Bienvenido Pampliega. La misión Paúl


        

 

   En la década de 1950, España se encontraba en el corazón de la tiniebla franquista. No había nada: solo hambre, un mundo gris, y todo bajo el espeso manto del silencio y del miedo. El final de la guerra estaba aún reciente, los miles de represaliados todavía en el dolor y la memoria. Los que cumplían condena en las cárceles multiplicaban por diez a los muertos. Era un país de ausentes. El «perdón» franquista no llegaría hasta 1964, cuando ya estaban seguros de que nadie había escapado a la feroz, amplia, extensa y profunda represalia. La vida desapareció en Melilla. La grisura del Telegrama del Rif es absoluta. Sus páginas solo recogían las efemérides fransquistas, discursos del Caudillo, información deportiva y noticias sobre conmemoraciones eclesiásticas. El vacío era total.

                               La gran Misión de 1951

   El 14 de enero de 1951 los padres paúles, establecidos en la ciudad desde 1938, trajeron hasta las tierras norte africanas su misión evangelizadora. La gente acudía en masa a estas conmemoraciones, en parte obligadas y en parte como único remedio para reencontrarse con personas venidas del otro lado del mar. Era un soplo de aire distinto. La imagen de la Virgen de Fátima recorría los pueblos y ciudades de España. Era eso o la nada franquista. Desde las páginas del Telegrama, se advertía  claramente a la población: Frente a la Gran Misión, sería inútil -nadie lo ha intentado- oponer la frialdad o la indiferencia. No hay hombre o mujer que no esté impresionado o interesado devotamente, por los actos que van a producirse. No se podía hacer oídos sordos a  esta advertencia. Los misioneros paúles llegaron en el  crucero, así lo denominaban, Martín Alonso Pinzón.

     La imagen de la Virgen de Fátima fue expuesta en un altar en la plaza de España. Los primeros en dirigirse a la multitud fueron el Vicario Arciprestal Antonio Segovia y el director de la Misión, padre Langarica. La anterior misión se había llevado a cabo en 1944. Sin embargo, todo se torcerá en esta misión. Para el día 27 de enero se anuncia la visita a la ciudad del obispo de la Diócesis, cardenal Herrera Oria, pero un día antes, el 26, se produce el fatídico accidente de Loja, en el que fallecen dos jugadores de la Unión Deportiva Melilla (Martín y Mamblona), y el masajista del club (Manuel Salvador). El periódico encuentra dificultades para tratar adecuadamente la noticia, sin restar importancia a la visita episcopal. Sin embargo, será el propio obispo el que oficie el funeral de los deportistas fallecidos.

              Bienvenido Pampliega Tobar, la leyenda de la misión Paúl

        Con perspectiva, los padres paúles llevan casi un sosteniendo un siglo la Fe y la caridad en Melilla. Las hijas de La Caridad llegaron en 1924, los padres Paúles una década después. Su virgen, la Medalla Milagrosa, se extendió por toda la ciudad. Es una imagen muy característica, cuyos brazos abiertos parece acoger a todos. En 1938 se instalan en el barrio del Real y funda la parroquia de San Agustín, una de las más populosas, popular y ornamentadas de la ciudad. En ella permanecerán hasta 2012, de la que serán barridos por una decisión de la Diócesis de Málaga, no explicada ni comprendida. Su presencia numerosa les permitió desplegarse por todas las parroquias de la ciudad, evitando la actual situación de cierre de iglesias, y de reducción de oficios religiosos o misas. Entre los frailes capuchinos y los padres paúles, todo el terreno religioso cristiano estaba cubierto.

          La Misión Paúl del año 1951 se alojó en los locales de Tracción Mecánica (antiguos Viveros municipales), en la calle Fernández Cuevas del  Barrio del Tesorillo, desde su llegada a la ciudad el día 14 de enero. Allí atendieron a todas las personas que por una u otra causa, acudían a solicitar su ayuda. Parece, según relatan las crónicas, que el joven sacerdote Paúl Bienvenido Pampliega, natural de Tardajos, destacó pronto por su amabilidad y disposición para atender a todo aquél que se lo solicitaba. Tardajos es una pequeña localidad situada a poca distancia de la capital burgalesa. Durante su estancia en la ciudad fue víctima de una enfermedad, que acabó con su vida en pocos días.

          Bienvenido Pampliega Tobar (no Arnáiz, como dice la primera esquela aparecida en prensa), había ingresado como seminarista en 1927, con 16 años. En 1944 tomo posesión como párroco, de la iglesia de San Vicente de Paúl, erigida como parroquia independiente solo tres años antes, en  la finca conocida como Lomo Apolinaro,  situada a poca distancia del Las Palmas de Gran Canaria. La fundación de la iglesia se remonta a 1916, cuando Mª del Pino Apolinaro, hizo construir una pequeña capilla en l finca de su propiedad.En la capital grancanaria, Bienvenido Pampliega cuenta con una calle dedicada, aunque su segundo apellido es escrito como Tovar. Una calle de Tardajos, dedicada al Obispo Tobar, hacer suponer que esta sea la escritura correcta de su apellido.

               La crónica cuenta que siguió atendiendo a cuantos quería verle en las habitaciones del Hospital de la Cruz Roja hasta el último aliento. Era perfectamente consciente de la gravedad de su enfermedad y  sus últimas palabras fueron: «Todo lo ofrezco por los pecadores, por las misiones». Falleció el mismo día que el Cardenal Herrera Oria daba por concluida la misión y partía de la ciudad de Melilla. Es de suponer que fue informado de su enfermedad, que lo visitó en su lecho, y que probablemente, le administró el Último Sacramento, el de la «extrema Unción»; aunque de nada de esto informó la prensa. Tanto al principio como al final de su visita a la ciudad, el obispo de Málaga fue precedido y despedido por la muerte.

                El cementerio de Melilla es un lugar de cultos populares, que también se dan en algunas otras ciudades españolas. En los últimos tiempos, la tumba del sacerdote Paúl es una de las más visitadas, encontrándose a muy poca distancia de las tumbas de los represaliados franquistas. Cerca del inicio de la Galería del Carmen, se encuentras las tumbas de los «Hermanos Gómez Galindo», del doctor García Viñas y su esposa, y también, a poca distancia de la tumba del «Soldado de los milagros».

