Una orquesta de flautas


          Pocas cosas hay tan sencillas como una orquesta de flautas. En muchas ocasiones, lo sencillo resulta lo más hermoso. En ocasiones como esta, uno piensa que hay razones para seguir manteniendo la esperanza. En medio de la zozobra reinante, un grupo de aspirantes a músicos, interpreta una sencilla y melodiosa canción en el Teatro Kursaal, antes Nacional. Una melodía muy pegadiza, muy bien interpretada, con ritmo e intensidad. Hubo otras más, con instrumentos más sonoros, con la múltiple  gama de sonidos que proporciona la orquesta. Sin embargo, la sencillez de esta orquesta resultó cautivadora. Son parte de los alumnos y alumnas del Conservatorio de Música de Melilla. Todos merecen este reconocimiento sonoro y visual.

El ave y la fuente herrumbrosa


 

  Una fuente en el Barrio de La Victoria

            Era una fuente de mil colores y mil chorros de agua. La veo todos los días una o dos veces. Está junto al mercado del Barrio de La Victoria. Nunca había imaginado en qué estado se encontraba. En realidad estaba persiguiendo a una garcilla, para observarla en vuelo y fotografiar su arranque desde el suelo. Son bastantes las aves que acuden a diario  atraídas por el olor de las pescaderías del mercado. Los pescaderos les ofrecen los despojos que éstas atrapan solícitas. La garcilla no quiso levantar el vuelo y se refugió en la fuente cercana, entonces pude ver en qué estado se encuentra.

                La gestión no es solo inaugurar, ni realizar una obra detrás de otra. La gestión es mantener lo realizado en estado óptimo.  En caso contrario, por más dinero que se invierta en una ciudad, no luce nada. Melilla ofrece una sensación de abandono generalizada. La realidad es que se pagan cifras muy altas de dinero a empresas de mantenimiento y de servicios. Si las cosas se cuidasen de manera adecuada y la vigilancia fuese constante, todo resultaría más barato y también más vistoso. El estado visual de la ciudad no se corresponde con el dinero que se invierte en ella. Lo que está fallando es el modelo de gestión. Si no se pueden mantener las cosas, lo mejor es no llevarlas a cabo; pero una vez hechas, lo que no se puede es abandonarlas, y dejarlas en este herrumbroso estado.

Atrapados en las redes


 

                                           La tecnología que nos gobierna

                 En la serie televisiva de Cañas y Barro, de Vicente Blasco Ibáñez, un agricultor de la albufera valenciana malgastaba su vida y su salud desecando a capazos una laguna que le habían vendido como terreno cultivable. Luchar o pretender ir en contra de la redes sociales es un esfuerzo perfectamente inútil que no vamos a emprender en modo alguno. No es este el objeto de nuestra reflexión. Hay que conocer todo y utilizarlo de la manera más conveniente, intentando evitar que altere nuestras vidas, porque se trata de modos de comunicación que alteran nuestros hábitos cotidianos. Empleamos una determinada cantidad de tiempo gestionando todo lo relacionado con las redes sociales y los mensajes que nos llegan. Aunque sean mínimas, todos/as debemos hacer algunas concesiones.

              Cuando decimos que cada vez tenemos menos tiempo para las cosas, se debe, entre otras, a todo el tiempo que empleamos en descargar y almacenar fotografías, leer mensajes, ordenar archivos, reponer la carga de las baterías, y en atender la información que nos llega a través de ellas. Es lógico, son redes de comunicación y al otro lado hay personas, nuestros conocidos y familiares. Algún beneficio en nuestro favor deben tener. No se trata de convertirse en un huraño ni en un eremita. Nada de lo que escribamos o podamos decir tendrá efecto alguno sobre el devenir del mundo. Si se escucha una sirena o se ve una columna de humo, se quiere saber qué pasa al instante y en apenas un minuto, ya habrá colgadas en las redes decenas de fotografías del supuesto suceso y de sus posibles explicaciones.

               Las baterías de móviles y dispositivos electrónicos tiene una autonomía limitada. En viajes largos, sobre todo en tren, hay que gestionar adecuadamente la carga, si no se quiere estar en apagón total en la última hora de trayecto. Siempre se puede realizar una carga furtiva en el lavabo del tren o tirado en la estación, si se encuentra un enchufe libre. La ansiedad y sensación de desamparo de que genera el quedarse sin batería o sin cobertura, aunque sea por un breve tiempo, resulta injustificable si se piensa que seguimos dentro de una ciudad y sus múltiples recursos. Ocurre que ya no hay nada gratis, y si se quiere recurrir a una cabina se necesitan monedas, y tampoco recordamos la mayor parte de los móviles que almacenamos en la agenda.

