Las Hijas de La Caridad se van de Melilla


                       Breve historia de sus 87 años en Melilla (1924-2011)

             Nadie discute hoy la preponderancia de Las Hijas de La Caridad en Melilla, llamadas también hijas de San Vicente de Paul o de Santa Luisa de Marillac  y de su virgen protectora, la Virgen de La Medalla Milagrosa,  y que está presente en todas las Iglesias de Melilla, pero en un principio La Asociación General de La Caridad o “Gota de Leche”,  fue fundada en Melilla el 21 de enero de 1915, lo hizo bajo la protección de Ntra. Sra. de Los Desamparados, advocación bajo la que estaban acogidas las monjas de la orden Mercedaria a cuyo cargo se encontraba la Asociación de La Caridad.

           Las monjas mercedarias en Melilla

              La Virgen de los Desamparados es la patrona de Valencia y su festividad se celebra el 2º domingo del mes de mayo. Del paso de las religiosas mercedarias por Melilla apenas queda un leve recuerdo pues en 1924 fueron sustituidas en La Gota de Leche por las Hijas de La Caridad de San Vicente de Paul. De su antigua capilla no queda nada, pero sí se conservó la imagen de Ntra. Sra. de los Desamparados que trajeron consigo y que data de principios del siglo XX y que es la imagen más antigua en una iglesia de Melilla, fuera de La Iglesia del Patronal del Pueblo.

               El Consistorio y La Gota de Leche fueron inaugurados el 24 de febrero 1918 bajo el patrocinio de La Reina Victoria Eugenia, actuando en su representación las más altas autoridades de la época.

                 Para las religiosas mercedarias se habilitaron unas habitaciones, un refectorio, una sala de visitas  y una pequeña capilla en la que se encontraba la imagen de Los Desamparados. Al frente de la congregación se hallaba en aquel momento Sor Esperanza. A ella se dirigió el general Monteverde, entonces Presidente de La Junta de Arbitrios el día de la inauguración en 1918 para pedirle la protección de la Virgen de los Desamparados, a lo que La Superiora respondió: así sea, así sea, para todos, muchas gracias.

           Así es siempre, de los hombres intervinientes se conoce todo, nombres y apellidos, frases, discursos, acciones, pero de las monjas mercedarias, las que trabajaban las 24 horas del día con los desamparados, niños, ancianos, apenas una breve cita y  casi por obligación. La muy solidaria Melilla es muy olvidadiza para con muchos que realmente hicieron cosas importantes por la ciudad.

        Las mercedarias desaparecieron de la historia de Melilla pese a ser las fundadoras asistenciales de La Gota de Leche dejando tan sólo la imagen de Ntra. Sra. de los Desamparados, la cheperudeta, llamada así por la inclinación del cuerpo y el rostro hacia delante, única virgen en esa postura. Es la patrona de los “inocentes mártires y de los desamparados”, advocación perfecta para los fines originarios y actuales del Centro Asistencial de Melilla.

                    Iglesia de las Hijas de la Caridad

          La primera  piedra se colocó el 3 de enero de 1927, actuando como padrinos Juan y Belén García Aldave y puede considerarse una de las iglesias más bonitas de Melilla, tanto por el emplazamiento como por el cuidado acabado de la misma en estilo neogótico. Se alza sobre una planta de 265 m2 y  tuvo un costo de 55.643 pesetas.

         La iglesia es de muy bella factura, diáfana y luminosa y fue diseñada por el ingeniero José Pérez Reyna. Ninguna placa recuerda estos nombres o hechos, eran tiempos en los que la vanidad mundana quedaba en segundo plano, al contrario que nuestros días en los que es más importante colocar la placa de quién inaugura, que el hecho inaugurado.

         El 5 de febrero de 1928 se bendijo la campana que recibió por nombre “paquita”, por decisión de la Asociación de La Caridad y en honor de Francisca Peré, esposa de Cándido Lobera. En el acto de bendición figuraban como Superiora  de Las Hijas de la Caridad sor Victoria Granja que estuvo acompañada por Sor Pilar.