                   Es una ruta de culto de la que ya habíamos escrito en 2013. Ahora, gracias los sacerdotes Paúles de Melilla, y a la Comunidad Central de la Orden Misionera, hemos podido poner rostro y fecha al padre Bienvenido Pampliega, fallecido en nuestra ciudad hace 65 años, con solo 40 de edad, y 23 de vida religiosa.

           Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/05/17/las-rutas-del-cementerio-de-melilla/

Beatriz de Silva, la santa del velo blanco


 

          Una nueva biografía, fija su nacimiento en Campo Maior y no en Ceuta

Enrique Delgado

    Santa Beatriz de Silva, mujer de la nobleza portuguesa, considerada como ceutí hasta la fecha, ya no lo será más, pues una documentada biografía patrocinada por el obispado de Évora (Portugal), sitúa en Campo Mayor su nacimiento, y no en la ciudad de Ceuta, como se creía y era admitido. Sin  embargo, este cambio de localización del nacimiento, no altera en modo alguno su nacionalidad, pues Ceuta era una ciudad portuguesa en el momento de su natalicio.

     Los portugueses son muy celosos con su historia, y aunque Beatriz de Silva es portuguesa, y Ceuta fue conquistada por la Corona de Portugal en 1415, no es lo mismo que su nacimiento esté radicado en la actual ciudad española, que en el solar patrio portugués, caso de Campo Maior, localidad situada entre Badajoz y Elvas, lugar del que procede y estaba arraigada su familia.

       Beatriz de Silva es considerada la fundadora de la Orden de la Inmaculada Concepción, aunque su creación en 1511, se firmara con Beatriz ya fallecida. Jose Francisco Sanches Alves, arzobispo de Évora prologa la excelente biografía sobre la santa portuguesa, escrita por José Félix Duque y editada por Cosmorama ediçoes, con ocasión del V Centenario de la creación de la Orden de Las Concepcionistas. Los objetivos eran claros, averiguar algo acerca de la mas enigmática de las santas y establecer claramente, tanto la fecha y lugar de nacimiento, como la de su defunción, cuyo lugar, en el convento de La Concepción en Toledo, es el único dato que no está en duda. Este convento, fue erigido como tal y bajo la denominación de La Concepción, mediante una bula del Papa Inocencio VIII, el 30 de abril de 1489. Es todo lo que la santa vería con este nombre, pues apenas dos años después habría fallecido.

                     Beatriz de Silva, la enigmática santa del velo blanco

           Beatriz de Silva fue una mujer brillante, de la que sin embargo se sabe muy poco, pues su celo fue extraordinario en ocultar cualquier detalle de su vida u opiniones personales, salvo las contenidas en los escritos que redactaba, con carácter administrativo, y relacionados siempre con la fundación o actividades de su convento. La investigación de José Félix Duque arroja mucha luz sobre sus circunstancias, pero muy poca sobre la santa en sí. Su vida está relacionada íntimamente con otras grandes mujeres, Beatriz Galindo o La Latina, Teresa Enríquez, Leonor de Quiñones e incluso la Reina Isabel de Castilla. Debió tener un carácter fuerte o unas poderosas convicciones, reflejadas en la gran influencia que dejó en las mujeres que la acompañaron en su fundación, y por sus desencuentros personales con la propia Isabel I, que retrasaron, según constata la biografía, los decretos de fundación de su convento. Su huella y su concepto de la Concepción, se abrirían paso en las continuadoras de su labor, para alumbrar la Orden Concepcionista en 15511. Las notas biográficas proceden de quienes la rodearon, sobre todo de Juana de San Miguel. El decreto de santidad de Beatriz de Silva debió esperar hasta el 25 de octubre de 1976, casi 500 años después de su muerte.

                     Beatriz de Silva, origen y leyendas de la santa velada

               Hija de Ruy Gómes de Silva e Isabel de Meneses, hija ilegítima del primer gobernador de la Ceuta lusitana, Don Pedro de Meneses. Ruy Gómes, el padre de la futura santa, estuvo en Ceuta en los primeros años de la conquista, al servicio del infante Don Duarte. El biógrafo rastrea todos los nombres y los linajes relacionados con la familia del entorno de la santa. Ruy Gomes, su padre está ya de nuevo en Portugal al principio de la década de 1430.

             Para esto, es muy importante determinar la fecha de la muerte de Beatriz de Silva, bastante confusa hasta el presente. Queda claro, y es indiscutible que la santa portuguesa falleció a los 55 años, según el relato coetáneo de Juana de San Miguel. El biógrafo Félix Duque fija su muerte en el 9 de agosto de 1491, rechazando las fechas de 1490 y 1492, por lo que Beatriz debió nacer en 1436 o 1437, fechas en las que su padre se encontraba ya regentando un cargo en Campo Maior, tras haber cumplidos sus servicios en la ciudad de Ceuta. No hay partidas de nacimiento, pero los datos parecen incontestables. Santa Beatriz de Silva es veneradísima en la ciudad ceutí, en donde tiene dedicada una avenida y un colegio.

                                             Beatriz de Silva y Almería

              La ciudad de Almería tiene cinco conventos de monjas clausura, y uno de ellos está relacionado de modo directo con Beatriz de Silva, es el de Las Concepcionistas, conocidas como las puras. Se trata de una antigua mezquita, posteriormente palacio de uno de los conquistadores de la ciudad, el comendador Gutierre de Cárdenas, esposo de Teresa Enríquez, que al enviudar, ingresó en el convento de La Concepción en Toledo, y que en 1515, fundó el primer convento de la nueva Orden de La Inmaculada Concepción en la ciudad de Almería, utilizando para ello el palacio de su marido. A Beatriz de Silva no le alcanzó la vida para ver instaurada su Orden, a Teresa Enríquez sí.

             En 1447, Beatriz de Silva entró, como dama,  al servicio de la reina Isabel de Portugal (futura madre de Isabel de Castilla) , segunda esposa de Juan II de Castilla. La belleza de Beatriz, a decir de las crónicas era extraordinaria: «era muy graciosa doncella y excedía a las demás en hermosura y gentileza», dice la crónica de su vida, relatada por Juana de San Miguel. Los pretendientes no le faltaban, los celos de la Reina tampoco, quien la encerrará en un cofre durante tres días, para que muriese de hambre y sed. El episodio parece escandaloso, pero probablemente cierto. Pasado ese tiempo, al sacarla del arcón, no solo estaba viva, sino también más hermosa, aunque esto ya es hagiografía.

