La Meca y Medina. Todo el Oriente medio y la península Arábiga, pertenecieron en su momento al Imperio Otomano. Tiene por tanto sus propios criterios para decidir el inicio y el fin del mes de Ramadán, en el que se distinguen casi siempre de Arabia Saudí. Una de las ciudades turcas más extremas, Van, coincide en el meridiano con la capital Saudí, Riad.

           El Ministerio de asuntos Religiosos e Islámicos de Marruecos, daba en la tarde de hoy por certificado el avistamiento directo de la luna, en el vigesimonoveno día del mes de Ramadán de 1437, según el calendario marroquí. Solo nos queda desear una feliz fiesta del Eid al Fitr, a todos los musulmanes melillenses. El mes de Ramadán se ha extendido este año desde el día 7 de junio hasta hoy 5 de julio.

          Si los cálculos son correctos, la fiesta del Sacrificio o Eid al Adha, será el próximo 13 de septiembre.

El oficio de la Fe


       La primera misa del sacerdote Ruíz Guillot    

            Entrada en procesión por la puerta santa del perdón y de la misericordia. Incensación, coro litúrgico y presencia de ministros de la iglesia, dos obispos; Su Ilustrísima Jesús Catalá Ibáñez, y monseñor Ramón Buxarrais (ambos en segundo plano), el arcipreste Roberto Rojo, en lugar preeminente en el lado de la epístola, acompañado por el clero de la ciudad en pleno, y con los fieles llenando el templo hasta las crujías. Estas es una misa de tiempo ordinario, pero de ocasión excepcional. La gloria de Dios manifestada en la liturgia y hecha presente en su obra, la Santa Iglesia. Hacía mucho tiempo que no se veía un esplendor tal y un lleno igual en la nave de la iglesia.

            El oficio de la misa fue dirigido por el melillense Francisco José Ruíz Guillot y nuevo sacerdote, que también contó con la presencia de sus compañeros, Daniel Martín y Fernando Luque. Esta era su misa, que contó con la presencia completa del clero melillense, y con la asistencia de un obispo en ejercicio, aunque sin mitra ni báculo, y con otro emérito, ambos como simples pastores. No es algo que pueda verse todos los días. Entre otros motivos, ese era el principal por el que estábamos allí

            El texto evangélico fue leído por Fernando Luque, rondeño y también nuevo sacerdote. La homilía, muy bien trabada y declamad con seguridad, corrió a cargo de Francisco José. El texto evangélico correspondía a Mateo, el tema, fariseos y publicanos, uno de los preferidos por este evangelista, y algo de lo que hemos escrito mucho en los últimos días, y que venía como anillo al dedo. Han sucedido muchas cosas en el último mes en la ciudad, que han sacudido el mundo católico practicante. Estamos acostumbrado a las disidencias en los partidos políticos, pero no en la Roca de Pedro.

            ¿Qué hace ese aquí, comiendo con publicanos y pecadores?, preguntaban los fariseos, estrictos cumplidores de la Ley, pero que luego no refrendaban con sus actos. “Jesús, oyéndolos, les respondió: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa “misericordia quiero y no sacrificios”; que no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores”.

          Los tiempos son siempre nuevos, y cada vez demandan más respuestas, hay situaciones de gran complicación ética y moral, en las que hay que discernir entre qué es bueno y qué malo, y no siempre es fácil dar con la solución.

          El dogma y todo aquello que sustenta La Iglesia no ha variado con el paso de los siglos, aunque el mundo cristiano está dividido por dos tradiciones fundamentales, la Ortodoxa oriental y la Católica latina. Hay que acostumbrarse a mirar las cosas de un modo más abierto, y pensar que siempre hay otro modo de ver un mismo acontecimiento.