                                                La nueva ferralla tecnológica

                    En un hogar normal, de cuatro personas, en donde tenga a su disposición dos teléfonos móviles, un cámara de vídeo , una o dos televisiones (salón y dormitorio), una cámara fotográfica, un reproductor dvd, y una o dos consolas de juegos para los niños/as, necesitan al menos un cajón, para almacenar todos los cables, cargadores y ferralla diversa relacionada con todos esos aparatos. Nos dicen que la comunicación es inalámbrica, que todo navega por el aire y se almacena en la nube, pero nadie advierte del soporte terrestre de todo eso. El o la cabeza de familia encargado de mantener todo eso operativo, debe tener controlado en todo momento la posición de cables, cargadores y mandos, o perderá el juicio entrando de una habitación en otra buscando un elemento indispensable perdido. Nunca mejor dicho, todo depende de un hilo, o de un cable, el del router anclado a la roseta de la pared de la que dependen todas las comunicaciones de la casa. Cualquier fallo en este sistema, una caída de red, provoca reclamaciones sin fin hacia la persona encargada de mantener todo en orden. Si el fallo o la pixelación de la imagen se produce durante la emisión de una serie o programa de máxima audiencia, el lío está servido. Una caída de red provoca una crisis y nos hace sentir incomunicados, cuando en realidad no es así. Nos han creado esas necesidades.

                 Así pues, la más potente red de comunicaciones jamás conocida, depende, finalmente de una cable y de la electricidad. Es un gigante, pero con los pies de barro, o de cobre, si se quiere ser más exacto. Toda la gestión y almacenamiento de ese caudal de comunicación está controlado a su vez por un puñado de servidores. Todo es fácil de controlar. La desaparición del secreto de las comunicaciones se han volatilizado delante de nuestros ojos, y con nuestra colaboración y consentimiento. No controlamos nada y nos controlan todo.

              Las cokies informan detalladamente de qué cosas nos interesan o visitamos, de nuestros hábitos y horas de conexión y de nuestros tendencias. La posición Gps de los móviles y de las fotografías realizadas nos indican qué lugares son más visitados y de las calles más transitadas, en donde luego se instalarán las tiendas y restaurantes de moda.

                              Las redes que carga el diablo

                El nombre está muy bien puesto, pues se trata de redes de arrastre, como las de los barcos, que atrapan tanto a peces grandes como a chicos. No solo los pertenecientes al pueblo llano estamos inmersos en ella, cada uno/a con un grado distinto de implicación, sino también los políticos e incluso jefes de Estado. Ya no falta ni el Papa en ellas. Decía Juan Luis Arsuaga, que nuestra capacidad de establecer relaciones se sitúa entre 100 y 150 personas. Más allá de esa cifra no hay posibilidad de gestionarlas. Por tanto el tener varios cientos, mil, decenas de miles, e incluso centenares de miles de contactos o agregados, no resulta ni útil ni posible.

               Si le diablo existe o existiese, la inspiración de las redes sociales se le debe atribuir sin duda alguna. Somos nosotros mismos, nuestros familiares cercanos y conocidos, los que llenamos el capazo de la pesca. La inmensidad de los blogs red también están dentro de esa red de arrastre, Dan la oportunidad de expresarse al margen de los medios de incomunicación de masas, pero también se cobran su precio temporal.

                  Son muchos los que dicen que el diablo no existe, incluso la propia Iglesia niega su existencia y la del infierno, pese que constituye una piedra fundamental de la predicación evangélica. Si no existe el diablo ni quien  intente hacernos descabalgar de nuestros proyectos y propósitos, con sus constantes acechanzas, tampoco existe Dios, ni santos que nos ayuden.  Entonces estaríamos solos, frente a la red de redes. 

                                            

Rincones del parque Lobera


 

        El parque Lobera fue creado en la década de 1960 sobre una loma pelada carente de toda vegetación. Batallas y escaramuzas constantes se sucedieron sobre el cerro de la Horca. Con los años y simplemente no haciendo reforma alguna, el parque Lobera ha ido cogiendo una aire bucólico y decadente que lo hace atractivo. En los primeros años de la década de 1990 se intentó convertirlo en un parque de moda, se rehabilitó la fuente e incluso se llegó a instalar un local de hostelería. Por fortuna todo cayó en el olvido y se olvidaron de su existencia. Hace apenas tres años se prometió una reforma y su transformación en «un parque de mil colores y formas». El inicio de la crisis volvió a salvar el parque.