             El caso es que tras el tremendo suceso, Beatriz hace promesa de virginidad perpetua, y decide ingresar en el monasterio de Santo Domingo el Real de Toledo, en ¡1451!. Tomará una decisión más drástica aún, que será la de cubrir su hermoso rostro para siempre, con un velo blanco, con el fin de que nadie más vuelva a verlo. Algo que conseguirá hasta el mismo momento de su muerte, fijada ya en 1491. Ocultará todo, cualquier detalle sobre su vida conventual, opiniones, gustos y sentimientos. Nada más se sabrá de ella, salvo que vivió y forjó los cimientos de su nueva Orden, a lo largo de los siguientes 40 años de su vida. Poco más se sabe sobre ella, el resto, como dice el autor de esta magnífica biografía, espera ser desvelado en los próximos años o décadas.

                   En Almeria, existe un convento de clausura, en la que sus integrantes van cubiertas por un velo blanco, son las Esclavas del Santísimo Sacramento, fundadas por la almeriense Mª Rosario Lucas Burgos. Muestran el aspecto más cercano al que debió tener la santa portuguesa, salvo en el hábito, azul en el caso de las concepcionistas.

                        En las pasadas navidades, estuve en el convento de Las Concepcionistas de Almería, en el convento donado por Teresa Enríquez. La biografía me fue regalada por la abadesa sor Mª del Mar. Este convento se sumó en la década de 1880 a la reforma de otra gran concepcionista, sor Mª de los Dolores y Patrocinio.

                          Con la distancia y con el tiempo, resulta sorprendente ver con que finas y firmes hilaturas, suele tejerse el destino de las personas.

                     Nota: http://www.concepcionistastoledo.org/

El año de la Misericordia en Melilla


                La Iglesia de Melilla atraviesa tiempos y momentos difíciles. La falta de sacerdotes está obligando a cerrar templos y a comprimir los horarios de los oficios religiosos. Se esperaba que el obispo de la Diócesis impusiese un cambio de orientación en la dirección de la iglesia melillense, tras su última visita pastoral de noviembre, en la que entre otras cosas, reinstauró el culto al Cristo de Limpias en la Iglesia de San Agustín. Sin embargo, no se cumplió ninguna de las expectativas. La marcha de sacerdotes ha sido superior a la de las llegadas, con lo que se han tenido que reducir los oficios religiosos o misas. Esta última Semana Santa el obispo malacitano ha sido criticado por no acudir a la visita que El Cautivo realiza al Hospital Civil de Málaga, y le recordaron públicamente, su obligación de estar al lado de los afligidos. La exhortación del Papa Francisco en el  año de La Misericordia, obliga a abandonar la mesa y la compañía de los poderosos, para trasladarse junto a los pobres y a las periferias. Los nombramientos diocesanos se producen por goteo y todo parece estar paralizado. No solo el mundo político parece no saber qué camino tomar.

             A esta difícil situación de la que todos hablan, pese a la férrea doctrina de silencio impuesta, se unieron las daños de la naturaleza, con él gran terremoto de Melilla del pasado 25 de enero. La parroquia castrense que estaba remontando y ocupando un lugar preponderante en la comunidad cristiana de la ciudad, resultó la más afectada por el movimiento sísmico, lo que cercenó su evolución, debida en gran medida a la labor de su párroco, Francisco Sierra, al que se conoce como el peregrino, dada su gran afición a los viajes de peregrinación a distintos lugares del mundo, entre los que destaca Tierra Santa, a donde ya ha acudido más de 50 veces. Ha formado una de las comunidades más activas y participativas de la ciudad, y cuenta con un amplio grupo de peregrinación. El último viaje se ha realizado a Irlanda, en donde visitaron la catedral de San Patricio. Cada año realiza al menos dos peregrinaciones. Mientras unos llenan sus iglesias, otros las vacían, o las mantienen a duras penas.

                  La iglesia del Sagrado Corazón, ante el vacío de fieles y la falta de sacerdotes, suspendió su misa de las ocho de la mañana, y también la última de los domingos, la vespertina. Parte de ese vacío se ha suplido con el traslado de la misa mayor de la parroquia Castrense al templo Arciprestal. La iglesia de Batería Jota ha quedado reducida a un oficio semanal, y también ha reducido su actividad la de San Francisco Javier, la antigua capilla del hospital de Cruz Roja. Sta. Mª Micaela, al pertenecer a la comunidad Paúl, no sufre esas restricciones. Los no muy numerosos fieles de diario, van de un lugar a otro para poder oír una misa. Oficiar una misa al día es una obligación es una obligación para todo sacerdote. La situación está algo paliada por la actividad del obispo emérito monseñor Buxarrais, que oficia una misa diaria desde noviembre de 2011. La parroquia castrense, tuvo que suspender su tradicional misa matinal, y esos fieles han migrado hacia la parroquia del Centro Asistencial. La Iglesia Patronal está ya casi fuera de la ruta de culto, salvo los actos oficiales.

                                San Agustín pierde una campana

        Mientras tanto, la iglesia de San Agustín, la que ha perdido la campana, por corrosión o viento, se ha convertido en una superparroquia, que ha tenido que unificar los archivos propios y los de Santa Mª Micaela, mientras que su único sacerdote, ejerce la también la labor de vicario parroquial de las iglesias Arciprestal y de la Patronal. Los colaboradores laicos de los archivos parroquiales escasean y por eso permanece cerrados la mayor parte de la semana. No hay comunicación entre la Iglesia y sus fieles, porque no existen encargados de difundir las noticias, encuentros o actividades que pudieran ser de interés. La Cofradía del Rocío sigue en manos de una gestora 14 años después de su intervención, no reconocida, y la de La Divina Pastora no consigue obtener su rango de Hermandad.

                                              Año de La Misericordia

                 El presente año 2016, ha sido declarado Jubilar por el Papa Francisco, única persona que puede hacerlo. Al menos tres iglesias deben colaborar en el Jubileo extraordinario, pero en Melilla solo una lo lleva  a cabo, la del Sagrado Corazón, que abrió una puerta que jamás fue santa o del perdón, para el inicio del año jubilar, y que luego cerró para siempre. En todas las ciudades, las iglesias jubilares aparecen ornadas con estelas, salvo en nuestra ciudad. El abatimiento parece dominarlo todo. Es justo lo contrario lo que pretendía el Papa Francisco, con su exhortación Evangelii Gaudium.