           No siempre se puede pretender razón. Las palabras son solo eso, y en la profesión eclesiástica, como en otras muchas, hay grandes oradores/as, como Juan Crisóstomo (boca de oro). Qué es pues lo que diferencia a unos de otras, qué nos permite ver quién es un fariseo o quién un publicano: únicamente los hechos, las obras Aun así, el joven sacerdote Francisco José y sus compañeros, tienen toda la vida por delante, un tiempo largo en el que deberán enfrentarse a circunstancias de muy diversa índole. Tendrán a su lado tanto aduladores, como buenos consejeros. La capacidad para saber distinguirlos es lo que les permitirá sortear con éxito, el proceloso mar de la fe y de la vida.

             El curso del tiempo ejerce una inexorable y erosiva labor. La piedra aguanta y el asperón se deshace. Lo que ayer parecía obra eterna, hoy solo es arena. El tiempo, su paso, descubre la capa de ornamento de una fachada y muestra su composición interna. No hay tampoco que fiarse de la apariencia externa. Existirán siempre nuevas dificultades, pero no siempre habrá un obispo que acuda a imponer la paz, o una mano extraña que ayude cuando todo parezca perdido. En la cruz, siempre se está solo.

Las campanas y torre de La Arciprestal


                    El largo camino hacia el templo del Sagrado Corazón

                             Enrique Delgado

        En 1911, el párroco y Vicario de La Purísima D. Miguel Acosta, elaboraba el expediente para retomar la construcción del nuevo templo parroquial de la ciudad, iniciadas en una fecha indeterminada, según se informaba el 12 de febrero de 1911. La Melilla de la expansión necesitaba un nuevo templo. El día 22 de abril José Montero, vicesecretario del obispado,  el arquitecto diocesano Guerrero Strachan, y el vocal y párroco del Carmen José Fresneda, se desplazaban hasta Melilla para ver el espacio disponible y ultimar el proyecto, que debería reiniciarse, sobre una obra anterior en la entonces denominada calle Chacel. El año 1912 se pasará entre gestiones y búsqueda del dinero necesario. Dos años después, el 23 de abril de 1914, se produce la subasta del solar de la calle Canalejas, en donde habrá de construirse el nuevo templo, para lo cual habría que desmontarse parte de la ladera del cerro del barrio del Carmen. El 24 de agosto de 1914 se publica la Real Orden que permitirá edificar el nuevo templo, y en septiembre del año 1915, se comunica a través del obispado, que ya se dispone del primer crédito de 10.000 pesetas, que permitirá iniciar las obras. En el año 1916 todo se encontraba paralizado nuevamente, siendo necesario demoler la cimentación, parte de las columnas ya edificadas y despejar el terreno, para levantar la nueva obra. El dinero concedido tuvo que emplearse en ese fin. La Reina Vicotria Eugénia realizó un donativo personal de 1000 pesetas para el nuevo templo.

            En marzo de 1917, se licita el proyecto de nuevo, por un importe de 228.000 pesetas, por parte del Obispado de Málaga. A lo largo del año, y desde ese momento, las obras parecieron avanzar a buen ritmo, al definitivo. La primera piedra, si es que la hubo, es un dato perdido en la noche de los tiempos.

                           Las cuatro campanas de la Iglesia Arciprestal

             En marzo de 1918, la torre del Templo del Sagrado Corazón ya estaba terminada. El día 22 de marzo, en el buque Hespérides llegaron las dos primeras campanas, procedentes de la Fundición Hijos de Murua de la ciudad de Vitoria-Gastéiz, una de las más tradicionales y con mayor fama en la fundición de campanas,  y en la elaboración de relojes de torre. Estas dos primeras campanas tienen el nombre de Sagrado Corazón y Virgen de La Victoria, de 220 y 380 kilogramos de peso respectivamente. La fecha de ambas es la misma, 1917, por lo que están apenas a unos meses de convertirse en centenarias. Ambas fueron subidas a la torre el lunes 25 de marzo de 1918. Las campanas fueron bendecidas el sábado 18 de mayo de 1918, para lo cual, autoridades civiles, militares y eclesiales subieron hasta lo más alto de la torre de la nueva iglesia. La bendición fue dirigida pro el Vicario eclesiástico Sr. Casasola, siendo los padrinos de las campanas los matrimonios Aizpuru (La Victoria), y Monteverde (Sagrado Corazón).