            La Iglesia se bendijo el 4 de febrero de 1928 y es importante releer la crónica del evento en El Telegrama del Rif porque ahí nos enteramos de la existencia de una barandilla artística que separaba el Altar Mayor de la nave, de unas vidrieras decorativas policromadas y de un púlpito de madera realizado por un artesano cordobés, que ya no existen, imaginamos que al igual que lo sucedido en otras iglesias de Melilla, fueron abatidas por el integrismo iconoclasta postconciliar que asoló las iglesias melillenses en los años finales de la década de los 70.

            En la bendición se repartieron estampas conmemorativas del acto por las niñas Pepita, María Rosa y Pilar Peré, Pilar Cuesta y Finita Segado. Las Hijas de la Caridad estaban representadas por su superiora y la reverenda visitadora Sofía Doménech.    En representación del obispo actuó el Vicario castrense Pedro Rubio, asistido por los sacerdotes Ángel Fernández y Luis Foncillas.

            En 1936 buscó refugio entre sus muros el infortunado alcalde socialista Antonio Díez Martín, pero de nada le valió, pues los que decían actuar en nombre de Dios el sacaron de allí y le abatieron a tiros un 28 de julio de 1936.

            Actualmente aparte de las imágenes titulares se pueden encontrar las del Sagrado Corazón de Jesús, San José, un Vía Crucis en madera policromada y una efigie de San Nicolás, que goza de gran raigambre popular y en cuyo honor se abre la capilla todos los lunes durante todo el día. A la protección del santo se encomiendan decenas de melillenses semanalmente.

Chimeneas industriales en Melilla


         Quedan tres escasos vestigios de lo que fue el pasado industrial de Melilla, son tres chimeneas. La primera, la más alta, la encontré en el mes de junio. Hasta ese momento no era consciente de que existiesen restos industriales en Melilla, pese a que conocía la historia de «los tejares» y las diferentes fábricas de ladrillos de Melilla. La foto de la chimenea de la fábrica de ladrillo que traje como entrada a El Alminar (https://elalminardemelilla.com/2011/07/04/el-pasado-industrial-de-melilla/), originó una serie de comentarios interesantes. El primero databa su localización y nombre: La Bóvila, propiedad de la familia melillense de los Martín Casaña, situada toda o sólo en parte, sobre la llamada finca de Miaja, que dicen era propiedad del que fuera general de La República y que saltara a la fama como Jefe de la defensa de Madrid en 1936.

       Lo más curioso y figura anotado en la entrada, es que al subir por la escalera que rodea el fuste, caña o tubo de la chimenea, hasta el mirador metálico, para realizar fotos desde allí, apareció en la fotografía panorámica otra chimenea industrial de ladrillo cerámico, de la que también desconocía su existencia. Pese al evidente interés que me produjo el «descubrimiento», el tiempo pasó y no volví en busca de aquella otra chimenea.

       Sin embargo, todo cambió cuando cuatro meses después otra comentarista, Gracia, no sólo volvió a despertar el tema, sino que además me abrió las puertas a un interesante mundo que desconocía, pese a que todos los que viajamos, vemos chimeneas industriales por cualquier lugar de España. Su blog es un documentado catálogo del universo de las chimeneas industriales, http://bloggracia.wordpress.com/.  Espoleado por este nuevo descubrimiento y por su nuevo comentario pidiéndome una foto ampliada de la chimenea de La Bóvila, procedí a buscar y completar el trabajo prometido sobre las chimeneas industriales de Melilla.

        Tras localizar un trabajo en internet, resulta que es de la misma  autora del comentario en El Alminar de Melilla, lo que hace más interesante o casual todo este trasiego de comentarios, redacciones y fotografías. Las chimeneas altas, como la de La Bóvila o la de Serón, pertenecen a antiguas fábricas de ladrillos y tenía una altura mínima exigida, para que los gases tóxicos fuesen directamente a la atmósfera y no perjudicasen ni a los trabajadores, ni  a las personas que pudieran residir en las inmediaciones. Las chimeneas más pequeñas y bajas de altura, como la del antiguo Parque de Artillería, son probablemente para los escapes de los humos  de hornos de pan. Creo que estas son loas tres únicas chimeneas existente en Melilla.