                     El Papa Francisco I no quiere iglesias cerradas ni vacías, situaciones ambas demoledoras para la fe, la poca que queda y que todavía resiste. No quiere caras largas, ni acedia egoísta, ni pesimismo estéril, ni grupos apropiándose de las iglesias, que deben ser de todos. No quiere arribistas que hagan carrera en los pasillos eclesiales y que arrebatan y se apropian de una gloria, que solo pertenece a Dios. Quiere cercanía al necesitado, abandonar el centro de las ciudades y dirigirse a las periferias, alejándose de la mesa y compañía de los poderosos, para compartir todo con los que menos tienen. Quiere alegría, culto a la verdad y el anuncio del evangelio. Hay que decir basta a las recompensas a los prebostes, para obtener luego influencias y posiciones con ellas. El evangelio es palabra y hechos, huyendo de la mundanidad y de sus dulces trampas.

Virgen de La Victoria, 260 años de su patronazgo


                           José Luis Blasco, historiador religioso de Melilla

     Nuestra ciudad carece de muchas cosas, entre otras de la de un historiador religioso, reconocido como tal, porque de hecho sí lo tiene y es José Luis Blasco. Según Claudio Barrios, profesor de Historia de Melilla, al historiador se le distingue porque cita sus fuentes. No hay más. Luego se podrá hacer historia buena o mala, al servicio de una idea o no, bendecido por la Iglesia o en la senda de la herejía.

     El historiador religioso, como cualquier otro, debe contarlo todo, y si una campana está atada al gancho con una «picha de toro», debe contarse, y decirse que fue fray Felipe de Coín el que realizó el nudo y tuvo la feliz ocurrencia. Escribir desde la pacatarería, o la mojigatería, por creerse que así se agrada a la Iglesia no sirve de nada. Si a la Iglesia no le gusta que se escriba de un modo libre, científico, correcto e histórico, entonces es que ese modelo de iglesia no sirve. El estilo capillita es material perecedero donde los haya, sirve para una palmadita en la espalda pero para nada más. José Luis Blasco nunca ha sido nada de esto último, y además, procede del propio mundo eclesial, lo que le convierte en el más indicado para hacer convertirse en el historiador de la iglesia en Melilla.

     Ocurre que siempre es e mejor escribir sobre plagiado, no citar ni rendir la debida referencia a todos los que han escrito antes, gusten o no, y presentar como propio un material que solo es refrito. Este es un mal que devora la historiografía de la ciudad. José Luis Blasco ha escrito mucho, cedido mucho material, y le han citado y reconocido muy poco.

      Este artículo que hoy presentamos como colaboración, fue escrito y publicado en 1990. Desde entonces nadie ha avanzado más, en cuanto al estudio de la propia imagen de la Virgen de La Victoria, que algunos proclaman, sin mucho sentido, como Patrona de todos los melillenses, ya sean de confesión musulmana, cristiana o judía. Es indubitablemente la Patrona de la ciudad, pero nunca debió ser nombrada alcaldesa honoraria. Eso  fue un acto arcaísmo innecesario.

LA MILAGROSA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE LA VICTORIA, PATRONA CORONADA Y ALCALDESA HONORARIA PERPETUA DE LA CIUDAD Y PLAZA FUERTE DE MELILLA

 José Luis Blasco López. Protector  Patrimonio Histórico de la Ciudad de Melilla 

INTRODUCCIÓN

En 1497 se ocupa la Ciudad de Melilla para la Corona de España. Los Franciscanos que llegan junto a la tropa que acompaña a D. Pedro de Estopiñán portan la imagen del Cristo de la Vera Cruz, devoción muy extendida y propagada por la Orden Franciscana, cuya talla podemos admirar en la Capilla del Baptisterio de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de Melilla (actual Parroquia de la Purísima Concepción.)

LAS LEYENDAS

Hasta el día de hoy ningún historiador nos ha revelado dato alguno que haga referencia a la llegada de la imagen de Ntra. Sra. Sin embargo, recreé una leyenda por la que conocemos una piadosa tradición según la cual, la Virgen de la Victoria fue embarcada en Sanlúcar de Barrameda, y de allí salió camino de América después del Descubrimiento. Pero fue arrastrada hacia las costas de Melilla por un fuerte temporal. Tras el naufragio, fue reembarcada de nuevo para proseguir su rumbo, momento en el que volvió la mirada a la muralla de la ciudad, entendiendo los que con Ella navegaban quería quedarse aquí.

Existe otra leyenda. En ésta se denomina a Ntra. Patrona con el sugerente título de Ntra. Sra. del Mar de Alborán. Refiere su autor, don Luciano Tejedor Mata (actual Defensor del Patrimonio),cómo los Rusaditas habían creado una gran riqueza coralífera bajo las aguas del mar.

Asediada la Ciudad fueron destruídos todos los campos coralíferos; un fuerte movimiento sísmico dio origen a la erupción de un volcán, seguido de un tremendo maremoto motivo por el cual surgió la Isla de Alborán.

Cuenta la misma leyenda que pasados cinco años desde la total destrucción de los huertos coralíferos tuvo lugar un hecho milagroso y que el escenario sería en las proximidades de la isla de Alborán, en la que consiguieron salvarse milagrosamente más de trescientos remeros y ciento veinte buceadores, después de aquella terrible tempestad, atribuyéndole tal milagro a la poderosa intercesión de Ntra. Sra. del Mar de Alborán.

Se cuenta que para conmemorar aquel prodigio fue erigida una ermita en la actual Plaza de Armas… Hasta aquí la otra leyenda.

LAS ERMITAS

Sea como fuere, lo cierto es que los cristianos levantaron la primera iglesia en la Plaza de Armas y que en este lugar estuvo hasta el año 1550 dicha iglesia, y hasta 1741 la última de sus ermitas.

Es precisamente en esta Plaza, donde según los trabajos de investigación de Fernández de Castro y Pedrera, comienza a denominarse a la Patrona de Melilla con el título de Ntra. Sra. de las Victorias a partir del año 1571. Advocación mariana debida a la devoción del Papa Pío V para conmemorar la Batalla de Lepanto.

En el siglo XVI su ermita se denomina «Ntra. Sra. de la Victoria» y así permanece y se le nombra hasta que por estorbar a la defensa de la Plaza ha de derribarse y cambiarse de lugar en tres ocasiones.

En su tiempo fueron usadas como «Iglesia Parroquial» hasta la nueva construcción de la Iglesia de San Miguel Arcángel en el lugar que hoy ocupa la actual Iglesia de la Concepción.