             En lo alto de la torre de la Iglesia Arciprestal de Melilla, hay otras dos campanas más, también de la misma fundición de los Hermanos Murua, una de nombre IESSUS, datada en 1919 y otra María. La primera tiene grabada la jaculatoria: «missere nobis», Ten piedad de nosotros.

                                     En lo mas alto de la torre arciprestal

               Estamos acostumbrados a verla desde abajo. La gran torre Arciprestal domina toda la plaza de Menéndez Pelayo, pero nunca habíamos tenido la oportunidad, ni la ocurrencia de repetir la ascensión realizada hace un siglo. Ninguna torre o campanario de Melilla tiene cuatro campanas. Tras subir a todos los campanarios, hemos comprobado que se cuidadaban todos los detalles, que se encargaban las campanas, los exornos y las imágenes, en los mejores talleres de España y de Francia.

                 Hemos subido a la torre con el permiso del Vicario Episcopal, Roberto Rojo, renacido y decidido a convertir la iglesia centenaria del Sagrado Corazón en el templo mayor de la ciudad, solo por detrás del Patronal. Ha recuperado energía y apoyos, y está introduciendo cambios en el templo central de la ciudad.

                         El próximo viernes 1 de julio, un nuevo presbítero melillense, Francisco José Ruíz Guillot, ordenado en la Catedral de Málaga, celebrará su primera misa en su ciudad natal. La misa será concelebrada por todo el clero de la ciudad y contará con la presencia del Obispo de la Diócesis, monseñor Jesús Catalá Ibañez, que acudirá en visita pastoral a Melilla, siete meses después de la última, realizada en el mes de noviembre, en donde repuso el culto al Cristo de Limpias en la iglesia de San Agustín del Barrio del Real.

               Monseñor Catalá Ibañez, quiere mostrar su apoyo a los feligreses melillenses, al clero de la ciudad que atraviesa un periodo de falta de vocaciones, mantener el contacto con la ciudad, y también dar muestras de apoyo  a su Vicario, Roberto Rojo. La misa se celebrará el día 1 de julio a las 20h 00 en el templo Arciprestal de Melilla.

            Nota: http://cadenaser.com/emisora/2015/04/30/ser_vitoria/1430378632_176662.html

El campanazo del Arcipreste de Melilla


                Roberto Rojo Aguado, el sacerdote que casó a Julio Iglesias

  La noticia saltó al mundo en los últimos días del mes de agosto de 2010. Después de 20 años de convivencia y 5 hijos en común, Julio Iglesias y Miranda Rijnsburger se habían casado, en la ciudad de Marbella, en la  parroquia de Ntra. Sra. del Carmen, en absoluto secreto. Nadie le dio importancia al nombre de uno de los tres sacerdotes oficiantes, sin embargo, las agencias de internacionales de noticias los repetían a lo largo y ancho del mundo: Roberto Rojo Aguado había casado al español más famoso en el mundo entero. Este espectacular dato cobra ahora una importancia inusitada.

    El texto ingles de la noticia permanece todavía en la red: Spanish singer Julio Iglesias has married Dutch model Miranda Rijnsburger, his partner for the past 20 years.  The wedding took place at the Virgen del Carmen church in the southern jet-set resort of Marbella. Rev. Roberto Rojo Aguado, one of three priests who celebrated the ceremony, told The Associated Press on Friday that the couple were married Tuesday. He said the ceremony was attended by two witnesses and the couple’s five children.