     Hasta la fecha no he visto estudios sobre el pasado industrial de Melilla, ni creo que existan planes o interés en conservarlas, y eso pese a que  existe una especialidad académica denominada como arqueología industrial. Para cualquier información más amplia, recomiendo la lectura del trabajo de Gracia López y las visitas a su blog. Merece la pena y a mí ya me interesa el tema.

Nota: La corona o remate de la chimenea de La Bóvila, parece muy interesante desde el punto de vista arquitectónico. En otra visita posterior intentaré fotografiarlo con detalle.

PD: Trabajo en PDF sobre las chimeneas industriales de la profesora Gracia López Patiño, http://gilbert.aq.upm.es/sedhc/biblioteca_digital/Congresos/CNHC5/CNHC5_057.pdf

Proliferación de obras y de accidentes


 

        La Consejería de Seguridad Ciudadana hace ya mucho tiempo que es solamente un nombre en Melilla. No critico a la Policía Local, que bastante hace con mantenerse en pie, teniendo tales responsables a su frente. Tampoco lo digo porque sean más eficaces que otros anteriores, sino porque las Consejerías se están otorgando como recompensa y no se está buscando la eficacia o personas que pertenezcan al mundo de la Seguridad Ciudadana. Se escoge simplemente al que ha servido bien al partido o al jerarca, sin importar lo más mínimo el perfil profesional.

      El masivo y descontrolado corte de calles. La realización de obras «a granel», sin prever las vías alternativas, sin información previa al ciudadano sobre qué calles están cortadas o cuales abiertas, están convirtiendo a Melilla en un permanente caos de tráfico. Se circula en tensión, en atascos interminables, con desregulación absoluta de semáforos, en permanente estado de estrés y sobre todo, se circula con los coches por bancales y caminos de carros. No existen en Melilla cien metros continuos  de asfalto liso, sin triturar. Todo son zanjas mal cubiertas, con firmes de diferentes tipos, con zonas hundidas del pavimento. Se circula en permanente peligro y todos los días ocurren accidentes graves. Parece que ya no existen, porque ya no se reparte ni publica el parte semanal de accidentes.

        Cuando algo no interesa, simplemente se toma la medida de hacer desaparecer la información relativa a determinado aspecto. Sin embargo, lo que uno ve en la calle  es algo distinto. Y si no me creen, pregunten en las compañías de seguros. Este accidente aparatoso y grave, y  ha sucedido apenas unos minutos antes de que yo cruzase por la zona, calle Luis de Ostáriz en cruce con calle del Hospital Militar. El descenso de Ostáriz hacia Altos de la Vía ha sido cortado para realizar una nueva obra, la de los miles de kilómetros de nuevas tuberías. Todo es una lotería, un puro juego de ruleta, que le puede tocar a cualquiera.

      La iluminación en la zona es pésima. La información nula. No están los tiempos para dejarse los coches o la integridad física, gracias a una deficiente gestión de la Seguridad Ciudadana.

El pasado de la Granja Agrícola


          El sendero de los algarrobos

    La granja Agrícola no solo era un edificio. Eran cultivos, plantaciones y estudios científicos del terreno. el conjunto era una obra del Protectorado español en Marruecos. El terreno era de verdad, el propio y no un decorado artificial como ahora. Estaba dispuesto en terrazas, lo que facilitaba la separación de cultivos y además protegía la tierra en caso de lluvias torrenciales. Ahora es un calvero, lleno de grava y de tierra artificial. No conservaron ni uno sólo de los edificios que existían. Lo allanaron todo y aparte llevan la gastados los 5,5 millones de euros de la 1ª Fase, no se sabe cuantos de la 2ª y una cantidad desorbitada  en mantenimiento. 