Según Juan Antonio de Estrada, corría el año 1631 cuando «entraron varios moros (sic) en su ermita con el fin de hacerse con la imagen y no pudiendo moverla le cortaron los tres dedos para sacarle las joyas, llevándose las coronas y alhajas».

En esta Plaza de Armas permanecería la imagen de la Virgen hasta el año 1720 en que fue trasladada de forma provisional a la Iglesia de la Concepción mientras se construía su tercera ermita.

Para trasladar la imagen de la Patrona desde su segunda ermita a la Iglesia de la Concepción formó toda la guarnición y se cerraron las Puertas del Campo (llamada en algunos documentos Puerta de la Victoria.)

Se celebró un solemne oficio litúrgico con Exposición del Santísimo.

Hacia 1741 se derriba la tercera ermita y es trasladada definitivamente a la Iglesia de la Concepción, al Camarín que ocupa desde entonces, construído sobre la cabecera de la Capilla Mayor dedicada a Todos los Santos en el año 1682 por el Gobernador don Diego Toscano de Britto.

Desde 1741 pues, la imagen de Nuestra Señora de la Victoria permanece ininterrumpidamente en el Camarín de la Iglesia de Capuchinos.

LOS ELOGIOS DE ESTRADA

En 1746 el Pagador de la Ciudad D. Juan Antonio de Estrada escribía su obra titulada «Población General de España» y la dedicaba a «María Santísima de la Victoria que se venera en la Ciudad de Melilla». No dudaba Estrada en dedicarle bellos elogios y así, de esta forma, escribe refiriéndose a Ella:

«A la Serenísima Madre del Verbo Encarnado, Dios, y Hombre Verdadero, Reyna de Ángeles, y Hombres María Santíssima Señora Nuestra, en su bella, y milagrosa imagen de la Victoria, venerada por Patrona en la Ciudad, Plaza, y Presidio de Melilla». (sic.)

Luego a lo largo de varias páginas le dedicará nuevos elogios, declarándose al final como: «Vuestro rendido esclavo»

No es de extrañar el lenguaje de Estrada, el mismo o parecido es el que se usará en el año 1756 cuando la Guarnición y la Población de la Plaza inician unos «Autos sobre la Ratificación del Patronazgo a la Virgen de la Victoria».

Para la información de estos «Autos» se sirvieron del Archivo de la Iglesia de la Concepción, concretamente del Archivo de la Hermandad de Nuestra Señora de la Victoria, donde de forma cronológica, sus hermanos fueron recogiendo toda la historia de dicha imagen.

Así gracias a ellos sabemos que…

«Anualmente en la festividad de Todos los Santos se celebre una función a nuestra Santísima Patrona en conmemoración y gracias de la preservación del terremoto, en cuyo día se ratifique este VOTO pidiendo igualmente por las felicidades de la Monarquía… para que sirva a los futuros siglos de conservación inviolable el TITULO DE PATRONA…»

Continúa el documento describiendo:

«Las obligaciones del reconocimiento por las piedades recibidas de María Santísima de la Victoria, cuyo nombre de Patrona, tiene radicalmente establecido, así la inmemorialidad, como por la REAL APROBACIÓN en la parte que la nomina la Real Orden o Decreto de conservación de la Ración que el Rey le tiene señalada para su culto…»

Pero todavía se afirma mucho…

«… más al confesar el agradecimiento manifestado en todas las obras los amores que todo el vecindario tiene a este Divino Simulacro, y pocos como yo podían asegurarlo con tan sólido fundamento, como acaban de ver sus magnánimos corazones dedicados al culto reverente de un SOLEMNE NOVENARIO en hacimiento de gracias franqueándome de sus cortos caudales cuando fuere preciso a satisfacer los gastos de tener expuesto al Señor Sacramentado por mañana y tarde todos los nueve días, procesión de rogativa el primero, y de gracias con sermón el último, que para la cortedad de este recinto se prueba bien que obras son amores.»

LA MILAGROSA IMAGEN

Todo el siglo XVIII y siguientes serán testigos del amor del Pueblo de Melilla hacia la Virgen de la Victoria.

Sería imposible seguir relatando minuciosamente todos y cada uno de los acontecimientos históricos relacionados con esta milagrosa imagen ya que la extensión y lujo de detalles con que son descritos necesitarían mayor espacio.

Así, el pueblo reconoce que la Virgen de la Victoria está presente en hambres, vientos, terremotos, temporales, tempestades, naufragios, epidemias, calamidades y un largo etcétera.

También en los SITIOS a los que fue sometida la Plaza por los distintos Sultanes de Marruecos.

De ello queda constancia escrita… «para conocimiento de las generaciones».

No podemos silenciar la consignación que hace referencia al temblor de tierra del año 1660.

Dice así: «En cinco de agosto de 1660, día en que se celebra la festividad de Nuestra Señora de las Nieves, a las seis de la tarde, se sintió un temblor de tierra tan dilatado y cruel, que atemorizó a la gente, viéndose las murallas separadas del Terraplén más de una Vara, dando vaivenes a una parte y a otra los edificios, desmoronándose algunos, y del todo los alojamientos, abierta la Torre Quemada, que guarda las Puertas Principales, hundido medio puente y absolutamente abiertos otros muchos, que después se cayeron totalmente con las lluvias, y quedó esta Plaza con muy poca o ninguna seguridad por lo respectivo a murallas, fuertes y demás edificios, por cuyo motivo parece que esta Guarnición VOTÓ una fiesta anualmente en el propio día de Nuestra Señora de las Nieves, y se continúa de presente habiendo señalado el Gobernador, Veedor y Oficiales de Estado Mayor, y Compañías de Dotación la limosna que por razón de sus empleos debe dar, en una Junta General que celebraron el día cinco de agosto de 1721… «PARA QUE POR NINGUN PRETEXTO DESAPAREZCA ESTE VOTO».

JOSÉ LÓPEZ DE LA MOTA

También su Hermano Mayor don José López de la Mota nos dirá en 1746:

«CONOZCO CLARAMENTE QUE EL DEVOTO FERVOR DE ESTE VECINDARIO ES UNA VIVA LLAMA QUE PERENNEMENTE ARDE EN SUS SAGRADAS ALMAS y deseosos de comunicar este fuego a sus hijos, nietos y descendientes… a fin de que resulte a mayor honra y gloria a María Santísima de la Victoria, Patrona que sea eternamente alabada y venerada.»