        La ceremonia religiosa se celebró el martes 23 de agosto de 2010, en la parroquia de la virgen del Carmen, de la que era párroco Roberto Rojo Aguado. No es un hecho menor estar en las fotos privadas del album nupcial de Julio Iglesias.

                                  De la ciudad de la vanidad a Melilla

        Marbella representa y representó al lujo, la riqueza, la vanidad humana. Monseñor Buxarrais alcanzó notoriedad mundial, al poner en el candelero el ostentoso lujo marbellí, en medio de la crisis económica de la década de 1980. Roberto rojo, del que se conocen muy pocos datos, fue ordenado como sacerdote en 1989, precisamente por Monseñor Buxarrais, apenas dos años antes de que el afamado prelado, abandonase por voluntad propia, la mitra episcopal. El destino entrelaza nombres y lugares con una hilatura invisible, pero imposible de romper o alterar.

          Es muy difícil convivir con el lujo, con la riqueza de esas magnitudes, y con esa cercanía, y no quedar alterado en las percepciones o incluso espiritualmente. Una persona de vida consagrada, hombre o mujer, es alguien que renuncia a tener vida familiar y a alcanzar siquiera un estandar medio de comodidades. Viven con dignidad, pero en completa modestia, salvo en la Curia Vaticana, donde el esplendor y el lujo está a la altura del nombre de Roma.

                           Roberto Rojo Aguado, Vicario Arciprestal en Melilla

        En octubre de 2011, el nuevo obispo de la Diócesis de Málaga, Monseñor Catalá Ibañez, nombraba a Roberto Rojo como nuevo Vicario Arciprestal, en una sustitución apresurada del melillense Juan Manuel Barreiro. A la marcha anterior de los frailes capuchinos, se unía  la de las Hijas de La Caridad y de parte de los Padres Paúles, en concreto de su emblemática iglesia de San Agustín. La iglesia parecía desmoronarse en la ciudad, y en las cofradías reinaba cierto desorden. La del Rocío llevaba intervenida y en manos de una gestora desde hacía años, situación en la que prosigue en la actualidad. Vino traído por la mano firme de monseñor Catalá, con el que tiene completa sintonía y confianza. Tanta que le renovó el mandato en enero de 2014, y probablemente le mantenga hasta principios de 2017, en los que deberá decidir su próximo destino, tras cumplir el máximo de dos periodos en Melilla. No hay pues posibilidad de remoción anticipada. Se hará cuando corresponda y su sustituto ya está en Melilla. Su relación es más firme y estrecha de lo que pudiera parecer.

                           El insólito ataque contra el Vicario Arciprestal

         En una ciudad donde está vedado escribir sobre decenas de problemas y áreas, no es extraño, que un hecho menor, como la no aceptación por parte del Obispo, a propuesta de su Vicario Arciprestal, de dos nombres en la Junta de Gobierno de una cofradía, cobre una magnitud inusitada, salvo que se quiera disparar de lado y por motivos no declarados.

        El Vicario Arciprestal es un hombre de carácter difícil e incluso malo, como él mismo dice de sí mismo. Los que ahora divulgan por la ciudad decenas de detalles de sus desplantes en plena celebración de las misas, o encontronazos personales y actitudes y respuestas desabridas, ante preguntas triviales, no son mejores que él, ni él es peor que los demás. En los pasillos eclesiales no hay nadie libre de pecado, pero todos apedrean. Es también cierto que él mismo se ha enajenado el distanciamiento, de las personas que podrían haberlo apoyado. Está en una situación de aislamiento, por sus propias acciones, de la que ya hemos escrito en otras ocasiones. A estas alturas, y en esta situación surge un nombre de otro Vicario, también de armas tomar, Antonio Ramos Ayala, quien dijera: «La Iglesia no es democrática, sino jerárquica, y le irá muy mal a quien se enfrente con ella».