     Lo curioso, es que cuando Guelaya inició la campaña para proteger el suelo original y las dependencias de la Granja Agrícola, el hoy presidente de Melilla Juan José Imbroda  estampó su firma en las hojas de peticiones, claro que entonces el presidente era Ignacio Velázquez. Años de derroche en Ayuntamientos, Comunidades Autónomas, en Diputaciones, en El Estado en su conjunto nos han llevado a la situación actual y lejos de poner coto y freno, legal si hace falta, a todo ese disparate, solo se piensa en seguir realizando una obra tras de otra y cuanto más onerosa mejor.

      Total, para que 7 u ocho millones de euros después, todavía no se haya igualado en belleza, al terreno original de La Granja Agrícola y a su maravilloso paseo de algarrobos, plantados de modo científico. Las praderas tampoco tienen nada que ver con las actuales, en donde predomina el marrón del falso terreno. Poco más hay que decir, tras colocar estas fotos propias, que El Alminar de Melilla tiene el placer de compartir con todos.

  PD: La plataforma Salvemos La Granja Agrícola se constituyó en 1997. Todos los partidos políticos y asociaciones de la época formaron parte de la misma, entre elllos la UPM. En el documento que adjunto, se puede leer el encabezado del texto reivindicativo y la firma del hoy Presidente Imbroda. Cuando constituímos aquella plataforma no nos referíamos a hacer de la Granja Agrícola el decorado tórrido en el que lo han convertido y mucho menos a gastarse entre 8 y 10 millones de euros.

       Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/09/12/la-particion-dle-parque-forestal/

Las trincheras de Mari Guari


      Esta roca con aspecto de muro llamó mi atención hace dos años. Parecía una protección natural, un parapeto  o incluso el resto de una cueva. Toda la zona fue excavada para hacer la carretera perimetral en 1995. Al subir por el sendero vi claramente que todo estaba lleno de lo que parecían ser canales de riego. Era indudable que en ese tipo de construcción había intervenido la mano humana.  Entonces buscaba posibles indicios de los asentamientos neolíticos mautitanos, de los que hablan fugazmente algunos historiadores, y paleontólogos que visitaron Melilla en las primeras décadas del siglo XX, y que por alguna razón, jamás se han intentado encontrar en Melilla. Se prefiere que se pierdan, antes que encontrar poblamientos neolíticos bereberes o mauritanos. Melilla era una zona fértil, llena de pequeños cursos de agua y con abundantes cuevas, muy propicias  para los asentamientos neolíticos.

            La crisis de los tanques

     Suele ocurrir, la mentalidad abierta lo exige, que uno busca una determinada cosa y puede encontrar otra muy distinta. En cualquier caso, lo correcto es interesarse por lo que se encuentra y no desdeñar nada.  En aquel mes de mayo de 2009, lo primero que hice es consultar a personas entendidas en estos temas (asentamientos,historia,frontera,historias militares), y uno de ellos, Santiago Domínguez Llosa, me informó de que todo eso tenía el aspecto de ser trincheras defensivas de tipo militar. Me contó en que en 1937 se excavaron algunas, pero que todo podía responder a algo que en la mitad de la década de 1970 se denominó como crisis de los tanques. Al parecer, algún Comandante General con el ardor bélico a flor de piel, por algún asunto ya desdibujado por el paso del tiempo, ordenó la construcción de las trincheras y durante algunos meses, todo el perímetro fronterizo estuvo vigilado por «el ejército en armas» o disposición de combate, ante un eventual acto inamistoso del vecino marroquí. Fuesen fantasmas o ensoñaciones de tiempos pasados, el caso es que se construyó una extensa red de trincheras, de las que ya quedan pocos restos para el recuerdo o la investigación, como estos de las proximidades de la ruta senderista del Río Nano.

         Aunque quién sabe, pues de hecho, Melilla y su comarca han estado siempre pobladas.