A lo largo de estas líneas hemos podido comprobar cómo desde el primer instante de la presencia de la Virgen en nuestra ciudad hasta el día de hoy, la imagen ha estado y sigue estando íntimamente ligada a la Población y a la Guarnición.

CORONACIÓN CANÓNICA

Innumerables son los acontecimientos relacionados con el continuo peregrinar de esta imagen por la Ciudad. Ninguno ganó en belleza y devoción a los actos celebrados con motivo de su Coronación Canónica de 1948. Desde el día 3 de febrero de 1756 día de la Ratificación del Patronazgo que poseía desde tiempo inmemorial, los melillenses no habían contemplado ningún acto de exaltación mariana de mayor trascendencia en la historia de la devoción a nuestra Patrona.

Hecho grandioso que pasó a los anales de la historia de esta ciudad y del que tomó buena nota y dio cumplida información el diario melillense «El Telegrama del Rif» durante todo el desarrollo de dichos actos. A plena portada y cinco columnas, en su edición el 13 de junio de 1948 proclamaba:

«HOY SERA CORONADA LA VIRGEN DE LA VICTORIA Y PROCLAMADA REINA POR EL PUEBLO QUE LA VENERA».

Anteriormente se habían llevado a cabo Misiones Populares y Ejercicios Espirituales en los que participaron afamados predicadores de las Provincias Capuchinas de España. Alguno de ellos se desplazó de Navarra, caso del padre Capuchino Fray Felipe de Barañaín.

La imagen de la Virgen fue llevada a todas y cada una de las Parroquias de Melilla sin olvidar los Hospitales y la Gota de Leche. Se repartieron grandes sumas de dinero y comidas a los pobres, se celebró un solemne triduo en su santuario, organizándose una grandiosa peregrinación al mismo.

Salió la Imagen hacia la Parroquia del Sagrado Corazón, desde allí fue llevada a la de la Medalla Milagrosa, luego a la «Gota de Leche» y desde allí al Hospital Militar Pagés, a las puertas de cuyo establecimiento fue recibida por las heroicas Hijas de la Caridad y enfermos acogidos en dichos centros hospitalarios, donde después de ser introducida en la Capilla de Cristo Rey sería trasladada a la Parroquia de San Agustín. Desde San Agustín acompañaron a Nuestra Señora los Padres Paúles hasta los límites parroquiales, haciéndose cargo de la imagen los marineros de la Compañía de Mar para devolverla a su Santuario introduciéndola en su Camarín. Se cuentan por miles los melillenses que se agolparon a su paso.

Visitas éstas que duraron desde el 30 de mayo al 8 de junio.

Para los actos de la Coronación llegaron distintas autoridades de la Iglesia y del Estado. El Padre Provincial de los Capuchinos con su Definitorio, el Arzobispo de Granada, obispos y prelados incluidos los de Gibraltar y Tánger. También llegaron los de Jaén y de Cádiz, Málaga y Guadix. Los Alcaldes de Málaga y Ceuta, Capitán General de Granada y el Alto Comisario de España en Marruecos. Entre todos estos se podía comprobar la presencia de las autoridades civiles y militares de Melilla.

Aparte, fueron desplazados expresamente desde Nador a Melilla, en los trenes de la Compañía Española de Minas del Rif, 1.500 legionarios por Orden del Comandante Jefe del X Cuerpo de Ejército de Marruecos, 101 División del Ejército del Maestrazgo. Todos acudieron a la amplia y generosa llamada de la alcaldía que presidía don Rafael Álvarez Claro, para en medio de una impresionante manifestación de fe, a las doce en punto del mediodía, en la españolísima Plaza de España, el día 13 de junio de 1948, ante el bullicio del público y del repicar de las campanas de las iglesias, al tiempo que atronaban los cañones de la Batería de la Costa, previa lectura del Breve Pontificio, fuera coronada canónicamente por el Arzobispo de Granada don Balbino Santos Olivera, a quien acompañaba el Teniente General Varela, a la sazón Alto Comisario de España en Marruecos y Representante del Jefe del Estado para la Coronación. A la imagen de la Virgen de la Victoria le fueron concedidos HONORES DE CAPITÁN GENERAL SÓLO Y EXCLUSIVAMENTE PARA EL DÍA DE SU CORONACIÓN (La Batería de la Costa realizó trece disparos de cañón -Orden de Plaza-.)

Desde aquel lejano 13 de junio de 1948 la Virgen de la Victoria es PATRONA CORONADA DE TODOS LOS MELILLENSES por ser tal y como recoge el Breve Pontificio: «INSIGNE POR SU ANTIGÜEDAD E ININTERRUMPIDO CULTO DE LOS FIELES Y POR LA FAMA DE CELESTIALES PRODIGIOS.»

La Iglesia se mueve en Melilla


 

                Rafael López Cordero, nuevo  Vicario parroquial de Melilla

                                «Preparad  el camino al Señor, allanad sus senderos»

           La Iglesia católica romana es la «roca de Pedro», pero se mueve (eppur si muove), como dijera Galileo entre dientes, para salvarse de las llamas del fuego. La Iglesia actúa, pero no da razones ni justifica sus actos. Con ella todo debe ser interpretado. Si se quiere atravesar 20 siglos, haber vistos caer imperios, repúblicas, dominar herejías y resistir situaciones que convertirían en cenizas a cualquiera de nosotros, no se puede actuar de otro modo. Nada de esta Iglesia es igual a lo que imaginaron los apóstoles, ni podemos saber en qué  pensaba el mismo Jesucristo cuando dijera a Pedro aquello: Tú eres Pedro (Cefás), y a roca edificaré mi iglesia, pero el caso es que existe una continuidad histórica entre el designado como primer Papa y el actual. Podría decirse que es la misma, aunque haya cambiando absolutamente todo. Es posible vivir sin que la Iglesia te considere entre sus amigos, pero la existencia se torna muy complicada si se está inscrito en la lista de sus enemigos.