       El Obispado de Málaga no responde, la incomunicación de la Vicaría Arciprestal con la feligresía melillense es absoluta. La cofradías representan un entorno muy difícil, porque como dijera San Agustín, en algunos casos parece que: «pretenden darle lecciones a Dios». Roberto Rojo y monseñor Catalá aparecen como representantes legales de una de las fundaciones eclesiales más poderosas de España, la Fundación Juan Castelló Requena, de la que solo su nombre, dirá a muchos melillenses muchas cosas.

         La Hermandad de La Virgen de La Victoria celebra Cabildo electoral el próximo día 18, y a estas alturas no saben qué lista les ha aprobado el Obispado. Se han estrellado contra el Código de Derecho Canónico, pero esto ya lo avisamos hace cuatro años. El toque del badajo ha sido solo uno, pero desde la campana mayor. Su tañido todavía repiquetea en todos los oídos. Todo esto viene desde muy lejos, pero su fuego sigue vivo. Quienes lo encedieron, arden ahora entre sus brasas.

                                                     Obediencia a la Iglesia 

                   En  el símbolo, regla fundamental de la fe, después del Espíritu Santo se hace mención a la autoridad de la Iglesia. En la profesión de la fe, la recta razón exige que a la Trinidad le siga la Iglesia, lo mismo que al inquilino,  la casa; a Dios, su santo templo. San Agustín.

         Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/03/21/el-hombre-de-la-victoria/

Toledo, la Custodia de Arfe


      Los Arfe fueron una dinastía de orfebres originarios de Alemania, que elaboraron una serie de “Custodias” para las principales catedrales españolas: Toledo, Córdoba o Sevilla. Sin embargo, la que simboliza el género de las llamadas “Custodia de Arfe” es la de Toledo, perteneciente a la Catedral de Santa María, La Primada de España. En aquellos años se rivalizaba en honrar a Dios bajo suntuosas elaboraciones artísticas, y también se rivalizaba entre las propias catedrales más poderosas de España. Sin embargo, no existe nada comparable a la Catedral Primada de España, ni la Custodia de Toeldo tiene nada que le haga sombra. La salida a la calle de este monumental sagrario, o custodia, conforma una de las procesiones más famosas del Mundo, la del Corpus Christi de la capital toledana.

       Un viejo libro de Luis Moreno Nieto, de la década de 1950, nos descubre algunos de los secretos de tan magnífica y grandiosa pieza de orfebrería. La Custodia de Toledo fue encargada por el Cardenal Cisneros al joyero Enrique de Arfe en 1516. Existió una custodia anterior pero dice que fue robada por las huestes del “comunero Juan Padilla”. La obra de Arfe fue acabada en abril de 1524. A lo largo de otros siglos fue mejorada o reformadas con diversos añadidos, con los que los obispos de Toledo buscaban dejar su nombre para la historia, como el arzobispo Fonseca, y el cardenal Quiroga. Estas intervenciones se realizaron en el siglo XVI.

       Al igual que las reformas, también sufrió algunos ataques o intentos. Fue salvada de la rapiña de la invasión francesa de 1808, por lo que fue trasladada a Cádiz hasta  la finalización de La Guerra de La Independencia. Las autoridades republicanas de Toledo, en 1936, la desmontaron con el objeto de trasladarla a Madrid, e incluso dejaron constancia en un acta de los nombres de quienes debían llevar a cabo un traslado que nunca se produjo. La Custodia de Arfe fue encontrada despedazada en varios lugares de Toledo, pero desaparecieron más de un centenar de perlas y piedras preciosas con las que había sido adornada a lo largo de los siglos. Las acciones contra obras artísticas son una constante a lo largo de la historia universal. El arte, igual que se crea, es objeto de intentos de destrucción.