       Las amenazas sobre su configuración todavía no han cesado. Las excavaciones que se llevan a cabo en el Cerro del Cubo hizo pensar en una extraña idea de continuidad ambiental entre el parque y la loma. Los rincones del parque Lobera son únicos. La abundante sobre se hace notar con la llegada del calor. Los jardineros y cuidadores del parque cumplen a la perfección con su labor. Lo cuidan con esmero. Entre sus laderas destaca un inmenso ficus cuyas raíces se extienden por una gran superficie. Entre ellas buscaba alimento un mirlo. Es uno de los pocos lugares de la ciudad en los que todavía se oye el canto y la actividad de las aves. El silencio en los alrededores ayuda a proporcionar esa sensación de calma.

      Escribir o dar noticia de un desperfecto  en este parque da cierto reparo. Nunca se sabe si va a ser reparado sin más, o si lo siguiente va a ser el inicio de una reforma demoledora. Los bancos de este parque, los del tipo que mostramos, son de los más incómodos de la ciudad. En realidad más que banco parece solo asiento, pues carece de respaldo. Sin embargo, ya escribimos en una entrada pasada que la condición de banco se alcanza con la existencia del asiento. El respaldo es algo que se puede tener o no. No hay manera de sentarse únicamente sobre un respaldo.

       Estos incomodísimos bancos, son solo una pieza de cemento. El que se ve en la foto lleva fracturado más de un mes. Nadie recoge los escombros. Los colindantes están bastante agrietados. El cemento ha superado ya toda su vida útil. Estos rincones son del parque Lobera son muy peculiares. Deberían ser conservados con algo más de atención. Eso sí, sobre este parque, cuanto menos se escriba, mejor.

La inaccesibilidad del Real


El Real inaccesible

       El barrio del Real tiene 12954 habitantes según el último recuento del INE. Lleva varias décadas sin que ningún ayuntamiento invierta en sus calles un solo euro. Las aceras son barreras infranqueables para personas con minusvalías, para  madres con carritos de bebés, para personas con dificultades de movimientos y un ejercicio constante de subir y bajar bordillos para todos aquellos que estén en un óptimo estado físico. El Barrio del Real tiene 5 grandes calles longitudinales y casi veinte transversales. A cada manzana hay que bajar un bordillo y volver a subir casi inmediatamente. En el mes de julio se iniciarán unas obras de renovación del paseo central, el de la calle La Legión. Se ha informado a la ciudadanía pero muy poco, y sin demasiadas opciones a réplica. Se van a suprimir aparcamientos y los problemas del barrio se van a desviar a las calles laterales. Se pretende esconder los problemas o al menos disimularlos. Un bulevar nuevo y la supresión de aparcamientos gratuitos en Burgos, en Gamonal, sacó a los vecinos de sus casas. Melilla es diferente para todo. Se gastarán casi dos millones de euros para enterrarlos en bordillos.

        En las calles que nadie ve, se seguirán produciendo estas situaciones. Un hombre mayor, en silla de ruedas, solo tiene el recurso de rodar por la calzada, esquivando los coches, en la calle Ceuta, para poder desplazarse por el barrio. Todos los bordillos, aceras, esquinas y manzanas son impracticables. La realidad es esta, pese a  que muestra la propaganda muestre otra cosa. No puede ser que durante 20 años no se invierta nada en hacer la vida cómoda a los ciudadanos, y de repente, y casi sin que nadie lo pida, se gaste una ingente cantidad de dinero en una sola calle.

Junio el mes femenino


 

                          Juno, la diosa protectora de las mujeres

        La diosa Juno, según los romanos, o Hera, según los griegos, era la hermana de Zeus y también su esposa. Era hija de Cronos y Rea. Se la consideraba en la antigüedad como la protectora de las mujeres y se la relacionaba con casi todos los problemas específicos del mundo femenino.

      Sus celos eran antológicos. Cuentan que un día se le aparecieron, por inspiración de Hera, a Paris las tres diosas (Hera, Atenea y Afrodita) y le preguntaron cuál era la más bella, en la creencia de que Paris le daría a ella la manzana de oro, cosa que no hizo,  ofreciéndosela a Afrodita. Esto motivó que Hera/Juno, tomase partido por los griegos en la Guerra de Troya.  Al tratarse de la diosa más poderosa, incluso por encima de muchas deidades masculinas, la consecuencia final fue que los griegos pusieron fuego y  borraron la ciudad de la faz de La Tierra. Juno tenía muchos títulos honoríficos, entre los que destacaban el de «reina», «luz», «matrona» y varios papeles asignados de «intercesión» frente a Zeus/Jupiter.  Tanto parte de su figura, como de sus representaciones, recuerdan mucho al «diseño teológico» tejido en torno a la Virgen María. Juno tenía dedicadas unas fiestas en su honor, llamadas las matronalias. Junio es un mes femenino, al igual que febrero. Juno también tenía una gran capacidad de predicción.