         A lo largo de dos milenios La Iglesia ha visto de todo, y también  hemos visto de todo en La Iglesia. En los cinco siglos de historia de la iglesia de Cristo en Melilla podríamos decir lo mismo. Hace poco más de un mes escribíamos que La Iglesia atravesaba uno de los momentos más difíciles de su historia, con un exiguo número de sacerdotes, iglesias cerradas, otras casi sin culto,  y con un Vicario Episcopal enfrentado a casi toda la comunidad católica de la ciudad, y en una situación de aislamiento e incomunicación casi completa. El obispo de la Diócesis llegó por sorpresa el pasado día 2 de noviembre y no trascendió nada acerca de lo acontecido, ni de su labor pastoral, salvo la reposición del culto al Cristo de Limpias, en la parroquia de San Agustín del Real.

                   Rescatar la comunidad eclesial desde la periferia

        En solo un año, el padre Rafael López Cordero, ha devuelto la iglesia de San Agustín al control de la Diócesis, acabando silenciosamente con la comunidad sectaria allí establecida. Esta eficacia le ha convertido en el nuevo sacerdote de confianza de la Diócesis de Málaga en Melilla. El último nombramiento episcopal del día 17 de diciembre le sitúa como Vicario parroquial del Sagrado Corazón y de la iglesia patronal de la Purísima Concepción. También ha sido nombrado administrador de la parroquia de La Medalla Milagrosa. Esta cascada de nombramientos en la misma , hace suponer que en breve será nombrado un nuevo párroco en San Agustín, porque la capacidad humana tiene un límite, y la del padre Rafael López parece haber alcanzado ya los suyos.

          En la práctica este nombramiento supone situar un coadjutor en la Vicaría Episcopal, algo que también se hace en las diócesis, en situaciones especiales, cuando por alguna razón la capacidad del titular está mermada, o cuando se necesita un control muy cercano de éste. El ya nuevo Vicario parroquial de Melilla deberá establecer una línea de diálogo tanto con la comunidad católica, como con el resto de la sociedad melillense. Hay que elevar la imagen de la Iglesia Arciprestal de Melilla, muy afectada por situaciones y acciones, que nada tienen que ver con el año de La Misericordia, ni del Perdón, y que no han sido conocidas públicamente, pero que han fragmentado al clero melillense, y a la comunidad cristiana practicante. El nombramiento de un coadjutor, aunque no existe esa figura en Melilla, supone no desairar abiertamente al titular, y preparar un relevo tranquilo, ordenado, y quizá no muy lejano, en la Vicaría Arciprestal de la ciudad.

     Nota: http://www.diocesismalaga.es/pagina-de-inicio/2014041386/nombramientos-diocesanos-17-diciembre-2015/

La Iglesia se aleja del Partido Popular


                      Lejos, muy lejos quedan los tiempos en los que la Iglesia católica de España, sugería en las hojas parroquiales del domingo, el voto para partidos de inspiración católica. No había que ser muy lúcido para deducir que se trataba de una clara recomendación del voto para la derecha popular, integrada en el grupo de los partidos democristianos europeos. Queda claro que una cosa es predicar y otra dar trigo. El Partido Popular ha predicado mucho, pero más bien ha quitado el trigo, el pan y la sal a los más desfavorecidos.

                       La revista Vida Nueva está editada por el Grupo Editorial PPC, uno de las más poderosos del mundo editorial católico y de América latina. La revista es el órgano de expresión de los Misioneros Claretianos. En su revista nº 2966 del 4 de diciembre, le dedica un duro editorial al Partido Popular, y un artículo de fondo en el que expresa de modo claro que las políticas populares, han dejado  desprotegidas a las clases sociales más desamparadas, y que han dañado a los más desfavorecidos.

                                  «No debemos nada al PP»

                  La frase, clara como la luz de un relámpago, muestra el alejamiento de La Iglesia con el partido que aglutina el voto de las clases conservadoras españolas. El editorial se titula: De la decepción a la lección aprendida. La Iglesia, cuando quiere habla muy claro. En el editorial reprocha al Partido Popular haber prolongado un  mes la legislatura, para añadir luego lo siguiente:  Este abismo financiero se salvó a costa del empleo y de los recortes en materia social y sanitaria. Ha sido La Iglesia- como servidora de los pobres- quien ha velado por deshahuciados, parados, familias sin recursos. El reproche es muy duro, para un partido que se proclama cristiano.

          En esta ocasión, La Iglesia se desmarca de la intención del voto dirigida hacia la derecha popular: Frente a la tentación y el riesgo de la identificación del voto católico con un pensamiento único, desde La Conferencia Episcopal se ha aprendido la lección Prueba de ello es que esta vez no hay testimonio gráfico alguno  de Rajoy o Pedro Sánchez con el que fuera presidente del Episcopado, el cardenal Rouco Varela.  Mientras La Iglesia se desmarca de la adscripción a partido político alguno, en Melilla, la derecha popular no solo inició su campaña frente a la iglesia Arciprestal, sino que además, los estamentos de la iglesia local aparece en actos públicos junto a las autoridades melillenses, inaugurando un Belén dentro del Ayuntamiento, una entidad administrativa aconfesional y multicultural. La mezcla de religión y poder político en la ciudad, promovida también  por las cofradías, resulta desalentadora desde cualquier punto de vista.

        «No le debemos nada al PP, no ha hecho nada por La Iglesia«, dice el articulista, José Lorenzo, que afirmó un obispo en la última sesión plenaria de La Conferencia Episcopal. Estos reproches eran dirigidos en materia doctrinal católica, y con respecto a los temas estrellas que el PP prometió combatir en defensa de los principios católicos y que el Partido Popular incluyó en su programa electoral de 2011. Le reprocha el haberlos incluido (por motivos electorales, conocedores de que era imposible llevarlos a cabo).

           La corrupción generalizada, que ha afectado duramente la partido en el gobierno: «sembró la desconfianza en la clase dirigente entre quienes estaban pasando penurias. A este desánimo contribuían las declaraciones gubernamentales que afirmaban que España salía de la crisis económica. Aunque fuera verdad, quienes no notaban esa bonanza se sentían engañados y defraudados, la desesperanza prendió singularmente en quienes sufrían los efectos del paro de larga duración, y la supresión de ayudas sociales.. Afectaba por tanto, a familias enteras, menores y jóvenes. Afortunadamente La iglesia ha paliado esa situación, tanto en la vertiente económica como la anímica». 

          La Iglesia católica lleva a cabo una acción social que debería corresponder al Estado, gracias a las contribuciones de los españoles en el IRPF, el trabajo de los voluntarios/as, y las donaciones particulares y anónimas, que crecen de modo constantes, realizadas de modo directo, o a través de las campañas de recogidas de recogidas de alimentos. La solidaridad de las personas, para con los  colectivos desprotegidos por la acción del gobierno, no ha hecho sino aumentar, en una legislatura que Vida Nueva califica como: Decepcionante.