                 Descripción de La Custodia de Toledo *

       Sobre una base hexagonal se levantan los tres cuerpos, el primero de los cuales tiene una vara de alto. De un plinto calado arranca el zócalo del primer cuerpo. En él resaltan seis pedestales cuadrados y entre ellos, otros tantos magníficos bajorrelieves. . Se asientan en éstos seis pilares integrados por columnillas góticas con multitud de estatuas apoyadas sobre bellísimas repisas cubiertas de doseletes. y de ellas arrancan seis arcos de esbeltos contornos bordados de trenzas y calados.. El cerramiento, caprichoso, bellísimo, remata en una cruz de diamantes de unos quince centímetros, labrada en el año 1600 por el platero Alonso García. La peana fue mandada construir por Luis de Borbón, hijo mayor de Felipe V. Cuatro forzudos angelotes, en corro, sostienen la plataforma en la que descansa la custodia. La hizo el toledano Manuel Bargas, acomodada su obra al dibujo de Narciso Tomé (autor del transparente).

        Se emplearon en ella 18 kilos de oro y 180 de plata. Su altura total es de 2,5 metros y su peso de 17 arrobas, o sea, casi 200 kilos. No hay nada igual ni comparable a la Custodia de Arfe de Toledo, ni a su procesión del Corpus.

Bienvenido Pampliega. La misión Paúl


        

 

   En la década de 1950, España se encontraba en el corazón de la tiniebla franquista. No había nada: solo hambre, un mundo gris, y todo bajo el espeso manto del silencio y del miedo. El final de la guerra estaba aún reciente, los miles de represaliados todavía en el dolor y la memoria. Los que cumplían condena en las cárceles multiplicaban por diez a los muertos. Era un país de ausentes. El «perdón» franquista no llegaría hasta 1964, cuando ya estaban seguros de que nadie había escapado a la feroz, amplia, extensa y profunda represalia. La vida desapareció en Melilla. La grisura del Telegrama del Rif es absoluta. Sus páginas solo recogían las efemérides fransquistas, discursos del Caudillo, información deportiva y noticias sobre conmemoraciones eclesiásticas. El vacío era total.

                               La gran Misión de 1951

   El 14 de enero de 1951 los padres paúles, establecidos en la ciudad desde 1938, trajeron hasta las tierras norte africanas su misión evangelizadora. La gente acudía en masa a estas conmemoraciones, en parte obligadas y en parte como único remedio para reencontrarse con personas venidas del otro lado del mar. Era un soplo de aire distinto. La imagen de la Virgen de Fátima recorría los pueblos y ciudades de España. Era eso o la nada franquista. Desde las páginas del Telegrama, se advertía  claramente a la población: Frente a la Gran Misión, sería inútil -nadie lo ha intentado- oponer la frialdad o la indiferencia. No hay hombre o mujer que no esté impresionado o interesado devotamente, por los actos que van a producirse. No se podía hacer oídos sordos a  esta advertencia. Los misioneros paúles llegaron en el  crucero, así lo denominaban, Martín Alonso Pinzón.

     La imagen de la Virgen de Fátima fue expuesta en un altar en la plaza de España. Los primeros en dirigirse a la multitud fueron el Vicario Arciprestal Antonio Segovia y el director de la Misión, padre Langarica. La anterior misión se había llevado a cabo en 1944. Sin embargo, todo se torcerá en esta misión. Para el día 27 de enero se anuncia la visita a la ciudad del obispo de la Diócesis, cardenal Herrera Oria, pero un día antes, el 26, se produce el fatídico accidente de Loja, en el que fallecen dos jugadores de la Unión Deportiva Melilla (Martín y Mamblona), y el masajista del club (Manuel Salvador). El periódico encuentra dificultades para tratar adecuadamente la noticia, sin restar importancia a la visita episcopal. Sin embargo, será el propio obispo el que oficie el funeral de los deportistas fallecidos.