      El don de la profecía y la capacidad de predicción es una de las cosas más intrigantes que existen. Cuanto más certera debe ser menos clara y también puede  ocurrir que se manifieste sobre  un ámbito distinto

                                          El mes del verano

         Junio abre el verano. Los últimos días del mes, a partir del de San Juan, son los más largos de todo el año. Cuando Junio llega, prepara la hoz y la era. El intenso calor de junio provoca la pérdida de humedad del suelo, lo que ocasiona también «los nublados de junio». Las nubes siempre amenazan a junio. Nadie esperaba un inicio de mes como el presente.

     Nunca habíamos visto renunciar a un Papa, o abdicar a un Rey.  No pasa nada, las cosas son como son. Todo seguirá existiendo y funcionando de igual modo. El mundo continuará con o sin nosotros. Retirarse a tiempo es uno de los más sanos ejercicios de la voluntad, y también el más difícil.

                          Retirarse a tiempo* (El Alminar, 15/09/2013)

           Es uno de los asuntos más difíciles. Decidir cuando la propia obra personal ha concluido. En España, el caso más ejemplar de esta actitud fue la del más grande de todos los monarcas, el también emperador Carlos I. En cuanto a etapas democráticas está el ejemplo del almeriense Nicolás Salmerón, que dimitió como presidente de La I República, con solo unos meses en el cargo, por negarse a firmar unas condenas de muerte.
             Un gran final, en el momento oportuno, elimina la mayor parte de los errores que se hayan podido cometer, y la situación inversa también. Un mal final, puede arruinar todo lo bueno que se haya hecho por una ciudad, nación, o región.

Los olivos de Melilla


 

                                   En Melilla hay olivos, olea europaea, y su variante silvestre, el acebuche. El olivo es un árbol idóneo para zonas cálidos, que crecen sobre terrenos secos y pobres. Su presencia se extiende desde la ribera mediterránea hasta el interior. Ambos pertenecen a la familia de las «oleáceas». Ver en nuestra ciudad, en las zonas exteriores, imágenes que recuerdan a los campos de Jaén o Córdoba no deja de ser sorprendente.  La alineación de los árboles indica una plantación ordenada, aunque ya muy antigua. En el año 2003 se publicó una guía  sobre La Flora Silvestre de Melilla, de los profesores Cabo Hernández, González García y García Peña. Hacer un guía, sobre cualquier tema,  tiene sus riesgos en nuestra ciudad, porque pasada apenas una década gran parte de las cosas ya no existen o han sido transformadas de modo irreconocible.

                               La situación de Melilla era en 2003, según estos tres profesores, de irreversibilidad ecológica, es más, su trabajo se conecta con un estudio anterior denominado «Catálogo de La Flora del Rif Oriental», llevado a cabo en la década de 1930 por dos Hermanos de las Escuelas Cristianas (La Salle), , constatando que parte de la flora catalogada por los Hermanos Sennen y Mauricio ya había desaparecido en nuestro territorio. La situación, un década después, es que parte de la flora catalogada en el estudio mencionado, tampoco existe ya en la ciudad y su entorno. El avance imparable del cemento y de la construcción, acaba de modo irremisible con el entorno natural de Melilla.

                             El olivo solo necesita agua o riego,  para que el fruto crezca y se desarrolle. Esto ya no es el caso de toda la zona comprendida entre el Barrio Chino y la Carretera de Farhana, antiguas zonas de huertas y cultivos. Las plantaciones existentes, aunque alineadas, muestran claramente la sequedad  en sus ramas y hojas. Los olivos se extiendes a ambos  lados de la carretera de circunvalación, en dirección al Centro de Inmigrantes, CETI, en lo que era la antigua carretera de Sidi Ouariach, y por las inmediaciones del fuerte de La Purísima Concepción.

                               En la zona hay una huerta  familiar en la que mantienen el riego y cuidado de los olivos, obteniendo de ellos casi mil litros de aceite por temporada. Hace un mes se dio a conocer un proyecto empresarial en Melilla, en el que se daba a conocer  la instalación de una pequeña almazara en la ciudad, que produciría una inicialmente pequeña cantidad de aceite. La noticia me hizo pensar en los olvidados campos de olivos de Melilla. Todas estas cosas son las que hay en el confín de la ciudad.