            Esta solidaridad no solo corresponde y ha sido llevada a cabo por La Iglesia, sino por multitud de colectivos laicos, y por las acciones individuales de muchas personas, no adscritas a confesión o partido alguno. Cuando el gobierno falla, quedan las personas y las familias, que han soportado el coste de la crisis y de los recortes, lo que ha evitado tensiones sociales, que el Gobierno temía y para las cuales preparó la llamada Ley Mordaza.

                   Mientras La Iglesia del papa Francisco se desmarca del poder político y se sumerge en la denuncia de las injusticias sociales, en Melilla sigue imperando la ley del todo vale.

La iglesia de San Silvestro in capite


             La reliquia del cráneo de Juan el Bautista

           Se sabe que Los Templarios llegaron a Tierra Santa en busca de algo, y que veneraban una misteriosa cabeza que se pensaba era la de San Juan Bautista. También que los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén lo escogieron como patrón. El culto al Bautista, pese a lo poco que se sabe de él, es después del de Jesucristo, uno de los más populares y extendidos. Sus reliquias, a las que se consideran como portadoras de capacidades milagrosas y protectoras, son las más buscadas y deseadas por toda la cristiandad. No resulta pues extraño que las iglesias ofrezcan como título de distinción el contar con alguna de sus reliquias.

           La catedral de Amiens en Francia, la iglesia de San Silvestro in capite en Roma y la mezquita de los Omeyas en Damasco, afirman poseer el cráneo del Bautista, un personaje igualmente santo en ambas religiones. ¿Es posible que existan tres cráneos auténticos del Bautista?. Está claro que no, pero el cráneo humano está compuesto de ocho huesos, por lo que es técnicamente posible que todas las reliquias sean auténticas.

                              San Silvestro in cápite de Roma

         En los orígenes del cristianismo, las comunidades se constituían primero como grupo de personas y luego se erigía el edificio. El vocablo ekklesia es de origen griego y significa asamblea o comunidad, pero como el significado de una palabra es su uso en el lenguaje, hoy en día, lo que se conoce como iglesias son los propios edificios, aunque  carezcan de comunidades establecidas en ella. Ha habido pues, una patrimonialización del concepto por parte de la Institución.

          En el frontal de la iglesia de San Silvestro in capite de Roma se puede leer una estela que dedica el edificio a los Papas Sthefani (Esteban 254-257)) y Silvestri (Silvestre 314-335), bajo cuyo pontificado se celebró el Concilio de Nicea, que proclamó el Credo de la Fe católica. La reliquia del Bautista parece proceder, como casi todas las más importantes de la cristiandad, de la Iglesia de Constantinopla. El inicio del culto y la recopilación de reliquias se inicia en la parte oriental del Imperio, que acabó siendo conocido como Imperio Bizantino.

           La cuarta cruzada organizada por la Iglesia de Roma, fue realizada contra Constantinopla en el año 1204, y concluyó con la devastación y el saqueo de Bizancio. La mayor parte de sus reliquias, como el «Mandilion» o rostro de Jesucristo pintado por el evangelista Lucas, desapareció en aquella injustificable orgía de destrucción. Las reliquias que se salvaron, poblaron y llenaron las iglesias cristianas occidentales. El origen de la presencia del cráneo del Bautista en San Silvestre de Roma, debe estar en este hecho. En la iglesia de San Silvestre, la tela con el rostro de Cristo, se llama «il santo volto», y pretende ser una réplica aproximada del original perdido.

                                      Historia de la iglesia de San Silvestre

              La primera iglesia de San Silvestre estaba ya construida en los inicios del siglo IX. La segunda parece arrancar en la parte final del siglo XI y la tercera y definitiva data de finales del siglo XVI. El Libro de los Pontífices y la tradición, atribuyen al Papa Pablo I su fundación (757-767). No hay que olvidar que Roma fue saqueada y arrasada por los ostrogodos de Alarico en 410, y destruida de modo definitivo por los hérulos de Odoacro en 476, que puso fin al ya nominal Imperio Romano de Occidente. Las iglesias, como edificios, eran destruidas, vueltas a construir, sufrían derrumbes y debían ser de nuevo edificadas. Afortunadamente, las reliquias de los principales santos y santas del cristianismo se mantuvieron a salvo en Bizancio hasta el año 1204, y hasta la conquista definitiva de la ciudad por los turcos en 1453. Sin Bizancio o Constantinopla, la historia de Europa hubiese sido completamente diferente.

                                               Juan el Bautista

            Juan el Bautista es un personaje excepcional. Es el precursor y el profeta que anunció la llegada del Mesías. Lo dirá su primo, Cristo: «En verdad os digo, que entre los nacidos de mujer, ninguna hay más grande que Juan». Solo uno de los evangelistas relata que tras conocer la noticia de su muerte, se retiró durante unos días a un lugar apartado.

             La reliquia custodia en San Silvestre de Roma no es un fragmento craneal, propiamente dicho, sino diversos fragmentos óseos,  unidos con cera y lino. Los análisis a los que fueron sometidos los restos, los situaron en fechas anteriores al siglo VIII.  El sobrenombre de  in capite,  de la Iglesia de San Silvestre y San Esteban, se debe a la presencia en reliquia del cráneo del  Papa San Silvestre I.

             A lo largo de los siglos, los mejores artistas (escultores, pintores, orfebres, ebanistas), trabajaron en Roma para La Iglesia, cuando ésta estableció allí, de modo definitivo, la Sede Papal. Esto hace que las iglesias romanas sean sublimes y de una riqueza artística incomparable. Las pinturas de las bóvedas, de las capillas, las hacen parecer como «capillas sixtinas», pero de barrio. Los ornamentos, las esculturas, los cuadros, las convierten en pequeños reinos de los cielos. San Silvestre in capite es una de las iglesias más hermosas que haya visto nunca.

             El patio de entrada es un pequeño museo de lápidas , de esculturas, de frisos y de restos históricos de todo tipo, que muestran su evolución a lo largo de la historia. Otra de sus curiosidades, es que la iglesia pertenece a la archidiócesis de Dublin. Es muy común en Roma, que las iglesias pertenezcan a diócesis de distintos lugares de Europa.

    Nota:  La Chiesa di San Silvestro in capite a Roma. Eileen kane