              Bienvenido Pampliega Tobar, la leyenda de la misión Paúl

        Con perspectiva, los padres paúles llevan casi un sosteniendo un siglo la Fe y la caridad en Melilla. Las hijas de La Caridad llegaron en 1924, los padres Paúles una década después. Su virgen, la Medalla Milagrosa, se extendió por toda la ciudad. Es una imagen muy característica, cuyos brazos abiertos parece acoger a todos. En 1938 se instalan en el barrio del Real y funda la parroquia de San Agustín, una de las más populosas, popular y ornamentadas de la ciudad. En ella permanecerán hasta 2012, de la que serán barridos por una decisión de la Diócesis de Málaga, no explicada ni comprendida. Su presencia numerosa les permitió desplegarse por todas las parroquias de la ciudad, evitando la actual situación de cierre de iglesias, y de reducción de oficios religiosos o misas. Entre los frailes capuchinos y los padres paúles, todo el terreno religioso cristiano estaba cubierto.

          La Misión Paúl del año 1951 se alojó en los locales de Tracción Mecánica (antiguos Viveros municipales), en la calle Fernández Cuevas del  Barrio del Tesorillo, desde su llegada a la ciudad el día 14 de enero. Allí atendieron a todas las personas que por una u otra causa, acudían a solicitar su ayuda. Parece, según relatan las crónicas, que el joven sacerdote Paúl Bienvenido Pampliega, natural de Tardajos, destacó pronto por su amabilidad y disposición para atender a todo aquél que se lo solicitaba. Tardajos es una pequeña localidad situada a poca distancia de la capital burgalesa. Durante su estancia en la ciudad fue víctima de una enfermedad, que acabó con su vida en pocos días.

          Bienvenido Pampliega Tobar (no Arnáiz, como dice la primera esquela aparecida en prensa), había ingresado como seminarista en 1927, con 16 años. En 1944 tomo posesión como párroco, de la iglesia de San Vicente de Paúl, erigida como parroquia independiente solo tres años antes, en  la finca conocida como Lomo Apolinaro,  situada a poca distancia del Las Palmas de Gran Canaria. La fundación de la iglesia se remonta a 1916, cuando Mª del Pino Apolinaro, hizo construir una pequeña capilla en l finca de su propiedad.En la capital grancanaria, Bienvenido Pampliega cuenta con una calle dedicada, aunque su segundo apellido es escrito como Tovar. Una calle de Tardajos, dedicada al Obispo Tobar, hacer suponer que esta sea la escritura correcta de su apellido.

               La crónica cuenta que siguió atendiendo a cuantos quería verle en las habitaciones del Hospital de la Cruz Roja hasta el último aliento. Era perfectamente consciente de la gravedad de su enfermedad y  sus últimas palabras fueron: «Todo lo ofrezco por los pecadores, por las misiones». Falleció el mismo día que el Cardenal Herrera Oria daba por concluida la misión y partía de la ciudad de Melilla. Es de suponer que fue informado de su enfermedad, que lo visitó en su lecho, y que probablemente, le administró el Último Sacramento, el de la «extrema Unción»; aunque de nada de esto informó la prensa. Tanto al principio como al final de su visita a la ciudad, el obispo de Málaga fue precedido y despedido por la muerte.

                El cementerio de Melilla es un lugar de cultos populares, que también se dan en algunas otras ciudades españolas. En los últimos tiempos, la tumba del sacerdote Paúl es una de las más visitadas, encontrándose a muy poca distancia de las tumbas de los represaliados franquistas. Cerca del inicio de la Galería del Carmen, se encuentras las tumbas de los «Hermanos Gómez Galindo», del doctor García Viñas y su esposa, y también, a poca distancia de la tumba del «Soldado de los milagros».

                   Es una ruta de culto de la que ya habíamos escrito en 2013. Ahora, gracias los sacerdotes Paúles de Melilla, y a la Comunidad Central de la Orden Misionera, hemos podido poner rostro y fecha al padre Bienvenido Pampliega, fallecido en nuestra ciudad hace 65 años, con solo 40 de edad, y 23 de vida religiosa.

           Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/05/17/las-rutas-del-cementerio-de-melilla/