Renovación del área infantil del Parque Hernández


                        La carcoma que nunca existió

         En el pasado mes de junio la alerta ciudadana informaba del deteriorado estado de la zona de juegos infantiles del Parque Hernández. La carcoma amenazaba con abatir columpios y provocar  el derrumbe de castillos y barras de juegos. Desde el blog: «La otra Melilla» se dio la voz de alerta y El Alminar completó la denuncia el día 7 de junio. A los pocos días el diario Melilla Hoy recogía las denuncias publicadas en los blogs. El Gobierno de la Ciudad, recién ganadas las elecciones y aún sin digerir la celebración electoral, arremetió contra: «los vándalos», autores del supuesto desaguisado. No podían comprender que una gestión tan modélica, recién refrendada en las urnas, se viese cuestionada por «una indigna plaga de carcoma». Se negó todo y se acusó a los suevos, vándalos, alanos y visigodos.

     La negación sistémica provocó las iras blogueras, y en los días siguientes fotografiamos cada palmo del parque infantil. La evidencia del paso de la carcoma ya no podía ser negada por nadie, ni siquiera por el gobierno que nunca se equivoca. No se reconoció nada, pero a partir del mes de junio se eliminó el castillo podrido, se cambió el travesaño del columpio, se rehicieron otras atracciones y finalmente se cerró esta parte del parque infantil, la del puente de madera.

         El castillo del puente de madera permaneció cuatro meses cerrado, recibiendo constantes visitas de técnicos de La Consejería (en general, porque nunca se especificó cuál se hacía cargo de las reparaciones). Tras sesudos análisis y múltiples informes, se derrumbó completamente lo que quedaba de este castillo y se allanó toda la zona. El blog de La otra Melilla dio puntual noticia del suceso. http://laotramelilla.blogspot.com/2011/10/seis-meses-para-derribarlo-cuantos-para.html

                ¿ Qué es lo que pasó, qué encontraron?. Nada se ha dicho. No lo podemos asegurar. Sin embargo, este fin de semana se estaba reconstruyendo a marchas forzadas una nueva zona  de atracciones, procediéndose incluso al cambio de las losas de goma. 

 Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/06/07/la-carcoma-devora-un-parque-infantil/

https://elalminardemelilla.com/2011/06/08/una-zona-infantil-en-colapso-absoluto/

El síndrome de Casandra


                  Casandra fue una profetisa griega de gran poder adivinatorio, a la que los dioses temían, y éstos, para neutralizar su poder, consiguieron que nadie de los que escuchaban sus profecías, la creyese. No es que yo esté a la altura de Casandra, no es que haga a menudo profecías. Sin embargo creo que «los dioses» nublaron el entendimiento a quienes decidieron la fecha del 20 de Noviembre como día de la convocatoria electoral. Nunca me dio buena sensación esa fecha y así lo escribí en El Alminar el pasado 14 de septiembre:………………. «Yo todavía no he entendido ni comprendido la causa última de la fecha de convocatoria. Quizá se hizo pensando en que la izquierda estaría ese día movilizada y acudirá a votar en mayor proporción, aunque lo que creo es que “la derecha”, siempre movilizada, votará en masa, en una ola de grandes proporciones, que sin llegar a ser Tsunami, nos barra de modo uniforme y sostenido, desde Cabo de Gata hasta Finisterre, desde Isla Cristina hasta Palafrugell.

       Por si fuera poca semejante advertencia, el pasado 14 de octubre volví a recordar o advertir hacia donde nos estábamos encaminando, ya sin remedio: ………………..» El 2o de noviembre ya significaba en España un antes y un después, pero con la decisión del Presidente Zapatero de convocar las “elecciones generalísimas” para esa fecha, el 20N entrará en el calendario histórico de España, con la aureola de las fechas decisivas. Nada fue igual a partir de aquel 20 de noviembre de 1975 y ya nada volverá a ser lo mismo tras el 20 de noviembre de 2011«.

    Los días 9 (la decisión de rebelarse),  y 19 (el invierno azul) de noviembre, volví a publicar mis impresiones adelantadas sobre el inminente desastre que se avecinaba (para los socialistas, claro), pero en esos momentos ya las cosas eran evidentes casi para todo el mundo. Las advertencia, las de verdad, hay que hacerlas en su momento justo y con suficiente antelación, para que puedan ser tenidas en cuenta. La excesiva proximidad o el inmediato instante posterior ya no valen para nada.